Ensalada de aniversarios históricos

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 26-04-2015

La cantidad de sucesos ocurridos en Avilés un 26 de abril, de diferentes años, no es excepcional pues hay otros días en que repite este hecho, lo que da idea de nuestra riqueza histórica.

        El domingo 26 de abril de 1598, Cristóbal López, formando parte de una expedición –por los actuales Estados Unidos de América– alcanza y pasa el río Grande por el lugar hoy llamado El Paso. Fue la primera conquista del oeste americano, del Far West, aquella gran caravana al mando de Juan de Oñate y compuesta por 210 soldados y colonos que junto con sus familiares (muchos iban con sus mujeres e hijos), frailes, indios y esclavos negros, sumaban 400 personas, que llevaban 83 carros y carretas, aparte de un rebaño de siete mil cabezas de ganado. Para que luego nos vengan los de Hollywood con películas del Oeste.

        Cristóbal López había nacido en Avilés en 1557 y era hijo de Domingo López de Avilés. Sabemos que tenía «buen cuerpo, grueso, moreno, barbinegro y con una cuchillada encima del ojo izquierdo» tajante descripción expuesta en la obra «Historia de una emigración: asturianos a América, 1492-1599» de Cundo Estrada, Rogelio García y José R. Martínez, inédita aún en librerías, pero que se puede encontrar en Internet (www.VivirAsturias.com).

        Quien sí tuvo obras literarias publicadas y además famosas fue Francisco Bances Candamo, que nació en Avilés, parece que un 26 de abril de 1662. No hay papeles parroquiales que lo demuestren, así que la fecha está consensuada por algunos estudiosos. Pesa una especie de molesta interrogación sobre los tres –quizás más famosos– personajes históricos locales, tenidos por naturales en Avilés (el marino Pedro Menéndez de Avilés, el pintor Juan Carreño Miranda y el dramaturgo Francisco Bances Candamo).22.ensalada. manolo campa 1 225x300 Ensalada de aniversarios históricos

        A Bances, que en Madrid llegó a tocar gloria literaria y cortesana (fue nombrado ‘Dramaturgo de Cámara del Rey de España’) sus enemigos le hicieron pasarlas moradas, lo que unido a la agitada vida que se traía el hombre, le llevó a abandonar la literatura y tomar las de Villadiego, ganándose la vida, por ejemplo, como funcionario de la tesorería estatal por villas y villorrios. En tal empleo falleció, oscuramente, en Lezuza (Albacete), donde hoy no aparece ni su tumba.

        El 26 de abril de 1820, el alcalde de Avilés, Antonio Corona, pide autorización al Gobernador Civil para demoler la muralla, cuando prácti­camente dicha operación estaba concluida. Era puro formalismo porque su antecesor José del Busto ya había dado la orden de arrasarla en 1818, sin encomendarse a Dios ni al diablo ni, por supuesto, a la autoridad provincial. Por entonces, en España y acogiéndose a la Constitución de 1812 –que entre otras normas dictaba la desaparición de los símbolos de vasallaje– bastantes pueblos interpretaron tal norma como les vino en gana, y así unas veces por estupidez o por ignorancia y otras por intereses mercantiles borraron de su paisaje urbano monumentos, signos y señales de su memorable historia, que nada tenían que ver con vasallaje. Uno de ellos fue Avilés donde la muralla fue elemento defensivo y no símbolo de vasallaje. Vasallaje si que fue el de los políticos de la época hacia los intereses inmobiliarios que traería consigo el derribo de la cerca medieval.

        El alumbrado eléctrico de Avilés, que se cuenta fue el primero de Asturias, algunos dicen que tuvo lugar el 26 de abril de 1891. Sin embargo yo tengo esa fecha en pausa y es cosa de tratarla en episodio aparte.

        Lo que si es tristemente cierto es que un 26 de abril de 1899 muere, en Oviedo, el novelista Juan Ochoa, que había nacido, en 1864, en el palacio de Valdecarzana, hoy sede del Archivo Histórico de Avilés. Juan Ochoa fue escritor y periodista, algo inusual en su tiempo. De salud muy quebradiza, murió afectado por una enfermedad pulmonar que su hipocondríaco amigo, Armando Palacio Valdés, trató sin éxito, de combatir con consejos y recomendaciones de los más innovadores medicamentos que por entonces ofertaban las farmacias.

       Otro 26 de abril de 1909, lunes, se inaugura –en solar que daba a las calles La Cámara, Rui Pérez y a la plaza La Merced– el Pabellón Iris con la repre­sentación de ‘Las de Caín’, obra de los hermanos Quintero. El local nació ofertando espectáculos, mayormente musicales y cinematográficos, aunque estos últimos terminaría siendo su principal actividad y donde se proyectó, por primera vez en la villa, una película sonora. Cerraría sus puertas, en 1956, con película ‘Puente de mando’, protagonizada por Gary Cooper en plan almirante. El Iris fue un edificio muy singular debido al ingenio de uno los mejores ‘arquitectos’ (las comillas indican que no le hizo falta ese título) de la historia urbana de Avilés, el maestro de obras Armando Fernández Cueto (ver LA VOZ DE AVILÉS, 2 de febrero de 2014, ‘Armando Fernández Cueto, por sus obras lo conoceréis’.22.ensalada EDIFICIOS NUEVA TARTA 289x300 Ensalada de aniversarios históricos

      Hace hoy cien años, el 26 de abril de 1915, se constituyó la Junta de Obras del Puerto de Avilés, lo que hoy conocemos como Autoridad Portuaria. El nacimiento fue por votación secreta efectuada en el Ayuntamiento, siendo elegido presidente Victoriano Fernández Balsera (1860–1942) uno de los hombres fuertes del Avilés de principios del pasado siglo. El Gobernador Civil, que presidió el acto, expuso la importancia del nuevo organismo «por ser el puerto la principal fuente de riqueza y el más valioso punto de apoyo para el progre­so y porvenir de Avilés».

       El 26 de abril de 1950, el abogado, juez y escritor José María Malgor (1905–1964) lee su discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Asturianos (hoy RIDEA) bajo el título ‘Marcos del Torniello poeta avilesino. Guión, notas, apuntes y datos para una biografía’. El nuevo académico, abogado que ejerció también de juez, aunque de paz y con mucho sentido del humor. Una prueba de la ironía de Malgor es su ‘propuesta’ –hecha por escrito en 1964 y en alusión a la contaminación de la Central Térmica– de que se suprimiera en Avilés la festividad religiosa del miércoles de ceniza, porque a la vista de la [entonces brutal] polución de ENSIDESA resultaba que todos los días del año había ceniza, por lo que sobraba tal miércoles religioso.

        Y, hablando de la Térmica, resulta que fue otro 26 de abril, pero ya de 2006, cuando el Colegio de Arquitectos de Asturias metió por registro en la consejería de Cultura del Principado un escrito reclamando urgentes medidas de protección (como ya habían hecho también otros organismos entre ellos la UNESCO) para dicha Térmica, que había cesado en su actividad en 2005 y a la que las autoridades, locales y regionales, pasaron de considerar como una «incomparable joya del patrimonio industrial con destinos culturales» a ordenar que fuese volada y sus restos vendidos como chatarra al mejor postor, borrando así una muestra arquitectónica industrial admirable y el más importante, entre los pocos signos que quedaban, del período más transformador en toda la Historia local: la llegada de la gran industria metalúrgica a mitad del pasado siglo XX. 

        No se como se come esto. Tal parece que Avilés –como dijo Winston Churchill de Los Balcanes o diría Groucho Marx de Libertonia– produce historia a mayor velocidad de la que se puede digerir.

 

Avilés de cristal

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 19-04-2015

          No es que seamos Venecia o Praga en la cosa del cristal, pero a nivel nacional pocas ciudades de tanta tradición y producción vidriera, como Avilés.

          Es algo que no cuadra con el estereotipo industrial avilesino, una foto fija de industrias metalúrgicas, ignorando que la del vidrio comenzó hace ciento sesenta años.

          Echando un vistazo a los registros de 1864, sobre los buques mercantes que salieron entonces del puerto de Avilés, se cuentan hasta noventa y uno (siete de ellos con destinos europeos y cinco a puertos americanos) los que llevaban en sus bodegas productos de exportación, extraídos o producidos en la comarca avilesina: zinc, carbón, sidra y vidrio.

22.VIDRIERA. EL ARBOLON. DSC05976 225x300 Avilés de cristal

1950. En El Arbolón (en el centro) confluyen las calles Rivero (a la derecha) y Llano Ponte (a la izquierda). A un costado, de ésta, se ven las naves de La Vidriera.

          La industrialización se había puesto en marcha con la extracción de carbón en la mina submarina de Arnao (1833).  Aquello fue como si se hubiese tocado a rebato para la creación de otras instalaciones fabriles. Así en el convento sabuguero de La Merced (ya desacralizado y donde cabía desde un colegio a un asilo de ancianos, pasando por un cuartel de la Guardia Civil) el francés Louis Laurens monta, en 1840, una industria textil. Y en 1844, Antonio Orobio y varios socios más ponen en marcha una factoría de vidrio, llamada en principio ‘Orobio, Alvaré, Mas y Cía’ y posteriormente ‘Antonio Orobio y Compañía’, aunque siempre fue conocida como La Vidriera. Fue la primera industria cristalera de Avilés. Y de Asturias.

          Llegó a tener 120 empleados, algunos de ellos especialistas (manchoneros) venidos de Bélgica. En La Vidriera se fabricaba vidrio plano, tejas para lucernas aparte de ser pionera en los vidrios de colores. Su funcionamiento tuvo interrupciones y significados altibajos en la producción. Durante la guerra civil sus naves fueron convertidas en campo de concentración de presos republicanos.

          Estaba ubicada en el barrio avilesino popularmente conocido como El Arbolón. Uno de sus límites coincidía con el final de la actual calle Llano Ponte, en su acera izquierda (donde hoy está ubicado el Centro Municipal de Arte y Exposiciones ò CMAE) y ocupaba gran parte de la urbanización que hoy conocemos como Puerta de la Villa y que es un episodio aparte.

          Pero aparte de ésta vidriera también se había puesto en marcha, en 1883, la de ‘Ibarra, Galán y Compañía’, en el barrio de Sabugo, en terrenos situados frente a la actual Estación de Avilés. En 1900 trabajaban en ella ochenta operarios y algunos de los cuales –como en el caso de La Vidriera– eran especialistas  ‘manchoneros’ (o sopladores) de nacionalidad belga y holandesa.

          Dirigida por Julio Galán, fabricaba fundamentalmente cristal de ventanas, vidrios planos y fanales. Cerró en 1913 y sus instalaciones, situadas entre las actuales avenida de Los Telares y calle Marcos del Torniello, fueron aprovechadas durante años por la firma ferretera García Fernández (de la familia que también regentó la ferretería ‘Los Castros’, en el palacio de Camposagrado) y actualmente el solar está ocupado por edificios de viviendas y el nuevo parque Luz Casanova.

22.VIDRIERA. SABUGO. DSC05997 300x211 Avilés de cristal

Al fondo la Ría, las naves de Balsera y la Estación de Ferrocarril. Frente a ésta las naves que fueron de la vidriera 'Ibarra, Galán y Cia'.

          Lo de que no hay dos sin tres, en Avilés cuadra. Es cristalino. Pues a mediados del siglo pasado la ciudad fue escogida por la multinacional francesa Saint Gobain para montar en 1952 (coincidiendo prácticamente con la llegada de Ensidesa y Endasa), la factoría Cristalería Española S.A., que es otro episodio aparte.

          Esta vez no vinieron expertos belgas ni holandeses a fabricar cristal. No. Esta vez vino casi un pueblo burgalés entero, llamado Arija, que es donde había estado instalada la factoría del vidrio y cuyos terrenos iban a ser anegados por un nuevo embalse con agua del río Ebro. Fuera esta la verdadera razón o lo fuera la estrategia industrial de la multinacional, el caso es que se levantó en Avilés la fábrica de vidrio plano más moderna de Europa. Y la gran mayoría de los trabajadores de Arija se trasladaron a Avilés donde se les construyeron viviendas propiedad de la fábrica, engordando como barrios lugares como Jardín de Cantos y La Maruca.

          Deberíamos explotar más la fama de Avilés como potencia de producción cristalera, porque da para mucho. Ejemplos hay para parar un carro, empezando por los parabrisas de los coches, donde (hace unos diez años) se calculaba que siete de  cada diez de los parabrisas de los turismos que circulaban por España eran producidos en la factoría avilesina. Y terminando por las pantallas de plasma de las televisiones y otros aparatos que tanto que nos esclavizan.

22.vidriera. CRISTALERIA ESPAÑOLA.1388 VISTAS GENERALES 300x181 Avilés de cristal

1952. Al fondo Cristalería Española S.A.

          Y eso por no hablar de los espejos de los domicilios particulares o públicos que han sido fabricados en La Maruca (mar pequeña) de Avilés. Ni del vidrio que producido aquí se aplica en la construcción de modernos edificios.

          Decía el naviego Ramón de Campoamor que

«en el mundo traidor 

nada hay verdad ni mentira, 

todo es según el color 

del cristal con que se mira».

          A efectos industriales, en Avilés, siempre hemos mirado con el color del cristal de hierro, acero, zinc y aluminio. Pocas veces lo hacemos con el color del cristal de vidrio –que además sería lo lógico– el producto industrial, que junto con el zinc, es el más antiguo de los fabricados aquí entre los citados.

          Graduemos la vista si no somos capaces de ver que está claro que en la cosa del vidrio avilesino se dan la mano la lógica y la historia industrial.

          Y más que claro, yo diría cristalino.

La película de los cines de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 12-04-2015

            Parece mentira, visto desde hoy, pero hubo un tiempo que en Avilés existieron y coexistieron muchas salas donde se podía ver, previo pago en taquilla, cine en gran pantalla, como Dios manda, que decía Luis Buñuel cuando quería incordiar.

            Aquel invento de imágenes en movimiento, que en 1895 los hermanos Lumière habían presentado en París –sitio estándar para dar a luz – ya estaba en Avilés en el verano siguiente y fue en un local de la calle San Bernardo donde tuvo lugar la primera sesión cinematográfica de la historia local.

            Después de pasar por asombrosa atracción de barraca de feria, las proyecciones se fueron incorporando a lugares de ocio. En Avilés, comenzando el siglo XX, el popular café Colón ofrecía cine a su clientela, pero fue el Teatro-Circo Somines (también conocido como La Peña) quien comenzó a regularizar y monopolizar la oferta de calidad. Situado en la calle Cuba (en el solar ahora ocupado por el centro comercial El Atrio), ofrecía espectáculos de ocio de todo tipo y el cine entró en esa oferta, cuando los americanos comenzaron a atizar la caldera de Hollywood, negocio redondo a todo trapo.2222.CINES Aviles. CASTOR BISSSSSS. cines en la camara. IRIS CLARIN y FLORIDA. castor asc 230314 300x194 La película de los cines de Avilés

            Cuando en 1909 fue inaugurado el pabellón Iris, episodio aparte, el cine era ya la principal oferta entre los espectáculos que ofrecía esta nueva sala que Armando Fernández Cueto había diseñado con sorprendente arquitectura, en la calle de La Cámara. También el teatro Palacio Valdés ofrecería alternativamente sesiones de cine.

            Pero no fue hasta 1941, y en esa misma calle, cuando se abrió el Florida primer edificio construido expresamente como cine, es decir «sala donde como espectáculo se exhiben películas cinematográficas». Situado a un costado de la iglesia Nueva de Sabugo el local (681 localidades) ofreció miles de películas hasta su cierre como cine –ya que luego fue discoteca, más tarde se deslizó como cita de alterne con señoras de moral distraída y finalmente café– el 10 de noviembre de 1983, con la película ‘La guerra del hierro’, en unos tiempos en que muchos estábamos en aquello de ‘Salvar a ENSIDESA es salvar a Asturias’.

            En la década de los cuarenta, también se abrieron los cines Marta y María y  Clarín. El primero, construido a costa de la barbaridad de demoler el interior del precioso palacio que García Pumarino había hecho construir en el siglo XVIII. Tenía 955 localidades y fue el último cine de Avilés que ‘aguantó’ proyectando películas hasta 2013.2222.cine de aviles.SALAS CINE COMERCIAL2 207x300 La película de los cines de Avilés

            El Clarín, inaugurado el 1 de octubre de 1949, con la proyección ‘Débil es la carne’, interpretada por Rex Harrison y Maureen O’Hara, fue la sala más chic entre todas las que funcionaron en Avilés. Estaba también en la calle La Cámara y en vecindad con otras dos: Iris y Florida. En un episodio anterior, publicado en LA VOZ DE AVILÉS el 6 de octubre de 2013 y titulado «La plaza de La Merced, milagroso jardín cinematográfico», se explica más detalladamente este curioso hecho.

            En la década de los cincuenta, y en paralelo al descomunal aumento de población surgieron más cines en los nuevos barrios construidos para albergar la enorme cantidad de inmigrantes que llegaban a la ciudad al reclamo de la gigantesca industria metalúrgica. Son los casos del cine María Alicia en Valliniello, del María Esther en la parte baja de Llaranes, o del Patagonia en Miranda,  nombre que supone un homenaje al indiano José Menéndez ‘El rey de la Patagonia’, nacido en este mágico lugar de la parte alta de Avilés.

            Un fenómeno aparte fue el Ráfaga (acrónimo de su propietario Rafael García) que situado en Villalegre fue lugar de sonados estrenos de superproducciones: ‘Los diez mandamientos’, ‘Ben Hur’ etc que llenaron, durante días y días, aquella sala de 716 butacas. Y a donde los avilesinos del centro urbano, acudían andando o en transporte público (primero tranvía y luego autobús). Los de Llaranes y La Luz lo tenían más a mano.

            El espectacular aumento de salas cinematográficas estaba justificado por el jugoso beneficio, pero hubo abusos de abandono. En la revista ‘Ensidesa’, de diciembre de 1963, y firmado con el pseudónimo ‘Gave’, un artículo titulado ‘Los cines de Avilés’ denunciaba que «el Palacio Valdés está a punto de ser una barraca de feria con aspecto monumental… El Florida es insalubre, incómodo y acongojante. El Marta y María, idem de idem».2222.cines . teatro MARTA Y MARIA BISSSSS manda huevos oye que se llamo teatro1 300x224 La película de los cines de Avilés

            Por entonces el cine arrasaba como propuesta de ocio, cosa que se acabó cuando llegó la televisión y comenzó a esclavizar al personal en sus casas, o en los bares. Y eso ocurrió entre mediados de la década de los sesenta y principios de los setenta. A partir de entonces comenzaron a cerrar cines.

            Pero como aún no había llegado el vídeo, ni la informática, siguieron abriendo otros como el Victoria en el barrio de La Carriona. Versalles tampoco se quedó atrás con su cine Canciller, que terminaría siendo local eclesiástico (un milagroso episodio aparte) y en el centro urbano el Almirante (la mayor pantalla de Asturias, decía su publicidad) y los Chaplin, novedad de mini salas cinematográficas que ofrecían ‘películas difíciles’ o de Arte y Ensayo. Esto y los ‘cine–forum’ locales son también episodio aparte.

            Pero ya había comenzado la caída en picado del cine comercial, que terminó capotando en 2013. Ahora la tele y la informática (pantallas y tabletas) nos ofrecen cine abondo, pero nos hunden en el fondo de un sofá.

            El cine comercial en el concejo de Avilés, es una larga película que, basada en un invento del siglo XIX, comenzó su navegación mercantil con el XX -donde alcanzó su plenitud- para terminar varado un verano del XXI, en un antiguo palacio barroco del siglo XVIII de la calle Rivero.

            The End.

¿Por qué no llamarlo San Balandrán?

Archivado en (Otros episodios del planeta) por albertodelrio el 05-04-2015

 

EL RENACIMIENTO DE LA RÍA DE AVILÉS.

DEL FARO DE SAN JUAN AL CENTRO NIEMEYER, PASANDO POR EL NUEVO MUELLE  que…
¿POR QUÉ NO LLAMARLO DE SAN BALANDRÁN?

 

        La margen derecha de la Ría de Avilés siempre es­tuvo al margen de acontecimientos históricos. Desde ese punto de vista se puede decir que fue un cero a la izquierda ya que la gloria siempre se la llevó ésta con el establecimiento en ella de la histórica villa de Avilés.

        Sin embargo, pasados los siglos, el renacimiento le ha venido a Avilés por la margen derecha de su Ría.RENACIMIENTO DE LA RIA. LA ROSA VISCONTI 300x252 ¿Por qué no llamarlo San Balandrán?

        Han de saber, es urgente que descubran, que se han venido sucediendo las maravillas en Nieva, la antigua Noega, donde al mar quebrado en curva le dicen «Pachico», o aquel primer hotel «La Rosa», como de película de Visconti y los primeros baños públicos de Avilés que luego se fueron a Salinas cuando empezó a funcionar el tranvía eléctrico, o esa Peña del Caballo, que no es una peña cualquiera, y la fuente del Emballo (agua dulce a un metro de la salada), el Arañón y el Faro, donde hace poco Woody Allen -el músico de Manhattan- estuvo filmando escenas para una película que recorrió el mundo.

        Quede claro que el Renacimiento de la Ría avilesina, tuvo lugar en la margen derecha, comenzan­do con el faro -al que casi todos decimos de San Juan por justicia geográfica, pero cuyo nombre oficial es Faro de Avilés- y donde tiene la histórica Villa de Avilés su Finisterre y también su nacimiento, depende de la posición del navegante.

        El faro levantado en el siglo XIX fue, ya digo, la señal del renacimiento. Luego en el XX surgió un pueblo llamado Zeluán (toponimia marroquí). Y siguiendo, cronológica­mente, una enorme fábrica de nombre Empresa Nacional Siderúrgica S.A. (ENSIDESA) y también otra llamada Empresa Nacional del Aluminio S.A. (ENDASA), hoy ALCOA, que estaba en la margen izquierda y se vino a la derecha.

        Y luego en el XXI vinieron el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer y el nuevo muelle ¿de San Balandrán? construido por la Autoridad Portuaria de Avilés.

        Al fin y al cabo dicho organismo (antes Junta de Obras del Puerto) se merendó, por la cosa del progreso, la isla de San Balandrán.

        ¿Qué me­nos que «reparar» su desaparición bautizando como ‘de San Balandrán’ al nuevo muelle de la Ría que crece frente a la nueva rula? La isla estaba muy cercana a la nueva instalación portuaria.

        Sería perpetuar, en Avilés, nombre tan mítico como universal en el mundo de la navegación marítima.

        Sería una imagen de marca, de calidad exquisita, para la milenaria ciudad asturiana.

 
(Síntesis del artículo publicado en la revista avilesina El Bollo 2015)

Un marino y un pintor, estrellas de la Historia de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 29-03-2015

(De Pedro Menéndez de Avilés y Juan Carreño Miranda se sabe con certeza donde murieron, pero la polémica va asociada al lugar donde nacieron)

        Hay cosas que definen, incluso tratándose de un ayuntamiento. Por ejemplo en el de Avilés si visitas el salón de recepciones, hoy día muy conocido del personal por celebrarse en él las bodas civiles, verás enmarcados algunos de los protagonistas de la historia local.

       Pero en lugar de honor, definiendo, gobernando la estancia –a izquierda y derecha del pendón, dicho sea con perdón, del reino de Castilla y de León– están los retratos de Pedro Menéndez de Avilés (1519–1574) y de Juan Carreño Miranda (1614–1685), marino de guerra uno y artista plástico el otro.

        Este escalafón oficioso dice mucho de la categoría de Avilés, ya que pocas poblaciones pueden presumir de tener personajes tan destacados en la historia de España. Así que será cosa de darles un repaso.

        A Pedro Menéndez de Avilés algunos lo tienen por el marino español más importante del siglo XVI. Desde muy joven se echó a la mar y anduvo en mil aventuras, fue de aquellos que define el verso de Antonio Machado: «He andado muchos caminos, /he abierto muchas veredas; / he navegado en cien mares, / y atracado en cien riberas».22.nacido para. pedro.menendez day.IMG 3802 300x283 Un marino y un pintor, estrellas de la Historia de Avilés

        Pero, por abreviar que pierdo el tren, el hecho más trascendente le ocurre a Menéndez cuando obtiene del rey Felipe II el título de Adelantado de La Florida –antes que él habían ido otros cuatro que fracasaron en el intento– con la misión de establecer un asentamiento fortificado que combatiera a una colonia de hugonotes (protestantes franceses) a los que el gobierno francés había desterrado allí por sus ‘retorcidas’ ideas religiosas.

        La fuerza de Menéndez –y de sus hombres, bastantes de ellos del pueblo de Sabugo, hoy barrio avilesino– hizo posible que el 28 de agosto de 1565, llegara a las costas de Florida y fundara el primer asentamiento europeo estable, actualmente considerada mayoritariamente la ciudad más antigua de los EE UU, y bautizada atendiendo al santoral: San Agustín. Desde el descubrimiento de Florida, por Ponce de León, en 1513, nadie como Menéndez, que llegó, fundó, pobló territorios y fortificó puertos. Un tipo de rompe y rasga.

         Juan Carreño Miranda, fue un hombre más calmado, incluso un sufridor de su padre y muy señor suyo. Mala suerte tuvo el pintor, hasta que se independizó, en su trance familiar paterno. Cuando eso ocurrió se le vino la fortuna encima al conocer al gran Velázquez con quien trabó amistad que lo llevaría (ahorro detalles ya narrados en otros episodios) a ocupar el puesto que dejó libre el pintor sevillano: Pintor de cámara del Rey de España, entonces Carlos II.

         La obra de Carreño Miranda está extendida por museos y colecciones privadas del mundo entero. Y aparte de cuadros colgados en los principales museos (El Prado de Madrid, Louvre de París y el Hermitage de San Petersburgo), su arte reluce también en templos religiosos, mayormente de la capital española.  Creo que es el pintor asturiano más importante de todos los tiempos.22.nacidos para .CARREÑO MIRANDA.Estatua BIS. santarua. carreño.p5020046 277x300 Un marino y un pintor, estrellas de la Historia de Avilés

        Como muchos, siempre di por sentado lo que me enseñaron, o sea que Carreño Miranda había nacido en Avilés. Hoy ya no lo creo así, después de haber leído por aquí y escuchado por allá.

        Y es que el ciudadano Juan Carreño Miranda tiene dicho que él era natural del concejo de Carreño. Y lo hace (según se puede leer en el excelente libro ‘Carreño’ de Alfonso Pérez Sánchez, ex director del Museo del Prado) en varias ocasiones, por ejemplo al casarse en 1639 cuando declara ser «natural de Carreño, en Asturias», o en 1658, al testificar en las pruebas para la concesión del hábito de Santiago a Diego de Velázquez, Juan Carreño vuelve a repetir, ante el escribano, que es «natural del concejo de Carreño». Ya no entro en las teorías que sitúan su nacimiento en Oviedo o en otros lugares.

        ¿Por qué no se respeta lo que dice el pintor? ¿Por qué ese empeño en ‘nacerlo’ en Avilés cuando él manifiesta que fue en Carreño? ¿Porqué se le dan vueltas a lo que dijo tratando de decir que aunque lo dijo, es como si no lo hubiera dicho y hay que interpretarlo de otra forma? Con Pedro Menéndez pasa todo lo contrario.

        Porque al Adelantado de La Florida objeto también de polémicas sobre su lugar de nacimiento –que algunos sitúan en Riberas de Pravia, municipio de Soto del Barco, y otros dudan entre Avilés y el pueblo toledano de Santa Cruz de la Zarza, como es el caso de la famosa enciclopedia Espasa– la mayoría de los estudiosos respetan sus testimonios. Por ejemplo cuando, y con motivo de la concesión del Hábito de Santiago, declara ser «natural y vecino de Avilés, como igualmente lo fueron sus padres y abuelos paternos, siendo los maternos de Pravia». O según se puede leer, en el Archivo de Revillagigedo, Casa de Valdés, legajo 15, nº 48, y en el folio 8 del mismo: «yo el dicho Adelantado, Pero Menéndez de Avilés, vecino y natural de dicha Villa de Abiles».

        Al fin y al cabo ¿es tan importante establecer con certeza donde se nace? A efectos biográficos, legales, estadísticos, sí. A otros efectos, creo que no.

        Hay mucho dichos al respecto, el principal es que uno es de donde quiere ser. Otro, es que no se es de donde naces sino de donde paces. Incluso hay quien opina, como es el caso de Max Aub o de Camilo J. Cela,  que uno es de donde hizo el bachillerato argumentando que «es en esa época cuando naces conscientemente al mundo, a los sentidos, al amor».

        Pero volviendo al pintor Juan Carreño Miranda, hay un dato que da la razón a unos y a otros, y es que en el año de su nacimiento (1614) el concejo de Carreño aún pertenecía al Alfoz (conjunto de diferentes pueblos que dependen de otro principal y están sujetos a una misma ordenación) de Avilés.

        En consecuencia, Juan Carreño Miranda naciendo (geográficamente) en Carreño también nació (legalmente) en Avilés.

        Por lo demás, ancha es la Ría, verde el Ferrera y la plaza España El Parche.

El Peñón y La Peñona, pareja de hecho

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 22-03-2015

        Son bastantes (más de 50 pero menos de 200, me dijo una encuesta un día) los visitantes o turistas que recalan en la comarca de Avilés a quienes les llama mucho la atención que en el municipio de Castrillón, figuren y muy destacados en los prospectos turísticos dos lugares llamados: El Peñón y La Peñona. A bote pronto, se imaginan un concejo montañoso hasta que descubren, con hilaridad, que es el más llano de Asturias y que ambos lugares aunque son pequeños accidentes geológicos tienen un tremendo contenido socio-cultural que remite a la arqueología, el uno, y al turismo el otro.

22.peñon y la peñona. castillo gauzon. simulacion de david seijo en asc 150614 300x200 El Peñón y La Peñona, pareja de hecho

Simulación del castillo de Gauzón en el Peñón de Raíces (Foto-montaje de David Seijo)

       Arqueología de la buena, en Raíces de Castrillón donde cada vez se hace más evidente que aquí está una buena parte de las raíces de Asturias y en eso lleva años trabajando un equipo científico financiado por el Ayuntamiento de Castrillón –y dirigido por los arqueólogos, Iván Muñiz y Alejandro García– empeñado en descubrirlo en la época estival, que es cuando se desarrollan las excavaciones en un promontorio conocido oficialmente como el Peñón de Raíces pero que, aplicada la típica rebaja gramatical del personal, se queda en El Peñón.

       Y al tal Peñón lo vienen desnudando, en los meses veraniegos, para mostrar lo que quede del archifamoso castillo de Gauzón, el castrillón, una de las fortalezas históricas de Asturias donde fue fabricada la Cruz de la Victoria, su símbolo milenario. Es labor delicada y trascendente, que requiere un desvestido con mucho tacto, cariño y pasión contenidos, porque esto es puro erotismo arqueológico, por mucho que los topónimos peñón y Castrillón resulten pelín toscos al respecto.

        Hasta ahora, lo descubierto es históricamente excitante y está cambiando los parámetros históricos asturianos, pero la función va camino de acabar en un monumental ‘streptease’ sobre el nacimiento y desarrollo del reino de Asturias y otras lindezas colaterales caso de Covadonga, por ejemplo.

       Desde El Peñón (38 m. de altitud) situado al sur, se divisa La Peñona al norte, pequeña península de Salinas que junto con el dique de San Juan de Nieva, delimita el arenal que en los mapas figura como El Espartal y que todos conocemos por el nombre de las playas de sus extremos: Salinas y San Juan.

22.peñon y la peñona. salinas luisma 250713 BIS 300x167 El Peñón y La Peñona, pareja de hecho

(Foto de Luisma Argüello)

       Dada su proximidad al antiguo Náutico y balnearios que funcionaron aquí, en el siglo XX, La Peñona, suele ser el fondo de buena parte de las fotos antiguas y modernas de Salinas.

       Es un potente elemento icónico, una monumental referencia visual que define, al primer golpe de vista, que estamos nada menos que en una de las mejores playas del norte atlántico español.

       Desde el mirador de La Peñona, con puente colgante incluido, dominas –es un decir– la mar abierta. Y por si esto fuera poco, en la mini península se instaló –inaugurándolo en 1993 el Rey de España Juan Carlos I– el Museo de Anclas al Aire Libre. Todo un episodio aparte.

       El Peñón y La Peñona, el norte y el sur, arqueología y turismo, Adán y Eva, blanco y negro, Cristiano y Messi. Mía, tuya, cabecina y gol.

       En Salinas, Peñón y Peñona son pareja de hecho.

Imágenes amparadas por soportales del Casco Histórico de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 15-03-2015

           Pedro de Calatayud (Tafalla, 1698–Bolonia, 1773) fue un famoso religioso jesuita autor de numerosa obra escrita, parcialmente oscurecida por su fama como predicador. Cuentan, las crónicas de la época, que como orador era impresionante, habiendo recorrido la península ibérica durante cuarenta y ocho años, dedicado a las misiones. Desarrollando éste cometido pasó unos días en Avilés, en 1764, en San Nicolás de Bari (nombre, durante siglos, de la actual iglesia ‘De los Padres’). La huella de su estancia quedó en el exterior del Ayuntamiento.

            Por aquel tiempo Avilés estaba amurallada y no hacía ni cien años que se había construido un nuevo edificio para Ayuntamiento, situado fuera de la cerca defensiva en la, entonces, llamada plaza de Fuera de la Villa y hoy plaza de España o, cariñosamente, El Parche.22.soportal. EL PARCHE. IMG 5216 225x300 Imágenes amparadas por soportales del Casco Histórico de Avilés

            De las dos plantas del palacio municipal, y para asuntos del gobierno local solamente se utilizaba la superior dividida, fundamentalmente, en dos grandes salas: una para celebración de los Plenos y la otra para capilla, pues a los Plenos se iba con misa cumplida.

           La parte baja del edificio, zona de soportales, estaba alquilada para locales comerciales.

            Este fue el sitio elegido, por Pedro de Calatayud, para pedir que se colocara allí una hornacina en honor a la Virgen del Pilar de Zaragoza «frente al arco mayor de las Casas de este Ayuntamiento como pasaje más decente y público para que todos lo puedan recono­cer y venerar y este retrato que sea de piedra para su mayor duración y porque no es de más costo respecto a que haciéndose de madera». Así consta en el libro de Actas municipal de fecha 3 de noviembre de 1764, donde se tomó la resolución de aceptar la petición del famoso jesuita (supongo que, a estas alturas, habrá quedado clara la aragonesa conexión Calatayud–Virgen del Pilar) para colocar la imagen, encima de la puerta de entrada del Ayuntamiento. El acuerdo se acompaña de toda suerte de detalles para su instalación y mantenimiento, aunque tuvo que ser comprada en Oviedo por «no haber en esta villa arquitecto o estatuario que [la] haga».

            Y ahí lleva siglos la imagen, con el paréntesis de la reconstrucción del edificio municipal (destruido, en parte, por un bombardeo de la aviación de Franco en 1937) que tuvo lugar en 1945, reponiéndose una réplica de la misma, donada por un abogado aragonés, Jerónimo Aramendía, casado con una avilesina. Todo esto lo expone María Isabel Lorenzo en un excelente trabajo de investigación publicado en la revista ‘El Bollo’. 22.soportal. CIMG0694 225x300 Imágenes amparadas por soportales del Casco Histórico de Avilés         

            Hoy, la hornacina de la Virgen del Pilar, pasa desapercibada a la vista de los viandantes.

            Pero más inadvertida aún está la de Jesús Nazareno colocada, bajo soportal, de la casa número 10 de la calle de La Ferrería, uno de los inmuebles civiles más antiguos de Avilés, tanto que tiene borrado –y hoy es un bulto de piedra– su escudo, situado entre la primera y la segunda planta. Se la conoce como Casa de los Carreño y está citada aquí en los episodios titulados ‘Cuatro de los trece hijos de Pantaleón Carreño y Dominica Valdés’ y ‘El coronel si tiene quien le escriba’.

            La hornacina, colocada por la familia Carreño, está acompañada de un pequeño cartel donde reza: «Orad ante la humildad/ del Cordero que en la cruz/ murió para darnos luz/ y salvar la humanidad». Se desconoce fecha de colocación, aunque se sabe que es anterior a 1879.22.soportal. GALIANA. IMG 52452 225x300 Imágenes amparadas por soportales del Casco Histórico de Avilés

            La que si es muy conocida es la hornacina de la Virgen del Carmen, instalada en los soportales de la calle Galiana entre los números 28 y 30, que preside el tránsito diario de los caminantes y el canto solemne de la salve de quienes, la noche del 16 de julio, van a participar en la danza prima del Carmen, que parte de aquí y baja por Galiana.

            La imagen –escribe Manuel Álvarez Sánchez en su libro ‘Avilés’–  fue colocada ahí en 1812 por un vecino de Galiana llamado José Corominas (‘Pepín el Jardinero’), prácticamente paralítico y en cama, que atribuyó a una pequeña figura de la Virgen, que tenía en su habitación, el hecho milagroso de haberlo salvado (se abrazó a ella) de un incendio que destruyó su casa. Corominas también sanó de su reuma agudo.

            Conservamos, pues, tres imágenes religiosas expuestas en soportales del casco histórico, signos de lo que en el pasado fue una práctica habitual, ésta de los agradecimientos públicos a la Divina Providencia.

           Es histórico.

Emile Robin, la calle más financiera de Asturias

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 08-03-2015

       La calle de Emile Robin es de las más cortas de Avilés y de las más largas en ocio y negocio.

       Sus 150 metros, acogen nueve edificios, contenedores de –aparte de viviendas y oficinas– tres entidades bancarias, el Casino de Avilés, una marisquería y un clásico de la hostelería local como es el ‘Germán’ con 80 históricos años a cuestas. Y esto hablando de una calle, hoy poco céntrica, hay que reconocer que tiene muchos candiles. Pero es que si encima consideras que tiene una sola acera, la cosa ya es de nota.

       De monsieur, trata el Ayuntamiento de Avilés al francés Émile Robin, cuando lo cita en su libro de Actas del 28 de febrero de 1913, donde «acuerda nombrar hijo adoptivo de Avilés a Mr. Emile Robin y dar su nombre a la calle de La Ribera, y determinar oportunamente la solemnidad que han de revestir dichos actos para comunicarlo al interesado» por su acto de «filantropía y humanidad».22.emile robin.FOTO QUE MANDA CARALLO. 300x191 Emile Robin, la calle más financiera de Asturias

       Pero el interesado no apareció en ese homenaje municipal, celebrado el 11 de agosto de aquel año, alegando enfermedad. Quien si participó fue el, entonces, ministro de Hacienda, el avilesino Estanislao Suárez Inclán, que se sospecha que algo tuvo que ver en el regalo del banquero parisino, que había donado a la Asociación Avilesina de Salvamento de Náufragos una lancha insumer­gible de alto valor, así como pensiones en distintos conceptos, a los miembros de su tripulación.

       Émile Robin (1819-1915) era un banquero parisino, fabricante y comerciante de coñac. Y también era vicepresidente de la asociación caritativa francesa Sociedad para el Rescate de Náufragos. Estaba considerado un benefactor de leyenda en el mundo marino y sus donaciones se extendían por los principales puertos europeos. Avilés por ejemplo.

       La Ribera era la frontera de Sabugo con las marismas. Un espacio que comenzó a tomar vida urbana con la construcción, en 1879, del edificio donde hoy finaliza la calle. Pero la categoría la adquirió cuando el naviero Ceferino Ballesteros le encargó, en 1917, al maestro de obras –en funciones de arquitecto de muchos quilates– Armando Fernández Cueto la construcción de un edificio destinado a ser ‘El Gran Hotel’, no era el de Budapest, pero casi. El  lujoso albergue capotó más tarde como negocio, pero a Avilés le quedó para siempre una gran y vistosa edificación.

       Luego la calle se fue armando, animando y progresando. El tranvía eléctrico, inaugurado en 1921, tenía aquí su parada principal, cosa nada extraña pues el parque El Muelle, que se había sembrado en esta zona a principios del siglo XX fue un triunfo ciudadano.22.emile robin. tranvia. parque del muelle. gran hotel. 9 abril 1955 asc ramon calvo 300x174 Emile Robin, la calle más financiera de Asturias

       En las décadas de los cincuenta y los sesenta (en 1960 los autobuses sustituyeron al tranvía eléctrico como transporte urbano, pero Emile Robin seguía siendo su parada principal) la calle –que empezaba en la plaza de Pedro Menéndez y terminaba donde lo hace hoy (Avenida de Los Telares)– se convirtió, por horas parciales y fundamentalmente sábados y domingos, en el centro ciudadano de Avilés.

       Las cafeterías de moda estaban en estos terrenos. Destacaban el ‘Busto’, referencia de café elegante, mientras el ‘Germán’ era más del gusto juvenil. Aparte del Centro Asturiano de La Habana, que estuvo durante años en el edificio del Gran Hotel.

       La población, que el establecimiento de ENSIDESA y compañía multiplicaba sin cesar, se volcaba en el parque. Y, en concreto, en la acera que daba a la calle Emile Robin, que se llenaba de multitud de jóvenes, de ambos sexos, que la paseaban una y otra vez de arriba abajo durante horas. Iban del monumento del Adelantado al puesto del helado veraniego (o de la castaña invernal) que estaba al otro extremo de parque. Era un agitado trayecto de excitadas idas y venidas, de intercambios de miradas, adioses interesados y –a veces ¡Ay Dios!– de guiños cómplices. Era un cortejar al paso. Allí se iba con las mejores galas, a ver y a ser vistos, por lo que algunos le decían ‘tontódromo’ a aquel paseo, multitudinario hervidero de amores tempranos.

22.emile robin. german blanco varela. claudio celard perez. german blanco rubio copia BIS 300x197 Emile Robin, la calle más financiera de Asturias

De izda. a dcha: Mario Blanco, Claudio Celard (yerno de Mario) y Germán Blanco, hijo de Mario y actual propietario del 'Germán'.

       Vueltas y revueltas, oteando, adivinando, suponiendo, si gustabas, si ‘refrescaban’ (era la palabra clave) por ti, tanto como tu ‘refrescabas’ por ella, o viceversa. A veces esta relación visual pasaba a ser de palabra y entonces (y esto ya era sobresaliente) la pareja encontraba motivo de conversación, daban unas cuantas vueltas más juntos y si cuajaba la cosa (y esto era ya de matricula de honor) tomaban asiento en los bancos interiores del parque, donde un guardia de uniforme verde, conocido como ‘Timimi’, se encargaba de la cosa de la moral y las buenas costumbres («¡Esa mano, chaval, esa mano!»).

       Aquel desmadrado trasiego pasional del personal en busca de pareja terminó cuando se pusieron de moda los guateques, la ruta de los vinos de Sabugo y se abrieron discotecas.  El bajo techo se impuso al aire libre, que por cierto estaba tremendamente contaminado por ENSIDESA y compañía.

       Pero la calle Emile Robin, otra vez silenciosa, siguió añadiendo edificios. Y hoy llama la atención su aire mercantil.

       Si se fijan bien, no hay calle asturiana con tanto trajín financiero. No hay otra –en términos relativos– tan corta en espacio como larga en entidades bancarias (en apenas 150 metros hay tres bancos) aparte de un edificio que vierte a ella dedicado, mayormente, a oficinas empresariales.

       Es calle de poco ruido y muchas nueces.

Rui Pérez y el escudo de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 01-03-2015

       El escudo de la villa de Avilés es como una foto fija de una histórica aventura ocurrida en el siglo XIII en la villa de Sevilla, entonces en poder de los árabes que la habían bautizado (con perdón) como Isbiliya cuando los romanos ya la habían hecho famosa, antes, con el nombre de Hispalis.

Aquella gesta histórica, en la que un navegante avilesino tuvo un excepcional protagonismo, demuestra la potencia marinera que ya tenía la villa asturiana hace ocho siglos.

Era de primera categoría su puerto –durante parte de la Edad Media el más importante del norte atlántico peninsular, según el medievalista Ruiz de la Peña. Y de primera división eran sus gentes marineras, por ejemplo el llamado por unos, Rui Pérez y por otros Ruy González, aunque  en cualquier caso de Avilés. En la narración que sigue mantendremos el primero, entre otras cosas por tener calle así rotulada, desde  1894, y que es la que discurre por el costado norte de la plaza del mercado (oficialmente denominada Hermanos Orbón).

Rui Pérez fue un personaje destacado en un episodio muy enraizado en la historia de España, como fue la toma de Sevilla por el ejército del rey  Fernando III ‘El Santo’, el 20 de mayo de 1248. Tal hecho quedó escrito en el romance:22.RUI PEREZ. Escudo ayto de aviles.60396 aviles escudo de aviles BIS 243x300 Rui Pérez y el escudo de Avilés

«Reinando el ínclito rey don Fernando  

El Santo, que llamaron en Castilla,

pasó el de Avilés con su nave serrando

la fuerte y gran cadena de Sevilla.»

Aquella fue una empresa llevada a cabo por una flota del rey de Castilla (aún no existía España como nación) al mando del almirante burgalés Ramón Bonifaz y en la que participaron destacados marinos cántabros, gallegos, vascos y Rui Pérez, en representación de Asturias, quien sobresalió en dicho trance histórico, cuyo relato ha llegado hasta nosotros mezclado con la épica legendaria tan propia de aquellos tiempos.

Según quieren algunos cronistas, como el marqués de Teverga, el capitán avilesino colocó en la proa de sus naves, que habría construido en los astilleros de Sabugo, con madera de Galiana y tal, un artilugio en forma de sierra que luego rompería, en Sevilla, una gran cadena de hierro que impedía la navegación por el Guadalquivir, franqueando así el paso a los navíos castellanos que cargados con soldados hicieron posible la conquista de la ciudad.

Pero al marqués lo cegaba la pasión localista. Pues diversas crónicas coinciden en que los dos barcos de la armada de Bonifaz, protagonistas del envite contra las cadenas y el puente de barcas –que tenían los árabes a la altura de Triana entre una fortaleza de este famoso barrio y la Torre del Oro– fueron construidos en Santander, bautizados como ‘Carceña’ y ‘Rosa de Castro’, y elegidos por ser los de mayor envergadura de la flota castellana, compuesta por 13 naves a vela y 5 galeras, después de haber ideado los cristianos un original plan de batalla a la vista de lo complicadas que estaban las cosas para tomar Sevilla por culpa de la dichosa cadena. Siguiendo el plan trazado, las dos naves fueron cargadas de piedras y armadas en la proa con ‘fierros aserrados’, ocurrencia de Rui Pérez, para mejor embestir. El almirante Bonifaz mandaba una y el capitán avilesino la otra. Todo fue cuestión de esperar viento a favor, que soplara de lo lindo y los lanzara contra la barrera fluvial. Cuando tal cosa ocurrió las naves embistieron y mandaron al carajo todo lo que encontraron por delante incluidas la cadena y el puente de barcas. Y ahí se acabó Mahoma y empezó la Macarena.22.RUI PEREZ LA VOZ DE AVILES 219x300 Rui Pérez y el escudo de Avilés

Tras la rendición de Sevilla, quiso el Rey que tal hazaña figurara en los escudos de las villas de los capitanes de las embarcaciones que habían intervenido en la conquista, cosa que hizo la mayoría incorporándolo como uno más a sus enseñas. Pero ninguno, excepto Avilés, lo convirtió en protagonista total como hoy se puede seguir viendo en este «escudo en campo de gules, y una nave armada, puesta a la vela, con una cruz en el palo mayor y una sierra en la proa, rompiendo una gruesa cadena prendida en sus extremos a dos castillos».

Decía antes que no está claro si el apellido del marino avilesino era Pérez o González. El investigador local Francisco Mellén después de años de consulta en diversas fuentes –«la historia se hace con documentos, no con le­yendas» dice– insiste en el González. Y lo mismo otros estudiosos que indagaron sobre el asunto.

A favor del Pérez están los clásicos: Tirso de Avilés y Luis Alfonso de Carballo, historiadores del siglo XVI, o David Arias García, del XIX. Pero nadie es custodio –que los hubo, y los hay, con esa vocación– de las esencias históricas de Avilés.

Dice el escritor chileno Jorge Edwards, tan amigo de Pablo Neruda como enemigo de Fidel Castro, que «en España hay una escasa curiosidad intelectual y mucha indiferencia que hace que lo conocido se acepte y explore, pero se ignore lo otro».

Y este es el caso que nos ocupa, de si Pérez o González es el apellido del navegante avilesino, asunto que merece aclararse para que resplandezca la verdad sin que se convierta en una ridícula disputa como la mantenida por aquellos dos calvos que se peleaban por un peine.

O por la marca del champú.

La Transición en Avilés, apuntes de 1975 a 1979

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 22-02-2015

        En febrero del año 1976, a Avilés, se le estaba viniendo encima una catástrofe en forma de sucesos inquietantes.

        Después de dos décadas de vacas gordas pastando en aquellos verdes valles de Llaranes y Trasona, la granja de acero comenzó a cantar las diez de últimas. Echando la vista atrás, entonces nos parecía imposible que gran parte de aquel monumental tinglado fabril, estrenado pocos años antes, se pudiera ir al carajo, así como si nada.

       Eran tiempos inauditos, donde era difícil reír y era difícil llorar. De euforia para unos, de canguelo para otros. A la muerte, dos meses antes, del general Franco, Jefe del Estado español, se unía el tambaleo de ENSIDESA, una de las mayores siderúrgicas de Europa, tocada de lleno por la crisis energética mundial. Nuestro gigante de acero resultó tener los pies de hojalata y acabamos descompuestos en prados desteñidos (contaminados ya lo estábamos y en cantidades industriales) tan propios de las vacas flacas.

       Recuerdo, en medio de aquel inquietante panorama, una noticia relacionada con Agatha Christie que prueba lo lejos que nos quedaba entonces Europa. La escritora británica, fallecida en enero de aquel año, había apuntalado con su obra literaria los déficits de la balanza de pagos inglesa, debido a la venta de más de 300 millones de ejemplares de sus novelas policíacas.

       Policía real y en cantidad había llegado entonces a Avilés para controlar la primera gran huelga de ENSIDESA, conocida como ‘la huelgona’ (nombre justificado, aparte del hecho de que buena parte de la plantilla era de Gijón.Veriña, por ser la primera gran protesta sindical de la España post Franco). Impactaron mucho las cargas de ‘los grises’ (ese era, entonces, el color del uniforme de la Policía Armada) el domingo 25 de enero en los alrededores de la iglesia nueva de Sabugo, donde se intentaban encerrar los huelguistas, así como en el edificio sindical de la plaza del Vaticano. Edificio y lugares del callejero avilesino nos ilustran perfectamente sobre el protagonismo de parte de la Iglesia en la Transición española.

22.TRANSICION. Reyes España Aviles 1976. 300x214 La Transición en Avilés, apuntes de 1975 a 1979

Los Reyes de España y el alcalde de Avilés, Ricardo Fernández, en la plaza de España el 19 de mayo de 1976.

 

       Así las cosas, el domingo 1 de febrero de 1976, el hasta entonces concejal, Ricardo Fernández Suárez tomó posesión de la Alcaldía de Avilés. Sucedía a Fernando Suárez del Villar (Figols.Barcelona, 1918–Avilés, 1989), regidor de Avilés desde 1965 y que había presentado la dimisión a escasos meses de la muerte de Franco, en noviembre de 1975.

       Ricardo Fernández Suárez, más conocido como ‘Rico’, persona de carácter cordial y dialogante, nacido en Manzaneda (Gozón) y conocido empresario de transportes de viajeros, fue elegido por sus compañeros de Corporación. El Gobernador Civil ya no nombraba alcaldes, facultad ahora de los concejales, paso intermedio hasta que en 1979 con los Ayuntamientos democráticos, los alcaldes lo fueron a consecuencia del voto ciudadano.

       En sus tres años y veintidós días de mandato, el nuevo alcalde fue la cara municipal avilesina en la transición democrática, periodo político cuyo inicio y terminación está sujeto a tropecientas teorías. Una de ellas lo sitúa entre la proclamación del Rey Juan Carlos, el 22 de noviembre de 1975, como Jefe del Estado y la llegada de la democracia a los ayuntamientos españoles en las elecciones municipales del 3 de abril de 1979.

       Avilés no fue ajeno a aquellos tiempos de cambio y recambio, de revolcones pero no de revoluciones. Con el nuevo alcalde llegaron algunos aires nuevos. Además tuvo la fortuna de representar a la ciudad en la inauguración de grandes proyectos locales y regionales, tiempo antes planificados.

       El 19 de mayo de 1976 fue un día histórico para Avilés. Con asistencia de los Reyes de España se abrió para uso público el hasta entonces parque privado del marqués de Ferrera, abrazado por calles emblemáticas como Rivero y Galiana. También, en esa fecha, se inauguró el Hospital San Agustín, primer centro sanitario moderno de la comarca.

       Dos meses antes, el nuevo alcalde avilesino, asistía junto con los de Oviedo y Gijón a la inauguración de la autopista A-8, más conocida como la ‘Y’, que unía las tres principales ciudades asturianas. Se vertebraba, por fin, la zona central de la región. La nueva vía, libre de peaje, estaba construida para aguantar un tráfico de 37.000 vehículos diarios y no los 86.000 actuales.

       Pero ENSIDESA era la gran preocupación y para evitar su desaparición se sucedían todo un rosario de manifestaciones de apoyo. Queda recuerdo de la más multitudinaria convocada bajo el lema de «Salvar ENSIDESA es salvar Asturias».22.TRANSICION. ENSIDESA. 300x215 La Transición en Avilés, apuntes de 1975 a 1979

       Pero si la siderurgia frenaba, la pesca se embalaba, en 1978, con un nuevo muelle de 302 metros, trasladándose la rula a sus nuevas instalaciones en el centro de la carretera de San Juan. También se inauguraron los cines Chaplin, en Las Meanas, y Canciller, en Versalles. Y se constituyeron las primeras asociaciones de vecinos como Llaranes, El Pozón o La Luz.

       Espectacular fue la transición del colegio San Fernando, en 1976, con el traslado desde La Magdalena –su sede histórica a la sombra de una palmera– hasta la parte alta de Avilés, al haber adquirido las instalaciones del, hasta entonces, colegio de los Agustinos.

       Y miles de personas abarrotaron el terreno de juego y los graderíos del estadio ‘Suárez Puerta’ no para ver fútbol sino para escuchar mítines de líderes políticos como la comunista Dolores Ibarruri ‘Pasionaria’, en su primera intervención pública en España desde su regreso del exilio, o el socialista Felipe González. 

       Por aquella época, 1978, es fundada la Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca (UCAYC). Y también la Editorial Ayalga.

       Y en abril de 1979 se celebran las primeras elecciones municipales democráticas después de cuarenta años de dictadura, donde el partido más votado fue la UCD, del presidente del Gobierno Adolfo Suárez, cuya lista encabezaba en Avilés el exalcalde Ricardo Fernández ‘Rico’ que había dejado la Alcaldía –siendo sustituido por Ramón Luis González García-Cuevas, que sería alcalde un par de meses– a princi­pios de febrero para poder presentarse por la Unión de Centro Democrático que obtuvo 15.091 votos, 13.462 el PSOE y 6.159 el PCA. La coalición entre estos dos últimos partidos, hizo que fuera elegido alcalde el socialista Manuel Ponga, lo que será episodio aparte.

       Porque éste lo ha sido de apuntes, y algún que otro pespunte. En próximos episodios sobre la Transición ya vendrán despuntes, puntos y puntazos.

       Punto final


Alberto del Río Legazpi
Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta

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