El claustro poético y misterioso

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 25-01-2015

Trasmite Armando Palacio Valdés, en ‘La novela de un novelista’, a propósito del tiempo de su infancia pasada en Avilés, una vivencia muy honda cuando escribe que «A través de la puerta se veía el claustro con su vetusta arquería de piedra y en el centro algunos árboles, cuyo folla­je apenas dejaba entrar la luz en él. Nada me ha parecido jamás en la vida más poético, más fantásti­co y misterioso que aquel claustro…».

 El escritor se refiere al claustro del monasterio de San Bernardo, situado en la calle del mismo nombre y al que lo llevaba su madre cuando visitaba a tía suya monja en el convento. Por entonces en Avilés había cuatro claustros en tres conventos (éste de las monjas bernardas, los dos del convento de La Merced, de monjes  mercedarios, y el de los franciscanos hoy reconvertido en parroquia de San Nicolás de Bari). Actualmente solo queda la mitad de éste último, al que yo aplico gran parte del elogio que Palacio Valdés le hace al otro.

22.claustro.copia  300x225 El claustro poético y misterioso
El claustro desde la plaza Álvarez Acebal.

En su construcción (Raquel Alonso, en su libro ‘La arquitectura franciscana en Asturias’ habla de reedificación) que tuvo lugar entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII tienen especial protagonismo Domingo de la Mortera y Gonzalo de Güemes, prestigiosos maestros arquitectos y constructores de la época, que igualmente intervienen en otras obras realizadas por entonces en la villa como la fuente de los caños de San Francisco, la capilla mayor del convento de San Bernardo, el puente de Sabugo y la reconstrucción de parte de las murallas. Avilés era entonces, después de Oviedo, la segunda población de Asturias con cerca de 1.400 habitantes, frente a los 600 de Gijón.

 El claustro renacentista, bajo y planta, de San Nicolás sólo conserva un ángulo, al haber sufrido el convento un gran incendio en 1909 y casi inmediatamente tiene lugar la incomprensible autorización del Ayuntamiento para construir –en parte de los terrenos conventuales afectados por el siniestro– unas Escuelas Públicas (solar que hoy ocupa la Casa de Cultura) lo que anuló el otro ángulo que hoy se en falta.

22.CLAUSTRO COMPARA CON LA OTR SELECCIONADA.Img 4074 300x211 El claustro poético y misterioso
Primera planta.

La reconstrucción del complejo religioso –realizada entre las década 60 y 80 del siglo pasado– a instancias del párroco Angel Garralda García, empeñado en continuar la reforma iniciada por su antecesor José Fernández Menéndez (más conocido como el Presbítero José Fernández, que da nombre a una calle)  y con la intervención de tres arquitectos: Luis Menéndez–Pidal, Enrique R. Bustelo y Leopoldo Escobedo, también sirvió para resucitar lo que quedaba del claustro, la mitad que se muestra actualmente, y que fue una obra de rehabilitación muy notable ya que hubo que desmontar todos sus arcos porque padecían un desplome de 30 centímetros, ya iniciado a consecuencia de los terremotos del siglo XVII.

Con 21 columnas en la primera planta y 11 arcos en la baja, el claustro es un distribuidor entre el templo, la casa rectoral y el reciente Colegio de San Nicolás. 

Estilísticamente se ha emparentado con el estilo denominado ‘purismo renacentista’ que se impone en España por influencia de El Escorial. Ha influido en su traza el claustro de la Universidad de Oviedo, cuyo patio ya estaba en pie en torno a 1575.

22.CLAUSTRO. arqueria romanica. IMG 4152 300x225 El claustro poético y misterioso
Planta baja. Espectacular arquería románica.

En el patio dos cipreses, una fuente de cuatro caños –la antigua del lavadero del Carbayedo, construida en 1851 y demolida en 1963 por proyectos urbanísticos y que dormía en los almacenes municipales– y el acceso al Archivo Parroquial de San Nicolás, el más antiguo de Avilés, con documentación que se inicia en 1599.

En la parte baja del claustro –en la superior, hoy sin uso, estaban las celdas de los frailes– aparte de una vistosa sepultura encastrada y las puertas que dan acceso al templo y la espectacular sacristía (quizás la mejor entre las parroquiales de Asturias) destacan dos muestras arquitectónicas del pasado, que son dos interrogantes misteriosas en la historia de Avilés.

 En su pared se halla incrustado un cancel visigótico, pieza prerromá­nica del estilo de las de Santa Cristina de Lena encontrada bajo tierra en 1808 al realizar unas obras ¿Remite a un templo prerrománico anterior?

22.CLAUSTRO. ESTELA 300x126 El claustro poético y misterioso
Planta baja. La misteriosa estela prerrománica.

También se puede admirar, en el claustro, una triple arquería  románica que los expertos señalan como anterior a la llegada de los frailes en la segunda mitad del siglo XIII. Y resurge la pregunta ¿Hubo aquí otro templo anterior al monasterio franciscano?

Actualmente, y en determinadas horas de la mañana al ser lugar de recreo del colegio parroquial, el recogimiento tan propio de los claustros es sustituido por la ruidosa alegría infantil. Recogidos los niños, el silencio te habla en otro idioma.

 De cualquier manera, con bullicio o con mudez, da gusto pasear por este rincón tan intensamente clásico, tan poético y misterioso, tan bello como desconocido en pleno centro de Avilés.


El coronel sí tiene quien le escriba

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 18-01-2015

(Orígenes, venturas y desventuras de la biblioteca pública de Avilés)

Wenceslao Carreño Arias-Carbajal fue un ingeniero militar obsesionado con poner el tiempo a sus órdenes de forma que le permitiera leer, comer, escribir, beber, estudiar, expulsar y terminar su proyecto de Enciclopedia Ilustrada, que almacenaba en su trinchera bibliográfica situada en la huerta trasera de la casa familiar en el número 10 de la calle de La Ferrería. Proyecto que recibió solicitudes de publicación por parte de la prestigiosa editorial Salvat.

Al coronel Carreño, literato confeso y bibliófilo vicioso, dicho sea en el mejor de los sentidos, le estorbaban los relojes y los almanaques en su particular guerra contra todo el tiempo que no fuese el dedicado a sus libros y tertulias.

Quienes le conocieron, como David Arias Rodríguez del Valle y Fernando Vidal Blanco, describen a un tipo de aspecto singular, con el pelo rapado para no perder tiempo en peinarse, con botas sin cordones (entonces inusuales) para no perder tiempo en calzarse, con cuello de camisa arreglado con corbata incorporada para no perder tiempo en hacer el nudo. Y así todo.22.biblioteca LA VOZ pagina partida 300x228 El coronel sí tiene quien le escriba

«En su casa abundaban rinconeras repletas de amarillentos legajos, recortes de mil raras publicaciones, papeles engomados y tintas de los más variados colores. Allí, los más destacados trata­dos de ingeniería, con valiosas acotaciones propias; los mejores portafolios de horticultura, una completísima colección universal de recetas culinarias y libros extraños en extraños idiomas; y, do­minándolo todo, la gran obra de su vida: aquel proyecto de Enciclopedia Ilustrada, completa y magnífica, atesorada en años y años de búsqueda y plasmada en la letra clara y diminuta de su autor».

Se puede decir que, en general, el coronel Carreño era un ingeniero muy notable y un bibliófilo de tomo y lomo. Por su empleo militar viajó mucho y tuvo veinte destinos, uno de ellos en El Ferrol donde trazó planos del [hoy FEVE] entonces proyecto de ferrocarril estratégico que uniría, por la costa, la ciudad gallega con Gijón.

Al retirarse de la vida militar, con el grado honorario de general, regresó a Avilés, para batallar en lecturas y charlas de sus proyectos mil, estableciendo una hoja de ruta diaria, de frente y media vuelta, entre su domicilio de la calle de La Ferrería, y el Café Imperial, en la actual calle de La Muralla, donde fundó y presidió una tertulia que ha sido episodio aparte («La tertulia prodigiosa del Café Imperial» LA VOZ DE AVILÉS, 9 de noviembre de 2014 ).

De aquellas charlas con bebidas celebradas en aquel café, en los bajos del Casino, y de las diez de la noche en adelante, dejó escrito David Arias Rodríguez del Valle que «podía verse desfilar muchos de aquellos elementos intelectuales que conquistaron para la villa el título de Atenas de Asturias, en extraña mescolanza con los más ilustres parranderos». Y siempre, presidiendo  el tinglado, Wenceslao Carreño, militar de oficio pasado, intelectual de afición presente y constante, monárquico convencido «aficionado tanto a las estadísticas como a los estudios filológicos, bebedor risueño y tranquilo»

En aquella, como en muchas tertulias, se habló de lo humano y lo divino, también se comió (de la cocina del Imperial escribe David Arias que salían unos sabrosos ‘tucos con patatas’) y se bebió, es de suponer, que sobradamente, pues el hablar resetea la saliva y se hace necesario humedecer frecuentemente la lengua.

Pero aquella, del coronel Carreño, no era una tertulia al uso y de ella no quedan quimeras sino hechos tan sonoros (verbena y revista satírica conocidas como ‘La Batelera’) y sonados como la primera biblioteca pública de Avilés, bautizada como Biblioteca Popular Circulante. Un hecho histórico de primera magnitud.

22.biblioteca. OVELLANOS. la primera biblioteca de aviles. casa cultura vieja.IMG 4774 bis 226x300 El coronel sí tiene quien le escriba

Edificio que fue sede histórica de la biblioteca, de 1935 a 1989.

En el Avilés de entonces (cerca de 15.000 habitantes) existían pequeñas bibliotecas en entidades privadas para uso exclusivo de sus socios, como eran la de la Escuela de Artes y Oficios y el Centro Obrero.

La que proponían, y realizaron, Wenceslao y sus tertulianos rompía moldes pues contemplaba el préstamo de libros a domicilio. Una revolución cultural que según David Arias «fue la primera de su clase en Asturias y tal vez en toda España». Los libros entraban, por primera vez, en los domicilios particulares, la lectura se multiplicaba y los conocimientos de la población dieron un salto fenomenal.

Insuflada por la vitalidad de Wenceslao Carreño se constituyó la primera directiva con miembros de la tertulia. Fortunato Sánchez-Calvo, como presidente; David Arias Rodríguez del Valle, secretario; Braulio Iglesias Moyano, tesorero; vocales: Nicasio R. Viña, Manuel G. Wes (fundador y director de LA VOZ DE AVILÉS), Adolfo Miranda, Manuel González Valdés y Lorenzo de Uhagón. Como bibliotecario, el poeta Luis Menéndez ‘Lumen’, que como González Wes, es un episodio aparte.

Este Patronato constituyó la Biblioteca Popular Circulante en una entidad oficial y fundacional, por medio de escritura publica aportando una cantidad propia y otra debida a suscripción popular, y la regiría hasta Octubre de 1.937.

Con el apoyo del Ayuntamiento, era alcalde José Antonio Guardado, la Biblioteca comenzó a funcionar en unas dependencias de grupo escolar, hoy desaparecido, existente en el solar actualmente ocupado por la Casa Municipal de Cultura.

Las estadísticas de entonces muestran un total de 15.153 lecturas en el año 1920, en cuyo 19 de febrero dio comienzo el préstamo de libros a domicilio. Los fondos de la biblioteca ascendían a 2.546 libros en diciembre de aquel ejercicio.

En 1927, la Biblioteca se ve obligada a trasladarse a un edificio de la calle Rui Pérez, en cuyos bajos está hoy el estanco de Laura Machín, hasta que por fin en 1935 se construye un edificio ex profeso, de bajo y planta diseñado por el arquitecto Saínz Heres, en la actual calle Jovellanos, donde funcionó hasta octubre de 1937, en plena Guerra Civil.

x 99.casa de cultura desde parque Ferrera.IMG 7052 300x225 El coronel sí tiene quien le escriba

Casa Municipal de Cultura. Las dependencias de la Biblioteca pública vierten hacia el parque Ferrera.

En ese mes, Avilés que había permanecido fiel al gobierno republicano, fue tomado por las tropas de Franco y el edificio de la Biblioteca Popular Circulante es ocupado por Falange Española y los libros trasladado al Instituto Carreño Miranda (hoy colegio público Palacio Valdés) donde fueron expurgados cerca de 3.000 de los 10.000 volúmenes que tenía entonces la entidad cultural.

En 1949 vuelve a su edificio de la calle Jovellanos con un nuevo nombre: Biblioteca Bances Candamo. El cambio se justifica como un homenaje al destacado dramaturgo Francisco Bances Candamo, nacido en Avilés en 1662.

En 1958, siendo alcalde Francisco Orejas, el edificio ya tiene dos plantas más, añadidas para acoger a la Casa Municipal de Cultura (un episodio aparte), organismo que más tarde absorberá a la biblioteca y que en 1989 trasladará sus servicios a un excelente edificio, construido en tiempos de la Corporación del alcalde Manuel Ponga, en la plaza Álvarez Acebal. Por tanto allí está la sede central actual de la biblioteca pública de Avilés, creada en 1920 y cuyas cifras de préstamos en 2013, entre libros y soportes informáticos, rozó los cien mil.

Cantidad que seguramente hubiera mareado a Wenceslao Carreño, aquel personaje que de tanto exprimir el tiempo para sus planes bibliográficos, el tiempo se tomó venganza no dejando ni rastro del rostro fotográfico del coronel. Pero sí que tiene quien le escriba.

El Avilés de cuando los Reyes Católicos

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 11-01-2015

       El otro día en la radio y hablando de películas terminamos haciéndolo sobre series televisivas y particularmente del gran éxito de TVE de los últimos tiempos: ‘Isabel’. Una serie centrada en vida y obra de la reina castellana Isabel I –una mujer que alcanzó un poder sólo destinado hasta entonces a los hombres, según la propaganda del ente televisivo– y que al casarse con Fernando II de Aragón generaron la denominación de origen Reyes Católicos, de donde a su vez –por así decirlo– salió la marca España.

        Los historiógrafos españoles consideran el reinado de los Reyes Católicos (1479-1504) como el de la transición de la Edad Media a la Edad Moderna.

       Hicieron posible, por las buenas y por las malas, la unión de reinos y territorios de la península ibérica que terminarían configurando la nación española. Rematando la faena con la conquista de Granada, acabando así con el poder musulmán que duraba siglos. Un hito relevante para España, como para el mundo (o cuando menos para Europa) fue la empresa de Cristóbal Colón, que ellos financiaron y que terminó en 1492 en el descubrimiento de América.

22.reyes catolicos. foto serie ISABEL de TVE 300x168 El Avilés de cuando los Reyes Católicos

'Isabel', serie sobre los Reyes Católicos en TVE

       Que no se me olvide que en el Archivo Municipal de Oviedo consta que catorce avilesinos (entre 600 hombres más del norte peninsular) sirvieron –forzosamente, como casi siempre en estos casos– desde el 25 de marzo de 1485 en la guerra que los Reyes Católicos libraron para conquistar Granada. Lo hicieron como soldados de infantería y eran ocho de la villa, cuatro de Castrillón y dos de Illas.

        Pero es por otras cosas por la que los Reyes Católicos son una referencia obligada para Avilés a la vez que una prueba de la importancia que tenía la villa, tan destacada ya por entonces por su comercio marítimo.

        Los monarcas resucitaron un Avilés humeante al que un incendio le había destruido las dos terceras partes de su caserío. Y lo hicieron concediéndole, el 15 de enero de 1479, un mercado ‘franco de alcabala’ (libre de impuestos, para entendernos) que habría de celebrarse todos los lunes del año. Una medida importantísima que contribuyó a su reconstrucción y repoblación. Un mercado, que más de quinientos años después sigue celebrándose y que es un episodio aparte.

        Cambiando de tercio. Eso de que el tiempo lo cura todo, no tiene nada que ver con la libre acción de la naturaleza, por ejemplo en la Ría de Avilés. Leo en LA VOZ que el puerto acometerá la reparación, en la próxima primavera, del dique de San Juan, dañado por los temporales. Un problema bastante antiguo, de por lo menos 527 (quinientos veintisiete) años, pues fue el 12 de febrero de 1488 cuando los Reyes Católicos dan licencia al concejo de Avilés para ‘echar sisa’ (o sea establecer impuestos que se cobraba sobre géneros comestibles menguando las medidas) el tiempo que fuese necesario para «sufragar las obras de reparación de la barra del puerto que, por haberse derruido el muelle que la protegía está casi cegada y no permite el acceso de buques».

        Y además hacen constar, en el documento, que «la dicha villa de Avilés es puerto de mar a donde vienen muchas naves con sus mercaderías».

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Mercado de los lunes en la calle de La Fruta.

        De esa importancia dada por Isabel y Fernando es otra muestra más el que, el 30 de marzo de 1481, confirmen por escrito, los privilegios y franquezas de las que gozaba la ciudad asturiana.

        De cuando los Reyes Católicos, también, es la referencia documental más antigua que tenemos de la calle Rivero, y el que no lo crea que mire en el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de Avilés de fecha 6 enero de 1485 donde está escrito: «Reunidos en Ribero, arrabal de la villa de Avilés…»

        Luego hay cosas que son eternas, o casi, como el litigio de los municipios de Avilés y Gozón en torno a las delimitaciones en la península de Nieva, donde se dan situaciones surrealistas originadas por la burocracia desmadrada, como es el caso de la división del caserío de la población de San Juan de Nieva, entre ambos municipios o el hecho de que el faro de Avilés (que ese es su nombre oficial) esté en terrenos de Gozón. Es el eterno pleito del finxu (o mojón), pero a lo bestia.

        La prueba de que la cosa ya viene de antiguo nos la da un documento, emitido en Susacasa (cerca de Vioño) –durante el reinado de los Reyes Católicos– por el concejo de Gozón, otorgando poder a varios vecinos para pleitear con el concejo de Avilés con motivo de la «toma de la mar y muelle que los de Avilés les quieren perturbar» en Sant Juan de Nieba (sic). Y es que lo de la península de Nieva, burocráticamente, siempre fue de miedo. O de risa, según se mire, porque yo me mondo.

        Pero, oye, a lo positivo, que fue en tiempos de los famosos reyes, cuando el Ayuntamiento de Avilés comenzó a guardar las actas de las reuniones del concejo. Lo que hace posible que hoy se pueda decir –sacando pecho o pechos, según sexo– que son las más antiguas de las conservadas en Asturias.

       También es un poco antiguo, aunque bastante menos, aquello de «Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando». Una frase que venía en los libros de la asignatura Formación del Espíritu Nacional y conseguía morbosas miradas de complicidad y sonrisas pícaras, cuando nos la hacían leer en voz alta, allá por el bachillerato en el instituto Carreño Miranda y también en el colegio San Fernando. Luego descubrimos que no tenía nada que ver con los Reyes Católicos, porque fue un invento (partiendo del lema heráldico, ‘Tanto Monta’, del rey Fernando) que hizo algún ‘educador’, exaltado, para explicar a los alumnos lo del yugo y las flechas de Falange Española.

        Manda castaña pilonga la mente calenturienta, dicho sea en todos los sentidos, de algunos de por aquel entonces que también fue el tiempo de otros, a los que lo único que se les ocurrió para homenajear a los Reyes Católicos fue dedicarles una calle alejada del centro urbano de Avilés.

       Aunque menos da una piedra.

Los inviernos siderúrgicos de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 04-01-2015

       Fue en La Granda donde el presidente de aquella ENSIDESA dio, en enero de 1974, una concurridísima rueda de prensa para complementar una sensacional noticia, hecha publica el mes anterior.

       La Granda era residencia para VIP que ENSIDESA había construido, al borde de un pantano, en términos municipales de Gozón. Una leyenda urbana, muy extendida en Avilés, cuenta que se hizo como albergue estival para el general Francisco Franco, entonces –y desde 1939– Jefe del Estado español. Cosa que, como todas las leyendas, tiene poco de histórico y verdadero. En sus desplazamientos vacacionales veraniegos entre Galicia y el País Vasco (hoy parece de ciencia ficción que Franco veraneara en Guipúzcoa) su yate ‘Azor’ fondeaba frente al muelle de aquella ENDASA hoy llamada ALCOA y en estado de virgencita que me quede como estoy –zona de la Ría donde durante siglos estuvo anclada aquella mítica isla de San Balandrán que se comió una draga– pero el general, generalmente, cuando no lo hacia a bordo, se desplazaba en coche a pernoctar a San Cucao de Llanera en la casa familiar de su esposa Carmen Polo. Y no en La Granda, residencia que luego se haría famosa (‘los cursos de La Granda’) como sede, de prestado, de la Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos.

       Y en aquella multitudinaria rueda de prensa en La Granda, el entonces presidente de ENSIDESA, Alfonso Álvarez Miranda, explicó la fusión por absor­ción de la Unión de Siderúrgicas Astu­rianas, S. A. (UNINSA) por la Empresa Nacional Siderúrgica, S. A. e informó que la nueva la empresa seguiría llevando el nombre de ENSIDESA, que estaría situada entre las 20 más impor­tantes del mundo, las 10 primeras de Europa y que contaría con una planti­lla de unas 25.000 personas.

22.siderurgica. FACHADA PRINCPIAL DE LA TERMICA. CIMG1042 300x225 Los inviernos siderúrgicos de Avilés

Fachada principal de la Central Térmica de Avilés

       Aquello –luego lo sabríamos– fue un salvavidas concedido a la siderurgia privada para poner sus bienes a resguardo de la estatal, ante los efectos que traería la llamada ‘crisis del petróleo de 1973’ y que pondría patas arriba la industria siderúrgica mundial. Un trance generado por los países árabes al decidir no exportar más petróleo a los países que apoyaban a Israel, que eran prácticamente los principales de Europa occidental y América.

       Hay una frase inventada por Francis Bacon, que el tiempo convirtió en refrán, que dice que si «si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña». Podía pensarse que el capital privado –propietario de UNINSA y con factorías en Veriña, La Felguera y Mieres– había hecho caso de dicho dicho (han leído bien, no es crisis gramatical) para así hacer un frente común a las esperadas pérdidas económicas resultantes de la crisis generada por los árabes. Pero de eso nada monada, porque lo que olfatearon los de UNINSA fue lo morrocotudas que iban a ser dichas pérdidas y más que acogerse al refrán se apuntaron a otro inventado por los argentinos del grupo musical ‘Les Luthiers’: «Si la montaña viene hacia ti, corre, que es un derrumbe». Y en estampida lo hicieron hacia el paraguas estatal de ENSIDESA.

       Así que los beneficios históricos de 1974 (3.000 millones de pesetas) se tornaron en 27.000 de pérdidas en 1983, mientras paralelamente volaban miles de puestos de trabajo.

       Desde entonces los inviernos vinieron crudos, muy crudos, particularmente los eneros, para Avilés.

22.siderurgica. TERMICA CARRETERA SAN SEBASTIAN.P91000881 300x206 Los inviernos siderúrgicos de Avilés

Fachada trasera de la Térmica

       Por ejemplo el 15 de enero de 1987, cuando se anunció el cierre de ocho instalaciones de la factoría de Avilés: dos baterías de cok, los Sínter 3 y 4, dos hornos altos, la acería LD-II y el tren desbastador de laminación. Aquel año, el Real Avilés y del C. D. Ensidesa aprobaban por mayoría la fusión de ambos equipos. Y un joven príncipe de Asturias (el hoy rey Felipe VI) era galardonado con una de las sardinas de oro que anualmente otorga la asociación ‘Sabugo, ¡Tente Firme!’, en un acto celebrada en la medieval iglesia de Sabugo.

       Pero la tragedia siderúrgica avilesina tuvo su apoteosis con la voladura, en enero de 2008, de la Central Térmica, que había entrado en servicio en 1957, una especie de catedral del barroco industrial, arquitectónicamente catalogado por organismos internacionales.

       Esta es una herida sin cerrar, ya que así que pasen los años se continuará hablando y continuará asombrando la barbaridad de su derribo a cambio de un plato de lentejas, de 6 millones de euros, que fue lo obtenido por su chatarra.

22.siderurgicos. CHIMENEA A POL SACO. CIMG2299 227x300 Los inviernos siderúrgicos de Avilés

5 enero 2008. Cae la última de las tres chimeneas de la Térmica

       Similar a ella solo había una, en Londres y hoy es una instalación que, remodelada es conocida como Tate Modern, acoge al Museo Nacional Británico de Arte Moderno desde el 2000. El aprovechamiento de la Térmica londinense –contruida entre 1947 y 1963–supuso un impulso al desarrollo económico y cultural del área de Southwark en la que se sitúa y es considerado un ejemplo para futuros proyectos, como forma de potenciar crecimiento y desarrollo económico.

       En Avilés (España) en el año 2005 cesó la actividad de la Térmica y en pocos meses las autoridades locales pasaron de considerarla como una joya del patrimonio industrial aprovechable para fines culturales, a ordenar primero el achatarramiento de la antigua maquinaria y luego el derribo del edificio, que se cumplió en vísperas de la festividad de los Reyes Magos de 2008 con la voladura (12.58 horas del día 5 de enero) de la última de sus chimeneas, a pesar de la petición que para su conservación hicieron organismos de todo tipo empezando por el Colegio de Arquitectos de Asturias y terminando por la UNESCO.

       La térmica contaminó que se las peló. Puso perdidos pulmones, pantalones, faldas, ojos y pelos de varias generaciones avilesinas. Pero cerrada su fase productiva, era cuando podía haber sido inteligentemente conservada, como se viene haciendo con otros edificios singulares industriales, en otras ciudades españolas y europeas. Primó la ganancia fácil, la falta de imaginación, el desprecio por lo singular y la grosería hacia lo estético.

       Si que es verdad que los inviernos han sido crudos para la siderurgia avilesina.

       La Térmica de Londres sigue en la zona de Southwark. La de Avilés estaba en la de San Sebastián.

       Se me vienen a la mente unos versos tradicionales aragoneses, que le encantarán a Rosa de la Fuente y que acompañan allí la procesión del santo celebrada en enero:
«Glorioso San Sebastián,
si en este invierno tan crudo
te sacan medio desnudo,
en el verano ¿qué harán?».

       No se en Aragón, pero en Avilés cuando llegó el verano de aquel 2008 ya había desaparecido (con la excepción de la acería Siemens cuya estructura fue respetada por el industrial Daniel Alonso), desde la Ría hasta San Sebastián y desde San Sebastián hasta Llaranes, la industria de cabecera de ENSIDESA. Fue volado parte del patrimonio industrial de Avilés, instalaciones construidas en la década de los 50 del pasado siglo, una época que transformó como ninguna otra, la historia de Avilés.

       Hay quienes pasean por el bosque y sólo ven leña para quemar.

La prehistoria, según Villalaín, en la ‘Historia cómica de Avilés’

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 28-12-2014

La prehistoria avilesina, según el médico, escritor y asiduo colaborador de LA VOZ DE AVILÉS, José Villalaín Fernández (Navia 1878–Salinas 1939) fue, más o menos, algo tal que así:

«Hay muchas opiniones en pro y en contra del asunto, pero yo creo que los primeros pobladores de Avilés, fueron los avilesinos (ver Reseaches out he avilesinos. Greatquack. London. 1907).

Los avilesinos pertenecían a la estirpe camítica; eran curafricanos, de pelo negro, y puede observarse, aun hoy en día, que la mayoría de ellos conservan el pelo negro, exceptuando tan solo a los canosos y a los rubios. Graswidenschwein exceptúa también a los calvos, llevando en esto el exclusivismo a un grado inconcebible (…)22.Villalain. sabugo tente firme BAILANDOLE A LA RIA DE AVILES. asc lurdes glez. garcia 220114 300x186 La prehistoria, según Villalaín, en la Historia cómica de Avilés

Y ¿de donde vinieron los Iberos? Esta pregunta no tiene respuesta satisfactoria. Fundándose en las grandes aptitudes de la raza para perpetuarse, dicen algunos sabios que vienen la Libia, y deben tener razón, pues hasta el nombre de ‘libia’ indica lo libidinosos que fueron los iberos. Paco Estrabón habla de la raza ibérica poniéndola como tipo del espíritu de independencia y de la vergüenza torera, y el famoso Saxofón (llamado así porque siempre iba haciendo ruido con numerosos guijarros que llevaba en el bolso de la capa) afirma que lo iberos de Avilés eran valientes, religiosos, fuertes y sufridos, y que las mujeres guapas ¡la mar de guapas! Lo cual puede verse comprobado hoy día (…)

En los primeros tiempos de la historia, estaba Avilés unido a las islas del Mediterráneo, lo cual queda evidentemente demostrado en el terreno de nuestra villa, que es cretáceo, como el de la isla de Creta. Traté de buscar encima del terreno cretáceo el eoceno, el mioceno, el plioceno y el epiceno, pero no me fue posible dar con ellos y por lo tanto quedó sin resolver la importantísima cuestión de si hubo en Avilés el hombre terciario (homo tertiarius de Tchawskowsky). Indudablemente debió de haberlo, porque del hombre terciario se deriva la aún viviente V.O.T (Orden Tercera o Terciaria) alguno de cuyos miembros y miembras viven en Avilés (…)

La raza de Neandertal no existió en Avilés, ni falta.

De todos los índices que se estudiaron, en los iberos prehistóricos, el más notable es el dedo índice, porque el cefálico es igual que el de los demás curafricanos morenos.

De las costumbres de los primitivos habitantes de Avilés sabemos poco. En la edad de la piedra tallada, dominaban los canteros; en la de la piedra pulimentada, los marmolistas; en la del cobre, los caldereros; en la del bronce, los veloneros de Lucena, y en la del hierro, los herreros, que fueron los fundadores de la calle de la Herrería aún existente. De modo que ya en el periodo cuaternario puede la prehistoria avilesina ser dividida, sin que nadie se ofenda por ello, en fases paleolítica, megalitica, noeolítica, superferolítica y artrítica, que es en la que aparecieron las malas artes y las Bellas Artes.

La fase megalítica se distingue de la anterior en el tamaño y abundancia de las armas, la neolítica en lo pulimentado de las mismas, la superferolítica (super, encima; fero, llevar; litos, piedra) por la excesiva cantidad de navajas de afeitar, de piedra, y otras armas más o menos arrojadizas y sonoras, y la artrítica porque en ella aparecieron, como hemos dicho, las artes.22.villalain. IMG 3098 225x300 La prehistoria, según Villalaín, en la Historia cómica de Avilés

En los tiempos paleolíticos no hubo ni período chelense, ni solutrense, ni musteriense, solo lo hubo magdalenense, que dominó en La Magdalena, lugar situado a 0,652 kilómetros de la villa (…)

Llegó un día en que los individuos de cabeza alargada y de cara también alargada, se cansaron de tanta civilización como poseían y se reunieron en la carretera del Torno [carretera de San Juan]. El primer acuerdo que tomaron al despojarse de la civilización, fue suprimir el Registro Civil, y la Guardia Civil, y en esto se parecieron a los ladrones, que son enemigos de que los civilicen. Dejaron la agricultura, y se dedicaron a la puericultura y a la buenaventura, abandonaron los campos florecidos, las ciudades lacustres, y llevados por la barbarie y el instinto destructor, lanzáronse contra las tribus vecinas, apoderándose de El Caliero, Salinas, Londres, Gaxín, El Cairo, Sardanápalo y demás pueblos que rodeaban Avilés (…)

Cuando nacía un iberillo, casi siempre daba un disgusto a sus padres, no solo por las ordinarias razones fisiológicas, sino porque el padre debía sacrificar a sus divinidades un macho cabrío (cabrón) y en aquellas edades patriarcales era difícil hallar la victima apetecida. Ahora sería quizá más fácil (…)

A las suegras les arrancaban las uñas (menos la del dedo gordo del pie derecho que servía de arma ofensiva) y la lengua. A las jóvenes les prohibían el uso del corsé como no fuese modernista, y a los jóvenes les impedían gastar sombrero de copa y pantalón blanco, so pretexto de evitar enamoramientos repentinos, producidos por el uso de ambas prendas (…)

Posteriormente hubo un gran avance neolítico. Domina la raza surafricana. Hay rito funerario, y no solo rito, sino puritos, los cuales hacían morir a los iberos en medio de atroces picores, y en medio de la calle.22.villalain.PAGINA LA VOZ DE AVILES 226x300 La prehistoria, según Villalaín, en la Historia cómica de Avilés

Fue la época en que aparecieron los metales, incluso el metal de voz. Invención de los clavos, cuchillos, telégrafos con hilos (el telégrafo sin hilos es de edades anteriores; de cuando aún no ha había alambres), cepillos, cerillas sin cabeza, mesas sin pies y conversaciones sin pies ni cabeza. Palafitos, monoditos, aerolitos y morabitos. Industrial del aluminio y el cleominio. Epoca feliz. Aparición de la raza celta (…)

El bastón de caña japonesa era desconocido y lo mismo el cock-tail y la gastralgia, calamidades que la civilización nos aportó (…)

Quien quiera completar este estudio debe leer la Biblia en verso, el Piramidón y la Historia Natural del hombre prehistórico avilesino, obra  magnífica (‘Reseaches on the Physical History of Avilés’s meu. Nevhaven 1213 y también la traducción alemana hecho por Kylosow: Grundis der avilesen–autrop. Valliniello 1908’) debida a la pluma de un servidor de Vds. José de Villalaín»

La ‘Historia cómica de Avilés’, fue publicada hace mucho tiempo. Quien me la regaló me confesó que era muy antigua «para que te hagas una idea, por entonces el sexo antes del matrimonio no era pecado sino un milagro».

Una muestra de esta histórica publicación de 1894, el capítulo titulado ‘Prehistoria’ del que es autor José Villalaín, la acaban de leer ustedes en este Día de los Santos Inocentes del año dos mil catorce.

Toda una primicia, créanme, porque encontrar hoy éste libro –firmado por ocho autores, de Villalaín a ‘Marcos del Torniello’– cuesta un Potosí y la yema del otro.

La estela de los franciscanos en la Historia de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 21-12-2014

(Estos días una exposición en la antigua Escuela de Cerámica, comisariada por el arqueólogo Sergio Ríos, nos recuerda de un modo muy didáctico, la huella dejada por los franciscanos en Avilés)

        Fueron los primeros que llegaron a Avilés y han sido los últimos en marcharse. Hubo un paréntesis obligado (por una ley que afectaba a las ordenes religiosas del Estado español) al ser expulsados de su convento. Luego, los Franciscanos volvieron, pero hace como cosa de un año se fueron, parece que definitivamente (que con la Iglesia nunca se sabe), por agotamiento de vocaciones.

        A lo largo de la historia, Avilés tuvo tres conventos. El de los monjes Franciscanos y dos más: el de las monjas Bernardas, con acceso por la calle San Bernardo (y ocupando un gran patio de luces, de bendito suelo vegetal y arbolado,  formado por las Calles San Bernardo, La Fruta y La Cámara) y el de los monjes mercedarios, llamado el Convento de La Merced, en solar hoy ocupado por la calle La Cámara y la plaza de La Merced, donde hoy se levanta la iglesia Nueva de Sabugo.

        A las monjas Bernardas las sacaron por la fuerza [de la ley] como consecuencia de la conocida como ‘Desamortización de Mendizábal’. Y su complejo religioso (donde se incluía un claustro) fue demolido rápidamente (no fuera a ser que fastidiara una operación urbanística en marcha) y las ruinas se llevaron, en tropecientas carretas de bueyes, como relleno, para fijar el terreno marismeño –por entonces y desde siempre, la pleamar llegaba hasta aquí– de lo que hoy conocemos como Las Meanas, campo de fútbol incluido y ahora en manos de un ciudadano escocés. No somos nada.22.franciscanos.LA VOZ DE AVILES 229x300 La estela de los franciscanos en la Historia de Avilés

        Los monjes Mercedarios, también fueron exclaustrados y su convento, que tuvo quince usos (Asilo, colegio, telégrafos, cuartel de la Guardia Civil, escuela de náutica, fábrica de tejidos, cuadras de bueyes municipales  y ocho etcéteras más) fue derribado y restos de altares y algunas imágenes fueron aprovechados por otros templos. Por ejemplo en la iglesia de Santa María de Cancienes hay un magnífico retablo (recientemente restaurado bajo la dirección de Teresa Imaz de Las Alas) procedente de aquel convento mercedario de Sabugo.

        Bernardas y Mercedarios fuéronse de Avilés, y no volvieron. Los Franciscanos que también habían sido exclaustrados en 1835 sí que regresaron, en 1919. Aunque no a su convento, que había sido reconvertido en parroquia de San Nicolás de Bari, sino a la histórica iglesia de la calle de La Ferrería (que durante siglos llevó el nombre de aquel santo de Bari), levantada en el siglo XII y que a partir de entonces pasó a llamarse, popularmente, ‘Iglesia de los Padres’, porque así lo decidió el personal que cose nombres que nunca se despegan (calleja Los Cuernos, calle La Cárcel, plaza del Pescado, etc.).

        La vuelta de los Franciscanos no hizo más que demostrar su querencia por la antigua villa realenga famosa en cartas marinas y rutas comerciales. Habían  llegado en el siglo XIII y su expansión por Asturias fue fulgurante: Oviedo, Avilés y Tineo vieron como se levantaban conventos de la orden de los ‘Hermanos Pobres del italiano santo de Asis’.

        Las órdenes religiosas que hubo en Avilés no dejaron nada, porque se lo echaron abajo todo. Los Franciscanos lo dejaron todo, porque hubo suerte de que no les afectara ningún plan urbanístico. Y en su herencia, conservada en la actual parroquia de San Nicolás de Bari, que ellos levantaron como convento, figuran los elementos arquitectónicos más antiguos de Avilés, algunos rodeados de misterio.

        Me refiero a la pila bautismal, que tanto intrigó a Jovellanos, cuya procedencia sigue siendo desconocida. O a un tablero de cancel, que lleva a deducir de la posible preexistencia de otro templo en ese mismo solar. Dicha pieza está empotrada en uno de los muros del claustro, el único de Avilés, terminado de construir alrededor de 1604.

        Por cierto que dicho tablero, considerado quizá el vestigio arquitectónico más antiguo que se conserva en Avilés sirvió como inspiración para el logotipo de ‘Avilés Milenario’, realizado en 2005 por Lorena Prieto, alumna de la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias, dentro de un proyecto (siendo concejal de Cultura Juan José Fernández, de IU) que el Ayuntamiento quería utilizar como promoción de los mil años de historia de Avilés. Dicho plan se presentó públicamente (ver hemerotecas 30 de junio de 2005) y se realizó el correspondiente «merchandising» (camisetas, bolígrafos, etc) con el lema «Avilés, ciudá milenaria». Pero… de aquello nunca más se supo, porque desapareció todo lo referente a dicho proyecto. Se ignora el porqué y por qué se esfumó.22.franciscanos. LOGOTIPO ciudad milenaria. Img 2768 225x300 La estela de los franciscanos en la Historia de Avilés

        Pero yo hablaba de lo es realidad en el antiguo convento, como un llamativo sepulcro gótico de (como no, tratándose de Avilés) un miembro de la familia De las Alas. O la espectacular arquería románica del claustro. O la portada septentrional del templo. No sigo porque todo esto es episodio aparte.

        Como episodio aparte fue el eremitorio de Raíces que fundaron los Franciscanos en 1413 y que el paso de los siglos convirtió en una cuadra que el Ayuntamiento de Castrillón, después de un rescate ejemplar, sigue sin abrir al público para su visita. Y ya va siendo hora.

        Quede constancia que es de restallo, en arquitectura y simbología, la herencia dejada por los Franciscanos desde su llegada –entre 1267 y 1274– y su forzada marcha, por expulsión, en 1836.

        Regresaron en 1919. Vinieron menos de los que hubo y a partir de entonces, acorde con la flojera de vocaciones, el tiempo los fue menguando hasta quedar reducidos a dos (incluido el superior) que inevitablemente fueron resbalados, en 2013, hacia el convento de Santiago de Compostela.

        Armando Arias –coordinador del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS– siempre atento a la jugada, comprendió inmediatamente la trascendencia histórica del hecho y se adelantó a organizar un homenaje de mucho calado (palabra y música) en el templo que habían venido ocupando los frailes desde 1919, que es también el edificio más antiguo de la ciudad.

        Fue una despedida multitudinaria, la que Avilés le hizo a esta orden religiosa que había venido, a la villa, hace más de siete siglos. También eran los últimos, y más antiguos, de Asturias, donde el arzobispo actual es franciscano, mira tu lo que son las cosas. Y, encima, en 2013, año en que fue elegido papa el cardenal argentino Jorge Bergoglio quien manifestó su voluntad de ser conocido como ‘Francisco’ en honor del santo de Asís.

        Si algo caracterizó la estancia de los Franciscanos en Avilés, durante más de 750 años, fue su discreción y humildad.

        En esto están de acuerdo tirios y troyanos, agnósticos y creyentes. Recuerdo que una vez le preguntaron al futbolista argentino Di Stéfano que por qué no rezaba antes del partido y el astro del Real Madrid señaló al vestuario del rival: «¡Porque Dios es de los dos!».

        Algo así ocurre a la hora de hablar de los franciscanos avilesinos. Fueron de todos porque son parte de la Historia (mayúscula) de Avilés, donde dejaron una estela imborrable.

El pregonero Carallo y el organista Cabrón

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 14-12-2014

 (Los Libros de Acuerdos del Concejo de Avilés, los más antiguos conservados en Asturias, nos facilitan a veces el conocimiento de sonados empleos municipales ejercidos por gente de sonoros apellidos).

        El 14 de diciembre de 1485, finalizando la Edad Media y siete años antes de que Cristóbal Colón descubriese América, en la villa de Avilés se armó la del Carallo. Mejor dicho, la de Carallo.

        Ese día, hace hoy 529 (quinientos veintinueve) años, «entró por pregonero, Alonso Carallo de La Magdalena». O sea que fue contratado por el Ayuntamiento de Avilés que, a falta entonces del fastuoso edificio actual, andaba de mostrador en mostrador como canta la copla, reuniéndose en Sabugo, Rivero y otros sitios relevantes dentro y fuera de la muralla, aunque el preferido era intramuros y delante de la capilla de Santa María de Las Alas, al lado del cementerio medieval.22.cabronada. AYTO. MERCADO 280x300 El pregonero Carallo y el organista Cabrón

        Carallo, según quedó estipulado en los libros de Acuerdos custodiados en el Archivo Histórico municipal (y recogidos en el ‘Libro de Acuerdos del Concejo de Avilés. 1479-1492’ de Covadonga Cienfuegos) recibiría quinientos maravedís anuales, pagaderos el día de San Juan y la otra mitad a finales de año, como era norma.

         En aquellos tiempos ausentes de medios de comunicación, el pregonero era la trinidad informativa (prensa, radio y TV) reunida en una sola persona que, además, actuaba en riguroso directo. Los pregoneros trasladaban mensajes de los que mandan a los mandados, por tanto a veces eran aplaudidos si las nuevas (noticias) eran buenas, como objeto de mofa y cabreo cuando eran malas.

        Alonso Carallo de La Magdalena, entró a formar parte de los funcionarios municipales, entre los cuales el más popular era su puesto de pregonero, persona a la que conocía todo el mundo porque ponía la cara por alcaldes, jueces, merinos y demás familia.

        El pregonero tenía que saber leer y escribir, cosa entonces no frecuente e incluso tener dotes interpretativas. Bien mirado era un artista, que elegía el lugar donde pregonar y la puesta en escena para soltar el rollo (administrativo o político) con sencillez, fluidez y entonación, después de hacer sonar música de trompeta (como llamada de atención al personal) que era aviso de entrada en escena para iniciar su tarea de transmisión de datos, en unas ocasiones a una audiencia de cuatro gatos y otras a media multitud. Aquello eran WatshApp en carne viva, chat medievales, tecnología de la Reconquista.22.cabronada y Carallo1 210x300 El pregonero Carallo y el organista Cabrón

        Timbres no había, pero si campanas en las iglesias, cuyos toques anunciaban, aparte de misas, también inundaciones, incendios y muertes. El personal conocía perfectamente el significado de los distintos toques, tal que ahora los tonos de los móviles.

        A los pregoneros, les competía hacer el llamamiento para las reuniones del concejo, propagar cosas perdidas, informar de ventas públicas y, en general, de acontecimientos varios. A Carallo, considerando que fue nombrado en 1485, a lo mejor le tocó glosar los hechos protagonizados por dos hermanos avilesinos, famosos entonces a nivel internacional. Me refiero a Gómez Arias de Inclán y a Esteban Pérez apodado ‘Cabitos’, ambos con mucha entrada en la corte de los Reyes Católicos. Y ambos episodio aparte.

        Quizá, también, Carallo fue quien pregonó, en 1488, la gran noticia de que los Reyes Católicos habían concedido licencia al concejo de Avilés para disponer un impuesto que sirviera para pagar las obras de reparación de la barra del puerto, que de tan cegada, que estaba, no permitía el acceso de los barcos al muelle que también estaba hecho unos zorros. Lo que nos da idea de lo antiguos que son algunos problemas en Avilés, donde ya existían estos dolores de cabeza en la Ría, en tiempos en que Pachico aun no había dibujado, con un farolillo rojo, su curva en ella.

        Dejo al pregonero Carallo y paso a hablar del músico Cabrón. Sonoros nombres para sonados empleos, aunque con distinto son.

        Y es que en el Ayuntamiento, otro funcionario –también artista– era el organista, que tenía plaza municipal desde que, en 1670, Alonso Menéndez de For­cines construyera el primer órgano en Avilés.

        Consultando, cosa que hago con frecuencia, los libros de Actas municipales se encuentran a veces curiosos casos y cosas, como por ejemplo las que le ocurrieron al organista Juan González Cabrón. Lo de este funcionario y su desgraciada historia laboral sería digno de un volumen merecedor de un título como «El caso Cabrón y las cabronadas del Ayuntamiento de Avilés a su persona».22.cabronada. LIBRO ORGANISTA.Img 2372 225x300 El pregonero Carallo y el organista Cabrón

        Este músico había sido monje en el monasterio de Cornellana con el nombre de Bernardo Valerio y en un principio así aparece citado en los libros de Acuerdos qe reflejan su calvario laboral municipal. Luego, al secularizarse, recuperó su nombre civil de Juan González Cabrón y este es el que ya aparece con profusión en los libros oficiales.

        Cabrón se convirtió, contra su voluntad, en protagonista de bastantes páginas de ellos, ya que todo asunto relacionado con pagos pasaba por la aprobación del Pleno municipal. Carmen Julia tiene publicado un magnífico estudio sobre la música en Avilés, donde incluye el caso de este desdichado organista municipal al que le pagaban tarde y mal, y eso cuando lo hacían, que no era siempre.

        Desde 1827 hasta 1859, periodo en el que ejerció de organista municipal, Cabrón aparece citado en bastantes ocasiones, junto a los principales asuntos objeto de gobierno de entonces, muchos de los cuales son hoy históricos. Son treinta y dos años de decisiones municipales salpicados de cabronadas municipales hacía el encabronado (hay que suponer) caballero que tocaba el órgano.

        Bien es verdad que el Ayuntamiento de Avilés sufría, por aquellos años, una gravísima crisis económica y de ello nos da idea el hecho de que las labores municipales (eran ocho empleados, donde hoy hay 800) se desarrollaban solamente en el piso superior, ya que la planta baja y entreplanta (como bien se aprecia en el interior de los soportales del edificio) lo alquilaba (e incluso vendía) el Ayuntamiento a particulares para labores comerciales. Las rentas servían para que la Corporación pagara pufos, como los del organista.

        En el libro de Acuerdos, de 7 de febrero de 1855, escrito está que «Se destine la renta de la tienda, que se pro­duzca en el corriente año, sita en el bajo de las Consistoriales, de don Manuel Fernández Canel, a pagar al organista de la parro­quia de San Nicolás, don Juan Glez. Cabrón, como goza­ba en años anteriores».

        Es solo un ejemplo, porque la cosa es de aburrir. E incluso a la muerte del músico, en 1859, su viuda Ramona Collás, siguió reclamando los sueldos atrasados que le adeudaba el Ayuntamiento. Y habiendo quedado, ella y su hijo, en la miseria solicitó pensión municipal que finalmente le fue concedida.

        Una historia lacerante la del organista Cabrón que bien hubiera merecido un pregón del Carallo.

 

La tragicomedia envuelve la historia de la calle Palacio Valdés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 07-12-2014

         Fue el destino el que se trabajó las circunstancias para que la calle, donde hoy se levanta el teatro ‘Palacio Valdés’, tuviera una historia que se mueve entre los géneros de la tragedia y la comedia.

 

        Todo comenzó a finales del siglo XIX cuando Avilés se planteó su modernización urbana. Después de la obra de desecación de marismas y construcción en el suelo liberado del parque El Muelle y la [actualmente denominada] plaza de Hermanos Orbón, también comenzaron a construirse esplendidos edificios en las calles San Francisco, La Cámara y La Fruta. Pero la apuesta principal era el intento de ensanchar, de hacer crecer la ciudad por sus alas, con nuevas zonas urbanas tomando como referencias Sabugo y Rivero.22.PALACIO VALDES. 300x198 La tragicomedia envuelve la historia de la calle Palacio Valdés

 

          Teóricamente, los planes fueron grandiosos pero no se si porque quien mucho abarca poco aprieta o porque mucho ruido pocas nueces, el caso es que en la práctica, lo único que se ensanchó, entonces, fueron los terrenos situados entre las calles de Rivero y Llano Ponte, ocupados en su mayoría por las huertas del Hospital de Peregrinos de Rivero que llegaba hasta Llano Ponte, al igual que la llamada huerta de Ponte (perteneciente a la casa de García Pumarino, también conocida como palacio Llano Ponte y que hasta el otro día era el cine ‘Marta y María’). El resultado final fueron tres nuevas calles paralelas entre si (conocidas, entonces, como Las Travesías) y perpendiculares a Rivero y Llano Ponte. Entre estas dos calles, y paralela a ellas, surgió otra más larga que se llamó Siglo XIX.

 

        Las Travesías (que son hoy las actuales calles Pablo Iglesias, Libertad y Las Artes) son episodio aparte porque hoy solo me caben las peripecias burocráticas acerca de la denominada como Siglo XIX, sin poder precisar fecha concreta pues en el Archivo Histórico de Avilés falta documentación desde 22 de junio de 1898 hasta el 3 de enero de 1900. Cosas que pasan, por ejemplo que en el Ayuntamiento impacto una bomba de la aviación del general Franco durante la Guerra Civil de 1936, causando ‘daños’ colaterales en el Archivo.

 

        Por tanto el porqué del ‘singular’ nombre de Siglo XIX no se puede saber muy bien pero da que pensar sobre la imaginación de los mandamases municipales de entonces ya que la primera travesía (actualmente calle Pablo Iglesias) fue llamada 3 de Noviembre (sic) porque ese fue el día de su inauguración. Hay que ver que nivel, Maribel.

 

        Pero bueno, el caso es que la nueva rúa agarró un protagonismo de mucho cuidado cuando se decidió construir en ella -una obra que duró entre 1900 y 1920- el teatro Palacio Valdés.

 

        Por cierto que para este escritor, entonces de moda en muchos idiomas, solicitó el 3 de mayo de 1918 el Círculo Avilesino de La Habana –que por estos años era un  potentísimo centro de influencia– el nombre de la plaza más antigua de Avilés, la de San Nicolás (hoy Carlos Lobo). El Ayuntamiento no pudo desvestir a un santo y encima indiano (me refiero al Marqués de Pinar del Río, que era el nombre que entonces tenía la calle Ferrería y la referida plaza) para vestir al autor literario. Pero para no desairar a los millonarios avilesinos, residentes Cuba, le dio el nombre del escritor nada menos que a la calle Galiana, que desde entonces se llamaría de Palacio Valdés hasta 1945. Chapuza cosa fina.

 

        Siguiendo con lo nuestro, a la calle Siglo XIX –donde ya funcionaba a todo trapo el teatro Palacio Valdés– le cambian su nombre, en 1934, por el de 8 de Octubre, porque en tal día de aquel año, entraron en la ciudad las tropas del general López Ochoa para sofocar la Revolución de Octubre de 1934.22.PALACIO VALDES. SEGUNDA TRAMO. 300x181 La tragicomedia envuelve la historia de la calle Palacio Valdés

 

        Más tarde, así es la Historia, resulta que la Corporación que regía el Ayuntamiento el 18 de junio de 1936 tenía otro punto de vista político y cambió el nombre de 8 de Octubre por el de Luis de Sirval, periodista valenciano asesinado en Oviedo –al término de aquella frustrada revolución obrera– por el búlgaro Dimitri Ivan Ivanoff, teniente de la Legión, que posteriormente fue juzgado y sentenciado a seis meses y un día de cárcel menor, lo que desató airadas protestas en el país y muchas poblaciones, entonces, le dedicaron una calle al periodista. Avilés fue una de ellas.

 

        Otra vuelta de manivela fue cuando las tropas de Franco entraron en el Avilés republicano. Cambiaron muchas cosas, entre ellas el callejero y la de Luis de Sirval fue renombrada, en 1938, como calle de Calvo Sotelo, político derechista cuyo asesinato fue una de las mechas de aquella Guerra Civil.

 

        Luego, en 1945, se toma el acuerdo de devolver a Galiana su nombre que había sido sustituido por el de Palacio Valdés y con sentido común, se ‘traslada’ al escritor a la calle donde reina el teatro que lleva su nombre, aunque sólo en su primer tramo. Fue en 1979, la primera Corporación de los Ayuntamientos democráticos, la que da por fin el nombre de Palacio Valdés al resto de la calle.

 

        De esta manera, casi teatral por tragicómica, tomó forma aquella petición que, en 1918, había hecho desde La Habana (Cuba) el Círculo Avilesino de «rendir merecido homenaje a quien no solo es gloria legítima de las letras españolas, sino que está ligado a nuestra población por muchos sagrados vínculos, habiéndola hecho en toda ocasión objeto preferente de sus afectos y de cariñosa mención en varias de sus obras literarias» dando el nombre de Armando Palacio Valdés a la calle que comienza en la intersección con la de Ruiz Gómez (popularmente conocida como ‘calle La Cárcel’) y termina en la calle de Las Artes, después de atravesar dos glorietas, una la que forma con las de Pablo Iglesias (el fundador del PSOE, no confundir) y Conde de Real Agrado y otra, más adelante, con la calle Libertad.

 

        A fecha de hoy –7 de diciembre de 2014– doy fe de que la tal calle, de 390 (trescientos noventa) metros de largo, situada en la ciudad asturiana de Avilés, sigue llevando tal nombre.

Hay un monstruo de Aviles y es de cine

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 23-11-2014

Avilés está unido con el arte en muchos aspectos que, en casos, alcanzan la categoría de monumental. Aunque hay alguno atravesado como el término ‘monstruo’ con el que, mire usted por donde, ha ligado la Villa del Adelantado, de la mano de la pintura, la escultura y la cinematografía.

La semana pasada una amiga, filóloga, muy cabreada ella con la fama que ha cogido el término ‘La monstrua’, me hacía saber que según la Real Academia de la Lengua ‘monstruo’ tiene siete acepciones y ninguna en femenino.

Hilando fino, decir ‘la monstrua’ es incorrecto lingüísticamente y demuestra que Carreño le daba muy bien al pincel pero gramaticalmente no pintaba un bledo, pues lo correcto es ‘la monstruo’. Lo que no quiere decir que vaya a negar la existencia de una niña deforme por su gordura exagerada, de nombre Eugenia Martínez Vallejo, nacida en Bárcena (Santander), que fue llevada hacia 1679, cuando contaba 6 años de edad y pesaba 72 kilos, a la corte del Rey de España, Carlos II, quien por cierto estaba descuajeringado física y químicamente.

Eugenia formaba parte de una ‘colección’ de personas con cualidades singulares o con defectos físicos notorios que [para su contemplación] formaban parte de las cortes reales europeas de por entonces. Eran personajes ‘extraños’, seres deformes (como el caso de Eugenia) y ‘divertidos’ (juglares, enanos, bufones, etcétera). Una corte de circo.

El Rey ordenó a su pintor de Cámara, Juan Carreño Miranda, retratar a la niña Eugenia y éste la inmortalizó en dos cuadros (vestida y desnuda) colgados actualmente en el Museo del Prado de Madrid. En Avilés, y no hace mucho, difundieron esos cuadros, los artistas Ramón Rodríguez, con un gran mural de cerámica y ‘Favila’ con una estatua que la reproduce en bronce. Ellos redondearon su popularidad.

Pero quien no es muy conocido es el ‘monstruo de Avilés’ que nació del cine desde que en 1975 Jesús García Dueñas estrenó la película «El asesino no está solo», protagonizada por Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter y Luis Ciges, que relata vida y trajín asesino de un tal Julio (personaje apodado en la película como ‘el monstruo de Avilés’), joven de familia acomodada avilesina, relacionada con la industria siderúrgica. Tela.22.monstruo y monstrua. DAVID CARPENTER foto antena 3 300x266 Hay un monstruo de Aviles y es de cine

Julio es el prototipo de un esquizofrénico asesino en serie de prostitutas, papel que interpreta David Carpenter (actor y nadador español cuyo nombre, en la vida real, era Domingo Codesido Ascanio).

Mi amiga, la filóloga, me matiza y me atiza con otra acepción de monstruo: «Cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea». Lo que me hace recordar que aquella ENSIDESA de Avilés –que tenía miles de trabajadores produciendo millones de toneladas de acero en una factoría que medía más de once kilómetros– era grande cosa fina y extraordinaria que no veas.

Parte de los exteriores del film se rodaron en Avilés, Trasona y Salinas. Pero el mayor protagonismo lo tienen las monstruosas instalaciones industriales, hoy desaparecidas al haber sido monstruosamente dinamitadas, sin miramientos hacia su monstruoso valor funcional y patrimonial. Se hizo caja achatarrando, de la noche a la mañana, verdaderas joyas del patrimonio industrial. Un episodio aparte.

Puede que el sobresalto causado, a los guionistas Dueñas y Jesús Torbado, por aquel monstruo industrial ‘ensideso’ les llevase a bautizar al personaje asesino como ‘el monstruo de Avilés’.

Menos mal (dicho sea con perdón de los peliculeros) que pese al reclamo de Lola Flores, la película fue un fracaso comercial rotundo, por lo que lo del ‘monstruo de Avilés’ no quedó ‘pa los restos’.22.MONSTRUO. la voz de aviles1 255x300 Hay un monstruo de Aviles y es de cine

Y ya que estamos, leo que la última acepción, en el diccionario, del término monstruo se refiere a «persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada». Así veo yo, en este caso, al equipo de la Factoría Cultural avilesina –personificado en Anabel Barrio y sus colaboradores– que lanzó el ‘Proyecto Eugenia’ (no el ‘Proyecto monstrua’, que hubiera sido lo fácil), formando parte de la serie de homenajes que la ciudad viene dedicando, en 2014, a Carreño Miranda con motivo de su 400 cumpleaños.

Partiendo de un molde, basado a su vez en el cuadro del pintor, más de veinte artistas interpretan libremente en una exposición que invade los lugares emblemáticos de la ciudad, a Eugenia, no a ‘la monstrua’. Ya se que es lo mismo, pero no es lo mismo. Como dice un conocido mío: «Tienes razón pero estás equivocado».

Así pues la Historia deberá reflejar que Avilés, dentro de su generoso capítulo de Bellas Artes, tiene una estatua y un mural que recrean a una niña deforme pintada por Juan Carreño Miranda (y que el maestro tituló ‘Eugenia Martínez Vallejo. La Monstrua’). Y un monstruo de cine.

Masculino y femenino que dejan claro que en materia de igualdad damos ejemplo, según mi amiga, a quien el monstruo de Avilés no le da miedo en absoluto.

«Lo que está es de miedo» matiza, excitada, la filóloga.

La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 16-11-2014

(Considerando que la historia avilesina se mide por siglos, el Pasaje del Bollo es una vía novísima, pues tiene quince años en el callejero local).

        El Pasaje del Bollo es una casi reciente, vía pública de Avilés que comunica las calles de San Bernardo y La Muralla.

        Cuando se abrió este pasaje, que el Ayuntamiento de Avilés tiene catalogado como calle, se produjo la última de las contadas excepciones en cuanto a la modificación de un plano urbano iniciado hace mil años cuando menos.

        La ciudadela amurallada de Avilés estaba formada, fundamentalmente, por cuatro calles –La Ferrería, La Fruta, El Sol y San Bernardo– y tres plazas –las De la Villa y La Baragaña (hoy desaparecidas) y la de San Nicolás (actual plaza de Carlos Lobo)– que componían el terreno primigenio de la Villa, que se ha conservado durante siglos, aunque las calles creciesen en anchura, altura, y calidad de edificios.22.pasaje BLOG al bollo .CALLE MAS ORIGINAl. DE AVILES. IMG 3972 219x300 La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

        El nuevo Pasaje del Bollo está en un solar antiquísimo, situado entre el final de la calle La Ferrería y el palacio de Camposagrado, lugar donde también  durante siglos estuvo el muelle principal del puerto de Avilés.

        Dicho solar fue durante siglos la casa madre de la familia padre de la historia medieval avilesina, la De las Alas, que por tener hasta tenían cementerio aparte del resto de los mortales: una capilla funeraria construida en el siglo XIV y situada frente a su mansión y a un costado de la [actualmente conocida como] iglesia ‘De los Padres’.

        Pero, en el siglo XIX los Alas volaban ya muy bajo y la casa se fue al carajo. Derribada en 1858, en el solar resultante –y adosado al palacio de Camposagrado– se construyeron dos casas contiguas que a partir de 1867 fueron ocupadas por ‘La Serrana’, famoso hotel y restaurante avilesino de Serrana Gutiérrez Pumarino, que cerró sus puertas, por traslado, el 31 de diciembre de 1970.

     La antigua instalación hotelera también fue demolida, y en su lugar se levantó el edificio actual, numerado con el 34 de la calle La Muralla. Pero los constructores se vieron obligados, por ley, a dejar un espacio entre la nueva casa y el palacio Camposagrado. En ese tránsito, estrecho y en pendiente, que unía las calles de San Bernardo y La Muralla, nació una vía nueva del casco histórico de Avilés.22.pasaje BLOG 2 .IMG 1545 300x300 La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

     Se conoció informalmente, a partir de 1993, el nombre de Pasaje del Bollo, por una placa que allí colocó la cofradía festiva recordando que en el hotel demolido había fundado el médico castropolense Claudio Luanco las tradicionales fiestas del Bollo en 1893.

     Finalmente, en 1998, el Ayuntamiento oficializó la vía como Calle Pasaje del Bollo.

     Estamos hablando de una calle muy corta, con dos tramos de escalera (de 8 y 15 escalones) y sin portal que valga, pues para uno que hay (entrada a una conocida clínica) está ‘adjudicado’ a la calle San Bernardo. El uso es peatonal y, por automóvil, restringido a un parking privado.

     Pero artísticamente es la pera. Porque el Pasaje del Bollo discurre a un costado del palacio de Camposagrado y de un lienzo que se conserva de la antigua muralla medieval. Y uno de sus límites visuales es la puerta gótica de la antigua Escuela de Cerámica, edificio que algunos toman erróneamente como casa natal de Pedro Menéndez de Avilés.22.pasaje BLOG 5 300x300 La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

     Y si miras al suelo hay «Arte bajo tus zapatos», producto de una intervención artística, en2006, acargo de profesores y alumnos de la Escuela  Superior de Arte y la Municipal de Cerámica, que plantaron 119 baldosas (2,45 x 2,45), todas ellas diferentes, obra de 26 artistas, coordinados por Carlos Suárez y Ramón Rodríguez.

     También hay otras vías, Cuesta La Molinera y La Ferrería, que unen el parque El Muelle (declarado Patrimonio Cultural hace veinte días) con el meollo del monumental casco histórico de Avilés declarado (hace sesenta y nueve años) Conjunto Histórico-Artístico por el Estado español.

     Pero ninguna de aquellas tiene lo de este Pasaje del Bollo, donde el milagro brota de los suelos alicatados artísticamente. Son muchos azulejos y todos distintos, una demostración de creatividad y color.

     A efectos histórico-artísticos, Avilés peina la raya con cartabón.


Alberto del Río Legazpi
Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta

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