Atacando injustamente lo nuestro

Ha sido la pasada una semana de escasas variaciones en los mercados de renta variable, con las incertidumbres sobre el trade como principal factor de presión, mientras que la renta fija repuntaba ligeramente. China trata de avanzar en las negociaciones con EE.UU. antes de Acción de Gracias, con el objetivo de evitar la nueva ronda de aranceles que entraría en vigor el 15 de diciembre. En cualquier caso, los principales escollos se mantienen (compras agrícolas, protección de la propiedad intelectual y transferencias de tecnología) por lo que no se puede descartar que la firma de la fase 1 del acuerdo, si llega, se cierre el próximo año.

En lo relativo al Brexit, cabe destacar que la campaña electoral entre los dos principales partidos del Reino Unido se polariza, con los conservadores centrados en la «materialización del Brexit», mientras que los Laboristas, se postulan por las políticas más redistributivas del postulado socialista al tiempo que enarbola los objetivos de nacionalización de utilities. El mercado sigue dando por ganadores a los tories, aunque hay mucho desconcierto en los sondeos, por la sorpresa que dio el laborismo en los resultados del 2017. Por otro lado, la nueva Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, se enfrentará a su primer escollo en lo que respecta a la negativa del Reino Unido en nombrar un nuevo comisario británico que represente al país en Europa. Los estados miembros discutirán la posibilidad de formar la comisión sin RU.

Considero que merece destacarse el hecho de que la UE acuerda un presupuesto para 2020 que prioriza la lucha contra el cambio climático. El Parlamento Europeo y el Consejo (los países) llegaron esta semana a un acuerdo sobre el presupuesto de la Unión Europea (UE) para 2020 que prevé aumentar los fondos un 1,5 %, hasta los 168.690 millones de euros, y destinar uno de cada cinco euros a programas implicados en la lucha contra el cambio climático. Ambas instituciones compartimos las mismas políticas prioridades políticas: combatir el cambio climático, financiar investigación e innovación, asegurar que hay recursos para los jóvenes y aliviar la situación migratoria», dijo el Kiimo Tiilikainen, secretario de Estado de Finanzas de Finlandia, país que preside la UE este semestre. El acuerdo llegó cuando expiraba el plazo con que cuentan Estados y Parlamento para alcanzar un consenso, y después de haber tenido que prorrogar las negociaciones el viernes pasado para fraguar un pacto. El presupuesto para 2020 fija unos compromisos -el importe máximo de pagos futuros que puede prometer la UE- de 168.690 millones de euros y unos pagos -lo que efectivamente se desembolsará- de 153.570 millones, lo que supone un 1,5% y un 3,4 % más que en 2019, respectivamente. El 21 % del total del presupuesto se destinará a distintos programas que contribuyen a la lucha contra el cambio climático, como el programa LIFE, que recibirá 589,6 millones (5,6% más) o el Horizonte 2020, que se llevará 13.460 millones (8,8% más). También aumenta su dotación hasta los 1.280 millones (35 % más) la rama energética del programa Connecting Europe, que ayuda al despliegue de energías renovables financiando infraestructuras. El aumento de los fondos para clima era una prioridad para la UE, que busca convertirse en líder mundial en este sentido. Por otra parte, incrementan su dotación el programa de intercambios Erasmus+ hasta los 2.890 millones (3,6% más), así como el Cuerpo de Solidaridad Europeo, destinado al voluntariado joven, con 166,1 millones (15,9% más). La Iniciativa para el Empleo Juvenil, contra el paro en este colectivo, estará dotada con 23,8 millones, pero el Parlamento ha arrancado el compromiso de que se añadirán 50 millones adicionales en verano si los países usan todos los fondos. Pese a los incrementos en estas partidas, los fondos de cohesión y agrícolas siguen copando la mayor parte (65%) del presupuesto. En concreto, se destinarán 58.650 millones (35%) a Fondos Estructurales y de Inversión y 58.120 (30%) a ayudas a la agricultura. En cuanto a seguridad y gestión de la inmigración, se destinarán en total 2.360 millones de euros al Fondo de Asilo, Migración e Integración, al Fondo de Seguridad Interna y las Agencias que trabajan sobre el terreno, como Europol, Frontex o la Oficina Europea de Asilo, entre otras. Sin embargo, en términos generales se ha reducido un 1,5% la dotación para la partida de Seguridad y Ciudadanía, a 3.729 millones, y un 9,3% la de Europa Global, a 10.262 millones, que son las que enmarcan este tipo de iniciativas. Por lo que a ciencia se refiere, destaca el aumento de un 74,4% en la dotación para el sistema de navegación por satélite Galileo hasta 1.200 millones. El Parlamento Europeo, que ha apoyado con una amplia mayoría de cinco grupos el acuerdo, se ha congratulado de que el monto pactado sea superior a la propuesta inicial de la Comisión Europea y no inferior, como pedían los países, aunque no hayan alcanzado su objetivo de elevar a 171.000 millones los compromisos y 159.100 millones los pagos. La Eurocámara y el Consejo deberán dar su visto bueno definitivo al acuerdo a finales de mes para que pueda entrar en vigor.

A nivel doméstico, y es lo que motiva el titular del blog en el día de hoy, por la parte que nos afecta, España dejará de exportar 150.000 toneladas de aceite por los aranceles de Estados Unidos. Y eso es muy grave. La patronal de exportadores de aceite de oliva calcula que España dejará de vender al exterior cerca de 150.000 toneladas al año de este producto debido a la entrada en vigor de los aranceles de EE.UU.   La Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), patronal de sector, alerta de una caída de ventas con «graves consecuencias económicas» que ya están empezando a percibirse. Así lo ha alertado esta semana, que en un comunicado ha reclamado tanto a la UE como al Gobierno la adopción de un «plan de choque» dirigido a «reparar» los perjuicios causados por el gravamen. El sector ha advertido de que afrontará «millonarias pérdidas» de no revertirse la situación y de que corren riesgo «numerosos puestos de trabajo».

«Dado que no ha existido un periodo transitorio para la entrada en vigor de estos aranceles, muchas de las empresas españolas afectadas no han podido renegociar con sus clientes el impacto económico de este sobrecoste y han tenido que asumir fuertes pérdidas económicas por las mercancías en tránsito», han denunciado desde la entidad. Por ello, ha instado a la UE «a impulsar sin más demora una negociación bilateral con la Administración norteamericana para derogar un arancel que perjudica gravemente a los productos agroalimentarios españoles», entre ellos el aceite. El impuesto adicional del 25% aplicado por el Ejecutivo de Donald Trump desde el pasado 18 de octubre hará que España deje de exportar a EE.UU. las 60.100 toneladas de aceite de oliva envasado (virgen extra, virgen y normal) que le vendió en 2018. Además, también afectará a las 90.000 toneladas de aceite de origen español que es envasado a través de Italia, de acuerdo con los cálculos de Asoliva. Por el contrario, la nueva tasa no se aplica al aceite de oliva a granel, del cual España vendió al país norteamericano casi 55.000 toneladas el pasado año. El arancel supone «expulsar el aceite español de EE.UU.», donde es líder desde hace cinco años, según estas mismas fuentes, que recuerdan que otros países productores como Italia, Grecia, Portugal, Marruecos, Turquía o Chile se beneficiarán al no haber sido incluidos en esta nueva política impositiva. Con su salida de los lineales norteamericanos, España pierde un 20% de su mercado exterior y todas las grandes inversiones realizadas en territorio estadounidense por la industria exportadora española. De nada habrán valido tampoco las costosas campañas de promoción realizadas durante los últimos 20 años. Para los exportadores españoles, la UE tiene una responsabilidad indirecta en lo sucedido por acepta» un arancel selectivo que afecta a unos países miembros y no a otros, lo que en su opinión implica alterar la competencia en el marco comunitario.

En un mundo globalizado como el que vivimos, estoy totalmente convencida de que este tipo de medidas solo pueden tener consecuencias negativas. Está más que demostrado. Y en este caso, desafortunadamente nos ha tocado a nosotros.

SUSANA ÁLVAREZ OTERO ES PROFESORA TITULAR DE ECONOMÍA FINANCIERA DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO E INVESTIGADORA VISITANTE DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE.