Las sedes que han tenido los Gobiernos de la villa de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 24-05-2015

El actual palacio municipal, en la plaza de España, solo tiene una antigüedad de 338 años. Anteriormente los gobernantes se reunían en otros lugares.

     Gramaticalmente, ayuntamiento remite a la acción y efecto de ayuntar, de ayuntarse, de reunirse. y eso la Real Academia lo lleva al límite, pues la quinta acepción del término ‘ayuntamiento’ es la de ‘coito’. Quizás esto ayude a explicar el por qué al personal tanto le gusta -y apasiona- el poder.

     Corto y cambio a concejo, que es término que remite directamente a gobierno local.22.AYUNTAMIENTO.22.CASCO HISTORICO PATRIMONIO ayuntamiento chorros del oro. 300x266 Las sedes que han tenido los Gobiernos de la villa de Avilés

     De hecho lo más antiguo que se conoce en Avilés como forma de gobierno son los llamados Concejos Abiertos, reuniones públicas a las que podían acudir todos los vecinos. En el siglo XIV se citan, por ejemplo, las celebradas -previo aviso del pregonero- en el convento de San Francisco del Monte (actual iglesia de San Nicolás de Bari). En estos Concejos Abiertos se solucionaban problemas de convivencia y otros como las peticiones de nueva vecindad, muy abundantes, al ser Avilés ciudad privilegiada por el Fuero concedido por el rey Alfonso VII.

     También los había en el cementerio de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery (en la actual plaza del Carbayo) entre los vecinos de Sabugo. Porque Sabugo (episodios aparte) era un pueblo, con iglesia propia, y tanto es así, que llegó a tener sus propios alcaldes ‘de mar’. Con el tiempo la unión -administrativa- con la Villa se fue consumando y los alcaldes sabugueros consumiendo.

     Avilés crecía, al ritmo del progreso que le procuraba el tráfico y comercio marítimo. Entre esto y que había nacido España como nación, en el reinado de los Reyes Católicos, a finales del siglo XV, el Concejo Abierto fue perdiendo su sentido, siendo sustituido por el regimiento de un grupo de vecinos, los más poderosos (epidemia histórica mundial), elegidos anualmente y cuyas reuniones se celebraban en el cementerio (entonces bajo techado) de San Nicolás de Bari (actual de los Padres Franciscanos). En el camposanto (entre la iglesia y la muralla y frente a la capilla de Las Alas) había un pequeño habitáculo, donde se celebraban las sesiones del concejo avilesino.

     Un lugar tétrico e insalubre, por lo que no es de extrañar el acuerdo tomado el 26 de junio de 1484 de que: «Se faga una casa para el Concejo en la Plaza de la Rúa Nueva» o plaza de la Villa (hoy inexistente y situada en el entronque de las calles de La Fruta y El Sol).22.AYUNTAMIENTO. 22.ALAS capilla a 150 219x300 Las sedes que han tenido los Gobiernos de la villa de Avilés

     En este pequeño edificio municipal había puestos de grano, carne, pan y vino, también se custodiaba la arqueta del agua de la Villa y el patrón de pesas y medidas. Pero la casa ardió en el pavoroso incendio del 14 de diciembre de 1621 e hizo necesario comprar otra, en 1640, fuera de la muralla y contigua al viejo hospital de San Juan, en la plaza «De fuera de la Villa» (actual plaza de España).

     El caso es que entre una casa y otra y por la circunstancia relatada, las reuniones en el cubículo del cementerio, al que se le había abierto -en 1636- un ventanuco con vistas a la ría, no cesaron del todo. Ni mucho menos.

     Porque allí tuvo lugar una reunión trascendental, el 26 de agosto de 1670. Ese día tres toques de campana tañida (considerable avance tecnológico respecto al pregonero, que vio mermada su categoría como medio de comunicación), señal de llamada para que los mandatarios -presididos por el regidor Sebastián Bernaldo de Quirós, marqués de Camposagrado- se presentaran para adjudicar las obras para la construcción de un nuevo edificio municipal, que aún hoy perdura.

     Levantado fuera de la muralla, dada su gran superficie, entre «la puerta de la muralla del Alcázar, a la entrada de la calle de La Ferrería y la de Cima de Villa» (otra de las denominaciones de la calle de La Fruta), en los entonces espaciosos terrenos, que configuraban la «Plaza de fuera de la Villa», entonces vacía de soportales y abundante en álamos y carbayos (robles).

     Este palacio es el buque insignia de un trascendental desarrollo urbanístico de la Villa. La mansión debe su traza arquitectónica a Juan de Estrada y la materializó el maestro de obras avilesino Marcos Martínez, con material de la cantera de Bustiello, que estaba a tiro de piedra y nunca mejor dicho.22.ayuntamiento. SOL EN FACHADA. 00002 242x300 Las sedes que han tenido los Gobiernos de la villa de Avilés

     Se inauguró el 22 de abril de 1677 siendo alcalde Alonso Carreño Bango. Y desde entonces en él, se ha venido gobernando religiosamente. Tómenlo al pie de la letra, porque en 1755 la Santa Sede, autorizó a celebrar misa, los días de acuerdos de plenos, en el Oratorio municipal, contiguo al salón de sesiones.

     Pero la “misa plenaria”, ya había desaparecido mucho antes de 1976, que fue cuando el ayuntamiento fue extendiéndose a otros edificios de la ciudad, dentro de acuerdos -tomados en los mandatos de Ricardo Fernández Suárez (1976-1979) y principalmente en los de Manuel Ponga Santamarta (1979-1988)- para adquisición de monumentales edificios (como el antiguo comercio ‘Aurelio’ en el Parche, el palacio Balsera o la casa de Arias de la Noceda, en Galiana), para su aprovechamiento municipal.

     Sin estos matrimonios urbanísticos quizás, hoy, estas artísticas mansiones estuviesen cayéndose a pedazos, ya que se habían quedado viudas de uso particular.

     Cosas así son ejemplo de buen gobierno de la comunidad. Que no reluzcan, solamente, malogros y bribonadas.

(Reedición revisada de episodio publicado en ‘La Voz de Avilés’ el 12 de junio de 2011)

Novelas clásicas de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 17-05-2015

(Episodio sobre buena parte de las novelas, más destacadas, de las escritas por avilesinos y también aquellas donde la ciudad aparece como protagonista principal de las mismas).

      Circula por Asturias una repetida sentencia, desconozco autoría de la misma, que dice que «Si Gijón es ciudad de pintores, Oviedo y Avilés lo son de novelistas». No voy a entrar en el fondo de dicha valoración, pero algo esconde de verdad porque, aparte de por otras cosas, la capital asturiana también es famosa por «La Regen­ta», de ‘Clarín’ o por Pérez de Ayala y su «Tigre Juan». El caso avilesino no se queda atrás como ciudad propicia a los novelistas cuya nómina encabeza Armando Palacio Valdés, uno de los fijos en las listas del ‘Hit Parade’ histórico–literario asturiano.

22.novelas de aviles.PALACIO VALDES EN EL PARQUE DEL MUELLE 300x207 Novelas clásicas de Avilés

Armando Palacio Valdés, con su esposa Manuela Vega, en el Parque del Muelle.

      En las novelas, Avilés aparece unas veces con su verdadero nombre y otras con uno ficcionado, como Nieva y Sarrió que son lo que utiliza Palacio Valdés en ‘Marta y María’ y ‘El cuarto poder’, respectivamente, o Villaclara usado por Pérez de Ayala en “La pata de la raposa’, o Arobias (que así llama a la ciudad José Villalaín en ‘Fondo’, novela que publicó como folletín en LA VOZ DE AVILÉS en 1910) o, en fin, Miracielo nombre con el que disfraza a la villa Constantino Suárez ‘Españolito’ en su obra ‘Isabelina’.

      Sin duda, la novela mas célebre y leída –y no solo en nuestro idioma, también en francés, inglés, ruso, sueco y checo– de las ambientadas en Avilés es ‘Marta y María’ de Armando Palacio Valdés, publicada en 1883. En Nieva –cuyo paisaje urbano es fácilmente reconocible si el lector es avilesino– habita la pudiente familia Elorza cuyas dos hijas, Marta y María, son el eje central de la obra y cuyo domicilio lo sitúa, el escritor, en el palacio ubicado en el inicio de la calle Rivero, conocido como de García Pumarino (o también como de Llano Ponte). Es importante estar enterado de que Palacio Valdés vivió de niño –cuando lo trajeron desde su lugar de nacimiento en Entralgo– frente a esta mansión que, en honor del escritor y al ser reconvertida en cine, en 1949, la propiedad del inmueble acordó bautizarlo como ‘Marta y María’. Otra curiosidad es que Palacio Valdés parece que escribió esta obra en el hotel ‘La Serrana’, su alojamiento avilesino durante los veranos que pasó en la villa.22.novelas de aviles. MAYITA 219x300 Novelas clásicas de Avilés

      Avilés aparece también, bajo el nombre de Sarrió, en su novela ‘El cuarto poder’ aunque ya no tan claramente. Para Patricio Adúriz (escritor, periodista y Cronista Oficial de Gijón entre 1982 y 1992) Sarrió es «un producto mixto en el que hay retazos del Avilés de la infancia del escritor y el Gijón de sus correrías de la mocedad». En otra novela de Palacio Valdés, ‘La fe’, aparece el nombre de Avilés aunque de manera secundaria. Sin embargo en ‘La novela de un novelista’, escrita en 1921, ya no esconde el nombre de Avilés para referirse a la ciudad que describe, quizá porque es una autobiografía

      Quien ya escribe de principio a final, llamando a Avilés por su nombre es Eloy Fernández Caravera (1887–1980) en su novela ‘Mayita’, que describe el ambiente y costumbres avilesinas en una visión panorámica. Esta obra, antes de convertirse en libro había sido publicada, en 1942, por entregas –algo que antes se llevaba mucho en el periodismo– en el diario LA VOZ DE AVILÉS.

      Eloy F. Caravera utiliza en ocasiones el bable ‘finolis’ que se hablaba en Avilés (que, por ejemplo, no cambiaba las terminaciones de los vocablos terminados en o por la letra u). En esas anduvieron también José María Malgor y Constantino Suárez ‘Españolito’ en su trilogía ‘Isabelina’,  ‘Un hombre de nuestro tiempo’ y ‘Ramonín’.22.novelas de aviles.RAFAEL SUAREZ SOLIS.un pueblo donde no pasaba nada.1 211x300 Novelas clásicas de Avilés

      Fernando Morán, que compagina la diplomacia (y mas tarde la política, llegando a ser ministro) con la literatura, es autor de una apreciable  obra literaria en la que destaca su novela ‘También se muere el mar’, donde queda reflejada la ciudad «Así está Avilés panza arriba con los pies en el agua» como una tranquila villa que iba a ser sacudida con la llegada de la gran industria metalúrgica.

      Lejos de Avilés, pero sobre la ciudad, escriben desde América autores avilesinos (emigrados unos, exiliados otros) novelas algunas injustamente desconocidas como ‘Un pueblo donde no pasaba nada’ de Rafael Suárez Solís (1881–1968), emigrado a Cuba donde llegó a ser director del prestigioso ‘Diario de la Marina’. Este sabuguero publicó más de 17.000 trabajos periodísticos y es autor (y siempre desde La Habana, donde había llegado en1907 alos 26 años de edad) de obras literarias y teatrales cuya acción transcurre en el Avilés que había dejado atrás.

      En ‘Un pueblo y cuatro agonías’ escribe, también desde La Habana e igualmente sobre el Avilés de su niñez y juventud, Luis Amado Blanco (1903-1975), que comienza su novela de cervantina manera: «En un lugar de Asturias de cuyo nombre me acuerdo muchas veces hay una villa tendida cerca del mar, pero a la que no llega el encaje de las olas…». Amado Blanco, a quien con frecuencia, el Papa Pablo VI invitaba a tomar café (es histórico) para charlar de lo divino (faltaba más) y de lo humano en las estancias privadas de El Vaticano, donde el médico Amado Blanco fue embajador de la Cuba de Fidel Castro y decano del cuerpo diplomático.22.novelas de aviles. TAMBIEN SE MUERE EL MAR. 217x300 Novelas clásicas de Avilés

      Donde tampoco llegaba el encaje de las olas, pero si la resaca de la nostalgia, era a la capital mexicana donde forzosamente tuvo que residir el escritor, abogado y político (alcalde de Avilés en dos ocasiones) David Arias Rodríguez del Valle (1890–1975). Antes de partir al exilio había escrito, en 1934, ‘Después del gas’, nove­la apocalíptica donde presiente desde Avilés los desastres de la guerra civil española y de la II Guerra Mun­dial. Cuando se publicó fue catalogada como ciencia-ficción, pero luego los hechos le dieron la razón por haber intuido en su novela que una segunda guerra de extensión mundial había de ser inevitablemente implacable y sus consecuencias afectarían terriblemente a la población civil, como fueron por ejemplo: el holocausto judío en Europa y las bombas nucleares que destruyeron Hiroshima y Nagasaki, en Japón.

      En general, los escritores que han adoptado Avilés como lugar donde transcurre la acción de sus novelas ensalzan el atractivo del paisaje urbano con especial predilección por calles emblemáticas porticadas como Galiana, Rivero o La Ferrería. Y por supuesto la Ría, siempre mayúscula ella.

      Pero disfracen a Avilés o no, escriban aquí o allá, demuestran que no hay soluciones geográficas para problemas emocionales. Y aparte de que todos los aquí citados tengan talante literario, algunos también tienen talento.

Las plazas medievales del casco histórico de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 10-05-2015

        Desde el punto de vista monumental y estético, plazas en Avilés hay a punta de pala. Pero las medievales son punto y aparte y de esas conservamos dos –«y ya os podéis dar con un canto en el pecho» me dijo un día el escritor Torrente Ballester– que son las de Carlos Lobo y El Carbayo.

        De las plazas medievales desaparecidas, La Baragaña (nunca Baragañas), se puede hoy recrear visualmente con bastante aproximación.

        La otra se esfumó por un incendio que en 1621 achicharró los edificios municipales, que fundamentalmente la componían, conocidos como Casas del Ayuntamiento. Era conocida como la Plaza de la Villa, no confundir con la plaza de Fuera de la Villa, actual Plaza de España o El Parche y que entonces era un bosque de álamos y robles con cuatro casas, fuera de las murallas.

22.plazas. carlos lobo panoramica BIS 300x81 Las plazas medievales del casco histórico de Avilés

Plaza de Carlos Lobo.

        Sin embargo, en esta zona de la ciudadela amurallada donde ambas estuvieron, el tiempo y el urbanismo inventaron otra plaza a finales del siglo XX (delimitada por el nuevo Centro de Servicios Universitarios y el palacio de Vadecarzana) que lleva el nombre del rey medieval Alfonso VI, que junto con su nieto Alfonso VII fueron los muñidores del Fuero de Avilés. Este último monarca tiene calle dedicada en la ciudad aunque el personal, que es muy suyo, la conozca como la Calleja Los Cuernos.

        La de La Baragaña estaba a un costado del edificio, también conocido hoy como palacio de Valdecarzana. Baragaña, en toponimia asturiana deriva de ‘várgana’ o huerta pequeña, que Valdecarzana tenía en su fachada lateral, donde hoy está la puerta de entrada al Archivo Histórico. La plaza la formaban este edificio y las calles [actualmente conocidas como] de La Ferrería y El Sol.

22.plazas. sabugo atardecer 300x221 Las plazas medievales del casco histórico de Avilés

Plaza del Carbayo

        En el entronque de ésta última con la calle de La Fruta, estaba la Plaza de la Villa, y en ella las Casas del Ayuntamiento (construidas por acuerdo de 1484) y en las que se almacenaban productos alimenticios (pan, grano y carnes, principalmente) y también vino. En uno de estos edificios municipales –donde también se custodiaban algunos documentos oficiales y el imprescindible patrón de pesas y medidas– estaba la arqueta que distribuía el agua pota­ble que procedente de Valparaíso (parroquia de Miranda) llegaba al centro de Avilés. Pero todo se carbonizó, como dije.

        Pero hubo suerte y nos quedaron las principales, hoy denominadas como de Carlos Lobo y El Carbayo, símbolos de aquella época medieval en la que Avilés era envidiada por el Fuero Real que protegía a sus habitantes (una suerte de República de andar por casa) y su seguro puerto, al fondo de la Ría y tenido por algún tiempo como el principal del norte atlántico español.

        Al estar emplazadas en ambas dos templos, se convertieron en las más concurridas, puesto que las iglesias no eran solo lugar de rezos, bautizos, bodas y entierros (los cementerios estaban a un costado de los mismos), también se generaba a su alrededotr lugares de encuentro, información, intercambio, mercadeo y en ocasiones diversión.

2222.plazas. NUEVA DE ALFONSO VI PLAZA. campa 2 300x164 Las plazas medievales del casco histórico de Avilés

Nueva plaza, de Alfonso VI, en 'terreno' urbano medieval.

        Gonzalo Torrente Ballester (1910–1999), en aquella fría tarde de marzo de 1985, cuando yo le hablaba de la transformación urbana tan brutal sufrida por Avilés, adonde había venido para intervenir en un acto cultural, se quedó sorprendido, como decía anteriormente, por la esencia y presencia de estos dos maravillosos lugares. Y aquel soberbio escritor de una personalidad tan dominada por la soberbia, añadió refiriéndose a la plaza de Carlos Lobo, que «ésta plaza es historia sin trucos y ya está todo dicho y punto».

        Pues eso.

Animales de la Historia de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 03-05-2015

Donde se husmea el rastro que han ido dejando algunos animales, irracionales, a lo largo de los siglos en la monumental villa asturiana.

           Hace más de dos mil años, Aristóteles sentenció que «El hombre es naturalmente un animal político». De vivir hoy el filósofo griego, comprobaría pasmado que en Avilés –a la que hace más de cien años algunos le cargaron aquello de Atenas de Asturias– los animales políticos no cumplen con lo que la ley manda, nada menos que desde 1927, respecto a los animales irracionales: que todos los Ayuntamientos tengan un servicio de recogida de los mismos.

            De esto, y de más cosas, sabía mucho Rafael Ávila Bayón, que batalló contra la indiferencia de los Ayuntamientos de la comarca avilesina incapaces de ponerse de acuerdo para construir un albergue de animales domésticos. El empeño continúa, ahora con la memoria de Rafa Ávila y su aquel empeño en respetar a todos los seres vivos como parte del civismo que ha de caracterizar a un Estado de derecho, con su lucha combatiendo la brutalidad que contra los animales irracionales trae consigo la falta de cultura.

            Todo lo anterior choca con las huellas que han ido dejando por Avilés. Algunas desde hace la tira de siglos como es el caso de aves y felinos que se pueden ver (formando parte de los adornos propios de la arquitectura románica) en algunos de los capiteles de las iglesias de Sabugo, San Antonio y en la triple arquería del claustro de San Nicolás de Bari.

            También hay lugares públicos como la plaza de Camposagrado, donde hay una fuente –bajo un mural de Ramón Rodríguez de 1993– compuesta por cuatro cabezas de leones que manan agua por la boca.22.animales. FOCA.CIMG37271 300x225 Animales de la Historia de Avilés

            Y sitios conocidos por el nombre de animales, como la plaza del Pescado (o plaza de Santiago López, marqués de Casa Quijano). Hacia ella da un edificio llamado Cabeza de Caballo, figurando el equino pintado –basado en una desaparecida guarnicionería, establecida en una casa contigua y cuyo reclamo comercial era una cabeza de caballo– en una medianera de dicho inmueble, obra del Manuel del Busto arquitecto autor de destacados edificios como el teatro Palacio Valdés. Igualmente una parada de autobuses urbanos en esta zona es conocida (así consta en documentos de la compañía de transportes) como Cabeza de Caballo.

            En la bocana de la Ría, y en su margen derecha, está anclada la llamada –por su caprichosa forma equina– Peña El Caballo, que no es un peña cualquiera pues aquí, por ejemplo, tuvieron lugar los primeros baños públicos de los ‘atrevidos’ avilesinos que se atrevieron a mostrarse en bañador. Venían en un vapor desde el muelle de Avilés hasta este lugar donde había un tan vistoso como ‘viscontiniano’ hotel, y restaurante, llamado La Rosa. 

            En el casco histórico la calle Galiana es única. Conserva los dos firmes del suelo con los que fue construida en el siglo XVII. Uno de losas, para animales racionales (usted o yo) y otro empedrado para los irracionales (en este caso caballerías).

            Y sobrepasando Galiana, a la salida de Avilés por la carretera de Grado, en el lugar conocido como La Ceba, nos encontramos –en una finca particular protegida por alambrada– con la estatua de un oso de considerable tamaño, con un pescado en la boca, mirando hacia Avilés. Desconozco sus intenciones, pues todos los intentos para averiguar autoría de la obra y su exhibición han resultado infructuosos. De momento.

            Pero el oso es animal mítico asturiano, no de Avilés donde tienen total protagonismo la foca boreal y la vaca astral, ambas con estatuas en su honor.22.animales. xatín. 300x225 Animales de la Historia de Avilés

             La primera, colocada en el parque del Muelle –donde también hay un pequeño elefante, muy celebrado por los niños, que cumple funciones de fuente– es de un exotismo local subido de tono y ya tratado en un episodio titulado ‘La famosa foca de Avilés’ (26 de mayo de 2013).

            Llegada en 1951, fue atracción local y regional, convirtiéndose rápidamente en un símbolo avilesino. Y que es un emblema que sigue activo lo demuestra el que últimamente esté generando un movimiento artístico conocido como ‘Seal Parade’, que Avilés ya ha exportado a la ciudad francesa de Saint Nazaire.

            Venancio Ovies, el recordado periodista avilesino, supo ver y escribir sobre esta foca a la que calificó de ‘Precursora’ de la invasión siderúrgica, coincidente en el tiempo, con su llegada. Las crónicas de Venancio sobre este asunto le valieron un premio nacional de periodismo.

            Hasta periódicos del extranjero se hicieron eco de la foca. Por ejemplo en un diario de La Habana, el escritor avilesino residente en Cuba (más tarde sería embajador de Fidel Castro en El Vaticano) Luís Amado-Blanco dedica un artículo a su amigo y paisano, el también escritor nacido en el barrio de Sabugo de Avilés y emigrado en la isla, Rafael Suárez Solís, titulado ‘Carta a don Rafael por una foca’. Selecciono dos párrafos: «¿Te has enterado mi querido Don Rafael de que para sellar nuestros cuentos de grandeza, una hermosa foca ha ido, por su propio impulso y decisión a vivir en la mansedumbre de aquella maravillosa ría? (…) En plena era atómica, una foca ha bajado hasta Avilés, a vivir en sus aguas y a morir sobre sus orillas, en una rotunda demostración de que por allí la fábula anda suelta para la alegría de los niños, para la firma eterna de los noviazgos, y para el escamoteo de la tragedia».

            El impacto causado por la foca una vez perpetuada en estatua, en 1956, originó coplas que se entonaron en las danzas primas veraniegas: «Hoy la villa de Avi­lés/ luce mucho más hermosa. / No sabemos si es la foca/ o la fuente luminosa».

            O también transportada a canciones de moda, como la de ‘La bamba’, donde el conocido estribillo ‘Bamba, la bamba, la bamba…’ era sustituido por «Foca, la foca, la foca…».22.animales. OSO la ceba. IMG 3737 TRIS 272x300 Animales de la Historia de Avilés

            Otro tanto sucedía con ‘Alma llanera’, que se cantaba tal que así: «Soy nacida en un fiordo boreal. / Soy hermana de la brisa, / de la aurora y de la rosa, / de la fuente luminosa. / ¡Soy la foca de Avilés!/ De Avileeees…/ ¡De Avilés!».

            El tirón alcanzó a la política, en las elecciones municipales de mayo de 2007, cuando el Partido Popular avilesino propuso demoler el estadio de fútbol Suárez Puerta y construir, en el solar que ocupa, un llamado Palacio de los Niños para equipamiento infantil público, de gestión privada, con diseño exterior que recordaba a una gigantesca foca recubierta de titanio.

            Y claro, no podía faltar aquí la vaca, animal avilesino de toda la vida, como el que dice. Su efigie nos la recuerda en bronce Favila (‘El tratante’, 1999) en el Carbayedo, donde durante siglos se celebró el mejor y más famoso, de Asturias como poco, mercado de ganado de Avilés.

            Sin embargo se echa de menos un recuerdo al cerdo –en Avilés hubo un ‘mercao de los gochos’ en la calle Llano Ponte– aunque solo fuera por los famosos ‘Jamones de Avilés’, un episodio aparte, ganadores de una medalla en la Primera Gran Exposición Universal, de 1851, celebrada en Londres.

            Bien es verdad que el jamón solo es posible después de matar al cerdo. Leonardo Da Vinci estaba convencido de que «llegará el día en que los hombres verán el asesinato de animales como ahora ven el asesinato de hombres».

            No es que quiera cambiar las orejas por el rabo. Tan solo hacer ver que, de un modo u otro, la Historia la hacemos todos los animales.

Ensalada de aniversarios históricos

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 26-04-2015

La cantidad de sucesos ocurridos en Avilés un 26 de abril, de diferentes años, no es excepcional pues hay otros días en que repite este hecho, lo que da idea de nuestra riqueza histórica.

        El domingo 26 de abril de 1598, Cristóbal López, formando parte de una expedición –por los actuales Estados Unidos de América– alcanza y pasa el río Grande por el lugar hoy llamado El Paso. Fue la primera conquista del oeste americano, del Far West, aquella gran caravana al mando de Juan de Oñate y compuesta por 210 soldados y colonos que junto con sus familiares (muchos iban con sus mujeres e hijos), frailes, indios y esclavos negros, sumaban 400 personas, que llevaban 83 carros y carretas, aparte de un rebaño de siete mil cabezas de ganado. Para que luego nos vengan los de Hollywood con películas del Oeste.

        Cristóbal López había nacido en Avilés en 1557 y era hijo de Domingo López de Avilés. Sabemos que tenía «buen cuerpo, grueso, moreno, barbinegro y con una cuchillada encima del ojo izquierdo» tajante descripción expuesta en la obra «Historia de una emigración: asturianos a América, 1492-1599» de Cundo Estrada, Rogelio García y José R. Martínez, inédita aún en librerías, pero que se puede encontrar en Internet (www.VivirAsturias.com).

        Quien sí tuvo obras literarias publicadas y además famosas fue Francisco Bances Candamo, que nació en Avilés, parece que un 26 de abril de 1662. No hay papeles parroquiales que lo demuestren, así que la fecha está consensuada por algunos estudiosos. Pesa una especie de molesta interrogación sobre los tres –quizás más famosos– personajes históricos locales, tenidos por naturales en Avilés (el marino Pedro Menéndez de Avilés, el pintor Juan Carreño Miranda y el dramaturgo Francisco Bances Candamo).22.ensalada. manolo campa 1 225x300 Ensalada de aniversarios históricos

        A Bances, que en Madrid llegó a tocar gloria literaria y cortesana (fue nombrado ‘Dramaturgo de Cámara del Rey de España’) sus enemigos le hicieron pasarlas moradas, lo que unido a la agitada vida que se traía el hombre, le llevó a abandonar la literatura y tomar las de Villadiego, ganándose la vida, por ejemplo, como funcionario de la tesorería estatal por villas y villorrios. En tal empleo falleció, oscuramente, en Lezuza (Albacete), donde hoy no aparece ni su tumba.

        El 26 de abril de 1820, el alcalde de Avilés, Antonio Corona, pide autorización al Gobernador Civil para demoler la muralla, cuando prácti­camente dicha operación estaba concluida. Era puro formalismo porque su antecesor José del Busto ya había dado la orden de arrasarla en 1818, sin encomendarse a Dios ni al diablo ni, por supuesto, a la autoridad provincial. Por entonces, en España y acogiéndose a la Constitución de 1812 –que entre otras normas dictaba la desaparición de los símbolos de vasallaje– bastantes pueblos interpretaron tal norma como les vino en gana, y así unas veces por estupidez o por ignorancia y otras por intereses mercantiles borraron de su paisaje urbano monumentos, signos y señales de su memorable historia, que nada tenían que ver con vasallaje. Uno de ellos fue Avilés donde la muralla fue elemento defensivo y no símbolo de vasallaje. Vasallaje si que fue el de los políticos de la época hacia los intereses inmobiliarios que traería consigo el derribo de la cerca medieval.

        El alumbrado eléctrico de Avilés, que se cuenta fue el primero de Asturias, algunos dicen que tuvo lugar el 26 de abril de 1891. Sin embargo yo tengo esa fecha en pausa y es cosa de tratarla en episodio aparte.

        Lo que si es tristemente cierto es que un 26 de abril de 1899 muere, en Oviedo, el novelista Juan Ochoa, que había nacido, en 1864, en el palacio de Valdecarzana, hoy sede del Archivo Histórico de Avilés. Juan Ochoa fue escritor y periodista, algo inusual en su tiempo. De salud muy quebradiza, murió afectado por una enfermedad pulmonar que su hipocondríaco amigo, Armando Palacio Valdés, trató sin éxito, de combatir con consejos y recomendaciones de los más innovadores medicamentos que por entonces ofertaban las farmacias.

       Otro 26 de abril de 1909, lunes, se inaugura –en solar que daba a las calles La Cámara, Rui Pérez y a la plaza La Merced– el Pabellón Iris con la repre­sentación de ‘Las de Caín’, obra de los hermanos Quintero. El local nació ofertando espectáculos, mayormente musicales y cinematográficos, aunque estos últimos terminaría siendo su principal actividad y donde se proyectó, por primera vez en la villa, una película sonora. Cerraría sus puertas, en 1956, con película ‘Puente de mando’, protagonizada por Gary Cooper en plan almirante. El Iris fue un edificio muy singular debido al ingenio de uno los mejores ‘arquitectos’ (las comillas indican que no le hizo falta ese título) de la historia urbana de Avilés, el maestro de obras Armando Fernández Cueto (ver LA VOZ DE AVILÉS, 2 de febrero de 2014, ‘Armando Fernández Cueto, por sus obras lo conoceréis’.22.ensalada EDIFICIOS NUEVA TARTA 289x300 Ensalada de aniversarios históricos

      Hace hoy cien años, el 26 de abril de 1915, se constituyó la Junta de Obras del Puerto de Avilés, lo que hoy conocemos como Autoridad Portuaria. El nacimiento fue por votación secreta efectuada en el Ayuntamiento, siendo elegido presidente Victoriano Fernández Balsera (1860–1942) uno de los hombres fuertes del Avilés de principios del pasado siglo. El Gobernador Civil, que presidió el acto, expuso la importancia del nuevo organismo «por ser el puerto la principal fuente de riqueza y el más valioso punto de apoyo para el progre­so y porvenir de Avilés».

       El 26 de abril de 1950, el abogado, juez y escritor José María Malgor (1905–1964) lee su discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Asturianos (hoy RIDEA) bajo el título ‘Marcos del Torniello poeta avilesino. Guión, notas, apuntes y datos para una biografía’. El nuevo académico, abogado que ejerció también de juez, aunque de paz y con mucho sentido del humor. Una prueba de la ironía de Malgor es su ‘propuesta’ –hecha por escrito en 1964 y en alusión a la contaminación de la Central Térmica– de que se suprimiera en Avilés la festividad religiosa del miércoles de ceniza, porque a la vista de la [entonces brutal] polución de ENSIDESA resultaba que todos los días del año había ceniza, por lo que sobraba tal miércoles religioso.

        Y, hablando de la Térmica, resulta que fue otro 26 de abril, pero ya de 2006, cuando el Colegio de Arquitectos de Asturias metió por registro en la consejería de Cultura del Principado un escrito reclamando urgentes medidas de protección (como ya habían hecho también otros organismos entre ellos la UNESCO) para dicha Térmica, que había cesado en su actividad en 2005 y a la que las autoridades, locales y regionales, pasaron de considerar como una «incomparable joya del patrimonio industrial con destinos culturales» a ordenar que fuese volada y sus restos vendidos como chatarra al mejor postor, borrando así una muestra arquitectónica industrial admirable y el más importante, entre los pocos signos que quedaban, del período más transformador en toda la Historia local: la llegada de la gran industria metalúrgica a mitad del pasado siglo XX. 

        No se como se come esto. Tal parece que Avilés –como dijo Winston Churchill de Los Balcanes o diría Groucho Marx de Libertonia– produce historia a mayor velocidad de la que se puede digerir.

 

Avilés de cristal

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 19-04-2015

          No es que seamos Venecia o Praga en la cosa del cristal, pero a nivel nacional pocas ciudades de tanta tradición y producción vidriera, como Avilés.

          Es algo que no cuadra con el estereotipo industrial avilesino, una foto fija de industrias metalúrgicas, ignorando que la del vidrio comenzó hace ciento sesenta años.

          Echando un vistazo a los registros de 1864, sobre los buques mercantes que salieron entonces del puerto de Avilés, se cuentan hasta noventa y uno (siete de ellos con destinos europeos y cinco a puertos americanos) los que llevaban en sus bodegas productos de exportación, extraídos o producidos en la comarca avilesina: zinc, carbón, sidra y vidrio.

22.VIDRIERA. EL ARBOLON. DSC05976 225x300 Avilés de cristal

1950. En El Arbolón (en el centro) confluyen las calles Rivero (a la derecha) y Llano Ponte (a la izquierda). A un costado, de ésta, se ven las naves de La Vidriera.

          La industrialización se había puesto en marcha con la extracción de carbón en la mina submarina de Arnao (1833).  Aquello fue como si se hubiese tocado a rebato para la creación de otras instalaciones fabriles. Así en el convento sabuguero de La Merced (ya desacralizado y donde cabía desde un colegio a un asilo de ancianos, pasando por un cuartel de la Guardia Civil) el francés Louis Laurens monta, en 1840, una industria textil. Y en 1844, Antonio Orobio y varios socios más ponen en marcha una factoría de vidrio, llamada en principio ‘Orobio, Alvaré, Mas y Cía’ y posteriormente ‘Antonio Orobio y Compañía’, aunque siempre fue conocida como La Vidriera. Fue la primera industria cristalera de Avilés. Y de Asturias.

          Llegó a tener 120 empleados, algunos de ellos especialistas (manchoneros) venidos de Bélgica. En La Vidriera se fabricaba vidrio plano, tejas para lucernas aparte de ser pionera en los vidrios de colores. Su funcionamiento tuvo interrupciones y significados altibajos en la producción. Durante la guerra civil sus naves fueron convertidas en campo de concentración de presos republicanos.

          Estaba ubicada en el barrio avilesino popularmente conocido como El Arbolón. Uno de sus límites coincidía con el final de la actual calle Llano Ponte, en su acera izquierda (donde hoy está ubicado el Centro Municipal de Arte y Exposiciones ò CMAE) y ocupaba gran parte de la urbanización que hoy conocemos como Puerta de la Villa y que es un episodio aparte.

          Pero aparte de ésta vidriera también se había puesto en marcha, en 1883, la de ‘Ibarra, Galán y Compañía’, en el barrio de Sabugo, en terrenos situados frente a la actual Estación de Avilés. En 1900 trabajaban en ella ochenta operarios y algunos de los cuales –como en el caso de La Vidriera– eran especialistas  ‘manchoneros’ (o sopladores) de nacionalidad belga y holandesa.

          Dirigida por Julio Galán, fabricaba fundamentalmente cristal de ventanas, vidrios planos y fanales. Cerró en 1913 y sus instalaciones, situadas entre las actuales avenida de Los Telares y calle Marcos del Torniello, fueron aprovechadas durante años por la firma ferretera García Fernández (de la familia que también regentó la ferretería ‘Los Castros’, en el palacio de Camposagrado) y actualmente el solar está ocupado por edificios de viviendas y el nuevo parque Luz Casanova.

22.VIDRIERA. SABUGO. DSC05997 300x211 Avilés de cristal

Al fondo la Ría, las naves de Balsera y la Estación de Ferrocarril. Frente a ésta las naves que fueron de la vidriera 'Ibarra, Galán y Cia'.

          Lo de que no hay dos sin tres, en Avilés cuadra. Es cristalino. Pues a mediados del siglo pasado la ciudad fue escogida por la multinacional francesa Saint Gobain para montar en 1952 (coincidiendo prácticamente con la llegada de Ensidesa y Endasa), la factoría Cristalería Española S.A., que es otro episodio aparte.

          Esta vez no vinieron expertos belgas ni holandeses a fabricar cristal. No. Esta vez vino casi un pueblo burgalés entero, llamado Arija, que es donde había estado instalada la factoría del vidrio y cuyos terrenos iban a ser anegados por un nuevo embalse con agua del río Ebro. Fuera esta la verdadera razón o lo fuera la estrategia industrial de la multinacional, el caso es que se levantó en Avilés la fábrica de vidrio plano más moderna de Europa. Y la gran mayoría de los trabajadores de Arija se trasladaron a Avilés donde se les construyeron viviendas propiedad de la fábrica, engordando como barrios lugares como Jardín de Cantos y La Maruca.

          Deberíamos explotar más la fama de Avilés como potencia de producción cristalera, porque da para mucho. Ejemplos hay para parar un carro, empezando por los parabrisas de los coches, donde (hace unos diez años) se calculaba que siete de  cada diez de los parabrisas de los turismos que circulaban por España eran producidos en la factoría avilesina. Y terminando por las pantallas de plasma de las televisiones y otros aparatos que tanto que nos esclavizan.

22.vidriera. CRISTALERIA ESPAÑOLA.1388 VISTAS GENERALES 300x181 Avilés de cristal

1952. Al fondo Cristalería Española S.A.

          Y eso por no hablar de los espejos de los domicilios particulares o públicos que han sido fabricados en La Maruca (mar pequeña) de Avilés. Ni del vidrio que producido aquí se aplica en la construcción de modernos edificios.

          Decía el naviego Ramón de Campoamor que

«en el mundo traidor 

nada hay verdad ni mentira, 

todo es según el color 

del cristal con que se mira».

          A efectos industriales, en Avilés, siempre hemos mirado con el color del cristal de hierro, acero, zinc y aluminio. Pocas veces lo hacemos con el color del cristal de vidrio –que además sería lo lógico– el producto industrial, que junto con el zinc, es el más antiguo de los fabricados aquí entre los citados.

          Graduemos la vista si no somos capaces de ver que está claro que en la cosa del vidrio avilesino se dan la mano la lógica y la historia industrial.

          Y más que claro, yo diría cristalino.

La película de los cines de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 12-04-2015

            Parece mentira, visto desde hoy, pero hubo un tiempo que en Avilés existieron y coexistieron muchas salas donde se podía ver, previo pago en taquilla, cine en gran pantalla, como Dios manda, que decía Luis Buñuel cuando quería incordiar.

            Aquel invento de imágenes en movimiento, que en 1895 los hermanos Lumière habían presentado en París –sitio estándar para dar a luz – ya estaba en Avilés en el verano siguiente y fue en un local de la calle San Bernardo donde tuvo lugar la primera sesión cinematográfica de la historia local.

            Después de pasar por asombrosa atracción de barraca de feria, las proyecciones se fueron incorporando a lugares de ocio. En Avilés, comenzando el siglo XX, el popular café Colón ofrecía cine a su clientela, pero fue el Teatro-Circo Somines (también conocido como La Peña) quien comenzó a regularizar y monopolizar la oferta de calidad. Situado en la calle Cuba (en el solar ahora ocupado por el centro comercial El Atrio), ofrecía espectáculos de ocio de todo tipo y el cine entró en esa oferta, cuando los americanos comenzaron a atizar la caldera de Hollywood, negocio redondo a todo trapo.2222.CINES Aviles. CASTOR BISSSSSS. cines en la camara. IRIS CLARIN y FLORIDA. castor asc 230314 300x194 La película de los cines de Avilés

            Cuando en 1909 fue inaugurado el pabellón Iris, episodio aparte, el cine era ya la principal oferta entre los espectáculos que ofrecía esta nueva sala que Armando Fernández Cueto había diseñado con sorprendente arquitectura, en la calle de La Cámara. También el teatro Palacio Valdés ofrecería alternativamente sesiones de cine.

            Pero no fue hasta 1941, y en esa misma calle, cuando se abrió el Florida primer edificio construido expresamente como cine, es decir «sala donde como espectáculo se exhiben películas cinematográficas». Situado a un costado de la iglesia Nueva de Sabugo el local (681 localidades) ofreció miles de películas hasta su cierre como cine –ya que luego fue discoteca, más tarde se deslizó como cita de alterne con señoras de moral distraída y finalmente café– el 10 de noviembre de 1983, con la película ‘La guerra del hierro’, en unos tiempos en que muchos estábamos en aquello de ‘Salvar a ENSIDESA es salvar a Asturias’.

            En la década de los cuarenta, también se abrieron los cines Marta y María y  Clarín. El primero, construido a costa de la barbaridad de demoler el interior del precioso palacio que García Pumarino había hecho construir en el siglo XVIII. Tenía 955 localidades y fue el último cine de Avilés que ‘aguantó’ proyectando películas hasta 2013.2222.cine de aviles.SALAS CINE COMERCIAL2 207x300 La película de los cines de Avilés

            El Clarín, inaugurado el 1 de octubre de 1949, con la proyección ‘Débil es la carne’, interpretada por Rex Harrison y Maureen O’Hara, fue la sala más chic entre todas las que funcionaron en Avilés. Estaba también en la calle La Cámara y en vecindad con otras dos: Iris y Florida. En un episodio anterior, publicado en LA VOZ DE AVILÉS el 6 de octubre de 2013 y titulado «La plaza de La Merced, milagroso jardín cinematográfico», se explica más detalladamente este curioso hecho.

            En la década de los cincuenta, y en paralelo al descomunal aumento de población surgieron más cines en los nuevos barrios construidos para albergar la enorme cantidad de inmigrantes que llegaban a la ciudad al reclamo de la gigantesca industria metalúrgica. Son los casos del cine María Alicia en Valliniello, del María Esther en la parte baja de Llaranes, o del Patagonia en Miranda,  nombre que supone un homenaje al indiano José Menéndez ‘El rey de la Patagonia’, nacido en este mágico lugar de la parte alta de Avilés.

            Un fenómeno aparte fue el Ráfaga (acrónimo de su propietario Rafael García) que situado en Villalegre fue lugar de sonados estrenos de superproducciones: ‘Los diez mandamientos’, ‘Ben Hur’ etc que llenaron, durante días y días, aquella sala de 716 butacas. Y a donde los avilesinos del centro urbano, acudían andando o en transporte público (primero tranvía y luego autobús). Los de Llaranes y La Luz lo tenían más a mano.

            El espectacular aumento de salas cinematográficas estaba justificado por el jugoso beneficio, pero hubo abusos de abandono. En la revista ‘Ensidesa’, de diciembre de 1963, y firmado con el pseudónimo ‘Gave’, un artículo titulado ‘Los cines de Avilés’ denunciaba que «el Palacio Valdés está a punto de ser una barraca de feria con aspecto monumental… El Florida es insalubre, incómodo y acongojante. El Marta y María, idem de idem».2222.cines . teatro MARTA Y MARIA BISSSSS manda huevos oye que se llamo teatro1 300x224 La película de los cines de Avilés

            Por entonces el cine arrasaba como propuesta de ocio, cosa que se acabó cuando llegó la televisión y comenzó a esclavizar al personal en sus casas, o en los bares. Y eso ocurrió entre mediados de la década de los sesenta y principios de los setenta. A partir de entonces comenzaron a cerrar cines.

            Pero como aún no había llegado el vídeo, ni la informática, siguieron abriendo otros como el Victoria en el barrio de La Carriona. Versalles tampoco se quedó atrás con su cine Canciller, que terminaría siendo local eclesiástico (un milagroso episodio aparte) y en el centro urbano el Almirante (la mayor pantalla de Asturias, decía su publicidad) y los Chaplin, novedad de mini salas cinematográficas que ofrecían ‘películas difíciles’ o de Arte y Ensayo. Esto y los ‘cine–forum’ locales son también episodio aparte.

            Pero ya había comenzado la caída en picado del cine comercial, que terminó capotando en 2013. Ahora la tele y la informática (pantallas y tabletas) nos ofrecen cine abondo, pero nos hunden en el fondo de un sofá.

            El cine comercial en el concejo de Avilés, es una larga película que, basada en un invento del siglo XIX, comenzó su navegación mercantil con el XX -donde alcanzó su plenitud- para terminar varado un verano del XXI, en un antiguo palacio barroco del siglo XVIII de la calle Rivero.

            The End.

¿Por qué no llamarlo San Balandrán?

Archivado en (Otros episodios del planeta) por albertodelrio el 05-04-2015

 

EL RENACIMIENTO DE LA RÍA DE AVILÉS.

DEL FARO DE SAN JUAN AL CENTRO NIEMEYER, PASANDO POR EL NUEVO MUELLE  que…
¿POR QUÉ NO LLAMARLO DE SAN BALANDRÁN?

 

        La margen derecha de la Ría de Avilés siempre es­tuvo al margen de acontecimientos históricos. Desde ese punto de vista se puede decir que fue un cero a la izquierda ya que la gloria siempre se la llevó ésta con el establecimiento en ella de la histórica villa de Avilés.

        Sin embargo, pasados los siglos, el renacimiento le ha venido a Avilés por la margen derecha de su Ría.RENACIMIENTO DE LA RIA. LA ROSA VISCONTI 300x252 ¿Por qué no llamarlo San Balandrán?

        Han de saber, es urgente que descubran, que se han venido sucediendo las maravillas en Nieva, la antigua Noega, donde al mar quebrado en curva le dicen «Pachico», o aquel primer hotel «La Rosa», como de película de Visconti y los primeros baños públicos de Avilés que luego se fueron a Salinas cuando empezó a funcionar el tranvía eléctrico, o esa Peña del Caballo, que no es una peña cualquiera, y la fuente del Emballo (agua dulce a un metro de la salada), el Arañón y el Faro, donde hace poco Woody Allen -el músico de Manhattan- estuvo filmando escenas para una película que recorrió el mundo.

        Quede claro que el Renacimiento de la Ría avilesina, tuvo lugar en la margen derecha, comenzan­do con el faro -al que casi todos decimos de San Juan por justicia geográfica, pero cuyo nombre oficial es Faro de Avilés- y donde tiene la histórica Villa de Avilés su Finisterre y también su nacimiento, depende de la posición del navegante.

        El faro levantado en el siglo XIX fue, ya digo, la señal del renacimiento. Luego en el XX surgió un pueblo llamado Zeluán (toponimia marroquí). Y siguiendo, cronológica­mente, una enorme fábrica de nombre Empresa Nacional Siderúrgica S.A. (ENSIDESA) y también otra llamada Empresa Nacional del Aluminio S.A. (ENDASA), hoy ALCOA, que estaba en la margen izquierda y se vino a la derecha.

        Y luego en el XXI vinieron el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer y el nuevo muelle ¿de San Balandrán? construido por la Autoridad Portuaria de Avilés.

        Al fin y al cabo dicho organismo (antes Junta de Obras del Puerto) se merendó, por la cosa del progreso, la isla de San Balandrán.

        ¿Qué me­nos que «reparar» su desaparición bautizando como ‘de San Balandrán’ al nuevo muelle de la Ría que crece frente a la nueva rula? La isla estaba muy cercana a la nueva instalación portuaria.

        Sería perpetuar, en Avilés, nombre tan mítico como universal en el mundo de la navegación marítima.

        Sería una imagen de marca, de calidad exquisita, para la milenaria ciudad asturiana.

 
(Síntesis del artículo publicado en la revista avilesina El Bollo 2015)

Un marino y un pintor, estrellas de la Historia de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 29-03-2015

(De Pedro Menéndez de Avilés y Juan Carreño Miranda se sabe con certeza donde murieron, pero la polémica va asociada al lugar donde nacieron)

        Hay cosas que definen, incluso tratándose de un ayuntamiento. Por ejemplo en el de Avilés si visitas el salón de recepciones, hoy día muy conocido del personal por celebrarse en él las bodas civiles, verás enmarcados algunos de los protagonistas de la historia local.

       Pero en lugar de honor, definiendo, gobernando la estancia –a izquierda y derecha del pendón, dicho sea con perdón, del reino de Castilla y de León– están los retratos de Pedro Menéndez de Avilés (1519–1574) y de Juan Carreño Miranda (1614–1685), marino de guerra uno y artista plástico el otro.

        Este escalafón oficioso dice mucho de la categoría de Avilés, ya que pocas poblaciones pueden presumir de tener personajes tan destacados en la historia de España. Así que será cosa de darles un repaso.

        A Pedro Menéndez de Avilés algunos lo tienen por el marino español más importante del siglo XVI. Desde muy joven se echó a la mar y anduvo en mil aventuras, fue de aquellos que define el verso de Antonio Machado: «He andado muchos caminos, /he abierto muchas veredas; / he navegado en cien mares, / y atracado en cien riberas».22.nacido para. pedro.menendez day.IMG 3802 300x283 Un marino y un pintor, estrellas de la Historia de Avilés

        Pero, por abreviar que pierdo el tren, el hecho más trascendente le ocurre a Menéndez cuando obtiene del rey Felipe II el título de Adelantado de La Florida –antes que él habían ido otros cuatro que fracasaron en el intento– con la misión de establecer un asentamiento fortificado que combatiera a una colonia de hugonotes (protestantes franceses) a los que el gobierno francés había desterrado allí por sus ‘retorcidas’ ideas religiosas.

        La fuerza de Menéndez –y de sus hombres, bastantes de ellos del pueblo de Sabugo, hoy barrio avilesino– hizo posible que el 28 de agosto de 1565, llegara a las costas de Florida y fundara el primer asentamiento europeo estable, actualmente considerada mayoritariamente la ciudad más antigua de los EE UU, y bautizada atendiendo al santoral: San Agustín. Desde el descubrimiento de Florida, por Ponce de León, en 1513, nadie como Menéndez, que llegó, fundó, pobló territorios y fortificó puertos. Un tipo de rompe y rasga.

         Juan Carreño Miranda, fue un hombre más calmado, incluso un sufridor de su padre y muy señor suyo. Mala suerte tuvo el pintor, hasta que se independizó, en su trance familiar paterno. Cuando eso ocurrió se le vino la fortuna encima al conocer al gran Velázquez con quien trabó amistad que lo llevaría (ahorro detalles ya narrados en otros episodios) a ocupar el puesto que dejó libre el pintor sevillano: Pintor de cámara del Rey de España, entonces Carlos II.

         La obra de Carreño Miranda está extendida por museos y colecciones privadas del mundo entero. Y aparte de cuadros colgados en los principales museos (El Prado de Madrid, Louvre de París y el Hermitage de San Petersburgo), su arte reluce también en templos religiosos, mayormente de la capital española.  Creo que es el pintor asturiano más importante de todos los tiempos.22.nacidos para .CARREÑO MIRANDA.Estatua BIS. santarua. carreño.p5020046 277x300 Un marino y un pintor, estrellas de la Historia de Avilés

        Como muchos, siempre di por sentado lo que me enseñaron, o sea que Carreño Miranda había nacido en Avilés. Hoy ya no lo creo así, después de haber leído por aquí y escuchado por allá.

        Y es que el ciudadano Juan Carreño Miranda tiene dicho que él era natural del concejo de Carreño. Y lo hace (según se puede leer en el excelente libro ‘Carreño’ de Alfonso Pérez Sánchez, ex director del Museo del Prado) en varias ocasiones, por ejemplo al casarse en 1639 cuando declara ser «natural de Carreño, en Asturias», o en 1658, al testificar en las pruebas para la concesión del hábito de Santiago a Diego de Velázquez, Juan Carreño vuelve a repetir, ante el escribano, que es «natural del concejo de Carreño». Ya no entro en las teorías que sitúan su nacimiento en Oviedo o en otros lugares.

        ¿Por qué no se respeta lo que dice el pintor? ¿Por qué ese empeño en ‘nacerlo’ en Avilés cuando él manifiesta que fue en Carreño? ¿Porqué se le dan vueltas a lo que dijo tratando de decir que aunque lo dijo, es como si no lo hubiera dicho y hay que interpretarlo de otra forma? Con Pedro Menéndez pasa todo lo contrario.

        Porque al Adelantado de La Florida objeto también de polémicas sobre su lugar de nacimiento –que algunos sitúan en Riberas de Pravia, municipio de Soto del Barco, y otros dudan entre Avilés y el pueblo toledano de Santa Cruz de la Zarza, como es el caso de la famosa enciclopedia Espasa– la mayoría de los estudiosos respetan sus testimonios. Por ejemplo cuando, y con motivo de la concesión del Hábito de Santiago, declara ser «natural y vecino de Avilés, como igualmente lo fueron sus padres y abuelos paternos, siendo los maternos de Pravia». O según se puede leer, en el Archivo de Revillagigedo, Casa de Valdés, legajo 15, nº 48, y en el folio 8 del mismo: «yo el dicho Adelantado, Pero Menéndez de Avilés, vecino y natural de dicha Villa de Abiles».

        Al fin y al cabo ¿es tan importante establecer con certeza donde se nace? A efectos biográficos, legales, estadísticos, sí. A otros efectos, creo que no.

        Hay mucho dichos al respecto, el principal es que uno es de donde quiere ser. Otro, es que no se es de donde naces sino de donde paces. Incluso hay quien opina, como es el caso de Max Aub o de Camilo J. Cela,  que uno es de donde hizo el bachillerato argumentando que «es en esa época cuando naces conscientemente al mundo, a los sentidos, al amor».

        Pero volviendo al pintor Juan Carreño Miranda, hay un dato que da la razón a unos y a otros, y es que en el año de su nacimiento (1614) el concejo de Carreño aún pertenecía al Alfoz (conjunto de diferentes pueblos que dependen de otro principal y están sujetos a una misma ordenación) de Avilés.

        En consecuencia, Juan Carreño Miranda naciendo (geográficamente) en Carreño también nació (legalmente) en Avilés.

        Por lo demás, ancha es la Ría, verde el Ferrera y la plaza España El Parche.

El Peñón y La Peñona, pareja de hecho

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 22-03-2015

        Son bastantes (más de 50 pero menos de 200, me dijo una encuesta un día) los visitantes o turistas que recalan en la comarca de Avilés a quienes les llama mucho la atención que en el municipio de Castrillón, figuren y muy destacados en los prospectos turísticos dos lugares llamados: El Peñón y La Peñona. A bote pronto, se imaginan un concejo montañoso hasta que descubren, con hilaridad, que es el más llano de Asturias y que ambos lugares aunque son pequeños accidentes geológicos tienen un tremendo contenido socio-cultural que remite a la arqueología, el uno, y al turismo el otro.

22.peñon y la peñona. castillo gauzon. simulacion de david seijo en asc 150614 300x200 El Peñón y La Peñona, pareja de hecho

Simulación del castillo de Gauzón en el Peñón de Raíces (Foto-montaje de David Seijo)

       Arqueología de la buena, en Raíces de Castrillón donde cada vez se hace más evidente que aquí está una buena parte de las raíces de Asturias y en eso lleva años trabajando un equipo científico financiado por el Ayuntamiento de Castrillón –y dirigido por los arqueólogos, Iván Muñiz y Alejandro García– empeñado en descubrirlo en la época estival, que es cuando se desarrollan las excavaciones en un promontorio conocido oficialmente como el Peñón de Raíces pero que, aplicada la típica rebaja gramatical del personal, se queda en El Peñón.

       Y al tal Peñón lo vienen desnudando, en los meses veraniegos, para mostrar lo que quede del archifamoso castillo de Gauzón, el castrillón, una de las fortalezas históricas de Asturias donde fue fabricada la Cruz de la Victoria, su símbolo milenario. Es labor delicada y trascendente, que requiere un desvestido con mucho tacto, cariño y pasión contenidos, porque esto es puro erotismo arqueológico, por mucho que los topónimos peñón y Castrillón resulten pelín toscos al respecto.

        Hasta ahora, lo descubierto es históricamente excitante y está cambiando los parámetros históricos asturianos, pero la función va camino de acabar en un monumental ‘streptease’ sobre el nacimiento y desarrollo del reino de Asturias y otras lindezas colaterales caso de Covadonga, por ejemplo.

       Desde El Peñón (38 m. de altitud) situado al sur, se divisa La Peñona al norte, pequeña península de Salinas que junto con el dique de San Juan de Nieva, delimita el arenal que en los mapas figura como El Espartal y que todos conocemos por el nombre de las playas de sus extremos: Salinas y San Juan.

22.peñon y la peñona. salinas luisma 250713 BIS 300x167 El Peñón y La Peñona, pareja de hecho

(Foto de Luisma Argüello)

       Dada su proximidad al antiguo Náutico y balnearios que funcionaron aquí, en el siglo XX, La Peñona, suele ser el fondo de buena parte de las fotos antiguas y modernas de Salinas.

       Es un potente elemento icónico, una monumental referencia visual que define, al primer golpe de vista, que estamos nada menos que en una de las mejores playas del norte atlántico español.

       Desde el mirador de La Peñona, con puente colgante incluido, dominas –es un decir– la mar abierta. Y por si esto fuera poco, en la mini península se instaló –inaugurándolo en 1993 el Rey de España Juan Carlos I– el Museo de Anclas al Aire Libre. Todo un episodio aparte.

       El Peñón y La Peñona, el norte y el sur, arqueología y turismo, Adán y Eva, blanco y negro, Cristiano y Messi. Mía, tuya, cabecina y gol.

       En Salinas, Peñón y Peñona son pareja de hecho.


Alberto del Río Legazpi
Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta

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