El chocante asunto de las islas fantásticas de la Ría de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 30-08-2015

(Mitos de ayer y hoy, que van de la desaparecida isla de San Balandrán a la ’planificada’ de La Innovación, pasando por arquitectos del prestigio de Oscar Niemeyer o Norman Foster y actores de la categoría universal de Brad Pitt)

           En territorios históricos marinos de la zona de influencia de la Ría de Avilés, cuando se hable de piélago conviene aplicar el término archipiélago.

          De igual forma conviene saber que aparte de las islas en la mar abierta (La Deva, La Ladrona, Carmen y Herbosa) están las del estuario, tan fantásticas como planificadas, tan soñadas como deseadas, tan fenecidas como por nacer. Hablo de las islas de San Balandrán y de La Innovación, un archipiélago muy particular.

1.ISLAS de la ria. San Balandran. BISSSSSSSSSSS 300x232 El chocante asunto de las islas fantásticas de la Ría de Avilés

Dársena de San Juan de Nieva. Al fondo la isla de San Balandrán.

        La primera, situada frente al muelle de Raíces, en San Juan de Nieva, permanece aún –en el imaginario popular– fuertemente arraigada (en charlas, libros y fotos) a pesar de haber sido devorada por la draga entre 1941 y 1943 para facilitar el tráfico marítimo por el canal de la Ría. La gente sigue hablando de ella en presente, porque el cariño ni se compra ni se vende. Y además tu familia no te olvida.

        La pequeña isla de San Balandrán (130×56 metros) estaba frente a la playa del mismo nombre adonde la gente se trasladaba, masivamente, en lancha o en motora desde el muelle de Avilés. La experiencia marina, de generaciones de avilesinos, tuvo su principio y fin, en las idas y venidas a este remanso con nombre derivado del mítico santo irlandés (Saint Brandan) una de las leyendas más famosas de la cristiandad, un capítulo aparte.

2.ISLAS . brad PITT EN GALIANA bissssssss 197x300 El chocante asunto de las islas fantásticas de la Ría de Avilés

Brad Pitt en la calle Galiana.

        Un microcosmos al mejor estilo de Julio Verne, situado en un paraje –digno de ser envuelto en color sepia– con otros encantos naturales tan fascinantes como el faro de Avilés, la peña del Caballo, marismas de Zeluán o la antiquísima y todavía misteriosa población de Nieva.

        Hasta que en 1950, sobrevino de golpe y porrazo la industrialización de Avilés y el espectáculo en el estuario tiñó a negro.

        Pero años más tarde, ya comenzado el siglo XXI, la Ría volvió a ponerse guapa, con agua de color agua y un espectacular paseo marítimo, aderezado con un conjunto escultórico de tres conos (popularmente, cuernos) de 30 metros de altura, obra del artista avilesino Benjamín Menéndez. Fue la época del ex alcalde Manuel Ponga como presidente portuario (1999-2007), quien por cierto en 2006 anunció la llegada de cruceros a la ciudad –ante la incredulidad de los avilesinos, y sorna de algunos tertulianos– e hizo historia como los hechos demostrarían seis años más tarde.

        Por otra parte fue el 26 de marzo de 2008, cuando el Principado de Asturias hizo público el embarazo de la Ría de Avilés. No se facilitaron fechas del parto –que se predijo dificultoso y a largo plazo– pero si el nombre de la criatura: Isla de la Innovación.

        Y deduzco que si la encinta Ría iba a ser la madre, el padre era el Niemeyer. De esta forma se fundían lo más antiguo y lo más moderno de Avilés para dar a luz a una isla de la que se esperaba ocasionararía una de las mayores transformaciones urbanísticas de España y que ha interesado, técnicamente, al arquitecto Norman Foster (Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2009) y, económicamente, al actor Brad Pitt socio -aparte de Angelina Jolie- de una firma arquitectónica internacional y que visitó el territorio del alumbramiento en la margen derecha de la Ría de Avilés generando portadas en los medios de medio mundo.

3.ISLAS . . ISLA de LA INNOVACIÓN. sin emerger1 300x278 El chocante asunto de las islas fantásticas de la Ría de Avilés

Planos de la isla La Innovación.

        Y así, entre islas de ser y no ser, circuló una coplilla:

«Oh Ría, tantos inviernos

y veranos maltratada

y ahora saneada

de polvo y lodos eternos…

¿Por qué te han puesto los cuernos

y te dejaron preñada?»

        Pero como la Historia es la novela de los hechos, resulta que si no hubiesen volado la isla de San Balandrán, no hubiese podido pasar –el 2 de mayo de 2012– un crucero con cerca de mil turistas extranjeros a bordo, el primero que abrió brecha en el turismo marino de Avilés, para atracar en el muelle contiguo al, entonces, mundialmente famoso Centro Niemeyer –hoy esperando justicia histórica y que alguien lo vuelva a poner a flote– generador de la anunciada isla de La Innovación.

        Dudo que, en materia de archipiélagos, haya en el mundo otro como el de la Ría de Avilés, tan seductor como fabulado, tan insólito como asolado, tan embarazoso como embarazado, con una isla desaparecida y la otra por aparecer.

        Visto y no visto.

 (Edición revisada del episodio publicado en ‘La Voz de Avilés’ el 3 de junio de 2012)

El asombroso Llaranes por tierra, mar y aire

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 23-08-2015

(Un barrio cargado de singularidades y hechos históricos, generalmente desconocidos.
Edición revisada del episodio publicado en ‘La Voz de Avilés, el 4 de diciembre de 2011)

        Fue a finales de aquella primavera de 1950 en la que ENSIDESA nos cayó encima, cuando, y a consecuencia de aquel trompazo -social e industrial- muchos avilesinos creyeron y creen que nació Llaranes. El desconocimiento histórico sobre los barrios tradicionales de Avilés es cosa habitual. Llaranes es un ejemplo –cruel– de esa ignorancia.

        Lo que ocurrió es que en aquella década, del pasado siglo, pegó un salto enorme cuando la Empresa Nacional Siderúrgica S.A., universalmente conocida por su acrónimo ENSIDESA –una de las mayores siderúrgicas del mundo– plantó en Llaranes un poblado para sus primeros empleados. Su diseño arquitectónico y funcional lo convirtieron en ejemplo de patrimonio urbano, citado hoy como modélico y singular, en congresos nacionales e internacionales sobre aspectos sociales y urbanísticos. Todo un episodio aparte.

1.LLARANES Y LA RIA DE AVILES.plano general muy bueno. 1955.FOTO LIMPIA 300x211 El asombroso Llaranes por tierra, mar y aire

Revista 'Paris-Match'. 1955

        Por aquellos años no es que ENSIDESA mandase mucho, es que lo mandaba casi todo. Por ejemplo en Llaranes, donde a pesar de haber un San Lorenzo, ‘la empresa’ (como la mayoría de la gente conocía y llamaba a ENSIDESA)  construyó dos Santas Bárbaras: templo religioso una y deportivo la otra, un campo de fútbol hoy rebautizado con el nombre del ex presidente del club, ‘Muro de Zaro’. No dejo pasar la ocasión de repetir que la parroquia de Santa Bárbara atesora una maravillosa obra artística de Javier Clavo, que a mi juicio la convierte en la Capilla Sixtina del arte vanguardista religioso del norte de España.

        Dicho lo anterior, hay que saber que Llaranes es lugar que se remonta a tiempos del imperio romano. Aquí se han descubierto restos de monedas romanas, conservadas en el Museo Arqueológico de Asturias. La distancia en el tiempo que separan al antiguo Llaranes, aquel Larius, aquel Leranes (topónimos romanos) del actual, se mide por siglos. Tela, mucha tela.

        Llaranes –una de las mayores sorpresas históricas de Avilés– es mas viejo que la gripe. Ya figura en documentos del siglo XI, o sea mucho antes de que se levantara en la ciudadela amurallada de Avilés la casa, que luego fue palacio, de Valdecarzana. Y muchísimo antes de que se construyera el Avilés del barroco, el que vio nacer espectaculares calles (Rivero o Galiana) y monumentales palacios (Camposagrado, Ayuntamiento y Ferrera).

2.LLARANES. ventana san lorenzo 225x300 El asombroso Llaranes por tierra, mar y aire

Ventana prerrománica de San Lorenzo.

        Y luego está la constitución de la parroquia de San Lorenzo, de cuya herencia queda la actual capilla, en el ‘Llaranes viejo’, con esa pincelada prerrománica de su ‘ventanina’. Un interrogante mayúsculo que ahonda más, todavía, en su pasado.

         En el siglo XIX un documento eclesiástico cita textualmente «barrio de Llaranes de Sabugo». De lo que se puede deducir que sus habitantes no vivían solamente de la agricultura sino que practicaban la pesca, lo que seguramente facilitó una estrecha relación con el pueblo de Sabugo, extramuros de la villa de Avilés. Después de todo, la Ría llega hasta ‘más arriba’ de Llaranes.

          Por tanto lo marino no le es ajeno. Tanto que incluso un mercante fue bautizado con su nombre. Hablo del  granelero-bulkarrier ‘Llaranes’ que surcó los mares desde su botadura, en 1971 en Sevilla, hasta el 9 de septiembre de 1994, cuando constaba como varado en Alang (India) listo para desguazar.

           Y también hay cosas de mucho vuelo, porque el barrio es pionero en la historia local de la aviación. En 1914, desde los campos del valle de Llaranes despegó la avioneta que voló, por vez primera, sobre Avilés y sus alrededores. Era un aparato de la marca Pomerd (?) y estaba pilotada por Rodrigo González.

        Tenemos a Llaranes por tierra, mar y aire, pero hay algo que le da todavía más restallo: el cine.

        Llaranes aparece en la histórica película (muda) rodada en 1924 en Avilés, Salinas y Soto del Barco, con motivo de la visita que las autoridades norteamericanas del Estado de Florida hicieron a nuestra ciudad, para homenajear a Pedro Menéndez de Avilés, fundador de la –hoy– ciudad más antigua de los Estados Unidos: San Agustín de La Florida.

4.LLARANES. CIMG2480 225x300 El asombroso Llaranes por tierra, mar y aire

Interior de la iglesia de Santa Bárbara.

        Una de las secuencias está rodada en Llaranes, en terrenos que hoy ocupan la Plaza Mayor y la avenida principal del poblado y entonces finca de Gonzalo Heres, un indiano al que apodaban “El Diamante”.

        Por tanto es el primer barrio avilesino que aparece en la gran pantalla. Y como el que tuvo retuvo, cincuenta años más tarde, el Grupo Foto-Cine ENSIDESA (miles de socios), con sede social en Llaranes, convocaría anualmente certámenes internacionales de cine amateur.

        Manca ¿eh?

        El conocimiento de la trayectoria histórica de Llaranes es un mazazo histórico que nos sacude el polvo de la ignorancia y demuestra que, como dice el libro más leído de la historia, podemos abandonar el pasado pero el pasado nunca nos abandona.

        Siguiendo por esa línea y a la vista de lo visto aquí, lo de Llaranes casi entra en el terreno de lo milagroso.

        A mi, sencillamente, me parece asombroso.

 

El Carbayedo, gran bosque urbano de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 16-08-2015

(Un frondoso arbolado que se fue transformando, con los siglos, en uno de los barrios más castizos y poblados de la villa asturiana).

        Por aquel tiempo, había una gran cantidad de bosques en torno a la villa de Avilés. De entre ellos destacaba el conocido como el Plantío Real del Carbayedo, que estaba situado en la zona alta, a poca distancia de dos (de las cinco) puertas de la muralla: la del Reloj y la del Alcázar, situadas en los inicios de las actuales calles de La Fruta y La Ferrería.

        Era un gran bosque de carbayos, como aquí llamamos a los robles, entonces muy utilizados, aparte de para casi todo, en la construcción de embarcaciones de los astilleros (o carpinteros de ribera) de Sabugo.22. 00. CARBAYEDO 1 SOPORTAL.2 300x221 El Carbayedo, gran bosque urbano de Avilés

        En tiempos medievales era infernal transportar los troncos de madera hasta Sabugo pues había que subirlos desde el bosque del Carbayedo hasta Miranda, luego cruzar por Heros hacia San Cristóbal de Entreviñas y desde allí descender al pueblo marinero para dejarlos en el Campo de Bogaz (terrenos hoy ocupados por la Estación de Ferrocarril) donde estaban emplazados los astilleros.

        Algún siglo más tarde, cuando el terreno para el tránsito rodado se fue domando a base de construir caminos, caleyas y aprovechar galianas, la madera y derivados pudieron llegar por fin por caminos más cortos al puerto de la villa (situado a un costado de la actual iglesia de San Antonio de Padua, antigua de los Franciscanos) convirtiéndose en un elemento clave de nuestras exportaciones. Y así, por ésta cosa del comercio se fue talando, siglo a siglo, el gran bosque de la parte alta de Avilés y mudando madera por población.

        La fe de vida histórica del barrio fue la erección, en 1625, de la capilla consagrada a San Roque «por haber librado a la Villa de Avilés de la terrible epidemia de peste que asolaba a España». Pero la ermita nació arquitectónicamente apestada y amenazó con derrumbe total hasta en cinco ocasiones, siendo sustituida en el siglo XIX por la conocida como de ‘Jesusín de Galiana’, nombre muy celebrado –no sin cierto asombro– por quienes nos visitan.22.00. CARBAYEDO 2. 0996 MERCADOS 300x213 El Carbayedo, gran bosque urbano de Avilés

        Antes de eso, a finales del siglo XVII, Avilés comenzó a cambiar su traza urbana construyendo, fuera de sus murallas, tres palacios y dos calles prodigiosas. Una de ellas, la de Galiana, ascendió hasta El Carbayedo y lo conectó definitivamente con la villa.

        En el siglo siguiente, cuando en su actual plaza ya habían entrado algunos soportales –pocos, pero buenos y variados– se convirtió en lugar de celebración del mercado de ganados mas importante de Asturias, que además trajo consigo la multiplicación de bares y pensiones en la plaza central del barrio.

        En la primera mitad del siglo XX, El Carbayedo se ennobleció con el asiento, en sus predios, del primer Instituto de Segunda Enseñanza de la historia avilesina: el Carreño Miranda (hoy Colegio Público Palacio Valdés). Antes lo había sido con un moderno centro sanitario, conocido entonces ‘Hospital de Caridad’.22.00. CARBAYEDO 3. IMG 9071 300x225 El Carbayedo, gran bosque urbano de Avilés

        Pero comenzó a crecer a partir de los años cincuenta del pasado siglo (cuando nos cayó ENSIDESA encima) y la siembra de multitud de edificios de generosas alturas, trajo consigo una cosecha demográfica sin precedentes, que convirtió a  esta zona alta de Avilés en la más densamente poblada de la villa, con modernas calles dedicadas a autoridades científicas españolas, de Ramón y Cajal a Severo Ochoa pasando por Jiménez Díaz.

        Su antigua plaza, que también es parque (gran privilegio urbano), conserva algunos espléndidos árboles, mínima herencia del enorme bosque primitivo. Su faceta ganadera se quedó parada en la estatua ‘El tratante’ que Favila plantó, en 1999, muy cerca del antiguo abrevadero, único símbolo urbano de aquellas ferias.

        El espíritu histórico del barrio –reflejado hasta en el nombre de un equipo de fútbol que tuvo llamado ‘Histórico Carbayedo’– sigue concentrado en esta espléndida plaza y parque, actualmente muy de moda como zona de ocio. Y gastronómica. Y de vinos. Y de copas.

        Que de todo hay en la viña del Jesusín de Galiana de la villa de Avilés.

(Edición revisada del episodio publicado en ‘La Voz de Avilés’ el 9 de octubre de 2011)

 

Extraño fenómeno en torno a un edificio del Casco Histórico

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 09-08-2015

        Se trata uno de los edificios más populares de Avilés y está en una calle a la que mucha gente sigue llamando ‘La Cárcel’, aunque oficialmente sea Ruiz Gómez. Es un inmueble importante y como tal forma parte del Conjunto Histórico-Artístico de Avilés.

        Su historia –continente y contenido– son episodio aparte, pero hoy lo saco al sol para destacar un curioso fenómeno que está ocurriendo en torno suyo.22.carcel. hacia llano ponte.IMG 8791 300x225 Extraño fenómeno en torno a un edificio del Casco Histórico

        Fue construido con piedras de la destruida muralla medieval, a mitad del siglo XIX para ser utilizado como cárcel del partido judicial de Avilés. Después le vinieron  otros usos hasta dar en el actual de Oficina Municipal de Turismo y también de Festejos.

        En el lugar donde está asentado hubo una fuente pública conocida como la de Corugedo,  y era el único edificio de arquitectura notable existente por la zona hasta que en 1920 se inauguró (justo hace hoy, 9 de agosto, noventa y cinco años) el teatro Palacio Valdés. Dos notables edificios que, en su día, se comunicaron visualmente hasta que los años fabricaron el paisaje actual.

        El caso es que fue entrar el siglo XXI en la carrera del tiempo y empezar a desplegarse en torno a la antigua cárcel, hoy oficina de Turismo (y que en adelante llamaré Turismo), una asombrosa concentración artística que concita la atención de turistas estudiados y avilesinos avispados y que a continuación detallo.

        En la primavera de 2001 y en una medianera de un edificio que da a la calle Jovellanos y frente al lateral de Turismo, el colectivo ‘Abstracta’ realizó un mural basado en una  idea del empresario (de nacionalidad egipcia) Tarek Amal que habiendo realizado reparaciones en la fachada del inmueble las coronó con la silueta de un caballo tirando de un carro, en alusión a una guarnicionería que hubo en esta zona y que lucía en su puerta, como reclamo publicitario, una cabeza de caballo. El mural da frente al lateral de Turismo y fue como un pistoletazo de salida.22.carcel. panoramica. IMG 8780 300x143 Extraño fenómeno en torno a un edificio del Casco Histórico

        En 2002 se instala, encastrado en dicho lateral, que da a la calle Jovellanos, la obra ‘Eslabón’ del artista andaluz Pepe Noja, una escultura en alusión a la libertad recobrada, simbolizada con la rotura del eslabón de una cadena.

        También en 2002 y en un nuevo espacio, que sería llamado plaza de José Martí, en la parte trasera de Turismo, Ramón Rodríguez realiza, sobre la pared del fondo del solar, su mural de azulejos ‘Pasionarias’.

        En 2003, en la vieja plaza conocida como ‘Del Pescado’ y mirando hacia Turismo, se instala ‘Hélices’, de autor anónimo y regalo de la ciudad francesa de Saint Nazaire, entonces recién hermanada con Avilés. Con el tiempo (mayo de 2011) dicha escultura se trasladó más cerca de Turismo, a la esquina que forman las calles Llano Ponte y Ruiz Gómez (o La Cárcel).

        En 2005 y en la plaza de José Martí se coloca un busto suyo, obra del cubano Alberto Lezcay. En una lápida de metal colocada sobre el pedestal se puede leer «José Martí y Pérez (1853–1895) Héroe nacional de Cuba, poeta, escritor, pedagogu, políticu y universal pensador llatinuamericanu. Conceyu Avilés, 2005». Textual, oiga.22.carcel. plaza jose marti.IMG 88622. 300x188 Extraño fenómeno en torno a un edificio del Casco Histórico

        En 2007 y en la misma plaza, parte trasera de Turismo, el artista avilesino Ramón Rodríguez, realiza otro mural, éste de grandes dimensiones, que ocupa toda la medianera de un edificio de cinco pisos. Se titula ‘Cubavilés’ y el motivo son grandes hojas de palmera y carbayo.

        Por cierto, que esta plaza fue como una premonición, de un gran centro cultural internacional, obra del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer (a unos cien metros de Turismo) e inaugurado en 2011.

        No me digan que no llama la atención el extraño magnetismo artístico del histórico edificio del siglo XIX –que como cárcel estaba a la sombra y hoy luce al sol como Turismo– que ha venido sumando año tras año, en este siglo XXI, tres murales y tres estatuas en torno a él.  

       Como arquitectónicamente llama la atención el Centro Niemeyer, que fue para muchos el símbolo de un nuevo futuro para Avilés, del turismo cultural por ejemplo. Mi compañera literaria dominical, Mercedes de Soignie lo definió excelentemente, la semana pasada, como el que en su día «unió e hizo vibrar a una comunidad que se caracteriza precisamente por lo contrario, haciéndoles sentir parte del mundo, dando renovada vida a la villa, solo queda un triste por lejano recuerdo».

       Históricamente, el Niemeyer fue la gran esperanza blanca de Avilés derribada por una ventolera política imperdonable.  

VER:http://www.elcomercio.es/aviles/201508/09/extrano-fenomeno-torno-edificio-20150809003453-v.html

La década furiosa

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 02-08-2015

(La de los cincuenta del pasado siglo XX, con la instalación de la gran industria encabezada por la siderúrgica Ensidesa, cambió Avilés y su comarca, para siempre).

        Ensidesa tuvo varias décadas en su trayectoria. Los años 50 fueron los de la furiosa puesta en marcha; los 60, las vacas gordas; los 70, la belicosa; los 80, las vacas flacas; los 90, la del chollo privatizador. La actual es una variedad de tembleque, llamado Mittal.

       Una vez puestas las cosas en su sitio, creo que el hecho social más relevante de la antigua villa asturiana de Avilés en toda su Historia fue la instalación, a mitad del pasado siglo XX, de un gigantesco conglomerado metalúrgico a cuya cabeza estaba ENSIDESA.

22.DECADA x.Aereo .1952.rellenando MARISMAS para Ensidesa.FB rico 311211 300x262 La década furiosa

1952. Aéreo de Avilés. A la izquierda relleno de marismas para la instalación de ENSIDESA. (Foto gentileza de Ricardo García Iglesias)

       Ya hacía un par de años que en Avilés se estaban instalando ENDASA (actual ALCOA) y Cristalería Española (actual St. Gobain), cuando en el verano de 1950 el Boletín Oficial del Estado (BOE) –el diario de más tirada de España junto con el deportivo ‘Marca’– publicaba un decreto por el que se creaba la Empresa Nacional Siderúrgica S.A. (ENSIDESA), para abastecer a España de acero. Se decidió instalar la factoría en la margen derecha de la Ría de Avilés, en terrenos de marisma (la ciudad, desde el siglo XIX, no ha parado de extenderse a costa de desecar marismas) en dirección a Llaranes y Trasona. La noticia no salió en televisión porque todavía no la había.

        Avilés era, entonces, una población de 21.270 habitantes y su Ayuntamiento manejaba un presupuesto anual de 3.325.063,68 pesetas (19.984,04 euros).

        Pero desde 1950 la histórica ciudad se volvió histérica desatándose una furia demográfica tal que en 1960 había duplicado su población y en 1978 la cuadruplicó con creces, al pasar de los 90.000 habitantes. Una barbaridad.

        España era entonces un país pobre y la construcción de la gigantesca siderúrgica y su puesta en marcha atrajo a miles de personas de todo el país que llegaron, por así decir, en tromba. Los problemas de vivienda, sanitarios, educativos, fueron dramáticos. Era dificilísimo gestionar aquella confusión. La ciudad no daba abasto a integrar a tantos inmigrantes que vinieron a buscar empleo a una ciudad por cuyo puerto, paradójicamente se habían ido desde muchos años atrás miles de emigrantes asturianos a América. Ahora era Avilés la tierra de promisión laboral. Surgieron poblados que rodearon la ciudad, un anillo urbanísticamente desafortunado excepto el poblado de Llaranes.

22.DECADA x parque del muelle 1956 206x300 La década furiosa

1956. Parque El Muelle. Martín del Río y Sofía Legazpi, con sus hijos Luis-Alfonso y Alberto.

        Por entonces yo era un niño que recuerda el continuo ruido de máquinas y camiones, las prisas de multitudes de blanco y negro, la  contaminación en technicolor, manchando el paisaje y envenenando al paisanaje. Algunas cosas se solucionaban sobre la marcha, como la eliminación de enormes colas de trabajadores ante Correos, cuando sus pequeñas oficinas estaban frente al teatro Palacio Valdés, para girar dinero a sus familias. Tuvieron que hacer –a toda pastilla– un edificio mayor en la calle La Ferrería.

        Para mi fueron años de tranvía eléctrico, de soportales de Galiana camino del instituto Carreño Miranda. De juegos en la plaza del Pescado y en ‘El Jardinín’ (plaza Álvarez Acebal). De cines Marta, Clarín, Iris y Florida. De un Real Avilés de tercera, luego de segunda y que casi sube a primera división. De playas de San Balandrán y San Juan. De parques, Las Meanas en fiestas, pero El Muelle todo el año.

        Los alcaldes que llevaron el peso municipal en aquel período fueron: Román Suárez Puerta, Eduardo Fernández Fernández–Guerra y Francisco Orejas Sierra. Ellos y las tensiones generadas por la ‘invasión’ industrial y sus consiguientes tormentas sociales y laborales son episodio aparte.

        Fueron diez años que cambiaron para siempre la vida de Avilés, un acontecimiento histórico del que, desde hace unos años, se están borrando (a ritmo de goma–2) sus huellas más emblemáticas, ni un sólo Horno Alto, ni la mismísima Térmica quedaron en pie. Precisamente estos días se anuncia la  condena a muerte del edificio conocido como ‘La Telefónica’ de Llaranes, una perla arquitectónica. A estos efectos, Avilés sigue sin mirarse en el espejo de Arnao.

        En aquella década furiosa la histórica villa asturiana se convirtió en una de las ciudades industriales más importantes de Europa. Hoy, aunque las cosas han cambiado mucho, aún le quedan al norte el zinc de AZSA (que viene del siglo XIX), al sur el acero de Arcelor-Mittal, al este el aluminio de Alcoa y al oeste el cristal de Saint Gobain.

        Son los puntos cardinales que componen una geografía industrial de multinacionales, creada mayormente a mitad del siglo XX, en torno al casco histórico del Avilés milenario. Y aquí seguimos, después de lo del Niemeyer, más rotos que nunca pero tan vivos como siempre.

El monumental Arnao industrial

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 26-07-2015

(El Museo de la Mina amplía su contenido saliendo a la calle para explicar la historia del singular poblado, bastantes de cuyos edificios forman parte del Conjunto Histórico Industrial de Arnao).

         La historia de la extracción vertical del carbón en Asturias se inició frente al Océano Atlántico en lo alto de una pequeña bahía de la costa central regional de la comarca de Avilés, municipio de Castrillón. Y allí sigue clavado, entre arrecifes y valles, uno de los pueblos más singulares del norte de España llamado Arnao.

         La histórica mina –que además fue la primera submarina de España– acoge hoy un museo que muestra la riqueza patrimonial de Arnao, mucha de la cual está reconocida, oficialmente, como Conjunto Histórico Industrial.

         En las antiguas salas de máquinas y mantenimiento, se exhiben paneles informativos, objetos y diversos elementos mineros que ayudan al visitante a comprender la explotación y características de esta instalación industrial milagrosamente conservada, tal como puede constatar el visitante si desciende en la jaula minera y pasea por las viejas galerías que discurren por zonas marinas.22.ARNAO FOTO. 000000.Arnao . IMG 3170 copia 225x300 El monumental Arnao industrial

         Ahora el Museo da un paso más y sale a la calle, porque resulta que las calles del poblado también son un museo tomando el fresco. La de Arnao es una fascinante Historia de historias.

         En 1833 llegaron de Lieja técnicos belgas –una vez constituida la Compagnie Royal Asturienne des Mines (Real Compañía Asturiana de Minas)– y bajo su dirección se construyó y comenzó la producción de carbón, cuya parte exterior más vistosa –y sin duda el símbolo de todo el legendario tinglado industrial de Arnao– es el original castillete, en buena parte revestido de zinc, que tiene categoría de monumento.

         En 1854, a escasos metros de la mina, se puso en marcha una factoría de fabricación de zinc. Y por las laderas de la colina –entre la mina y la fábrica– fue creciendo un poblado donde habitaban todos los trabajadores del complejo, desde el patrón, arriba (en la cúspide de la pirámide), hasta el peón, abajo, en el húmedo valle.

         Era una comunidad de lo más cosmopolita e idiomáticamente una bien avenida torre de babel, donde predominaba el español pero había presencia del francés, valón, inglés, alemán, idiomas de directivos y técnicos de diversos países que aquí trabajaron y vivieron. Una Europa en miniatura.

          En 2015 ahí siguen las construcciones de entonces y el Museo de La Mina de Arnao explica ahora detalladamente a los visitantes, sobre el terreno, este ‘pueblo de zinc y fuego’ como dice el arqueólogo Iván Muñiz, director –junto con el ingeniero Guillermo Laina– de este museo que –activo como pocos– no se limita a la cosa estática museística sino también a lo que lo rodea, caso del antiguo poblado donde sus edificios –casas, escuelas, economato y hospital (observen la curiosa ausencia de iglesia)– muestran una época y un modo de entender la organización social desconocida, hasta entonces, en España.22.arnao .ARNAO CITY1 300x254 El monumental Arnao industrial

           De todo lo anterior es fácil deducir que el Arnao de Castrillón es un lugar excepcional.

          Y la prueba del nueve es que desde hace cientos de años han venido viajando hasta aquí para conocerlo gentes de mucha categoría industrial, aparte de personalidades a darse pisto, por ejemplo un Príncipe de Asturias –Alfonso de Borbón en 1920– recibido con un escudo, colocado en un arco a las puertas de la fábrica, que apuntaba ‘Asturias Nunca Vencida’. Aunque el ranking de visitantes sigue encabezado por la Reina Isabel II de España, en 1858, y el Rey Alfonso XII en 1877, que vinieron en épocas donde el transporte era de risa y las carreteras de pena. Costaba llegar a este lugar de la costa asturiana, a dos kilómetros de Piedras Blancas y a uno de Salinas, pero observen que llegaban gentes de trono y tronío.

          Y por si no estuviera suficientemente clara la importancia de Arnao en la historia social e industrial nacional, hace apenas cuatro meses se descubrió que aquí funcionó la primera línea de ferrocarril de España, título que hasta ahora ostentaba la línea Barcelona–Mataró.  

          Arnao –que merece tesis doctorales a espuertas– es pionera en extracción de carbón, fabricación de zinc, organización socio–laboral y transporte ferroviario, factores que la han convertido en un exponente de importancia internacional. Hagámonos el favor de darnos por enterados.

          Yo creo que –aunque en algunos países como los Estados Unidos de América el zinc se utilice para fabricar monedas– Arnao no tiene precio.

La plaza de Pedro Menéndez

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 19-07-2015

A finales del siglo XIX llegó a Avilés una catarata de modernidad: nuevo puerto marítimo, ferrocarril, luz eléctrica, teléfono… pero sobre todo dinero para cambiar la ciudad, mayormente de los indianos que regresaban de una Cuba independiente que había dejado de ser una provincia española.

          Avilés, urbanísticamente, estaba amojamada y forzosamente tenía que crecer al demandárselo el progresivo aumento de población. Eso ya había ocurrido en el siglo XVII y de aquel arreón urbanístico nacieron las maravillas de la plaza de España y las calles porticadas de Rivero y Galiana.

22.plaza Pedro Menendez. Relleno MARISMAS parque Muelle 300x125 La plaza de Pedro MenéndezSiglo XIX.

          Aquel fue un ensanche hacia el sur porque al norte estaban el mar y la muralla, aparte de la carencia de tecnología para construir en zonas húmedas. Pero a finales del siglo XIX eso ya era posible, y como a la muralla le habían dado matarile, vino el cambio variando la ubicación del puerto (cuyos muelles siempre había estado entre lo que hoy es parque El Muelle y el segundo tramo de la calle La Muralla) y desecando las marismas de la zona.

          Del cambio de líquido a sólido surgió un formidable solar que unió Sabugo con la Villa y donde se aposentaron la plaza del mercado (o Plaza Nueva y seis nombres más) y un parque (El Muelle). Al espacio de terreno que los separaba se la llamó calle de Pedro Menéndez, luego cambiado por plaza, y fue el primer homenaje oficial al marino avilesino fundador, en 1565, de San Agustín de La Florida, la hoy considerada ciudad más antigua de los Estados Unidos de América.

222.plaza Pedro Menendez desde terraza Colon. 100813 300x136 La plaza de Pedro MenéndezSiglo XX.

          A mitad del siglo pasado ésta plaza y el parque tuvieron un gran protagonismo social al ser lugar de ocio masivo en un tiempo donde aún no habían entrado en juego bares y discotecas. Pero el cambio de modas y hábitos sociales hacia ellos redujeron la presencia multitudinaria a la noche de San Juan y poco más. El parque Ferrera le dio la puntilla.

          Donde había una esquina de cine, con un clásico Café Colón con terraza aérea amueblada, ahora hay calamidad. Donde había un periódico hay pasteles (el primer domicilio de LA VOZ DE AVILÉS, en 1908, estuvo en el local hoy ocupado por una confitería) y donde había tranvía y autobuses solo hay taxis.

          Actualmente la plaza –triangular como el parque– está delimitada por el ala este de la plaza del mercado dotada, aquí, de espectaculares fachadas, la calle de La Muralla, el parque El Muelle y un moderno inmueble –donde tiene su sede el Casino de Avilés– construido entre las calles de La Estación y Emile Robin.

223.plaza pedro menendez 3. IMG 8521 300x114 La plaza de Pedro MenéndezSiglo XXI.

          En su centro hubo una gran farola que a mitad del siglo pasado el Ayuntamiento desmontó para instalar una fuente estándar anunciada como luminosa. Pero como estaba averiada cada dos por tres se la llamaba ‘La malparida’, ya que ni hacía aguas ni daba a luz.

          En 2015 la fuente mana mejor, pero sin colorinos. Aunque sigue entristecida y sosa, pero no tanto como el vecino parque El Muelle cuya tristeza golpea, pues falto de un aprovechamiento ciudadano está limitado (salvo excepciones) a lugar de paso, constituyendo un llamativo fracaso social y cultural de Avilés. Se ha quedado parado en el tiempo ante la pasividad –manifiesta falta de imaginación– de los sucesivos gobiernos locales.

          Dicen los funámbulos que cuando más peligro tienen de caerse es cuando se quedan quietos.

Los 200 años de los Caños de Rivero

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 12-07-2015

(Fue en 1815 cuando se inició el proceso final de construir esta fuente que junto con una capilla, vistosas medianeras, árboles del parque Ferrera y  soportales de Rivero, conforma uno de los rincones urbanos más famosos de Avilés).

          Antes decías Caños de Rivero y se entendía que te referías exclusivamente a la fuente de dicha calle. Pero en los últimos tiempos los conceptos urbanos varían a la misma velocidad que lo vienen haciendo muchas de las actuaciones de mejora de la imagen de calles y lugares del casco histórico de Avilés. Y a las fotos, de una antigüedad superior a los treinta años, acudo en auxilio de este argumento.

          Por tanto si ahora escribes sobre los Caños de Rivero, se entiende que lo estás haciendo sobre un atractivo rincón compuesto por fuente, capilla, medianeras, árboles y soportales de esta calle de Rivero, una de las más singulares de Asturias.22.caños de rivero.Img 8133 bis 300x124 Los 200 años de los Caños de Rivero

          Así que si bebes agua de los Caños de Rivero no hagas caso del refrán chino que dice que «Cuando bebas agua recuerda la fuente» porque bebiéndola aquí lo que se te mete en la neurona es el lugar, por mucho que diga el proverbio asiático.

          El que fuera secretario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el intelectual madrileño José Francés (hijo predilecto de Avilés, quien junto con el arquitecto estatal Luis Menéndez–Pidal Álvarez, hicieron posible en 1955 que el Estado español catalogase buena parte del casco antiguo avilesino como Conjunto Histórico Artístico) ya había escrito en 1944 que importa «conservar esa fuente y a cuanto la circunda, por su gran interés romántico y librarla desde luego, de un lavadero que conviene des­montar para mayor belleza y placidez del conjunto».

          Contra lo que pueda parecer, Rivero es lugar muy antiguo. En tiempos medievales era conocido como arrabal situado a la salida de la muralla y en el camino real que comunicaba Avilés y Oviedo. Se ‘ordenó’ como calle en el siglo XVII cuando Avilés, por necesidades demográficas, necesitó extenderse fuera de las murallas y se fue enriqueciendo urbanísticamente –junto con Galiana– con largos y abundantes tramos de soportales, singularidad arquitectónica local. Hoy es la calle peatonal más larga y transitada de la villa. Comienza en la plaza de España (El Parche) con un palacio a su izquierda y su final, a los 440 metros, marca uno de los límites del casco histórico de Avilés.22.caños de rivero. FUENTE Y LAVADERO.1890Imagen3 300x202 Los 200 años de los Caños de Rivero

          Antigua, también, es la reivindicación que los vecinos de Rivero hicieron de una fuente (la que tenían más cercana era la de los Caños de San Francisco) no solo para saciar la sed, lavar, cocinar y asearse, sino también como auxilio elemental contra los incendios.

          Y llegaron a hacerse cálculos y levantar planos por parte de dos maestros arquitectos: en 1767 Pedro A. Menéndez y en 1796 Francisco Pruneda (antepasado del famoso editor de ‘El Eco de Avilés’, primer periódico local), pero siempre alguna circunstancia lo impedía.

          Fue en 1815, cuando el maestro–arquitecto Francisco A. Muñiz Lorenzana (según estudio que le tengo leído al profesor de Historia del Arte, Vidal de la Madrid) informa atendiendo nuevamente, al deseo de los vecinos (quienes en 1786, echándole estímulos al asunto, habían llevado su protesta, por escrito, a la Real Audiencia del Principado) de levantar una fuente –que se materializaría al año siguiente– escogiendo como emplazamiento un lateral de la capilla del Santo Cristo y San Pedro (la actual es de fines del siglo XIX y es heredera de una ermita que existió aquí, cuando menos desde el siglo XVII). La obra constituyó, a la vez que fuente, un destacado elemento de adorno urbano (al igual que Los Canapés) en la nueva carretera Avilés–Oviedo.

          Está formada por un pilón circular que rodea un núcleo central macizo del que salen tres caños, todo ello coronado por un elegante jarrón de piedra y limitado, hoy, por un espacio semicircular con bancos de piedra que lo separa del parque Ferrera cuya entrada principal se encuentra a escasos metros de la fuente. Pegado a ella existió un lavadero techado, que fue desmontado a mitad del siglo pasado tal como pedía José Francés.22.caños de rivero manando vino fb castor 200912 300x225 Los 200 años de los Caños de Rivero

          Hoy, la fuente, envuelta entre el arbolado del parque Ferrera, la capilla del Cristo y San Pedro (‘San Pedrín’), dos medianeras triangulares superpuestas con hermoso mirador de madera y los soportales de la calle, componen un paisaje mágico frecuentemente utilizado en libros y prensa para ilustrar textos sobre el casco histórico de Avilés.

          Tan inspirador es el lugar que uno de los caños de la fuente llegó a manar vino tinto un día de San Pedro. La gente no daba crédito, excepto los organizadores del festejo. Yo lo viví y doy fe de que mi boca alcanzó el chorro y bebí vino de la fuente de agua de Rivero, sin que se me cayeran –del susto milagroso– los estímulos al suelo.

          Inolvidables Caños del impagable Rivero de Avilés.

Los caminos de hierro y otros acontecidos hace más de 100 años

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 05-07-2015

(El 5 de julio de 1893 -justo hace hoy 122 años- los asuntos tratados en una reunión del Ayuntamiento avilesino nos acercan a la realidad de entonces).

         En la madrugada del 5 de julio de 1893, aburrido de empollar leyes para terminar una abogacía que apenas ejercería, abrió la ventana de la habitación y oteando el cielo descubrió un cometa que, desde en tonces, llevaría su nombre. O sea, Mario Roso de Luna.

         Este polifacético personaje extremeño (periodista, escritor, erudito, editor, astrólogo, ocultista, ateneísta, masón y sabe Dios cuantas cosas más) tiene recogido, entre sus montañas de escritos, cosas sobre Avilés, una ciudad que lo hechizaba. Tiene escrito que «Estaba en la histórica Avilés, la ciudad de las primitivas leyes estampadas en ‘tesseras’ de bronce y, siglos mas tarde, del famoso Fuero Municipal… Estaba, digo, en la ciudad que llegara en su libérrima y patriótica autonomía a llamarse ‘república’ en sus acuerdos municipales, y tuviese a grandísima gala el que sus vecinos, según Fuero, no pagasen desde el mar hasta León portazgo ni pontazgo» (‘El tesoro de los lagos de Somiedo’. 1920).22.aviles. FERROCARRIL.el correo de asturias.Imagen51 211x300 Los caminos de hierro y otros acontecidos hace más de 100 años

            Y hablando de acuerdos municipales hay que referirse a los tomados, en Avilés, aquel 5 de julio de 1893 (hace hoy ciento veintidós años), el mismo día en cuya madrugada el estudiante Mario Roso de Luna descubrió el cometa Mario Roso de Luna, aunque luego le discutieran su nombre.

            En torno a las tres de la tarde se reunieron, en el salón de plenos del Ayuntamiento avilesino, nueve concejales y José Cueto (alcalde que ocupó el cargo entre 1891 y 1894) tomando una serie de acuerdos que el secretario nos dejó reflejados en el libro de actas que se guarda en el Archivo Histórico de Avilés.

          Comenzaban entonces las reuniones municipales leyéndoles, el secretario, a los políticos locales, los Boletines Oficiales del Estado para que se diesen por enterados de lo que se cocía en Madrid. Dada la hora –las tres de la tarde es el yunque del calor veraniego –y la monotonía de la prosa legislativa, aquello debía ser todo un trance por mantener el tipo, para no ser derrotados por una somnolencia acelerada por la digestión de la reciente comida. Dicen que pocos lo lograban.

            Pero pronto se espabiló el ambiente cuando el Alcalde tomó la palabra para decir que «tenía noticia de que dentro de breves días llegaba a esta Villa el Excmo. Sr. Marqués de Pinar del Río» y estaba por determinar el recibimiento que debería de hacérsele por los favores que este personaje había dispensado a Avilés.

         Entre otras cosas el rico indiano, residente en Cuba y de nombre Leopoldo Gon­zález—Carbajal Zal­dúa, había regalado a la ciudad una planta industrial que hizo posible el alumbrado eléctrico públi­co en Avilés, incluso antes de que llegara a Oviedo y a Gijón, haciéndonos líderes regionales en moder­nidad luminosa.

         Y sabiendo que vendría en el flamante ferrocarril (otro triunfo ciudadano reciente) se determinó que dos concejales y el secretario del Ayuntamiento se adelantaran a recibirle a Villabona, donde los viajeros (del Express Madrid-Gijón que invertía 22 horas en el trayecto, adelanto enorme comparado con lo que antes eran días de viaje en carruaje tirado por caballos) con destino a Avilés hacían trasbordo. El Alcalde y el resto de las autoridades locales lo esperarían en la estación de la Villa, junto con la Banda de Música municipal… a la que también se encomendó que en la noche de ese día le diera al marqués «una serenata, obsequiando de este modo y cual se merece tan querido hijo predilecto de esta Villa». También se lanzarían cohetes, a cargo del municipio, desde la estación situada en la entonces avenida de Pravia, hoy de Los Telares.

            No hacía ni tres años (por un pelín) que el ferrocarril había llegado a Avilés, pues lo hizo el 6 de julio de 1890. Recuerdo que en esto de los caminos de hierro  tenemos mucho que decir, pues hace unos meses que se descubrió que somos pioneros en España (título que, hasta ahora, ostentaban los catalanes), al haberse descubierto, en el mágico Arnao de Castrillón, la primera línea de ferrocarril que hubo en el país y cuyo trazado es de 1836.22.aviles. 0073 TRANVIA 300x187 Los caminos de hierro y otros acontecidos hace más de 100 años

            El segundo orden del día de aquella reunión, fue también referido a más caminos de hierros. Eran los de un nuevo medio de transporte comarcal, para el que el Gobernador Civil había dado el preceptivo visto bueno.  Se trataba del «tranvía de vapor de Avilés a la Playa de Salinas» y que con el tiempo sería conocido popularmente como La Chocolatera. De los vagones tiraba una pequeña locomotora que soltaba un penacho de humo de color marrón que se movía entre el Parque El Muelle y Salinas, la mayor parte del trayecto (Avilés–La Maruca–Raíces) coincidente con la carretera general desviándose en Raíces hacia la famosa población costera castrillonense.

          Estuvo funcionando bastantes años coincidiendo algunos –la transición de la nube al trole duró hasta 1933– con el tranvía eléctrico (Villalegre–Avilés–San Juan de Nieva–Salinas–Arnao–Piedras Blancas) que entró en servicio en 1921 y fue clausurado en 1960.

         También aquel 5 de julio de 1893, los munícipes ‘quedaron enterados’ (frase muy habitual en los libros oficiales municipales, sinónimo de botella medio llena o medio vacía) de las gestiones del Alcalde –presionado por asociaciones comerciales provinciales tal y como habían hecho con otros ediles asturianos– cerca del diputado del distrito de Avilés y líder del partido liberal Julián García San Miguel (o sea el  Marqués de Teverga, entonces todopoderoso de la política local) para que presionase contra el impuesto que sobre el vino pretendía el ministro de Hacienda de entonces, el famoso Germán Gamazo, intentando poner orden en el tinglado comercial español, sin entender que siempre habrá excepciones, sin atender al refranero castellano que pregona que el miedo guarda la viña y que la mujer y el vino sacan al hombre de tino. No se hable más.

22.aviles. rosodeluna Los caminos de hierro y otros acontecidos hace más de 100 años

Mario Roso de Luna (1872-1931)

        Se aprobaron otros asuntos, como la traída de aguas a Villalegre y la constitución de una comisión para construir nuevo lavadero en Sabugo que más tarde se levantó en la calle González Abarca, donde todavía puede verse parte del mismo, desmochado, cerrado a cal y canto y muerto de risa. El Ayuntamiento nunca supo que jabón utilizar en este antiguo lavadero para su aprovechamiento ciudadano.

         Finalmente, asunto muy debatido fue la compra de instrumentos solicitados por la Banda de Música municipal para «satisfacer cumplidamente su cometido durante las próximas ferias de San Agustín», pero por muy bien que sonara la cosa, resulta que no había dinero presupuestado para sinfonías y hubo que sacarlo de otras partidas, con la oposición del concejal José Rodríguez Maribona que argumentó, con lógica, que «mientras haya obras acordadas y pendientes de ejecución no deben emprenderse otros gastos que considera de menos importancia para los intereses generales de la localidad». Pero no.

         Salió un si, porque no olvidemos que la Banda Municipal de Música, tenía que actuar dentro de unos días, en la estación de ferrocarril en el recibimiento oficial al marqués de Pinar del Río y por la noche darle una serenata ante su domicilio, tal y como había aprobado la Corporación al comenzar la sesión. Así que a comprar clarinetes y a no tocar violones, instrumento impropio de una banda de viento.

         Sólo faltaba que la música oficial desafinara y el Ayuntamiento de Avilés diera la nota ante el ‘hidroeléctrico’ marqués. Sólo faltaba.

Un ministro y una cárcel de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 28-06-2015

(A Servando Ruiz Gómez, que fue ministro de dos Gobiernos de España, se le dedicó una calle donde estaba ubicada la cárcel de Avilés).

         Así como en el Gobierno de España, naturales o vecinos de Avilés hubo tres ministros de Hacienda  -entre el último tercio del  siglo XIX y el primero del siglo XX- también hay que decir que cárcel del partido (judicial), por aquel tiempo y en la villa, solo hubo una.

          Por haber, ministros avilesinos hubo más, pero el que tres de ellos (Servando Ruiz–Gómez, Julián García Sanmiguel o marqués de Teverga y José Manuel Pedregal) lo hayan sido de Hacienda es cosa que llama la atención, teniendo en cuenta, además que la población de Avilés era modesta en número.

22.ruiz gomez. calle Ruiz Gomez.ANTES DEL TREN SERA POSIBLE.castor fb 290712 300x185 Un ministro y una cárcel de Avilés

La calle Ruiz Gómez en 1900.

          Pero Servando Ruiz–Gómez González–Llanos tiene doble mérito, no por doble apellido claro, sino porque dos fueron los ministerios que dirigió: Hacienda y Estado.

         Nació en Avilés, el 23 de octubre de 1821 y de niño emigró (junto con su familia, se entiende) al Caribe (Jamaica y Cuba), temeroso su padre de represalias por parte de aquel engendro real, en todos los sentidos, conocido como Fernando VII por haber participado (el padre del niño Servando) en el levantamiento del general Riego contra dicho monarca, que se negaba a jurar una Constitución que modernizaba España.

         Ruiz Gómez estudió en diversos países de Europa y en 1842 regresó a España afiliándose al Partido Progresista. Fijó su residencia en Oviedo (también viviría en Gijón y La Coruña), pero en Oviedo fue alcalde tras participar en la junta revolucionaria de 1854 y luego elegido diputado (más tarde lo sería también por Avilés y otras demarcaciones), pero circunstancias diversas le obligan a retirarse de la política, cosa que aprovecha para fundar dos semanarios: El Eco de Gijón y La Crónica.

         Con la revolución de 1868 fue elegido gobernador civil de Asturias. Ingresa, en 1870, en el Partido Radical, llegando a ser ministro de Hacienda, en el gabinete presidido por Ruiz Zorrilla. Más tarde se trasladó a Francia regresando con la Primera República, aunque ya con sus ideas progresistas un tanto apagadas y con las luces largas conservadoras encendidas. Monárquico y liberal, en tiempos de Alfonso XII, fue elegido miembro del Consejo de Estado y senador vitalicio. En 1883, en el gobierno del asturiano Posada Herrera, fue ministro de Estado de 1883 a 1884.

           El 19 de agosto de 1888 falleció en un hotel de Vigo, donde vivía solo, sin haber podido superar el trauma del fallecimiento de su esposa y de su hija.22.RUIZ GOMEZ. foto carnet Servando Ruiz Gómez 222x300 Un ministro y una cárcel de Avilés

          A este destacado personaje de la vida española, su ciudad natal le debía un homenaje que concretó dándole nombre a una calle. Pero no tuvo suerte y me explico.

          La que hoy lleva el nombre oficial de Ruiz Gómez (o sea ‘de la cárcel’) fue un camino que discurría a las afueras de la muralla y llevaba a la fuente de Corugedo, ubicada por estos lares. Cuando la cerca medieval fue derribada (entre 1818 y 1821) fue conocida como calle de la Cuesta de Corugedo. Más tarde al ser urbanizada y levantarse en ella la nueva cárcel (1845) de cajón le vino el nombre: Calle de la Cárcel. Pero en 1896 el Ayuntamiento, presidido por Cesáreo de Silva Inclán, la renombró como de Ruiz Gómez, aunque el personal siguió conociéndola con la denominación penitenciaria. Y en esas seguimos.

         La calle ‘de la cárcel’ (o sea de Ruiz Gómez) era antes la comunicación, en línea recta, desde el mismísimo centro de Avilés (plaza de España o El Parche) hacia el cabo Peñas, Luanco y el este de Asturias. Terminaba donde empezaba el puente metálico de San Sebastián, construido en 1893, pero que a partir de 1950 –con la llegada de ENSIDESA, y compañía– perdió su protagonismo a costa del nuevo puente Azud, al que algunos siguen llamando puente Azul.

          La calle de Ruiz Gómez (o sea ‘de la cárcel’), empinada como pocas de Avilés, tiene actualmente una ‘boca’ enorme, por donde entran y salen coches que utilizan el parking subterráneo que hay bajo la plaza de España.

         Por la acera derecha, finaliza en dos hélices que pertenecieron a un trasatlántico y que mostradas en paralelo vienen a componer una pieza escultórica de mucho peso (2.670 kilos cada una) donadas por la ciudad francesa de Saint Nazaire, famosa por sus astilleros, y hermanada con Avilés desde 2003.

22.ruiz gomez. IMG 7891 BIS 300x225 Un ministro y una cárcel de Avilés

La calle en 2015. A la derecha, la Oficina de Turismo (antigua cárcel).

         Por el lado izquierdo, la calle ‘de la cárcel’ (o sea de Ruiz Gómez) desemboca en la de El Muelle que discurre paralela a la Ría. En este margen, antes abundante en pequeñas cafeterías, subsiste (gracias a Dios) una de las más tradicionales casas de comidas de Avilés: ‘La Eritaña’.

         Pero quien llama la atención es la Oficina de Turismo, antigua cárcel del partido judicial de Avilés, por su destacada arquitectura merecedora de formar parte del Conjunto Histórico-Artístico de Avilés. Este edificio, un episodio aparte, es la madre del cordero del ‘conflicto’, en cuanto a denominación popular, que tiene planteada la calle de Ruiz Gómez (o sea, la ‘de la cárcel’).

         Próximo al final de la rúa destaca el edificio nº 23, el que hace esquina con la calle Jovellanos, diseñado por Manuel del Busto, quien cuenta con importante obra en Avilés entre la que destaca el Teatro Palacio Valdés. El arquitecto cubano trazó la casa con dos alturas, las que tiene hoy fueron añadidas ulteriormente por la propiedad.

          Hoy la calle ‘de la cárcel’ (o sea de Ruiz Gómez) ha ganado en categoría social, pues enlaza en línea recta el centro de la ciudad con el Centro Niemeyer, y en línea quebrada con el Teatro Palacio Valdés.

          Ya tengo escrito que el destacado ciudadano Servando Ruiz Gómez difícil tiene el protagonismo popular (que no el oficial) en el callejero de su villa, donde muchos de sus conciudadanos –excluido el sufrido gremio de carteros del servicio de Correos– cuando los visitantes les inquieren por la dirección de la Oficina de Turismo, tienen que pisar a fondo el frenillo, de la lengua, para no mandarlos a la cárcel.


Alberto del Río Legazpi
Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta

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