El trágico motín del maíz

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 22-05-2016

(En el año 1847 Avilés fue sacudido por dos motines: el sonado de las campanas, ya publicado, y el trágico del maíz cuya represión costó muertos y heridos).

          En la madrugada del 26 de mayo de 1847 llegaron las tropas del ejército al barrio avilesino de Villalegre donde acantonaron.

          Al frente venía el Gobernador de Asturias, lo que no presagiaba nada bueno pues era la misma persona que meses atrás también había enviado al ejército a rescatar unas campanas que por capricho, no por derecho, se querían llevar a Oviedo las monjas Clarisas que habían estado alojadas cinco años en el convento de San Francisco (hoy iglesia de San Nicolás de Bari).

          Aquel suceso, conocido como ‘El motín de las campanas’, ocurrido unos meses antes, 22.el motin del maiz.LVA pagina 213x300 El trágico motín del maízenfrentó al Gobernador con todo el pueblo avilesino y sus autoridades, pues incluso el Ayuntamiento había tomado partido a favor de defender unas campanas que habían pagado los avilesinos. De nada sirvieron los intentos negociadores del alcalde, Francisco Quevedo Heres, y el de otros notables de la ciudad de solucionar pacíficamente el problema con la autoridad provincial quien poseído por el ordeno y mando, envió al ejército a Avilés para que los soldados subieran a la torre del convento, desmontaran las campanas y las llevaran a Oviedo. Orden cumplida y clamoroso cabreo en Avilés, donde aquello fue considerado un agravio gratuito, una afrenta a la villa.

          Quizá ajeno a las consecuencias, en la opinión pública avilesina, de aquel motín campanero –ocurrido en febrero– en aquella mañana del 26 de mayo el Gobernador dejó a los soldados acantonados en Villalegre y se hizo acompañar por la Guardia Civil para entrar ‘discretamente’ en Avilés instalándose en el Ayuntamiento, que seguía presidido por Francisco Quevedo siendo tenientes de alcalde Manuel Álvarez de la Campa y Fernando Cuerbo (sic) Arango: los regidores (concejales) eran Manuel Suárez, Ángel Menéndez, José García San Miguel (quien años después sería el primer marqués de Teverga), Juan Antonio Gutiérrez, Manuel López Figueiras y Francisco Menéndez Sierra.

          En aquella fecha primaveral, en Avilés, los ánimos estaban muy alterados en situación directamente proporcional a la escasez de alimentos que sufría buena parte de la población. A la falta de trabajo se había unido la de víveres, así que el ambiente se desesperó días antes, impidiendo la gente el embarque en el puerto de un cargamento de maíz que intentaba un consignatario. No era aceptable ver pasar el alimento por delante de sus narices. Se olía pero no se comía. Toda una provocación.22.motin del maiz.CASTOR reescaneada SEGUNDO PASE 300x223 El trágico motín del maíz

          Pero el Gobernador, al que la flauta le debía de sonar a trompeta y el violín a tambor, había venido a defender la sacrosanta libertad comercial, dejando en segundo plano una extremada y explosiva situación humanitaria. Y, más tranquilo que un ocho, ordenó que los doscientos soldados traídos de Oviedo levantaran el campo en Villalegre por la noche y amaneciesen en Avilés el jueves 27 de mayo de 1847, concentrados en el Ayuntamiento que se convirtió de hecho en cuartel durante unos cuantos días.

          «Amaneció el día 27 clara y despejada la atmósfera pero sobre las diez de su ma­ñana principió a cubrir su oscuro manto, como para denotar los tristes sucesos que ha­bían de suceder dentro de muy pocos instantes» escribió Simón Fernández Perdones.

          Desde los almacenes de Calixto Carvajal, situados en la calle San Bernardo, comenzaron a salir carros (entre el apedreamiento al inmueble por parte de manifestantes) cargados de sacos de maíz para embarcarlos en el muelle (entonces, para situar al lector, al pie del palacio de Camposagrado) al objeto de cumplimentar un pedido hecho por el comerciante gijonés Dionisio Acebal. Pero en la plaza [de Carlos Lobo] antes de bajar la rampa que conducía al muelle se presentaron varios grupos de hombres, mujeres y niños intentando impedirlo.

          El Gobernador dio órdenes para que la tropa desalojase la plaza y taponara las calles que daban a ella: las actuales La Ferrería, San Bernardo y Los Alfolíes. A continuación hizo leer un bando sobre orden público, pero solo se hizo en la plaza y en La Ferrería. No hubo conocimiento general del mismo, aunque es dudoso que si dicho documento amenazador hubiese llegado a todos los rincones de Avilés hubiera impedido lo que aconteció luego. Porque reinaba la desesperación.

          Así que los carros cargados de sacos de maíz, protegidos por la tropa, comenzaron a bajar al puerto donde fueron repelidos por grupos de gente que había estado apostada en los extremos del muelle, es decir de las inmediaciones del viejo puente de piedra de San Sebastián (donde hoy está la entrada del bar ‘La Parra’) y del puente viejo de Sabugo (donde luego estuvo lo que fue Café Colón). Los manifestantes comenzaron a lanzar piedras contra los carros y en casos se apoderaron de ellos y rajaron los sacos mientras niños y mujeres recogían el grano para llevárselo.22.motin del maiz. 1069 AYUNTAMIENTO 300x224 El trágico motín del maíz

           Y entonces, sin más, ocurrió que los soldados abrieron fuego «sin saberse de orden de quien» contra los manifestantes «resultando seis muertos e infinitos heridos». Una matanza.

          «No se puede describir el efecto que cau­saba ver pasar, por una parte, para el Hospital de Caridad [Hospital de Peregrinos de la calle Rivero] heridos en sillas de manos y tras ellos el Viático, y por otra los llantos, gritos y el mayor desconsuelo de las familias de los que yacían muertos y tendidos por las calles».

          Lo que estoy contando no es ninguna novela, está basado en lo que dejó escrito Simón Fernández Perdones –entonces Secretario del Ayuntamiento avilesino, por tanto testigo de los hechos, y que más tarde sería alcalde de la ciudad– en su obra ‘Anales de Avilés’, la primera historia de la villa que se conoce –por breve que sea– fechada en 1855. El sacerdote, y académico del RIDEA, José Manuel Feito preparó una edición del citado manuscrito en 1988 para una asociación histórica privada (Monumenta Histórica Asturiensia) y posteriormente otra –espléndida por cierto– en 2009, publicada por ediciones ‘Nieva’, con un añadido facsimilar del manuscrito de Fernández Perdones, y que fue sufragada por el Ayuntamiento de Avilés a iniciativa del concejal de cultura de entonces, Ramón A. Álvarez.22.motin del maiz.FACSIMIL de Perdones 219x300 El trágico motín del maíz

          Del manuscrito de Fernández Perdones –que José Manuel  Feito encontró en un domicilio particular de Avilés– bebieron historiadores próximos a aquel tiempo, como David Arias García (en su ‘Historia General de Avilés y su concejo’) y Julián García San Miguel, segundo marqués de Teverga, (autor de ‘Avilés. Noticias Históricas’) para narrar también ellos el dramático episodio complementándolo con otros datos.

          Aunque hay que decir  que el marqués, aparte de poner textualmente trigo donde es maíz y referirse a los manifestantes como ‘populacho’, parece poner la inviolabilidad de la sacrosanta propiedad privada por encima de la desquiciada situación social que en aquel momento vivía buena parte de la población avilesina.

          David Arias García, padre del que sería dos veces alcalde republicano David Arias Rodríguez del Valle, habla de las mujeres como principal elemento de la resistencia en aquella nefasta jornada.

          En fin, que el ejército permaneció unos días en Avilés hasta que se serenaran los ánimos, que lo hicieron –mal que bien– cuando fueron serenados los estómagos.

          Tremendo aquel tiempo oscuro, miserable y famélico del Avilés (y por extensión Asturias y España) de la primera mitad del siglo XIX, que explotó en 1847 cuando la hambruna manifiesta de unos, y el temor de otros a que también les alcanzara a ellos –dada la alarmante carestía de alimentos, en especial de maíz, importante componente de la dieta de entonces– llevó a la desesperación a muchos, pues es de cajón que persona hambrienta es persona enojada por naturaleza.

          Fue aquel, un año de motines en Avilés. Y si en febrero dejaron de sonar las campanas en mayo sonaron disparos de fusil.

          No doblaron las campanas en invierno pero si lo hicieron los cuerpos de manifestantes en la primavera de 1847.

          Fue la oscuridad extendiéndose más allá de la oscuridad.

La ‘aplacada’ villa de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 15-05-2016

Placas oficiales, conmemorativas o informativas, distribuidas por el centro urbano de la ciudad y que están, a la vista, tomando el aire las 24 horas de cada día.

            Aparte de las placas que informan del nombre de calles y plazas, por la ciudad hay otras que recuerdan personas, homenajes y efemérides. No están todas las que son, pero son todas las que están.

            Reproduzco el contenido de las mismas –excluyo las que figuran en estatuas– sin trocar ni una coma y advirtiendo que la barra quebrada significa cambio de línea en el texto de la placa. Dicho lo cual comienzo la relación con una de Rivero que precisamente, el jueves, cumple 40 años.

            En la calle Rivero (en la entrada principal al parque Ferrera): «Sus Majestades los Re- / yes de España, don Juan / Carlos I y doña Sofia, / inauguraron este par- / que con ocasión de su visita a esta villa el día / 19 de mayo de 1976».22.placa . FERRERA REYES.CIMG0222 300x231 La aplacada villa de Avilés

            Calle Rivero nº 8: «En esta casa / transcurrieron los años de niñez / y de primera juventud del glorioso novelista don / Armando Palacio Valdés».

            Calle de La Ferrería nº 31 y en placa con relieve escultórico del homenajeado: «Aquí vivió y murió / el ilustre avilesino / D. Estanislao Sanchez Calvo / original autor / de obras filosóficas / y escritos literarios / a quien en 1903, / ocho años despues de su muerte, / dedican este recuerdo / y rinden este homenaje/ sus amigos y admiradores».

            Plaza de Carlos Lobo nº 1 (en la parte superior de la placa figura el escudo de Avilés): «En este lugar A. M. Pruneda / abrió la primera imprenta y editó / El Eco de Avilés / primer periódico de esta Villa (1866) / En el centenario de la muerte / del impresor (1906-2006) / Conceyu D’Avilés –ENEAS»

            En calle de La Fruta nº 24: «En esta casa vivió y escribió el / Excmo. Sr. D. / Constantino Suarez ‘Españolito’. / En el centenario de su nacimiento el / Instituto de Estudios Asturianos y el / Excmo. Ayuntamiento de Avilés le / dedican este recuerdo / 1890-1990».

            Calle de La Cámara, 23: «Palacio de Maqua. / Estas fachadas del palacio / de Maqua fueron recuperadas / por la Escuela Taller del INEM / con la colaboración del / Ayuntamiento de Avilés y del / Fondo Social Europeo. / Agosto 1997».

            Plaza Álvarez Acebal nº 9: «Aquí vivió / Ana de Valle / poeta / la villa de Avilés / en reconocimiento / a su vida y obra / abril 1984»

            Calle Galiana nº 1: «Aquí ejerció de maestro / hasta su fallecimiento / el educador ejemplar / Florentino F. Carbayeda / sus exalumnos le dedican / este recuerdo / 1891 – 1965».

22.placa . Sanchez Calvo filosofo.P1190118 225x300 La aplacada villa de Avilés

Placa a Sánchez-Calvo en la calle La Ferrería.

            Calle Galiana nº 12, medianera del edificio: «En homenaje a don Angel Serrano / Villanueva y a su esposa, doña Teofila Chico Garrachon, que en esta casa / impartieron la enseñanza a varias / generaciones. / Quienes fueron alumnos suyos les / dedican, agradecidos».

            Calle La Magdalena nº 1: «Albergue Pedro Solís. / Fundador en 1513 de un (albergue-hospital) en donde se / daba a los peregrinos (a Santiago) cubierto, cama y fuego. / Avilés 1997 / Museo-Escuela Municipal de Cerámica».

            Calle Llano Ponte, nº 49: «La Vidriera. / Campo de concentración/ de prisioneros republicanos. / A los que dieron su vida/ por la libertad y la democracia»

            Pasaje del Bollo –transversal de calle La Muralla– en el lateral del edificio de la izquierda: «En este lugar, donde / existió la fonda ‘La Serrana’, / fundó el doctor Claudio Luanco / la fiesta de ‘El Bollo’ en el año 1893. / Avilés, Pascua 1993».

            Calle de La Fruta, en el inicio, placa colocada en un monolito sobre el firme: «En este lugar se encontraban / emplazadas las murallas medievales / defensivas, que circundaron la villa / de Avilés hasta comienzos del siglo XIX, / y la angosta puerta de Cimadevilla / situada bajo la antiquísima / torre del reloj que se derrumbó / en la primera mitad del s. XVIII. / los vestigios que perduran / se conservan bajo los enlosados / señalados en el pavimento. / Mayo de 2000»

            Plaza de España, en un monolito frente al inicio de la calle de La Ferrería: «En este lugar se encontraban emplazadas / las murallas medievales defensivas, que circundaron hasta comienzos / del siglo XIX la villa de Avilés, / y la puerta llamada del alcázar / de acceso a la misma. Los vestigios que perduran / se conservan bajo los enlosados / señalados en el pavimento. / Mayo de 2000».22.placa .PLACA .La Muralla.Imagen 925 224x300 La aplacada villa de Avilés

            Calle González Abarca esquina con José López–Ocaña: «Escuelas Taller / y Casas de Oficios / Este Lavadero de González Abarca / fue recuperado por la / Escuela-Taller del INEM / Fuentes y Lavadero II. / Con la colaboración del / Excmo. Ayto de Avilés y del / Fondo Social Europeo / Enero de 1999»

            En el edificio de la calle de La Estación, nº 10: «En esta casa vivió y murió / el poeta avilesino en bable / Marcos del Torniello. / Cofradía del Bollo. / Agosto 1995».

            Plaza del Carbayo, en la iglesia vieja de Sto. Tomás de Cantorbery, dentro del recinto enrejado pero visible desde fuera, a la izquierda de la entrada principal y dificultosamente se alcanza a leer: «ESTA CAPILLA MA[n]DO FAZER… / E FIZO, EN EL AÑO DE / MIL E QUIN[i]ENTOS, DIEZ E SIETE AÑOS (el resto es ya totalmente ilegible…)».

            Es un ejercicio de difícil lectura, pero no se cabree, ‘apláquese’, aunque no demasiado porque aún restan, en episodio aparte, las distribuidas por barrios e incluso comarca.

            Las placas recuerdan parte de la historia local. Tanto las que están presentes como las ausentes, aquellas que deberían estar dedicadas a otras personas y a otros hechos que algunos echan en falta.

            Depende de quien lo mire y el color del cristal con que lo haga. Que cada quien es cada cual.

El Castillo de San Juan y la invasión inglesa de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 08-05-2016

(La histórica fortaleza avilesina de la península de Nieva fue tomada, en 1762, por la Armada británica)

          El castillo de San Juan de Nieva jugó el papel de vigía y de  avanzadilla defensiva en la entrada de la Ría de Avilés, tal como lo había hecho antes el mítico Castillo de Gauzón, hoy en gloriosa fase de resurrección.

         La intimidante silueta pétrea del Castillo de San Juan con certeza tuvo que persuadir a muchas naves enemigas obligándolas a virar en redondo. Pero no siempre acoquinó, como veremos.

         Su construcción se calcula entre finales de la Edad Media e inicios de Edad Moderna, justo cuando España empezó a consolidarse como primera potencia mundial. Las primeras noticias como baluarte con cañones se tienen a mediados del siglo XVI.22.san juan. castillo y faro. IMG 4171 300x88 El Castillo de San Juan y la invasión inglesa de Avilés

         Desde entonces fue siempre vigía y punta de lanza contra posibles ataques e invasiones entonces frecuentes en importantes villas marinas. Avilés, además, era poseedora de uno de los más destacados puertos del norte de la península ibérica, razón por la que ya había sido amurallada siglos antes.

          Siempre que surgieron amenazas guerreras la primera medida era reforzar armas y personal en el Castillo de San Juan. Y todo fue más menos bien hasta un día de agosto de 1762, año en que España e Inglaterra se las tuvieron tiesas una vez más.

          Lo ocurrido ese día y los siguientes, lo hago un poco de la mano de Ricardo García Iglesias, ingeniero y oficial de la Armada española y uno de los mejores conocedores de la historia y características de la Ría avilesina.

          Ya en julio de 1762 buques ingleses anduvieron merodeando por la costa avilesina persiguiendo a un buque de Francia, también entonces enemigo de Inglaterra. La artillería del baluarte avilesino consiguió ahuyentar a los ingleses.22.SAN JUAN. San Juan castillo de.Virtual general sobre la ria.200205 300x191 El Castillo de San Juan y la invasión inglesa de Avilés

          El 27 de agosto, según nos relata Reconco (famoso escribano de entonces y que fue el redactor del suceso habido en Avilés en 1755 y ya recogido en el episodio ‘Hoy se cumplen 260 años del tsunami sufrido por Avilés’) aparecen los navíos españoles ‘San Ignazio’ y ‘San Joseph’, procedentes de América,  cargados principalmente de cacao, perseguidos por una fragata inglesa que los acosa, como no pueden entrar en el puerto avilesinos por falta de calado, fondean cerca de la bocana de la Ría, bajo la protección de la artillería del Castillo de San Juan.

          Y como los ingleses achuchaban el San Ignazio, puso rumbo al cercano puerto de San Esteban, pero en la maniobra de entrada por la desembocadura del Nalón naufragó en la playa de los Quebrantos.

         El San Joseph, aguanta la presencia de los ingleses e inicia la descarga trasbordando el cacao a lanchas que lo llevan para Avilés, pero a los tres días es atacado por los británicos que lo incendian y echan a pique, ante la impotencia de la artillería del castillo avilesino.  22.SAN JUAN. San Juan castillo de.Virtual detalle.LVAV 200205 300x207 El Castillo de San Juan y la invasión inglesa de Avilés

          Envalentonados los ingleses, desembarcan y toman el Castillo de San Juan, inmovilizando algunos cañones y arrojando otros a la mar. El relato no es continuado porque falta una de las páginas de la crónica del escribano Reconco. Los ingleses abandonaron suelo español cuando docenas de personas los rodean amenazantes, y que supongo lugareños de Nieva y alrededores, sin descartar gente venida de Avilés al trote. Según relata, pomposamente, el marqués de Teverga en su libro ‘Avilés. Noticias históricas’ «los paisanos les acometieron con denuedo y energía teniendo que abandonar a las pocas horas, y mal lo hubieran pasado, si con pres­teza no se embarcan para librarse de la per­secución de aquellos valerosos campesinos».

          Tengo escrito que una amiga mía nunca entendió el hecho de que para una vez que nos invade la pérfida Albión y encima los vencemos ni lo celebramos como hazaña a recordar, ni lo explotamos en nuestra historia con titulares del calibre de ‘El imperio inglés humillado en Avilés’.

          A partir de aquel incidente bélico el tiempo fue pasando para el faro que fue condenado en 1818 a la demolición al tiempo que las murallas de Avilés, decisión que algunos interpretan como una lamentable interpretación legal favorecedora de intereses urbanísticos en el caso de las murallas. Es un episodio aparte.

          Se fue cuarteando el Castillo y cuando no pudo más capotó. Consta en el libro de Actas de 13 de febrero de 1860 el informe, por parte del Ayudante de Marina del hundimiento del techo a causa de los temporales y solicita se le concedan las maderas del derrumbe para ‘construir un cubierto donde se puedan alojar los prácticos’ para mejor auxiliar a los barcos en su entrada a puerto.

          Es la última noticia oficial que tenemos del Castillo de San Juan. Hoy podemos ver la edificación virtualmente gracias a una combinación de circunstancias que resumo: el activo investigador histórico avilesino Francisco Mellén localizó en el Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid los planos de una obra de reparación hecha en el siglo XVIII en la fortaleza avilesina. Fue entonces cuando Agustín Santarúa y la Asociación de Amigos del Museo de Anclas de Salinas, entidad participante en una expedición del navegante Vital Asar a México, pusieron en contacto a Paco Mellén con los arquitectos mexicanos Miguel Cano y Alfredo Escalante que realizaron una recreación virtual del Castillo, publicada por LA VOZ DE AVILÉS en enero de 2005 y que hoy ilustra este episodio.22.SAN JUAN. cañonnnnnnnnnnnn Img 4290 213x300 El Castillo de San Juan y la invasión inglesa de Avilés

          El baluarte avilesino fue sustituido –en el mismo solar– por el Faro de Avilés, alojado en un torreón de 14 metros de altura, que dio luz con una lámpara de aceite el 31 de agosto de 1863 y que hoy alcanza las 17 millas de luz blanca. Una distancia que va bastante más allá del cercano Cañón Submarino de Avilés, situado a solo 8 millas (cerca de 15 Km.) y que es uno de los más importantes del mundo, ya que la profundidad de su sima alcanza los 4.750 metros, encerrando un mundo desconocido y que los avilesinos tenemos ahí al lado, como el que no quiere la cosa. Más datos  sobre él se pueden encontrar en el episodio  ‘El Cañón de Avilés, uno de los lugares más remotos del planeta’ publicado en este periódico el 24 enero de 2016.

          Del castillo de San Juan no quedan más restos que los cuatro viejos cañones que –desde 1960– rodean en el parque del Muelle la escultura del marino Pedro Menéndez de Avilés, otro que también ganó una batalla a los ingleses fundando San Agustín de La Florida la hoy considerada (mayormente) como ciudad más antigua de los Estados Unidos de América.

          ¡Será por cañones!

El mercader de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 01-05-2016

(Alabado hoy como como ‘l’homme d’affaires’ o ‘il mercante asturiano’, Gómez Arias es el representante de un tiempo, de una tierra y de una sociedad, a la par que uno de los personajes más curiosos, algunos hablan de mítico, de la historia asturiana).

          Gómez Arias de Inclán fue un destacado avilesino del siglo XV que Tirso de Avilés nos descubre en el siglo XVI.

          Tirso, que era una especie de Cronista ‘Oficioso’ de Asturias, dejó escrito en su ‘Sumario de Armas y Linages’ que «En Avilés ha habido muchos y muy principales hombres y muy señalados, especialmente por la Mar, que parece que el clima de esta villa les dicta ser buenos Pilotos y Mareantes como lo fue un Gómez Arias de Avilés…». Y Tirso de Avilés –que por cierto no era de Avilés sino de Las Regueras– lo pone en paralelo nada menos que con Pedro Menéndez, el Adelantado de La Florida.22.gomez arias. LA VOZ DE AVILES 213x300 El mercader de Avilés

          Pero no será hasta avanzado el siglo XX cuando el historiador Eloy Benito Ruano al publicar una semblanza titulada ‘Gómez Arias, mercader de Avilés’ (editado por Asturiensia Medievalia, 2. 1975) universalice al marino y mercader. En dicha monografía traza un perfil del personaje al tiempo que muestra a la villa avilesina como destacada ciudad portuaria medieval  y detalla rasgos de la sociedad de aquella época.

          Por dicha publicación sabemos que Gómez Arias de Inclán era hidalgo de condición y que tenía casa en Avilés, señalando que debía ser –dada la categoría del personaje– muy parecida, si es que no era la misma, al hoy conocido como palacio de Valdecarzana. Y entre sus enseres personales destaca alguno que no estaba al alcance de la mayoría de la población de entonces como ‘dos camas de ropa’.

          Por pleitos que tuvo, uno de ellos en Ribadeo, sabemos algo más de la enorme importancia que el Alfolí de la sal tuvo para Avilés y de su potencia económica que alguno ha llegado a calificar como una especie de Kuwait salado medieval.22.gomez arias. MEDIEVAL747 300x225 El mercader de Avilés

          Gómez Arias tuvo importantes cargos políticos, y no sólo locales pues entre 1489 y 1496 fue procurador de Avilés ante la corte de los Reyes Católicos, aquellos que unificando reinos terminaron formando un país llamado España. Por ese entorno real, de Isabel y Fernando, andaba Gómez Arias en aquel tiempo en el que también los Reyes Católicos financiaron el viaje de Colón que terminaría tropezando con América cuando iba buscando las Indias.

          El mercader, hombre de gran prestigio entre sus convecinos, tenía –junto con su hermano Esteban Pérez, apodado Cabitos– una empresa naviera con base en Avilés. Se trataba de una pequeña flotilla de barcos, quizá de las primeras de las que se tienen noticia, destinada al comercio marítimo de mercancías.

          Sabemos que, entonces, desde el puerto avilesino los barcos salían cargados principalmente de madera (castaño y roble), pero también mineral (hierro), frutos secos (avellana y nuez), armas (eran famosos los ‘escudos de Oviedo’) así como manufacturas tradicionales de las ferrerías y talleres de Asturias.22.gomez arias. MEDIEVAL742 300x225 El mercader de Avilés

          Y también sabemos de curiosidades como la procedencia –lo delatan algunos de los nombres– de la tripulación de una de sus naves: Juan de Sabugo, Alfonso de Argañosa, Juan de Soto, Pedro de Nabeçes…

          Gómez Arias era un hombre de acción a la par que mercader y marino muy avezado. En 1474, en uno de sus frecuentes viajes al sur peninsular, con destino a Sevilla, su nave ‘Santiago’ al doblar el cabo de Santa María en el Algarve fue atacada por otra al mando de Álvaro Méndez de Serpa, ‘criado del rey de Portugal’, que le birló  barco y mercancía. Gómez, que contaba con influencias en la corte real, donde como dije tuvo cargos de representación, consiguió que los Reyes Católicos intervinieran en el incidente y como quiera que los portugueses no devolvieran lo robado autorizaron al marino avilesino a resarcirse de sus pérdidas sobre bienes de súbditos portugueses hasta un valor que alcanzara lo que le habían saqueado.

          Y como por las buenas no lo devolvieron, Gómez Arias y su hermano Cabitos actuaron por las malas apresando, en 1485, dos carabelas portuguesas que, vaya por Dios, llevaban un ‘cargamento’ de más de 100 esclavos, y encima pertenecientes a unos mercaderes florentinos. Y se lió parda.

          El marino avilesino se apropió de una parte de los esclavos para resarcirse de su pérdida, pero los Reyes Católicos le obligan a devol­ver las dos carabelas, porque de Portugal venía buena parte de la sal al alfolí de Avilés que a su vez lo distribuía a zonas del norte peninsular y Castilla. Y no fuera a ser cosa.

          En este incidente internacional, aparece Avilés relacionado con la esclavitud, tema tabú para los historiadores, con excepciones como la del autor de la semblanza aquí tratada o de la avilesina –hoy trabajando en Sevilla– Helena Carretero que algo tiene publicado sobre tan dantesca cuestión.22.27 de marzo. Avilés 2 de mayo de 2012.IGLESIA parcial CRUCERO BRAEMAR a la dcha. 300x224 El mercader de Avilés

          Y si el cátedro Eloy Benito Ruano nos desvela al personaje Gómez Arias, otro historiador avilesino, actualmente trabajando en Baleares, José Jorge Argüello (autor, por ejemplo, del libro ‘Abillés’) tiene abierta una línea de investigación sobre el hermano del mercader, el tal Esteban Pérez ‘Cabitos’, otro que también se las traía. Aparte de acompañar a Gómez en las aventuras aquí descritas, tuvo protagonismo en la conquista de las Islas Canarias, cumpliendo mandatos reales en Lanzarote y Gran Canaria.

          ‘Cabitos’ también era avilesino aunque algunos estudiosos lo quieran hacer pasar por sevillano o por abulense.

          Igualmente es incierto que Gómez Arias sea la persona a la que se refiere la conocida copla medieval cuyo estribillo es

«Señor Gómez Arias

doleos de mi

que soy muchacha y niña

y nunca en tal me vi»

un tema este sobre la seducción y venta de una doncella a los moros que fue desarrollado también en obras teatrales por Veléz de Guevara, Calderón de la Barca y Tirso de Molina. Y eso aparte de que nombre y apellido (Gómez Arias) se dan frecuentemente unidos en la historia medieval y hay unos cuantos, incluso algún cativo. El que avisa no es traidor.

          Eloy Benito Ruano no descarta –porque encontró indicios documentales– que nuestro Gómez Arias, al hacerse viejo y por ende sabio, ejerciese el oficio de escribano en su villa natal oficio ‘adecuado a su retiro de viejo lobo de mar y hombre de presa o de negocios’. Y le homenajea universalizándolo como ‘l’homme d’affaires’ o ‘il mercante asturiano’, representante de un tiempo, de una tierra y de una sociedad.

          Ese fue Gómez Arias, el mercader de Avilés.

Lavaderos de tabla y sabañones

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 24-04-2016

Recintos, hoy en desuso, utilizados en Avilés a lo largo del tiempo para lavar la ropa a mano y que jugaron un gran papel social por ser el único lugar de masiva y exclusiva reunión femenina. 

          Hay quien opina que las civilizaciones se miden por el consumo que hacen del jabón, uno de los mayores inventos de la humanidad.

          Fue con jabón artesanal como las mujeres avilesinas de la Edad Media con una tabla a cuestas y en la cabeza un barreño cargado hasta los topes, tuvieron que buscarse la vida para lavar la ropa. De la roña corporal ya hablaremos porque es episodio aparte.

22.lavadero. RIVERO.1890Imagen3 300x202 Lavaderos de tabla y sabañones

Lavadero de Rivero, con toldo, y caños.

          Solo en las casas de los privilegiados que tenían huerta y pozo de agua en ella se podía lavar con cierta comodidad en un pequeño pilón.

          El resto de la población, del centro, buscaba pozos en los pequeños ríos como el Tuluergo o el Magdalena. Pero había que caminar bastante, así que muchas aprovechaban el agua que arrollaba en la zona baja de Cabruñana razón que explica el porqué de estar allí la fuente de La Cámara.

          También iban a la fuente Corujedo, situada en terrenos donde hoy se asienta la Oficina de Turismo. Doy fe, por trabajar unos años en ella, que las aguas de Corujedo siguen su histórico transcurrir de siglos y aunque a día de hoy vayan subterráneas, la humedad inundaba las paredes como descojonándose del ‘acierto’ que tuvieron los que levantaron allí el edificio –a mitad del siglo XIX– y los que pagaron las sucesivas mejoras realizadas en el inmueble porque el agua sigue trabajando a los inquilinos generando catarros, sembrando reumas o alimentando artrosis. Que el agua es muy caprichosa.

22.lavadero El Carbayedo.1 300x187 Lavaderos de tabla y sabañones

Fuente y lavadero del Carbayedo.

          En 1755 tenemos noticias de que fue enlosado el suelo de la fuente de La Cámara, situada junto a la puerta de la muralla de San Bernardo, y a la que ‘por razones de higiene’ se la dotó de una cuba de piedra para que se pudiera lavar allí.

          Corrían los siglos y a paso de tortuga avanzaban las ‘técnicas’ en esta cuestión hasta que aparecieron los lavaderos. Estaban situados al lado de fuentes y generalmente provistos de tejado que protegiese –de lluvia y sol– a las lavanderas. Citaré hoy los del centro urbano o muy cercanos a él, porque el resto (los de Miranda, San Cristóbal, La Magdalena, Valliniello y otros) son episodio aparte.

          Por ejemplo, en 1816 los vecinos de Rivero vieron por fin como las autoridades atendían a sus demandas, que habían durado nada menos que varios siglos, para que les dotaran de fuente y lavadero que fueron instalados al lado de la capilla del Cristo y en terreno cedido por el omnipotente marqués de Ferrera. A mediados del siglo XX fue retirado el lavadero (con toldo por tejado) y sustituido por asientos que rodean hoy la fuente.

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Antiguo lavadero de Sabugo.

          En 1851 y en El Carbayedo se levantó un gran lavadero público que estuvo en servicio hasta 1963, año en el que por exigencias del crecimiento de la ciudad fue demolido, trasladándose su fuente a los almacenes municipales a dormir el sueño de los justos, pero hubo suerte y fue reclamada por la parroquia de San Nicolás para que manase agua en su claustro de principios del siglo XVII.

          En 1893 se construye un lavadero en Sabugo, al lado de lo que había sido cementerio. Es un recinto rectangular y cerrado con muro, todavía hoy se puede ver, aunque sin el tejado que estaba sustentado por columnas de hierro. Dejó de funcionar en 1936 y fue recuperado parcialmente en 1999 por alumnos de la Escuela Taller de Fuentes y Lavaderos.

          En 1925 y en Los Telares, antigua avenida de Pravia por donde empezaba entonces a crecer Avilés, fue levantado otro lavadero de parecida traza aunque con columnas de madera. Fue diseñado por Tomás Acha Zulaica, el arquitecto que con Manuel del Busto trazó los planos del nuevo hospital en El Carbayedo.

          Los lavaderos se convirtieron en el único lugar de la población donde se reunían solamente las mujeres. Tenían, pues, una gran importancia social como lugar de reunión e intercambio de noticias, dimes y diretes, al tiempo que daban el callo enjabonando, frotando sobre la tabla y aclarando. Y cosechando sabañones.

          Este sistema directo de comunicación empezó a capotar cuando el Ayuntamiento de Avilés aprobó una nueva canalización diseñada por el primer ingeniero de su historia: Adolphe de Soignie, ciudadano belga y que había venido a España como director de la Real Compañía Asturiana de Minas de Arnao.

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Interior del lavadero de Sabugo.

          La desaparición de los lavaderos fue directamente proporcional a la entrada de las cañerías en las casas del centro urbano, quedando solamente activos los recintos de los barrios donde por supuesto tardaron bastante –algo histórico, por otra parte– en alcanzar esa bendición que entonces era el que te metieran el agua en casa. Para que luego digan.

          Hoy solo quedan en pie y sin uso los de Los Telares y Sabugo. Este último, haciendo esquina entre las calles López Ocaña y González Abarca y sin el uso social en ocasiones prometido por algún rancio concejal que llegó incluso a hablar de sala de exposiciones.

          Pero ahí siguen los restos de este abandonado lavadero color sepia, desmochado e incrustado en edificio blanco y negro, de diseño reciente. Ya advierte Miguel de Cervantes que la verdad siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.

Lumen

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 17-04-2016

(Es el pseudónimo de Luis Menéndez Alonso, famoso poeta avilesino que fue un histórico dinamizador de la cultura local).

 

            En parte de la huerta del convento de San Francisco del Monte (hoy iglesia de San Nicolás de Bari) que durante siglos estuvo dando frutos a los frailes, se construyó a principios del siglo XX un edificio destinado a escuelas públicas y en él se instaló la primera biblioteca pública de Avilés, pionera en el préstamo de libros a domicilio, una modernidad de entonces. Siempre me pareció fascinante este hecho histórico ocurrido en la huerta de los frailes cuando comenzó a dar libros. La agricultura de la cultura.

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Lumen

            Hablo de la histórica Biblioteca Popular Circulante, ya tratada en pasados episodios, fruto de una tertulia de amigos que se reunían en un café (‘La tertulia prodigiosa del Café Imperial’ episodio publicado en LA VOZ DE AVILÉS de 9 de noviembre de 2014) a las órdenes de un ingeniero militar, loco por los libros que guardaba por miles en su casa de la calle de La Ferrería (‘El coronel si tiene quien le escriba’ episodio correspondiente al 18 de enero de 2015). Porque fue el coronel Wenceslao Carreño quien armó aquel primer Patronato de la nueva biblioteca que funcionaba a base de socios y permitía llevar libros para leer en casa algo que tuvo un inmediato efecto multiplicador cultural sobre la población avilesina.

            En el Patronato figuraban intelectuales (miembros de la tertulia, claro) como  Fortunato Sánchez-Calvo, David Arias Rodríguez del Valle o  Manuel G. Wes, fundador y director de LA VOZ DE AVILÉS. Como bibliotecario fue elegido el poeta Luis Menéndez Alonso más conocido como Lumen, acrónimo de su nombre y primer apellido.

            Lumen había nacido en Avilés el 11 de noviembre de 1894. Fue un escritor autodidacta que comenzó a publicar trabajos literarios en la prensa en 1911 y ya no pararía, siendo La Voz de Avilés su medio más habitual.

            En 1911 el avilesino Lumen contrae matrimonio con la polesa María del Carmen Díaz. De esa unión nacerán seis hijos.

           «Yo escribo mientras coses la ropa de los pequeños, / y el vaivén de la aguja y el rasgar de la pluma / dicen todo un poema de cuidados y ensueños / y de encajes de espuma…»

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Carmen Díaz, esposa de Lumen.

            En 1923 dirigió el semanario festivo ‘La Batelera’ y al año siguiente la anual ‘El Bollo’, al tiempo que creaba una nueva y muy cuidada publicación literaria: ‘Avilés Grá­fico’.

            Su trabajo poético fue en aumento hasta publicar en Madrid, en 1925, ‘Mirando hacia la cumbre’ que viene a ser una antología de su obra en verso. No tarda en ser tenido como maestro por jóvenes que iniciaban su carrera literaria como es el caso de Ana Arias Iglesias que firmaba sus poemas como Ana de Valle.

            Lumen no paraba. A su diario trabajo municipal, añadía la dirección de revistas, colaboraciones en medios locales, regionales y algunos americanos. Pero sobre todo se volcaba, todas las tardes, en la biblioteca donde los libros circulaban que era un primor

            Y también fue un gran dinamizador cultural. Por Avilés y gracias a su gestión pasó gente como Miguel de Unamuno, Gerardo Diego, Valle Inclán, Pérez de Ayala y algunos etcéteras más. Sin olvidar la estancia de Federico García Lorca y la actuación de su grupo teatral ‘La Barraca’ en la plaza de España.

            Al declararse la Guerra Civil de 1936, Lumen defendió con decisión, desde los medios, al régimen republicano. Cuando Avilés fue tomado por las tropas de Franco, en noviembre de 1937 Lumen fue detenido y fusilado. El horror. Poco más de un año antes había visto morir asesinados por ‘elementos incontrolados’ del bando republicano a antiguos compañeros: escritores como BIF (seudónimo de Indalecio F. Balsera) o a su director en La Voz de Avilés Manuel G. Wes.22.LUMEN . IMG 5217.LUMEN  300x225 Lumen

            Lumen tenía escrito « ¡El dolor de la obra irrealizada / que se soñó tan honda, y el dolor /de ver que el ideal no ha sido nada /más que una estampa que perdió el color!»

            La biblioteca cuyo primer cobijo, decía más arriba, fue en las escuelas nacionales ubicadas en un solar de la antigua huerta de los Franciscanos, al lado de Artes y Oficios, tuvo que trasladarse en 1927 a la calle Rui Pérez hasta que contó con un edificio construido ex profeso en la calle Jovellanos, en 1934. Al terminar la guerra fue trasladada al Instituto Carreño Miranda, en El Carbayedo, donde fueron expurgados 3.000 de los 10.000 volúmenes que había logrado reunir Lumen.

           Con el tiempo la Biblioteca Popular Circulante volvió a la calle Jovellanos, aunque fue rebautizada como Bances Candamo y perdió su independencia al ser integrada en la Casa Municipal de Cultura.22.lumen estatua.Img 5433 237x300 Lumen

            Organismo que desde 1989 ocupa un nuevo edificio en la plaza Álvarez Acebal donde se sigue viendo al poeta en el segundo piso. Allí, en el hall de la sala de lectura de la biblioteca está plantado su busto de bronce –obra de Ramón  Caso de los Cobos– para que nadie olvide lo que Lumen hizo por la cultura de Avilés.

            Estaba de madre que habría de regresar al solar de la antigua huerta de los franciscanos donde sembró la afición por la lectura. Al lado del parque Ferrera cuya principal avenida, que lleva su nombre, conduce directamente, desde la nueva biblioteca a Rivero, la calle de aquel a quien todo el mundo en Avilés conocía como Lumen. El que confesó tener un orgullo «el soberano orgullo de ir conmigo entre la gente».

            Inolvidable.

Esculturas en la Ruta del Acero

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 10-04-2016

Ocho obras artísticas en una senda peatonal y ciclista entre Avilés y Llaranes, de dos kilómetros, que trascurre entre, prados, chimeneas y árboles a la vera de la Ría

          Cuando se inauguró no me constaba ninguna senda tan original, tanto en Asturias como en España.

          Trascurre entre Avilés y Llaranes y complementa el extraordinario Paseo de la Ría, abierto por la Autoridad Portuaria avilesina en la Avenida del Conde de Guadalhorce, popularmente Carretera de San Juan.22.estatuas ruta acero LVA.1 226x300 Esculturas en la Ruta del Acero

          En sus inicios, caminando hacia Llaranes, muestra piezas industriales, depositada en el suelo sin orden ni concierto, de la desaparecida –sin atender a criterios patrimoniales– industria de cabecera de Ensidesa, como fueron los hornos altos o la monumental  Central Térmica.

          Le sigue una colección de monolitos que la Cofradía del Colesterol de Avilés va colocando en homenaje a los personajes que premia anualmente y que convierte esta parte de la senda, o ruta, en una especie de ‘paseo de la fama’ hollywoodiense.

          A continuación surgen ya las estatuas. Los impulsores del sembrado artístico fueron, en 2010, el Ayuntamiento de Avilés y la empresa siderúrgica Arcelor–Mittal (‘heredera’ de Ensidesa) quienes dejaron allí una placa dando cuenta que «Las esculturas de esta ruta conforman una visión contemporánea del acero y de lo que ha venido suponiendo para Avilés. El arte, con su capacidad para expandirse más allá de los límites fabriles, permite abrir una reflexión sobre la industria como elemento transformador de la sociedad, sobre la versatilidad del acero como material reutilizable hasta el infinito (…)».

20 FOTO Estatua.Mojardin 2.Sendero Ria Aviles contraplano 150x150 Esculturas en la Ruta del Acero

'Hemisferios en equilibrio'

 Las obras expuestas son:

          ‘Desequilibrio’ de Ricardo Mogo. El autor, que compone un sorprendente castillo de naipes, busca reflejar en su montaña de cartas de la baraja lo inestable que es cualquier equilibrio.

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'Miscelánea'

          ‘Miscelánea’ de Tomás Marbán. Vistosas bases de bobinas de acero, pintadas en diferentes colores en homenaje a las diversas culturas y gentes, de toda España, que pusieron en marcha la siderúrgica Ensidesa.

          ‘Mano de Eva’ de José Manuel Truyés. Una mano mecánica que parece querer enlazar la industria con la bíblica Eva y su manzana. El autor recuperó una pinza de las acerías para simbolizar todo lo que la industria siderúrgica había entregado a Avilés.

          ‘Vientos de acero’ de Anabel Barrio. Molinillos de viento que une pasado y futuro, industria y ecología. Y también cultura e industria, que conviven en Avilés.

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'Vulcano y Prometeo'

          ‘Transición’ de Luis Taboada. Construida sobre una base de chapa en la que el autor ha colocado diferentes piezas planas y ruedas, con distintas formas, tamaños y colores cálidos, tratando de sugerir la maquinaria de los procesos de fabricación del acero.

          ‘Vulcano y Prometeo’ de Ramón Rodríguez. Dos columnas que simbolizan a Vulcano y Prometeo, dioses del fuego, elemento  fundamental e imprescindible en el proceso siderúrgico. El autor rescató una puerta inservible de las baterías de cok de la empresa siderúrgica.

          ‘Alegoría de la siderurgia’ de Fidel Pena. Seis grandes planchas de acero con seis diferentes colores que va tomando el acero durante su laminación en el Tren de Chapa, componen una pieza artística de tres toneladas de peso.

34 FOTO. PENA en Ruta Acero.CIMG4144 150x150 Esculturas en la Ruta del Acero

'Alegoría de la siderurgia'

          Todas ellas complementaron, en 2010, a ‘Hemisferios en equilibrio’ de Ricardo Mojardín que data de 2004 y que es una obra, realizada en acero corten, en homenaje a la Escuela de Aprendices de Ensidesa que estuvo ubicada en parte de los terrenos por donde hoy transcurre esta ruta del acero.

          Así que, una senda peatonal a orillas de una ría mágica, vistosas balaustradas de metal reluciente y madera caliente, árboles frondosos, prados, chimeneas, esculturas… ¿Quién da más?

          De nuevas, cuando se inauguró, muy pocos. Pero hoy, seis años después, la falta de mantenimiento aliada con la contaminación incesante, ha eliminado en gran parte de las piezas sus vistosos cromatismos generando un cierto desastre artístico, ignoro si subsanable.

          Si hay suerte quizá dentro de un tiempo –quien lea este episodio– tenga que suprimir el párrafo anterior y asentir al dicho de que, también, la paciencia es un arte.

El kiosco del parque del Muelle

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 03-04-2016

(Un templete musical, el del Parque del Muelle, que sigue siendo uno de los símbolos del Avilés clásico. Fue construido en 1894 al poco de haberse plantado el -entonces- nuevo parque avilesino).

         Mi memoria musical, la más antigua y sólida, me lleva ante unos señores uniformados que sentados educadamente, fabricaban música al mediodía de un domingo soleado en el kiosco del parque del Muelle de Avilés.

          Eran piezas del estilo de ‘La leyenda del beso’, ‘El sitio de Zaragoza’ y estaban dirigidos por un caballero de pelo cano que de pie y con una varita en la mano hacía magia poniendo orden y concierto en aquel concierto. Aquello fue la caraba en doremifasol.

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Años 60 del pasado siglo XX. Concurrencia ante el concierto del kiosco.

          El caballero era ‘don Vicente’ [Sánchez Benito, director de la Banda Municipal de Música de Avilés] mi profesor de Música en el instituto Carreño Miranda (hoy colegio público Palacio Valdés) quien automáticamente pasó a ser uno de mis héroes docentes aunque –la música amansa a las fieras– no de la categoría de Adela Palacios quien, todavía a estas alturas, sigue siendo mi profesora emérita inmaterial de Literatura.

          Aquella del Carreño Miranda, en el Carbayedo, fue una época en la que Avilés fue puesto del revés a cuenta del acero, cristal, y aluminio –el zinc le venía de Arnao ya de antiguo– sufriendo la mayor transformación de su historia. Pongamos que hablo de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo y digamos que entonces, excepto en la radio, si querías escuchar música era cosa de ir los domingos al mediodía al parque del Muelle.

22.kiosco. parque Muelleinicios.foto Fran 300x211 El kiosco del parque del Muelle

Año 1894. El kiosco en construcción, en un recién plantado Parque del Muelle.

          Que no es un parque cualquiera. Y no porque haya sido declarado Jardín Histórico de Asturias; sino porque ha jugado un enorme papel como espacio público al soldar la distancia –física y química– entre el casco histórico de la Villa y el de Sabugo y luego ser, durante muchos años, el principal espacio público de ocio de Avilés.

          Fue la apertura, en 1976, del parque Ferrera –gigantesco pulmón verde en una ciudad entonces muchísimo más contaminada que ahora– lo que dejó sin clientes al del Muelle, que ahí sigue estando y destacando por sus elegantes soportales vegetales, su colección escultórica y su emblemático kiosco, esperando un futuro ligado a la desaparición de la barrera viaria y ferroviaria que separa a la ciudad de su fachada marítima.

          El kiosco fue levantado en 1894, cuando el parque estaba recién plantado, por el contratista local Juan Pérez Martín siguiendo planos de Federico Ureña pues el arquitecto municipal Ricardo Marcos Bausá, autor del proyecto del parque y de otros también importantes como el cementerio de La Carriona o la capilla de Jesusín de Galiana, y el alcalde –entonces José Cueto– se habían tirado los trastos a la cabeza y el arquitecto se largó dejando pendiente el diseño del kiosco, que entonces le fue encargado al ovetense Federico Ureña González–Olivares, Ayudante de Obras Públicas que trabajaba con el empresario vasco Carlos Larrañaga en el encauzamiento de la Ría. Federico Ureña, que a partir de ese momento continuó trabajando unos años en el ayuntamiento avilesino hasta marcharse a Sevilla, fue abuelo de quien con el tiempo sería también empleado municipal y luego Cronista Oficial de Avilés. Hablo de Justo Ureña.22.KIOSCO. ALTERNATIVA. parque del muelle. kiosco. CIMG0598 300x225 El kiosco del parque del Muelle

          La construcción del kiosco costó 12.900 pesetas y fue planificado y terminado en noviembre de 1894. Está edificado en fundición, destacando las curiosas cúpulas de la cubierta que le dan un realce arquitectónico ‘muy gallasperu’ que me tiene dicho el poeta Ángel González.

          Este edificación circular, de arquitectura modernista, vio nacer a su alrededor notables edificios como el que fue Gran Hotel o la casa de Larrañaga. También fue testigo mudo de la siembra de nuevas estatuas, que se añadían a las clásicas del parque, como la del Adelantado de la Florida en 1917 o la de la foca –por cierto que sin bigotes– en 1956.

22.kiosco. foto LVA. la mar de ruido 300x200 El kiosco del parque del Muelle

Festival 'La Mar de Ruido'.

          Se ha venido utilizando el kiosco en ocasiones y en temporada veraniega para acoger ‘Música en el quiosco’, ciclo de conciertos de bandas municipales. Pero su mayor resalte popular y mediático tiene lugar, desde hace diez años, en los meses de agosto cuando se convierte en el escenario de ‘La Mar de Ruido’, un festival donde han actuado desde Luz Casal a leyendas del rock norteamericano como Chris Barron (Spin Doctors), «todas las músicas posibles y músicos de diferentes partes del mundo» traídos de la mano de Béznar Arias, otro declarado admirador de este centenario templete musical.

          Los senderos sentimentales del parque del Muelle de Avilés  están sembrados de armonías de todo tipo que te llevan, quieras que no, a su histórico kiosco metálico. Elegante y triunfal.

Un ramo de veintisietes, ‘marzianos’ ellos

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 27-03-2016

(El 27 de marzo es día, de varios años, que sirve para dar un repaso anecdótico a tiempos pasados en Avilés)

         Según el calendario cristiano hoy, 27 de marzo de 2016, es domingo de Pascua Florida, día también en el que se inician las fiestas primaverales de Avilés siguiendo el diseño trazado en 1893 por Claudio Fernández–Luanco Riego (Castropol 1838–1916) que pasó treinta años largos en la ciudad como médico municipal, reparando tristezas sanitarias y repartiendo alegrías colectivas, pues ideando festejos era un ciclón, aparte de ser un notorio misógino, muy amigo de tertulias y un declarado coñón.

          Más serio fue lo que tuvo lugar el 27 marzo de 1513 cuando el navegante español Juan Ponce de León puso pie en tierra en la costa este de los [actuales] Estados Unidos de América y bautizó lo descubierto como La Florida, porque aquel también era otro día de Pascua.

22.27 marzo. cine Florida 310503.fotoalbertodelrio.P33100251 300x225 Un ramo de veintisietes, marzianos ellos

Cine Florida a punto de derribo.

          Luego vendría lo de Pedro Menéndez de Avilés y San Agustín de La Florida, por lo que –con el tiempo que fueron siglos– a Florida le dedicaron una calle, en el barrio de Sabugo, donde también construyeron un cine que llevó su nombre durante años hasta que fue derribado, por la cosa inmobiliaria, un 27 marzo de 2006.

          La última película proyectada en el cine Florida fue ‘La guerra del hierro’, título acorde con el tiberio montado en aquellos años en Avilés por la crisis siderúrgica mundial que borró miles de puestos de trabajo y creó una depresión social de muchos bigotes.

          El golpe fue tan gordo que, en 2008, Vicente A. Areces, Presidente [entonces] del Principado intentó sacar a flote en la Ría de Avilés (lo que hizo correr ríos de tinta) una isla destinada a cambiar el urbanismo avilesino. Isla virtual bautizada, antes del parto, como Innovación. Hoy la Ría sigue embarazada al respecto, pero con esporádicos espasmos innovadores que dan algún resquicio a la esperanza.

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Kevin Spacey y Joan Manuel Serrat, mano a mano.

          Lo que si vio la luz fue un espacio arquitectónico mágico a la vera de la Ría, donde Areces había decidió levantar en terrenos que fueron siderúrgicos –toda una declaración de intenciones– un centro cultural con vocación universal, siguiendo planos del histórico arquitecto Oscar Niemeyer. Aquello estuvo irradiando el nombre de Avilés por el mundo antes incluso de su inauguración, a golpe de jazz de Woody Allen y teatro de William Shakespeare y Kevin Spacey, que tuvo un espectacular eco en los medios del 27 de marzo de 2011.

          Las hemerotecas apabullan –si uno se toma la molestia– con este asunto del Niemeyer, aquella gran esperanza blanca destinada a espantar depresiones sociales y que, al poco de un cambio de gobierno regional, fue espantada brutalmente.

          Puestos a ir de culo, posición deprimente donde las haya, saltemos siglos atrás –buscando más veintisietes– valiéndonos para ello de los Libros de Acuerdos del Ayuntamiento, únicos informantes del pasado remoto. Por ellos sabemos que el 27 de marzo de 1486 «Los jueses e rregido­res e procuradores desta Villa asentaron con Pero Andres, car­pentero, vecino desta Villa» para que se hiciera cargo de unas cuantas reparaciones en el templo parroquial de San Nicolás de Bari (hoy iglesia de San Antonio de Padua).

          En otro 27 de marzo, de 1889, el concejal Rufino Fernández, velando el hombre porque Rivero deshiciera sus estrecheces urbanas, pide retirar hacia atrás la capilla que hay en dicha calle. Lo que milagrosamente logró el susodicho Rufino.

          Otro 27 de marzo, este de 1930, David Arias Rodríguez del Valle, volvió a tomar posesión de su cargo de Alcalde de Avilés que había logrado por votación democrática siete años antes, pero del que lo había descabalgado la Dictadura del general Primo de Rivera, que se deshizo como un flan en 1930.

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En primer plano, Jaime Matas, ministro de Medio Ambiente y José María León, alcalde de Castrillón.

          Seguimos avanzando hasta el 27 de marzo de 2002 cuando los periódicos dan cuenta de una visita –a Avilés y Salinas– del [entonces] ministro de Medio Ambiente del gobierno de Aznar, Jaime Matas, hombre de verbo ladino, hoy muy apagado en juzgados y cárceles. Matas le hizo un comentario ramplón al Consejero de Medio Ambiente del Principado que pillaron al vuelo algunos miembros de la comitiva, entre ellos De Bernardi periodista de ‘La Voz de Asturias’: «Nosotros estamos para hacer las obras y vosotros para darnos las gracias».

          El 27 de marzo de 2010 la prensa se hace eco de que todos los partidos políticos de Castrillón aprueban, sin fisuras, las obras de recuperación del conjunto histórico industrial de Arnao. Decisión ejemplar y muy llamativa por venir de Castrillón, municipio en el que los partidos que componen la Corporación dan la sensación de vivir en una histórica crispación histérica.

          Finalmente hay un 27 de marzo de 1860 señalado, en algunos libros y crónicas, como día de nacimiento del célebre comerciante Victoriano Fernández Balsera, y es dato falso; dicho personaje consta –en consulta efectuada el jueves 27 marzo de 2014 en el archivo parroquial de Sabugo– como nacido el 27 de junio de 1859, a las dos y media de la mañana «hijo de Félix Fernández (Avilés) y Josefa Balsera (Soto de Luiña)».

          Hasta aquí el ramo pascual de veintisietes ‘marzianos’. Que no marcianos.

Plantación de estatuas en Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 20-03-2016

(Donde se describen la mayoría de las estatuas sembradas por Avilés, excepto las del parque del Muelle descritas en el pasado, y las de la senda del Acero, que lo serán en el futuro)

          Me refiero a las estatuas que permanecen a la vista del público durante las 24 horas de todos los días del año en Avilés. Y establezco tres divisiones, atendiendo a la geografía urbana del municipio: Parque del Muelle, senda del Acero y el resto (que son la gran mayoría) son las descritas más abajo.

          Las más antiguas, situadas en ese jardín escultórico que es el parque del Muelle, ya han sido estudiadas en un episodio (LA VOZ DE AVILÉS del 24 junio de 2012) dedicado a las efigies basadas en motivos alegóricos a la mitología griega. En otros dos episodios (21 octubre de 2012 y 20 septiembre de 2015) está narrada la historia del conjunto escultórico que homenajea al marino Pedro Menéndez de Avilés; y otro más describió (el 26 de mayo de 2013) la coña marinera que supone el hecho de dedicarle una estatua a una foca (para muchos visitantes es toda una serendipia) que enfocó Avilés en un momento crucial de su historia cuando, en la mitad del pasado siglo, la ciudad aguantó un tornado metalúrgico de proporciones gigantescas.

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'Sol naciente'

          En segundo lugar están las estatuas de la senda del Acero, instaladas entre Avilés y Llaranes y que son un episodio aparte, al igual que los murales y mosaicos distribuidos por todo el municipio.

          El resto se relacionan hoy (sin descartar futuro episodio aparte de algunas de ellas) y constituyen, repito, la gran mayoría de las estatuas sembradas por Avilés y alrededores. Relacionadas por orden cronológico, título de obra, autor, lugar de instalación y algún dato más, son las que sigue.

          ‘Domingo Álvarez Acebal’ de José González Iglesias (‘Pepe Tesa’). Data de 1923. Plaza de Álvarez Acebal. Es un busto sobre peana donde una placa recuerda: «A D. Domingo Álvarez Acebal (1846-1924), pedagogo-matemático, de sus alumnos y el pueblo de Avilés».

         ‘Tejo herido’ de Joaquín Rubio Camín. 1989. Parque Ferrera. Se trata de un árbol enfermo próximo al derribo e indultado a petición del escultor que lo ‘trabajó’ artísticamente una vez reforzada su base con cemento.

        ‘Ara’ de Joaquín Rubio Camín. 1993. Centro Socio–Cultural de Los Canapés. Una especie de altar para el que Camín aprovechó piezas industriales de acero laminado que dispuso a modo de nave de un templo con un prisma en el medio.

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'Avilés'

         ‘Trecho’ obra conjunta de Benjamín Menéndez, Esther Cuesta, Cristina Cuesta, y Pedro Pubil. 1995. Glorieta de Los Canapés. Presenta forma de dolmen y está realizada en acero.

         ‘Homenaje a los caldereros’ de ‘Emil’. 1996. Erigida en la plaza  de Santa Ana del singular e histórico barrio avilesino de Miranda. Una placa escrita en ‘bron’, dialecto mirandés, detalla «El garo xagó a los machilladores del cuire. El pueblo de Miranda a los caldereros. 1996»

        ‘Armando Palacio Valdés’ de Mauro Álvarez (padre). 1997. Fachada Teatro Palacio Valdés. Busto realizado en bronce y colocado sobre peana, donde se puede leer: «Avilés a Palacio Valdés. 1858-1938».

         ‘Dña. Eugenia Martínez Vallejo ‘La Monstrua’’ de Amado González Hevia ‘Favila’. 1997. Calle Carreño Miranda. Realizada en bronce, está basada en uno de los cuadros del pintor avilesino Juan Carreño Miranda colgado en el Museo del Prado de Madrid.

        ‘El Tratante’ de Amado González Hevia ‘Favila’. 1999. Parque del Carbayedo. Ejecutada en bronce y colocada en el antiguo lugar de celebración de la famosa feria del ganado de Avilés.

22.estatuas. Celebracion. Ignacio Bernardo 225x300 Plantación de estatuas en Avilés

'Celebración'

          ‘Marta y María’ de Amado González Hevia ‘Favila’. 1999. Esquina de calles Españolito y El Prado. Es una estatua –de propiedad privada– que representa en bronce a los dos personajes centrales de la novela homónima de Armando Palacio Valdés.

         ‘Carreño Miranda’ de Vicente Menéndez Prendes ‘Santarua’. 2000. Plaza de Camposagrado. Fundición en bronce dedicada al pintor más famoso de la historia de Asturias. En el pedestal una placa explica: «Avilés a D. Juan Carreño de Miranda pintor universal de la Corte y de S. M. el Rey D. Carlos II. Nació en Avilés el 25 de marzo de 1614. Murió en Madrid el 3 de octubre de 1685».

         ‘Punto de Encuentro’ de Pepe Noja. 2002. Glorieta de la Avenida de San Agustín. Obra realizada en acero inoxidable; de los nudos tan característicos en la obra de Noja, nace un cilindro de apreciable altura.

         ‘Eslabón’ de Pepe Noja. 2002. Fachada lateral del edificio de la Oficina Turismo de Avilés, que fue una antigua cárcel, motivo en el que el autor encontró inspiración: el eslabón quiere ser un homenaje a la libertad.

         ‘Hélices de Saint-Nazaire’ (Anónimo). 2003. Esquina calles Ruiz Gómez y Llano Ponte. Son dos grandes aspas de hélices de trasatlánticos realizadas en bronce. Cada una pesa 2.670 K. y miden 1,80 metros de alto por 2,80 de ancho. Obsequio de la ciudad francesa de Saint-Nazaire a Avilés con motivo del hermanamiento entre ambas.

22.estatuas. COMPOSICION. IMG 4151 300x225 Plantación de estatuas en Avilés

De 'Eslabón' a 'Hélices de St.Nazaire'

         ‘Al hombre que escucha la piedra’ de Ignacio Bernardo. 2003. Calle Cabruñana. Es de mármol amarillo Alhambra y mide: 4,00 x 1,30 x 0,90 m.

         ‘Sol naciente’ de Juanjo Novella. 2003. Parque del Barrio de Pescadores (o el NODO). Obra de acero al carbono de 6 metros de altura y 5,50 de diámetro.

         ‘José Martí’ de Alberto Lezcay. 2005. Plaza José Martí. En el pedestal una placa con el siguiente texto «José Martí y Pérez (1853-1895). Héroe nacional de Cuba. Poeta, escritor, pedagogu, políticu y universal pensador llatinoamericanu. Conceyu Avilés. 2005».

         ‘Avilés’ de Benjamín Menéndez. 2005. Paseo de la Ría. Espectacular conjunto escultórico de 30 metros de altura compuesto por tres conos, de acero corten, dispersos en otras tantas direcciones.

         ‘Espacios para el ser y el estar’, dos instalaciones de Ignacio Bernardo realizadas en el año 2005 y separadas –entre si– por cien metros. Una está en la esquina de la calle José Cueto con Fernando Morán y la otra en la de José Cueto con Fuero de Avilés.

         ‘Entre bambalinas’ de Fidel Pena. 2006. Colocada ante la fachada del Palacio Valdés como homenaje al teatro asturiano. Los materiales utilizados son piedra y aceros (corten e inoxidable).

         ‘Celebración’ de Ignacio Bernardo. 2006. Intersección de las calles Jardines, Dr. Graiño y Fernández Balsera. Escultura de forma cilíndrica, de acero fundido, con un diámetro de 50 cm. y una altura de 7 metros, iluminada interiormente. Al lado de la peana una placa con el poema ‘Canto a uno mismo’ de Walt Whitman: «Me celebro a mi mismo /Cuanto asumo, tú asumirás /porque cada átomo que me pertenece /te pertenece también a ti».

22.estatuas. 27 FOTO.ESTATUA ANABEL RAMON 300x225 Plantación de estatuas en Avilés

'Recorrido'

         ‘Recorrido’ de Anabel Barrio y Ramón Rodríguez. 2008. Conjunto escultórico-cerámico, colocado en un extremo del parque del Muelle. Está formado por 25 pilares de cerámica de variados colores que conmemora el veinticinco aniversario de la creación de la escuela de cerámica avilesina.

         ‘Proyecto Crisol’ de Ramón Rodríguez. 2015. Plaza de los Oficios. Conjunto de siete pilares cuadrados (con una altura entre 6,40 y 7 metros y un lado de 0,40 m) revestidos de azulejos de colores que ornamentan la glorieta que hay en dicha plaza, la principal entrada de tráfico rodado a la ciudad. Para el autor el conjunto simboliza la idea de Avilés como ciudad de acogida de gentes de todo lugar.

         ‘Obelisco’. 2015. Parque de Las Meanas. Es una réplica del que hay en San Agustín de La Florida (USA) en homenaje a la Constitución de 1812. Es un regalo que dicha ciudad norteamericana le hace a la de Avilés, con la que está hermanada. Como curiosidad decir que hay otro obelisco, desconozco la autoría, en la calle Suárez del Villar.

          Habrán observado que no hago valoraciones artísticas pues sigo una sentencia del genial José de Villalaín Fernández –y a la que le doy la vuelta en parte– para razonarles que las estatuas aquí relacionadas son lo que son, y tienen tanto de palabrería como los bellos paisajes y las sinfonías hermosas.

          Y es que para gustos hicieron las estatuas.


Alberto del Río Legazpi
Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta

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