El mercader de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 01-05-2016

(Alabado hoy como como ‘l’homme d’affaires’ o ‘il mercante asturiano’, Gómez Arias es el representante de un tiempo, de una tierra y de una sociedad, a la par que uno de los personajes más curiosos, algunos hablan de mítico, de la historia asturiana).

          Gómez Arias de Inclán fue un destacado avilesino del siglo XV que Tirso de Avilés nos descubre en el siglo XVI.

          Tirso, que era una especie de Cronista ‘Oficioso’ de Asturias, dejó escrito en su ‘Sumario de Armas y Linages’ que «En Avilés ha habido muchos y muy principales hombres y muy señalados, especialmente por la Mar, que parece que el clima de esta villa les dicta ser buenos Pilotos y Mareantes como lo fue un Gómez Arias de Avilés…». Y Tirso de Avilés –que por cierto no era de Avilés sino de Las Regueras– lo pone en paralelo nada menos que con Pedro Menéndez, el Adelantado de La Florida.22.gomez arias. LA VOZ DE AVILES 213x300 El mercader de Avilés

          Pero no será hasta avanzado el siglo XX cuando el historiador Eloy Benito Ruano al publicar una semblanza titulada ‘Gómez Arias, mercader de Avilés’ (editado por Asturiensia Medievalia, 2. 1975) universalice al marino y mercader. En dicha monografía traza un perfil del personaje al tiempo que muestra a la villa avilesina como destacada ciudad portuaria medieval  y detalla rasgos de la sociedad de aquella época.

          Por dicha publicación sabemos que Gómez Arias de Inclán era hidalgo de condición y que tenía casa en Avilés, señalando que debía ser –dada la categoría del personaje– muy parecida, si es que no era la misma, al hoy conocido como palacio de Valdecarzana. Y entre sus enseres personales destaca alguno que no estaba al alcance de la mayoría de la población de entonces como ‘dos camas de ropa’.

          Por pleitos que tuvo, uno de ellos en Ribadeo, sabemos algo más de la enorme importancia que el Alfolí de la sal tuvo para Avilés y de su potencia económica que alguno ha llegado a calificar como una especie de Kuwait salado medieval.22.gomez arias. MEDIEVAL747 300x225 El mercader de Avilés

          Gómez Arias tuvo importantes cargos políticos, y no sólo locales pues entre 1489 y 1496 fue procurador de Avilés ante la corte de los Reyes Católicos, aquellos que unificando reinos terminaron formando un país llamado España. Por ese entorno real, de Isabel y Fernando, andaba Gómez Arias en aquel tiempo en el que también los Reyes Católicos financiaron el viaje de Colón que terminaría tropezando con América cuando iba buscando las Indias.

          El mercader, hombre de gran prestigio entre sus convecinos, tenía –junto con su hermano Esteban Pérez, apodado Cabitos– una empresa naviera con base en Avilés. Se trataba de una pequeña flotilla de barcos, quizá de las primeras de las que se tienen noticia, destinada al comercio marítimo de mercancías.

          Sabemos que, entonces, desde el puerto avilesino los barcos salían cargados principalmente de madera (castaño y roble), pero también mineral (hierro), frutos secos (avellana y nuez), armas (eran famosos los ‘escudos de Oviedo’) así como manufacturas tradicionales de las ferrerías y talleres de Asturias.22.gomez arias. MEDIEVAL742 300x225 El mercader de Avilés

          Y también sabemos de curiosidades como la procedencia –lo delatan algunos de los nombres– de la tripulación de una de sus naves: Juan de Sabugo, Alfonso de Argañosa, Juan de Soto, Pedro de Nabeçes…

          Gómez Arias era un hombre de acción a la par que mercader y marino muy avezado. En 1474, en uno de sus frecuentes viajes al sur peninsular, con destino a Sevilla, su nave ‘Santiago’ al doblar el cabo de Santa María en el Algarve fue atacada por otra al mando de Álvaro Méndez de Serpa, ‘criado del rey de Portugal’, que le birló  barco y mercancía. Gómez, que contaba con influencias en la corte real, donde como dije tuvo cargos de representación, consiguió que los Reyes Católicos intervinieran en el incidente y como quiera que los portugueses no devolvieran lo robado autorizaron al marino avilesino a resarcirse de sus pérdidas sobre bienes de súbditos portugueses hasta un valor que alcanzara lo que le habían saqueado.

          Y como por las buenas no lo devolvieron, Gómez Arias y su hermano Cabitos actuaron por las malas apresando, en 1485, dos carabelas portuguesas que, vaya por Dios, llevaban un ‘cargamento’ de más de 100 esclavos, y encima pertenecientes a unos mercaderes florentinos. Y se lió parda.

          El marino avilesino se apropió de una parte de los esclavos para resarcirse de su pérdida, pero los Reyes Católicos le obligan a devol­ver las dos carabelas, porque de Portugal venía buena parte de la sal al alfolí de Avilés que a su vez lo distribuía a zonas del norte peninsular y Castilla. Y no fuera a ser cosa.

          En este incidente internacional, aparece Avilés relacionado con la esclavitud, tema tabú para los historiadores, con excepciones como la del autor de la semblanza aquí tratada o de la avilesina –hoy trabajando en Sevilla– Helena Carretero que algo tiene publicado sobre tan dantesca cuestión.22.27 de marzo. Avilés 2 de mayo de 2012.IGLESIA parcial CRUCERO BRAEMAR a la dcha. 300x224 El mercader de Avilés

          Y si el cátedro Eloy Benito Ruano nos desvela al personaje Gómez Arias, otro historiador avilesino, actualmente trabajando en Baleares, José Jorge Argüello (autor, por ejemplo, del libro ‘Abillés’) tiene abierta una línea de investigación sobre el hermano del mercader, el tal Esteban Pérez ‘Cabitos’, otro que también se las traía. Aparte de acompañar a Gómez en las aventuras aquí descritas, tuvo protagonismo en la conquista de las Islas Canarias, cumpliendo mandatos reales en Lanzarote y Gran Canaria.

          ‘Cabitos’ también era avilesino aunque algunos estudiosos lo quieran hacer pasar por sevillano o por abulense.

          Igualmente es incierto que Gómez Arias sea la persona a la que se refiere la conocida copla medieval cuyo estribillo es

«Señor Gómez Arias

doleos de mi

que soy muchacha y niña

y nunca en tal me vi»

un tema este sobre la seducción y venta de una doncella a los moros que fue desarrollado también en obras teatrales por Veléz de Guevara, Calderón de la Barca y Tirso de Molina. Y eso aparte de que nombre y apellido (Gómez Arias) se dan frecuentemente unidos en la historia medieval y hay unos cuantos, incluso algún cativo. El que avisa no es traidor.

          Eloy Benito Ruano no descarta –porque encontró indicios documentales– que nuestro Gómez Arias, al hacerse viejo y por ende sabio, ejerciese el oficio de escribano en su villa natal oficio ‘adecuado a su retiro de viejo lobo de mar y hombre de presa o de negocios’. Y le homenajea universalizándolo como ‘l’homme d’affaires’ o ‘il mercante asturiano’, representante de un tiempo, de una tierra y de una sociedad.

          Ese fue Gómez Arias, el mercader de Avilés.

Lavaderos de tabla y sabañones

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 24-04-2016

Recintos, hoy en desuso, utilizados en Avilés a lo largo del tiempo para lavar la ropa a mano y que jugaron un gran papel social por ser el único lugar de masiva y exclusiva reunión femenina. 

          Hay quien opina que las civilizaciones se miden por el consumo que hacen del jabón, uno de los mayores inventos de la humanidad.

          Fue con jabón artesanal como las mujeres avilesinas de la Edad Media con una tabla a cuestas y en la cabeza un barreño cargado hasta los topes, tuvieron que buscarse la vida para lavar la ropa. De la roña corporal ya hablaremos porque es episodio aparte.

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Lavadero de Rivero, con toldo, y caños.

          Solo en las casas de los privilegiados que tenían huerta y pozo de agua en ella se podía lavar con cierta comodidad en un pequeño pilón.

          El resto de la población, del centro, buscaba pozos en los pequeños ríos como el Tuluergo o el Magdalena. Pero había que caminar bastante, así que muchas aprovechaban el agua que arrollaba en la zona baja de Cabruñana razón que explica el porqué de estar allí la fuente de La Cámara.

          También iban a la fuente Corujedo, situada en terrenos donde hoy se asienta la Oficina de Turismo. Doy fe, por trabajar unos años en ella, que las aguas de Corujedo siguen su histórico transcurrir de siglos y aunque a día de hoy vayan subterráneas, la humedad inundaba las paredes como descojonándose del ‘acierto’ que tuvieron los que levantaron allí el edificio –a mitad del siglo XIX– y los que pagaron las sucesivas mejoras realizadas en el inmueble porque el agua sigue trabajando a los inquilinos generando catarros, sembrando reumas o alimentando artrosis. Que el agua es muy caprichosa.

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Fuente y lavadero del Carbayedo.

          En 1755 tenemos noticias de que fue enlosado el suelo de la fuente de La Cámara, situada junto a la puerta de la muralla de San Bernardo, y a la que ‘por razones de higiene’ se la dotó de una cuba de piedra para que se pudiera lavar allí.

          Corrían los siglos y a paso de tortuga avanzaban las ‘técnicas’ en esta cuestión hasta que aparecieron los lavaderos. Estaban situados al lado de fuentes y generalmente provistos de tejado que protegiese –de lluvia y sol– a las lavanderas. Citaré hoy los del centro urbano o muy cercanos a él, porque el resto (los de Miranda, San Cristóbal, La Magdalena, Valliniello y otros) son episodio aparte.

          Por ejemplo, en 1816 los vecinos de Rivero vieron por fin como las autoridades atendían a sus demandas, que habían durado nada menos que varios siglos, para que les dotaran de fuente y lavadero que fueron instalados al lado de la capilla del Cristo y en terreno cedido por el omnipotente marqués de Ferrera. A mediados del siglo XX fue retirado el lavadero (con toldo por tejado) y sustituido por asientos que rodean hoy la fuente.

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Antiguo lavadero de Sabugo.

          En 1851 y en El Carbayedo se levantó un gran lavadero público que estuvo en servicio hasta 1963, año en el que por exigencias del crecimiento de la ciudad fue demolido, trasladándose su fuente a los almacenes municipales a dormir el sueño de los justos, pero hubo suerte y fue reclamada por la parroquia de San Nicolás para que manase agua en su claustro de principios del siglo XVII.

          En 1893 se construye un lavadero en Sabugo, al lado de lo que había sido cementerio. Es un recinto rectangular y cerrado con muro, todavía hoy se puede ver, aunque sin el tejado que estaba sustentado por columnas de hierro. Dejó de funcionar en 1936 y fue recuperado parcialmente en 1999 por alumnos de la Escuela Taller de Fuentes y Lavaderos.

          En 1925 y en Los Telares, antigua avenida de Pravia por donde empezaba entonces a crecer Avilés, fue levantado otro lavadero de parecida traza aunque con columnas de madera. Fue diseñado por Tomás Acha Zulaica, el arquitecto que con Manuel del Busto trazó los planos del nuevo hospital en El Carbayedo.

          Los lavaderos se convirtieron en el único lugar de la población donde se reunían solamente las mujeres. Tenían, pues, una gran importancia social como lugar de reunión e intercambio de noticias, dimes y diretes, al tiempo que daban el callo enjabonando, frotando sobre la tabla y aclarando. Y cosechando sabañones.

          Este sistema directo de comunicación empezó a capotar cuando el Ayuntamiento de Avilés aprobó una nueva canalización diseñada por el primer ingeniero de su historia: Adolphe de Soignie, ciudadano belga y que había venido a España como director de la Real Compañía Asturiana de Minas de Arnao.

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Interior del lavadero de Sabugo.

          La desaparición de los lavaderos fue directamente proporcional a la entrada de las cañerías en las casas del centro urbano, quedando solamente activos los recintos de los barrios donde por supuesto tardaron bastante –algo histórico, por otra parte– en alcanzar esa bendición que entonces era el que te metieran el agua en casa. Para que luego digan.

          Hoy solo quedan en pie y sin uso los de Los Telares y Sabugo. Este último, haciendo esquina entre las calles López Ocaña y González Abarca y sin el uso social en ocasiones prometido por algún rancio concejal que llegó incluso a hablar de sala de exposiciones.

          Pero ahí siguen los restos de este abandonado lavadero color sepia, desmochado e incrustado en edificio blanco y negro, de diseño reciente. Ya advierte Miguel de Cervantes que la verdad siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.

Lumen

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 17-04-2016

(Es el pseudónimo de Luis Menéndez Alonso, famoso poeta avilesino que fue un histórico dinamizador de la cultura local).

 

            En parte de la huerta del convento de San Francisco del Monte (hoy iglesia de San Nicolás de Bari) que durante siglos estuvo dando frutos a los frailes, se construyó a principios del siglo XX un edificio destinado a escuelas públicas y en él se instaló la primera biblioteca pública de Avilés, pionera en el préstamo de libros a domicilio, una modernidad de entonces. Siempre me pareció fascinante este hecho histórico ocurrido en la huerta de los frailes cuando comenzó a dar libros. La agricultura de la cultura.

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Lumen

            Hablo de la histórica Biblioteca Popular Circulante, ya tratada en pasados episodios, fruto de una tertulia de amigos que se reunían en un café (‘La tertulia prodigiosa del Café Imperial’ episodio publicado en LA VOZ DE AVILÉS de 9 de noviembre de 2014) a las órdenes de un ingeniero militar, loco por los libros que guardaba por miles en su casa de la calle de La Ferrería (‘El coronel si tiene quien le escriba’ episodio correspondiente al 18 de enero de 2015). Porque fue el coronel Wenceslao Carreño quien armó aquel primer Patronato de la nueva biblioteca que funcionaba a base de socios y permitía llevar libros para leer en casa algo que tuvo un inmediato efecto multiplicador cultural sobre la población avilesina.

            En el Patronato figuraban intelectuales (miembros de la tertulia, claro) como  Fortunato Sánchez-Calvo, David Arias Rodríguez del Valle o  Manuel G. Wes, fundador y director de LA VOZ DE AVILÉS. Como bibliotecario fue elegido el poeta Luis Menéndez Alonso más conocido como Lumen, acrónimo de su nombre y primer apellido.

            Lumen había nacido en Avilés el 11 de noviembre de 1894. Fue un escritor autodidacta que comenzó a publicar trabajos literarios en la prensa en 1911 y ya no pararía, siendo La Voz de Avilés su medio más habitual.

            En 1911 el avilesino Lumen contrae matrimonio con la polesa María del Carmen Díaz. De esa unión nacerán seis hijos.

           «Yo escribo mientras coses la ropa de los pequeños, / y el vaivén de la aguja y el rasgar de la pluma / dicen todo un poema de cuidados y ensueños / y de encajes de espuma…»

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Carmen Díaz, esposa de Lumen.

            En 1923 dirigió el semanario festivo ‘La Batelera’ y al año siguiente la anual ‘El Bollo’, al tiempo que creaba una nueva y muy cuidada publicación literaria: ‘Avilés Grá­fico’.

            Su trabajo poético fue en aumento hasta publicar en Madrid, en 1925, ‘Mirando hacia la cumbre’ que viene a ser una antología de su obra en verso. No tarda en ser tenido como maestro por jóvenes que iniciaban su carrera literaria como es el caso de Ana Arias Iglesias que firmaba sus poemas como Ana de Valle.

            Lumen no paraba. A su diario trabajo municipal, añadía la dirección de revistas, colaboraciones en medios locales, regionales y algunos americanos. Pero sobre todo se volcaba, todas las tardes, en la biblioteca donde los libros circulaban que era un primor

            Y también fue un gran dinamizador cultural. Por Avilés y gracias a su gestión pasó gente como Miguel de Unamuno, Gerardo Diego, Valle Inclán, Pérez de Ayala y algunos etcéteras más. Sin olvidar la estancia de Federico García Lorca y la actuación de su grupo teatral ‘La Barraca’ en la plaza de España.

            Al declararse la Guerra Civil de 1936, Lumen defendió con decisión, desde los medios, al régimen republicano. Cuando Avilés fue tomado por las tropas de Franco, en noviembre de 1937 Lumen fue detenido y fusilado. El horror. Poco más de un año antes había visto morir asesinados por ‘elementos incontrolados’ del bando republicano a antiguos compañeros: escritores como BIF (seudónimo de Indalecio F. Balsera) o a su director en La Voz de Avilés Manuel G. Wes.22.LUMEN . IMG 5217.LUMEN  300x225 Lumen

            Lumen tenía escrito « ¡El dolor de la obra irrealizada / que se soñó tan honda, y el dolor /de ver que el ideal no ha sido nada /más que una estampa que perdió el color!»

            La biblioteca cuyo primer cobijo, decía más arriba, fue en las escuelas nacionales ubicadas en un solar de la antigua huerta de los Franciscanos, al lado de Artes y Oficios, tuvo que trasladarse en 1927 a la calle Rui Pérez hasta que contó con un edificio construido ex profeso en la calle Jovellanos, en 1934. Al terminar la guerra fue trasladada al Instituto Carreño Miranda, en El Carbayedo, donde fueron expurgados 3.000 de los 10.000 volúmenes que había logrado reunir Lumen.

           Con el tiempo la Biblioteca Popular Circulante volvió a la calle Jovellanos, aunque fue rebautizada como Bances Candamo y perdió su independencia al ser integrada en la Casa Municipal de Cultura.22.lumen estatua.Img 5433 237x300 Lumen

            Organismo que desde 1989 ocupa un nuevo edificio en la plaza Álvarez Acebal donde se sigue viendo al poeta en el segundo piso. Allí, en el hall de la sala de lectura de la biblioteca está plantado su busto de bronce –obra de Ramón  Caso de los Cobos– para que nadie olvide lo que Lumen hizo por la cultura de Avilés.

            Estaba de madre que habría de regresar al solar de la antigua huerta de los franciscanos donde sembró la afición por la lectura. Al lado del parque Ferrera cuya principal avenida, que lleva su nombre, conduce directamente, desde la nueva biblioteca a Rivero, la calle de aquel a quien todo el mundo en Avilés conocía como Lumen. El que confesó tener un orgullo «el soberano orgullo de ir conmigo entre la gente».

            Inolvidable.

Esculturas en la Ruta del Acero

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 10-04-2016

Ocho obras artísticas en una senda peatonal y ciclista entre Avilés y Llaranes, de dos kilómetros, que trascurre entre, prados, chimeneas y árboles a la vera de la Ría

          Cuando se inauguró no me constaba ninguna senda tan original, tanto en Asturias como en España.

          Trascurre entre Avilés y Llaranes y complementa el extraordinario Paseo de la Ría, abierto por la Autoridad Portuaria avilesina en la Avenida del Conde de Guadalhorce, popularmente Carretera de San Juan.22.estatuas ruta acero LVA.1 226x300 Esculturas en la Ruta del Acero

          En sus inicios, caminando hacia Llaranes, muestra piezas industriales, depositada en el suelo sin orden ni concierto, de la desaparecida –sin atender a criterios patrimoniales– industria de cabecera de Ensidesa, como fueron los hornos altos o la monumental  Central Térmica.

          Le sigue una colección de monolitos que la Cofradía del Colesterol de Avilés va colocando en homenaje a los personajes que premia anualmente y que convierte esta parte de la senda, o ruta, en una especie de ‘paseo de la fama’ hollywoodiense.

          A continuación surgen ya las estatuas. Los impulsores del sembrado artístico fueron, en 2010, el Ayuntamiento de Avilés y la empresa siderúrgica Arcelor–Mittal (‘heredera’ de Ensidesa) quienes dejaron allí una placa dando cuenta que «Las esculturas de esta ruta conforman una visión contemporánea del acero y de lo que ha venido suponiendo para Avilés. El arte, con su capacidad para expandirse más allá de los límites fabriles, permite abrir una reflexión sobre la industria como elemento transformador de la sociedad, sobre la versatilidad del acero como material reutilizable hasta el infinito (…)».

20 FOTO Estatua.Mojardin 2.Sendero Ria Aviles contraplano 150x150 Esculturas en la Ruta del Acero

'Hemisferios en equilibrio'

 Las obras expuestas son:

          ‘Desequilibrio’ de Ricardo Mogo. El autor, que compone un sorprendente castillo de naipes, busca reflejar en su montaña de cartas de la baraja lo inestable que es cualquier equilibrio.

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'Miscelánea'

          ‘Miscelánea’ de Tomás Marbán. Vistosas bases de bobinas de acero, pintadas en diferentes colores en homenaje a las diversas culturas y gentes, de toda España, que pusieron en marcha la siderúrgica Ensidesa.

          ‘Mano de Eva’ de José Manuel Truyés. Una mano mecánica que parece querer enlazar la industria con la bíblica Eva y su manzana. El autor recuperó una pinza de las acerías para simbolizar todo lo que la industria siderúrgica había entregado a Avilés.

          ‘Vientos de acero’ de Anabel Barrio. Molinillos de viento que une pasado y futuro, industria y ecología. Y también cultura e industria, que conviven en Avilés.

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'Vulcano y Prometeo'

          ‘Transición’ de Luis Taboada. Construida sobre una base de chapa en la que el autor ha colocado diferentes piezas planas y ruedas, con distintas formas, tamaños y colores cálidos, tratando de sugerir la maquinaria de los procesos de fabricación del acero.

          ‘Vulcano y Prometeo’ de Ramón Rodríguez. Dos columnas que simbolizan a Vulcano y Prometeo, dioses del fuego, elemento  fundamental e imprescindible en el proceso siderúrgico. El autor rescató una puerta inservible de las baterías de cok de la empresa siderúrgica.

          ‘Alegoría de la siderurgia’ de Fidel Pena. Seis grandes planchas de acero con seis diferentes colores que va tomando el acero durante su laminación en el Tren de Chapa, componen una pieza artística de tres toneladas de peso.

34 FOTO. PENA en Ruta Acero.CIMG4144 150x150 Esculturas en la Ruta del Acero

'Alegoría de la siderurgia'

          Todas ellas complementaron, en 2010, a ‘Hemisferios en equilibrio’ de Ricardo Mojardín que data de 2004 y que es una obra, realizada en acero corten, en homenaje a la Escuela de Aprendices de Ensidesa que estuvo ubicada en parte de los terrenos por donde hoy transcurre esta ruta del acero.

          Así que, una senda peatonal a orillas de una ría mágica, vistosas balaustradas de metal reluciente y madera caliente, árboles frondosos, prados, chimeneas, esculturas… ¿Quién da más?

          De nuevas, cuando se inauguró, muy pocos. Pero hoy, seis años después, la falta de mantenimiento aliada con la contaminación incesante, ha eliminado en gran parte de las piezas sus vistosos cromatismos generando un cierto desastre artístico, ignoro si subsanable.

          Si hay suerte quizá dentro de un tiempo –quien lea este episodio– tenga que suprimir el párrafo anterior y asentir al dicho de que, también, la paciencia es un arte.

El kiosco del parque del Muelle

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 03-04-2016

(Un templete musical, el del Parque del Muelle, que sigue siendo uno de los símbolos del Avilés clásico. Fue construido en 1894 al poco de haberse plantado el -entonces- nuevo parque avilesino).

         Mi memoria musical, la más antigua y sólida, me lleva ante unos señores uniformados que sentados educadamente, fabricaban música al mediodía de un domingo soleado en el kiosco del parque del Muelle de Avilés.

          Eran piezas del estilo de ‘La leyenda del beso’, ‘El sitio de Zaragoza’ y estaban dirigidos por un caballero de pelo cano que de pie y con una varita en la mano hacía magia poniendo orden y concierto en aquel concierto. Aquello fue la caraba en doremifasol.

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Años 60 del pasado siglo XX. Concurrencia ante el concierto del kiosco.

          El caballero era ‘don Vicente’ [Sánchez Benito, director de la Banda Municipal de Música de Avilés] mi profesor de Música en el instituto Carreño Miranda (hoy colegio público Palacio Valdés) quien automáticamente pasó a ser uno de mis héroes docentes aunque –la música amansa a las fieras– no de la categoría de Adela Palacios quien, todavía a estas alturas, sigue siendo mi profesora emérita inmaterial de Literatura.

          Aquella del Carreño Miranda, en el Carbayedo, fue una época en la que Avilés fue puesto del revés a cuenta del acero, cristal, y aluminio –el zinc le venía de Arnao ya de antiguo– sufriendo la mayor transformación de su historia. Pongamos que hablo de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo y digamos que entonces, excepto en la radio, si querías escuchar música era cosa de ir los domingos al mediodía al parque del Muelle.

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Año 1894. El kiosco en construcción, en un recién plantado Parque del Muelle.

          Que no es un parque cualquiera. Y no porque haya sido declarado Jardín Histórico de Asturias; sino porque ha jugado un enorme papel como espacio público al soldar la distancia –física y química– entre el casco histórico de la Villa y el de Sabugo y luego ser, durante muchos años, el principal espacio público de ocio de Avilés.

          Fue la apertura, en 1976, del parque Ferrera –gigantesco pulmón verde en una ciudad entonces muchísimo más contaminada que ahora– lo que dejó sin clientes al del Muelle, que ahí sigue estando y destacando por sus elegantes soportales vegetales, su colección escultórica y su emblemático kiosco, esperando un futuro ligado a la desaparición de la barrera viaria y ferroviaria que separa a la ciudad de su fachada marítima.

          El kiosco fue levantado en 1894, cuando el parque estaba recién plantado, por el contratista local Juan Pérez Martín siguiendo planos de Federico Ureña pues el arquitecto municipal Ricardo Marcos Bausá, autor del proyecto del parque y de otros también importantes como el cementerio de La Carriona o la capilla de Jesusín de Galiana, y el alcalde –entonces José Cueto– se habían tirado los trastos a la cabeza y el arquitecto se largó dejando pendiente el diseño del kiosco, que entonces le fue encargado al ovetense Federico Ureña González–Olivares, Ayudante de Obras Públicas que trabajaba con el empresario vasco Carlos Larrañaga en el encauzamiento de la Ría. Federico Ureña, que a partir de ese momento continuó trabajando unos años en el ayuntamiento avilesino hasta marcharse a Sevilla, fue abuelo de quien con el tiempo sería también empleado municipal y luego Cronista Oficial de Avilés. Hablo de Justo Ureña.22.KIOSCO. ALTERNATIVA. parque del muelle. kiosco. CIMG0598 300x225 El kiosco del parque del Muelle

          La construcción del kiosco costó 12.900 pesetas y fue planificado y terminado en noviembre de 1894. Está edificado en fundición, destacando las curiosas cúpulas de la cubierta que le dan un realce arquitectónico ‘muy gallasperu’ que me tiene dicho el poeta Ángel González.

          Este edificación circular, de arquitectura modernista, vio nacer a su alrededor notables edificios como el que fue Gran Hotel o la casa de Larrañaga. También fue testigo mudo de la siembra de nuevas estatuas, que se añadían a las clásicas del parque, como la del Adelantado de la Florida en 1917 o la de la foca –por cierto que sin bigotes– en 1956.

22.kiosco. foto LVA. la mar de ruido 300x200 El kiosco del parque del Muelle

Festival 'La Mar de Ruido'.

          Se ha venido utilizando el kiosco en ocasiones y en temporada veraniega para acoger ‘Música en el quiosco’, ciclo de conciertos de bandas municipales. Pero su mayor resalte popular y mediático tiene lugar, desde hace diez años, en los meses de agosto cuando se convierte en el escenario de ‘La Mar de Ruido’, un festival donde han actuado desde Luz Casal a leyendas del rock norteamericano como Chris Barron (Spin Doctors), «todas las músicas posibles y músicos de diferentes partes del mundo» traídos de la mano de Béznar Arias, otro declarado admirador de este centenario templete musical.

          Los senderos sentimentales del parque del Muelle de Avilés  están sembrados de armonías de todo tipo que te llevan, quieras que no, a su histórico kiosco metálico. Elegante y triunfal.

Un ramo de veintisietes, ‘marzianos’ ellos

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 27-03-2016

(El 27 de marzo es día, de varios años, que sirve para dar un repaso anecdótico a tiempos pasados en Avilés)

         Según el calendario cristiano hoy, 27 de marzo de 2016, es domingo de Pascua Florida, día también en el que se inician las fiestas primaverales de Avilés siguiendo el diseño trazado en 1893 por Claudio Fernández–Luanco Riego (Castropol 1838–1916) que pasó treinta años largos en la ciudad como médico municipal, reparando tristezas sanitarias y repartiendo alegrías colectivas, pues ideando festejos era un ciclón, aparte de ser un notorio misógino, muy amigo de tertulias y un declarado coñón.

          Más serio fue lo que tuvo lugar el 27 marzo de 1513 cuando el navegante español Juan Ponce de León puso pie en tierra en la costa este de los [actuales] Estados Unidos de América y bautizó lo descubierto como La Florida, porque aquel también era otro día de Pascua.

22.27 marzo. cine Florida 310503.fotoalbertodelrio.P33100251 300x225 Un ramo de veintisietes, marzianos ellos

Cine Florida a punto de derribo.

          Luego vendría lo de Pedro Menéndez de Avilés y San Agustín de La Florida, por lo que –con el tiempo que fueron siglos– a Florida le dedicaron una calle, en el barrio de Sabugo, donde también construyeron un cine que llevó su nombre durante años hasta que fue derribado, por la cosa inmobiliaria, un 27 marzo de 2006.

          La última película proyectada en el cine Florida fue ‘La guerra del hierro’, título acorde con el tiberio montado en aquellos años en Avilés por la crisis siderúrgica mundial que borró miles de puestos de trabajo y creó una depresión social de muchos bigotes.

          El golpe fue tan gordo que, en 2008, Vicente A. Areces, Presidente [entonces] del Principado intentó sacar a flote en la Ría de Avilés (lo que hizo correr ríos de tinta) una isla destinada a cambiar el urbanismo avilesino. Isla virtual bautizada, antes del parto, como Innovación. Hoy la Ría sigue embarazada al respecto, pero con esporádicos espasmos innovadores que dan algún resquicio a la esperanza.

22.27 marzo. K.Spacey y Serrat en Niemeyer 300x199 Un ramo de veintisietes, marzianos ellos

Kevin Spacey y Joan Manuel Serrat, mano a mano.

          Lo que si vio la luz fue un espacio arquitectónico mágico a la vera de la Ría, donde Areces había decidió levantar en terrenos que fueron siderúrgicos –toda una declaración de intenciones– un centro cultural con vocación universal, siguiendo planos del histórico arquitecto Oscar Niemeyer. Aquello estuvo irradiando el nombre de Avilés por el mundo antes incluso de su inauguración, a golpe de jazz de Woody Allen y teatro de William Shakespeare y Kevin Spacey, que tuvo un espectacular eco en los medios del 27 de marzo de 2011.

          Las hemerotecas apabullan –si uno se toma la molestia– con este asunto del Niemeyer, aquella gran esperanza blanca destinada a espantar depresiones sociales y que, al poco de un cambio de gobierno regional, fue espantada brutalmente.

          Puestos a ir de culo, posición deprimente donde las haya, saltemos siglos atrás –buscando más veintisietes– valiéndonos para ello de los Libros de Acuerdos del Ayuntamiento, únicos informantes del pasado remoto. Por ellos sabemos que el 27 de marzo de 1486 «Los jueses e rregido­res e procuradores desta Villa asentaron con Pero Andres, car­pentero, vecino desta Villa» para que se hiciera cargo de unas cuantas reparaciones en el templo parroquial de San Nicolás de Bari (hoy iglesia de San Antonio de Padua).

          En otro 27 de marzo, de 1889, el concejal Rufino Fernández, velando el hombre porque Rivero deshiciera sus estrecheces urbanas, pide retirar hacia atrás la capilla que hay en dicha calle. Lo que milagrosamente logró el susodicho Rufino.

          Otro 27 de marzo, este de 1930, David Arias Rodríguez del Valle, volvió a tomar posesión de su cargo de Alcalde de Avilés que había logrado por votación democrática siete años antes, pero del que lo había descabalgado la Dictadura del general Primo de Rivera, que se deshizo como un flan en 1930.

22.27 marzo.matas y salinas bis tris 220x300 Un ramo de veintisietes, marzianos ellos

En primer plano, Jaime Matas, ministro de Medio Ambiente y José María León, alcalde de Castrillón.

          Seguimos avanzando hasta el 27 de marzo de 2002 cuando los periódicos dan cuenta de una visita –a Avilés y Salinas– del [entonces] ministro de Medio Ambiente del gobierno de Aznar, Jaime Matas, hombre de verbo ladino, hoy muy apagado en juzgados y cárceles. Matas le hizo un comentario ramplón al Consejero de Medio Ambiente del Principado que pillaron al vuelo algunos miembros de la comitiva, entre ellos De Bernardi periodista de ‘La Voz de Asturias’: «Nosotros estamos para hacer las obras y vosotros para darnos las gracias».

          El 27 de marzo de 2010 la prensa se hace eco de que todos los partidos políticos de Castrillón aprueban, sin fisuras, las obras de recuperación del conjunto histórico industrial de Arnao. Decisión ejemplar y muy llamativa por venir de Castrillón, municipio en el que los partidos que componen la Corporación dan la sensación de vivir en una histórica crispación histérica.

          Finalmente hay un 27 de marzo de 1860 señalado, en algunos libros y crónicas, como día de nacimiento del célebre comerciante Victoriano Fernández Balsera, y es dato falso; dicho personaje consta –en consulta efectuada el jueves 27 marzo de 2014 en el archivo parroquial de Sabugo– como nacido el 27 de junio de 1859, a las dos y media de la mañana «hijo de Félix Fernández (Avilés) y Josefa Balsera (Soto de Luiña)».

          Hasta aquí el ramo pascual de veintisietes ‘marzianos’. Que no marcianos.

Plantación de estatuas en Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 20-03-2016

(Donde se describen la mayoría de las estatuas sembradas por Avilés, excepto las del parque del Muelle descritas en el pasado, y las de la senda del Acero, que lo serán en el futuro)

          Me refiero a las estatuas que permanecen a la vista del público durante las 24 horas de todos los días del año en Avilés. Y establezco tres divisiones, atendiendo a la geografía urbana del municipio: Parque del Muelle, senda del Acero y el resto (que son la gran mayoría) son las descritas más abajo.

          Las más antiguas, situadas en ese jardín escultórico que es el parque del Muelle, ya han sido estudiadas en un episodio (LA VOZ DE AVILÉS del 24 junio de 2012) dedicado a las efigies basadas en motivos alegóricos a la mitología griega. En otros dos episodios (21 octubre de 2012 y 20 septiembre de 2015) está narrada la historia del conjunto escultórico que homenajea al marino Pedro Menéndez de Avilés; y otro más describió (el 26 de mayo de 2013) la coña marinera que supone el hecho de dedicarle una estatua a una foca (para muchos visitantes es toda una serendipia) que enfocó Avilés en un momento crucial de su historia cuando, en la mitad del pasado siglo, la ciudad aguantó un tornado metalúrgico de proporciones gigantescas.

22.estatuas. Novella. Sol Naciente. parque Nodo. Alberto del Rio 225x300 Plantación de estatuas en Avilés

'Sol naciente'

          En segundo lugar están las estatuas de la senda del Acero, instaladas entre Avilés y Llaranes y que son un episodio aparte, al igual que los murales y mosaicos distribuidos por todo el municipio.

          El resto se relacionan hoy (sin descartar futuro episodio aparte de algunas de ellas) y constituyen, repito, la gran mayoría de las estatuas sembradas por Avilés y alrededores. Relacionadas por orden cronológico, título de obra, autor, lugar de instalación y algún dato más, son las que sigue.

          ‘Domingo Álvarez Acebal’ de José González Iglesias (‘Pepe Tesa’). Data de 1923. Plaza de Álvarez Acebal. Es un busto sobre peana donde una placa recuerda: «A D. Domingo Álvarez Acebal (1846-1924), pedagogo-matemático, de sus alumnos y el pueblo de Avilés».

         ‘Tejo herido’ de Joaquín Rubio Camín. 1989. Parque Ferrera. Se trata de un árbol enfermo próximo al derribo e indultado a petición del escultor que lo ‘trabajó’ artísticamente una vez reforzada su base con cemento.

        ‘Ara’ de Joaquín Rubio Camín. 1993. Centro Socio–Cultural de Los Canapés. Una especie de altar para el que Camín aprovechó piezas industriales de acero laminado que dispuso a modo de nave de un templo con un prisma en el medio.

22.estatuas. Benjamin Menendez 1 225x300 Plantación de estatuas en Avilés

'Avilés'

         ‘Trecho’ obra conjunta de Benjamín Menéndez, Esther Cuesta, Cristina Cuesta, y Pedro Pubil. 1995. Glorieta de Los Canapés. Presenta forma de dolmen y está realizada en acero.

         ‘Homenaje a los caldereros’ de ‘Emil’. 1996. Erigida en la plaza  de Santa Ana del singular e histórico barrio avilesino de Miranda. Una placa escrita en ‘bron’, dialecto mirandés, detalla «El garo xagó a los machilladores del cuire. El pueblo de Miranda a los caldereros. 1996»

        ‘Armando Palacio Valdés’ de Mauro Álvarez (padre). 1997. Fachada Teatro Palacio Valdés. Busto realizado en bronce y colocado sobre peana, donde se puede leer: «Avilés a Palacio Valdés. 1858-1938».

         ‘Dña. Eugenia Martínez Vallejo ‘La Monstrua’’ de Amado González Hevia ‘Favila’. 1997. Calle Carreño Miranda. Realizada en bronce, está basada en uno de los cuadros del pintor avilesino Juan Carreño Miranda colgado en el Museo del Prado de Madrid.

        ‘El Tratante’ de Amado González Hevia ‘Favila’. 1999. Parque del Carbayedo. Ejecutada en bronce y colocada en el antiguo lugar de celebración de la famosa feria del ganado de Avilés.

22.estatuas. Celebracion. Ignacio Bernardo 225x300 Plantación de estatuas en Avilés

'Celebración'

          ‘Marta y María’ de Amado González Hevia ‘Favila’. 1999. Esquina de calles Españolito y El Prado. Es una estatua –de propiedad privada– que representa en bronce a los dos personajes centrales de la novela homónima de Armando Palacio Valdés.

         ‘Carreño Miranda’ de Vicente Menéndez Prendes ‘Santarua’. 2000. Plaza de Camposagrado. Fundición en bronce dedicada al pintor más famoso de la historia de Asturias. En el pedestal una placa explica: «Avilés a D. Juan Carreño de Miranda pintor universal de la Corte y de S. M. el Rey D. Carlos II. Nació en Avilés el 25 de marzo de 1614. Murió en Madrid el 3 de octubre de 1685».

         ‘Punto de Encuentro’ de Pepe Noja. 2002. Glorieta de la Avenida de San Agustín. Obra realizada en acero inoxidable; de los nudos tan característicos en la obra de Noja, nace un cilindro de apreciable altura.

         ‘Eslabón’ de Pepe Noja. 2002. Fachada lateral del edificio de la Oficina Turismo de Avilés, que fue una antigua cárcel, motivo en el que el autor encontró inspiración: el eslabón quiere ser un homenaje a la libertad.

         ‘Hélices de Saint-Nazaire’ (Anónimo). 2003. Esquina calles Ruiz Gómez y Llano Ponte. Son dos grandes aspas de hélices de trasatlánticos realizadas en bronce. Cada una pesa 2.670 K. y miden 1,80 metros de alto por 2,80 de ancho. Obsequio de la ciudad francesa de Saint-Nazaire a Avilés con motivo del hermanamiento entre ambas.

22.estatuas. COMPOSICION. IMG 4151 300x225 Plantación de estatuas en Avilés

De 'Eslabón' a 'Hélices de St.Nazaire'

         ‘Al hombre que escucha la piedra’ de Ignacio Bernardo. 2003. Calle Cabruñana. Es de mármol amarillo Alhambra y mide: 4,00 x 1,30 x 0,90 m.

         ‘Sol naciente’ de Juanjo Novella. 2003. Parque del Barrio de Pescadores (o el NODO). Obra de acero al carbono de 6 metros de altura y 5,50 de diámetro.

         ‘José Martí’ de Alberto Lezcay. 2005. Plaza José Martí. En el pedestal una placa con el siguiente texto «José Martí y Pérez (1853-1895). Héroe nacional de Cuba. Poeta, escritor, pedagogu, políticu y universal pensador llatinoamericanu. Conceyu Avilés. 2005».

         ‘Avilés’ de Benjamín Menéndez. 2005. Paseo de la Ría. Espectacular conjunto escultórico de 30 metros de altura compuesto por tres conos, de acero corten, dispersos en otras tantas direcciones.

         ‘Espacios para el ser y el estar’, dos instalaciones de Ignacio Bernardo realizadas en el año 2005 y separadas –entre si– por cien metros. Una está en la esquina de la calle José Cueto con Fernando Morán y la otra en la de José Cueto con Fuero de Avilés.

         ‘Entre bambalinas’ de Fidel Pena. 2006. Colocada ante la fachada del Palacio Valdés como homenaje al teatro asturiano. Los materiales utilizados son piedra y aceros (corten e inoxidable).

         ‘Celebración’ de Ignacio Bernardo. 2006. Intersección de las calles Jardines, Dr. Graiño y Fernández Balsera. Escultura de forma cilíndrica, de acero fundido, con un diámetro de 50 cm. y una altura de 7 metros, iluminada interiormente. Al lado de la peana una placa con el poema ‘Canto a uno mismo’ de Walt Whitman: «Me celebro a mi mismo /Cuanto asumo, tú asumirás /porque cada átomo que me pertenece /te pertenece también a ti».

22.estatuas. 27 FOTO.ESTATUA ANABEL RAMON 300x225 Plantación de estatuas en Avilés

'Recorrido'

         ‘Recorrido’ de Anabel Barrio y Ramón Rodríguez. 2008. Conjunto escultórico-cerámico, colocado en un extremo del parque del Muelle. Está formado por 25 pilares de cerámica de variados colores que conmemora el veinticinco aniversario de la creación de la escuela de cerámica avilesina.

         ‘Proyecto Crisol’ de Ramón Rodríguez. 2015. Plaza de los Oficios. Conjunto de siete pilares cuadrados (con una altura entre 6,40 y 7 metros y un lado de 0,40 m) revestidos de azulejos de colores que ornamentan la glorieta que hay en dicha plaza, la principal entrada de tráfico rodado a la ciudad. Para el autor el conjunto simboliza la idea de Avilés como ciudad de acogida de gentes de todo lugar.

         ‘Obelisco’. 2015. Parque de Las Meanas. Es una réplica del que hay en San Agustín de La Florida (USA) en homenaje a la Constitución de 1812. Es un regalo que dicha ciudad norteamericana le hace a la de Avilés, con la que está hermanada. Como curiosidad decir que hay otro obelisco, desconozco la autoría, en la calle Suárez del Villar.

          Habrán observado que no hago valoraciones artísticas pues sigo una sentencia del genial José de Villalaín Fernández –y a la que le doy la vuelta en parte– para razonarles que las estatuas aquí relacionadas son lo que son, y tienen tanto de palabrería como los bellos paisajes y las sinfonías hermosas.

          Y es que para gustos hicieron las estatuas.

Eco mundial de la informática en Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 13-03-2016

(Una de las singularidades desconocidas de Avilés es su privilegiada relación con la Informática donde, por ejemplo ENSIDESA en la persona de Fernando Soler Mateo, es un referente mundial en la programación de procesos industriales).

          Pocos saben del eco, bien es verdad que de resonancia íntima, que ha producido la muerte del filósofo y escritor Umberto Eco en una pequeña página (18 miembros) que venía durmiendo la siesta, en la red social Facebook, y cuyo nombre lo dice todo: ‘Una calle para Paco Menéndez, Informático’.

22.INFORMATICA. PACO MENENDEZ.el genio espanol de los videojuegos que murio antes de conocer el exito2 300x168 Eco mundial de la informática en Avilés

Paco Menéndez, posa disfrazado de monje ante su videojuego 'La abadía del crimen'.

          La desaparición del intelectual italiano espabiló la reivindicación de dicha página –cuyo administrador es el periodista de LA VOZ DE AVILÉS Fernando del Busto– y que es lograr un homenaje civil al avilesino Francisco Menéndez González, profesionalmente conocido como Paco Menéndez (Avilés, 1965–Sevilla, 1999), considerado hoy todo un clásico en el mundo de la informática española, por ser el autor –junto con el grafista Juan Delcán– del mejor programa de videojuego de la historia española. Hablo de ‘La abadía del crimen’, basado en la novela de Umberto Eco ‘El nombre de la rosa’.

          También lo de Eco ha tenido eco en Madrid, donde están considerando darle el nombre de una calle a este Menéndez de Avilés, adelantado de la informática, y que será un episodio aparte junto con otros avilesinos pioneros en la historia local en la materia. Pero eso al tiempo.

          Porque hoy toca recordar la proeza mundial de un equipo informático de Avilés, perteneciente a la Empresa Nacional Siderúrgica S.A. (ENSIDESA), abuela de Arcelor-Mittal, al frente del cual estaba un hombre singular y tenaz llamado Fernando Soler Mateo (Vigo, 1928–Madrid 2012), ingeniero, economista y licenciado en Informática.

          Soler fue de los madrugadores de aquella gigantesca empresa, de los empezaron a trabajar en las oficinas de la casa número 29 de la calle La Ferrería, nombre que ni pintado para un domicilio siderúrgico. Tengo escrito que fuimos de la fragua al horno alto.

          En la magnífica ‘Revista Monsacro. Arqueología y Patrimonio Industrial’, Fernando Soler Mateo dejó un histórico testimonio de su paso por ENSIDESA, a donde había llegado procedente de la Empresa Nacional Bazán para poner en marcha el departamento de Ordenadores Electrónicos, nombre que entonces sonaba a chino, aunque seguramente otros dirían que a coreano.  

22.informatica Aviles. Fernando Soler. 300x189 Eco mundial de la informática en Avilés

Fernando Soler 'tirando' de impresora.

          Con ‘la empresa’ (que así a secas era conocida, por la gran mayoría, aquella ENSIDESA en Avilés) creciendo a todo trapo, las oficinas centrales se trasladaron de la calle La Ferrería (‘la casa estaba apuntalada en todos los pisos para aguantar tantos papeles y tanta gente como estábamos allí metidos’) a un nuevo edificio en La Marzaniella (Trasona) donde Soler, en 1959, recibió los primeros equipos informáticos que ocuparon considerable espacio en los bajos del inmueble.

          Y ahí comenzó una tan brillante como desconocida navegación informática que Fernando Soler capitaneó, con el apoyo de un ingeniero de armas navales especializado en la construcción de submarinos, llamado Áureo Fernández Ávila, entonces el mandamás de ENSIDESA.

          Con programas informáticos, hoy considerados medievales, llegó a procesar las nóminas de los miles de trabajadores de ENSIDESA, nóminas que se venían haciendo a mano, pura caligrafía contable hoy también considerada medieval. Y seguidamente se procesaron, en Avilés, las nóminas de las plantillas de todas las empresas estatales radicadas en Asturias.

          Aquello fue un anticipo de lo que vino luego cuando puso rumbo al control de los gigantescos almacenes generales de la fábrica, estableciendo programas de bases de datos que agilizaron de manera extraordinaria un trabajo en el que, hasta entonces, se afanaban cientos de personas.

          A esas alturas el departamento de Ordenadores Electrónicos había crecido en medios y en personal. Eran mirados como bichos raros, gurús de lenguaje extraño que manejaban máquinas incomprensibles. Acceder a las instalaciones de Ordenadores era entrar en un mundo nuevo, inmaculado, silencioso. Un orden protegido por aire acondicionado. Algo nunca visto.22.informatica 269x300 Eco mundial de la informática en Avilés

          Hoy en día hay múltiples lenguajes de programación como Fortran, Cobol, APL.etc., o sistemas operativos con lenguajes de ayuda como el Unix, múltiples DOS, etc. Pero en Avilés, y por aquellos años 60, solo disponían de un Assembler primitivo y aunque iban informatizando con éxito la factoría –cosa inusual entonces en España– no era suficiente. Soler y los suyos trabajaban febrilmente en un mundo de pasos por dar y viajaban de aquí para allá, o sea Francia o Alemania que es donde se cocinaba la tecnología informática, lo desconocido.

          Y así, sudando la gota gorda, y la neurona también, lograron tan altos niveles de conocimiento que hicieron posible que la navegación informática de ENSIDESA alcanzara reconocimiento mundial. ‘Llegó el sueño esperado’ escribe Soler Mateo.

          Tal hecho, resumido, tuvo lugar en las nuevas instalaciones de Laminación en Frío (entre Trasona y Tabaza). Allí, los de Ordenadores Electrónicos, habían estado hurgando en los procesos de producción, que discutieron, planificaron y finalmente programaron. Pero las pruebas finales por ver si funcionaba todo lo que habían hilvanado, no fue posible hacerlas aquí por la complejidad tecnológica.

          Tuvieron que ir al laboratorio que IBM tenía en la ciudad alemana de Sindelfingen. Escribe Soler «Abrimos las maletas, sacamos los programas ensamblados, los cargamos en los sistemas, introdujimos la información de planta desde los terminales y. . . ¡¡la impresora de planta funcionó!!… Fue la primera aplicación en tiempo real de teleproceso industrial siderúrgico de la historia. Los trabajadores de la planta arrancaron a aplaudir y lo celebramos con Coca Cola. Nosotros tuvimos una de las emociones más grandes de nuestra vida».

          Hicieron historia. Así que al regreso a Avilés el sistema se aplicó y entró en marcha en ENSIDESA que se convirtió así en pionera mundial en esta materia informática de procesos industriales. 22.informatica LVA 229x300 Eco mundial de la informática en Avilés

          La noticia tuvo eco mundial, así que no fue extraño que la multinacional IBM –entonces símbolo del poderío tecnológico USA en el mundo–  no cesara de traer a Avilés a clientes y a técnicos para que comprobaran en directo la fabricación siderúrgica informatizada, novedad mundial ‘Made In Avilés’, inventada por Fernando Soler Mateo y sus colaboradores donde «Menos los titulados que llegamos de fuera, la plantilla era asturiana y en su mayoría avilesinos».

          Y nombra especialmente a Faustino Río Busto, Jesús Álvarez Naves y Rafael Rodríguez Vigil. Todos ellos dejaron ENSIDESA, después de que lo hiciera Soler al poco de jubilarse aquel Áureo Fernández Ávila, presidente de la empresa siderúrgica, que supo proteger la lucidez de Fernando Soler. Los que sucedieron a Don Áureo, como era conocido en ‘la empresa’, dieron signos de no apostar por el futuro informático.

          A Soler y al núcleo de su equipo se los rifaron, como se puede suponer, las empresas punteras. Nuestro hombre siguió su acostumbrado paso laboral –firme y decidido– en otras tierras, e incluso tuvo tiempo para escribir ‘Gestión Informática de la Producción’, una de las obras de referencia en diseño asistido por ordenador.

          Esto de la informática con ribetes universales es –otra más– de las singularidades desconocidas de Avilés, la comarca de Asturias (datos de 2010) con más ordenadores en las viviendas (el 72,4% de ellas tienen algún tipo de ordenador) y también la que cuenta con mayor número de hogares (el 62%) que tienen acceso a Internet.

          Son datos que a Menéndez y a Soler les gustaría saber y no descarto que lo sepan. Como también que en la ciudad hay mucho negocio informático del que cito dos ejemplos como  MrSoft (en la plaza de Camposagrado) o Astarte Informática (excelentes profesionales con quienes Soler haría buenas migas pues están frente a su antigua domicilio avilesino en la calle González Abarca). Y todo eso aparte de empresas como Aspediens, Software AG, Satec y Computer Sciences Corporation (CSC). Ésta última con cerca de 800 trabajadores.

          Baltasar Gracián, celebrado clásico de la Literatura, escribió que «El verdadero saber es de pocos», una sentencia que ni clavada para un clásico de la Informática llamado Fernando Soler Mateo.

Buscando al escritor Palacio Valdés por Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 06-03-2016

(Un recorrido tras la estela dejada por Armando Palacio Valdés, un clásico de la literatura española, en la ciudad en la que vivió de niño y donde descansan sus restos).

         Hay dos personajes a los que Avilés tiene a mucha honra, un artista plástico con obra en museos de medio mundo y un escritor que dominaba el arte de narrar y con muchos de sus libros traducidos a varios idiomas. Ellos son Juan Carreño Miranda y Armando Palacio Valdés.

          En su día (LA VOZ DE AVILÉS, 26 de enero de 2014) y como homenaje a Carreño Miranda propuse un paseo por la ciudad para buscar lugares o motivos que nos recordaran a este Pintor de Cámara del Rey de España de hace cuatrocientos y pico de años.

          Hoy lo hago con Palacio Valdés, un clásico de la literatura española, que ha puesto el nombre de Avilés en obras clásicas de la literatura y al que la ciudad ha correspondido con una estela de agradecimientos.

          Comencemos situándonos en la plaza de España –el Parche más artístico de España y parte del extranjero– y ante el palacio municipal démonos por enterados de que allí fue declarado ‘Hijo Adoptivo y Predilecto de Avilés’ el famoso escritor. Y que, casi cien años más tarde, y también allí sellaron (enero de 2008) su hermanamiento los municipios de Laviana y Avilés lo que se consiguió en torno a su compartido sentimiento de admiración hacia la figura de Armando Palacio Valdés.

22.palacio valdes por aviles. .calle palacio valdes.IMG 8281 BIS 225x300 Buscando al escritor Palacio Valdés por Avilés

Calle y teatro Palacio Valdés.

          Una de las calles que parte de esta plaza es la de Rivero, donde en la casa numerada con el 8 estuvo viviendo cuando lo trajeron a Avilés, siendo un bebé, desde Entralgo (Pola de Laviana) donde había nacido. Una placa –de difícil lectura– allí colocada certifica que «En esta casa transcurrieron los años de niñez y de primera juventud del glorioso novelista Don Armando Palacio Valdés».

          Frente a esta casa se levanta el palacio de Llano Ponte (también conocido como de García Pumarino) un edificio del siglo XVIII que inspiró al escritor para su celebrada novela ‘Marta y María’ escrita en 1883. El propietario de este palacio, en 1949, vació su interior (o sea arrasó capilla artística, salones hermosos, escaleras barrocas y no sigo porque ustedes ya habrán pillado la barbaridad destructora) para convertir la mansión en una sala cinematográfica que bautizó como ‘Marta y María’ queriendo corresponder al homenaje literario que Palacio Valdés le había hecho a este edificio al que de palacio de época, el propietario en cuestión, solo le dejó la fachada.

          A continuación hay que caminar unos metros descendiendo hasta la calle actualmente rotulada a nombre de Armando Palacio Valdés después de haber llevado los de Siglo XIX, Ocho de Octubre, Luis Sirval y José Calvo Sotelo.

          Y en la calle Palacio Valdés se levanta un llamativo edificio bautizado como Teatro Palacio Valdés, cuya primera piedra se puso en 1900 pero no se terminó hasta 1920 por cuestiones económicas finalmente resueltas por un grupo de notables locales al mando de un médico de Castropol llamado Claudio Luanco, un crack –que se dice– del Avilés sociocultural. El teatro, y luego también cine, bajó el telón y cerró sus puertas en 1972. Reabierto en 1992 –por presión popular y la ayuda ‘espiritual’ de Alfonso Guerra, aquel vicepresidente del Gobierno de España que tenía tanto mando en plaza– y después de una larga y costosa rehabilitación, volvió a sus orígenes ofreciendo solamente espectáculos teatrales.

          Ante la fachada del coliseo y sobre peana hay un busto de bronce del novelista, obra del escultor asturiano Mauro colocada por el Ayuntamiento en 1997, con la siguiente inscripción: “Avilés a Palacio Valdés. 1853-1938”.

          En la misma calle también se puede tomar algo en una cafetería que lleva el nombre de la calle y del teatro.

          Y también cerca de esta calle está el domicilio social de la Asociación de Vecinos El Arbolón que lleva el nombre de ‘Palacio Valdés’ como bandera.

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Palacio Valdés y su esposa Manuela, en el parque del Muelle (montaje fotográfico).

          Pero habrá que ir –pasando la calle de La Ferrería muy andada por el escritor junto con sus amigos Leopoldo Alas ‘Clarín’ y el filósofo Sánchez Calvo– hasta el parque del Muelle (Jardín Histórico de Asturias) para encontrarse virtualmente con el autor literario, sentado en un banco con su segunda esposa Manolita, pues en sus venidas veraniegas a ‘su pueblo’ se alojaba en el [hoy desaparecido] Hotel La Serrana, a un costado del palacio de Camposagrado, y donde escribió buena parte de ‘Marta y María’.

          Y para ver a estas dos señoritas, aunque sea en bronce, hay que desplazarse hasta una esquina de las calles del Prado y Españolito donde se puede admirar un grupo escultórico (propiedad de un constructor) realizado por el artista avilesino Favila en 1999, en homenaje a la obra de Palacio Valdés.

          Desde aquí deberemos cruzar la ciudad para acceder a la monumental calle de Galiana, que durante años (de 1918 a 1945) llevó el nombre de Palacio Valdés y a quien el escritor dedicó un capítulo en su obra ‘La novela de un novelista’.

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El biznieto de Palacio Valdes, Armando Sirvent Palacio-Valdés, con su familia ante el mausoleo del escritor.

          Poco después de finalizar Galiana encontramos el edificio del histórico [por ser el primero] Instituto de Enseñanza Media avilesino, Carreño Miranda, hoy reconvertido en Colegio Público Palacio Valdés. Aquí la paleta mudó a pluma.

          Y siguiendo camino, cuesta arriba, se llega al cementerio de La Carriona donde entre otros monumentales panteones destaca el suyo, regalo del pueblo de Avilés a quien quiso ser enterrado aquí. Se trata de un conjunto escultórico, del andaluz Jacinto Higueras, donde una inscripción labrada en piedra ruega «Viajero, si algún día escalas las montañas de Asturias y tropiezas con la tumba del poeta, deja sobre ella una rama de madreselva. Así Dios te bendiga y guíe tus pasos con felicidad por el Principado».

          Y sean madreselvas, claveles o pensamientos, el caso es que siempre hay flores en la tumba de Armando Palacio Valdés, aquel que tenía el arte de narrar.

El motín de las campanas

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 28-02-2016

(En 1847 la decisión de desmontar las campanas de la iglesia de San Nicolás de Bari para llevarlas al convento ovetense de Santa Clara, hizo estallar un motín en Avilés que obligó a intervenir al ejército)

          Confieso que tengo pintado un paisaje de tragedia cuando pienso en las historias que rodean a las campanas de Avilés.

          Y conste que a mi me gustan. Sus sonidos me llevan directamente y con alegría o pena a la niñez tanto cuando redoblaban anunciándome fiesta y por tanto pasteles, como cuando el toque de difuntos, machacón lamento de muerte en el aire, me alteraba.

22.motin de las Campanas ENS 11 253x300 El motín de las campanas

Las llamadas 'Campanas' utilizadas en la cimentación de ENSIDESA.

          Pero han ido quedando, mayormente, marginadas por otras costumbres que han camuflado su música elemental que componía todo un lenguaje difusor de lo religioso (el ángelus, el rosario, la misa, etc.) pero que también se extendía a la vida civil anunciando con determinados toques reuniones de Juntas o los redobles que celebraban alegrías colectivas cuando no tocando arrebato, alerta máxima en caso de fuego o desgracia grande.

          Escribo desde Avilés donde al hablar de campanas hay, necesariamente, que incluir unos terribles artilugios constructivos, conocidos como ‘las campanas’ que sembraron de cemento –y también de desdicha humana– buena parte de la margen derecha de la Ría para poder asentar allí las instalaciones de aquel ingenio siderúrgico llamado ENSIDESA, en los años cincuenta del pasado siglo XX. Un drama reflejado en reciente documental cinematográfico (dirigido por Isaac Bazán y José Valle) que tuvo un éxito rotundo de espectadores.

22.motin de las campanas.Img 4468 225x300 El motín de las campanas

Iglesia de San Nicolás de Bari.

          Pero en esta mi asociación de campana a tristeza, cuando no a tragedia, quien tiene mayor culpa es la Historia. Y ya no voy a acudir a las crónicas de hechos acontecidos ocasionados por catástrofes como aquella de 1775 cuando un violento terremoto «hizo sonar la campana del reloj de la villa siete veces, sin saber la hora y al cuarto de hora otras siete, amedrentando la población» o la del tsunami que Avilés sufrió, también en el siglo XVIII, cuando –aparte de lo que pasaba en la Ría– en tierra el temblor era tal que «las pesadas campanas de metal de las iglesias de la Villa comenzaran a repicar, provocando momentos de pánico y desconcierto».

          Pero el hecho más grave relacionado con ellas ocurrió en el año de 1847 de aquel siglo XIX quizá el más convulso de la historia española tan abundante en guerras, revueltas, sublevaciones y desórdenes.

          Avilés no fue ajeno al ambiente crispado en toda España y también aquí estallaron dos motines populares. Me referiré al primero conocido como el ‘Motín de las campanas’ y ocurrido en el convento de San Francisco, actual iglesia de San Nicolás de Bari.

          Del convento habían sido expulsados en 1836 los frailes Franciscanos –llevaban en él desde el siglo XIII– en virtud de la controvertida Ley de Exclaustración. Y, sin embargo inexplicablemente, en 1837 las autoridades asturianas autorizan a las monjas Clarisas (que a su vez habían sido expulsadas de su convento de Santa Clara de Oviedo) a utilizar el convento avilesino del que habían sido expulsados los Franciscanos.

          Las monjas permanecieron en Avilés diez años, hasta que en 1847 la autoridad provincial las remueve nuevamente al monasterio ovetense de donde las había obligado a salir. Otra decisión que tal baila.

22.motin de las campanas. Serrat san nicolas de bari. ASTURIAS SEMANAL.1 227x300 El motín de las campanas

Serrat a pie de campanario.

          El caso es que la Abadesa de las Clarisas solicitó autorización a la Autori­dad Civil y Eclesiástica de la Provincia para llevarse a Oviedo las dos mayores campanas de la torre. La autorización fue concedida por la autoridad provincial y ahí se armó la de Dios es Cristo.

          El Ayuntamiento, con Francisco Quevedo (no confundir con el famoso escritor) al frente, se niega. Y es que el ambiente entre la ciudadanía estaba electrizado ante lo que consideraban un expolio y una afrenta a Avilés, el hecho de que se llevaran aquellas campanas costeadas además, en su día, por suscripción pública la mayor de ellas (306 Kg. con un diámetro de 80 centí­metros y una altura de 78) y la segunda por la popular Cofradía de San Antonio.

           A cada intento de bajar las mismas de la torre del convento, el lugar se llenaba de avilesinos tratando de evitar la maniobra. Y así una y otra vez.

           Las autoridades provinciales comienzan a perder la paciencia y de nada sirven las negociaciones que quiso entablar el consistorio avilesino utilizando ante la autoridad provincial al influyente marqués de Ferrera. Que si quieres arroz Catalina.

          Total que como quiera que la población ‘amotinada’ impedía –ocupando convento y torre– que se llevaran de Avilés las campanas a la capital, desde ésta la autoridad provincial ordenó la ocupación militar de la villa (acompañado de algunas prohibiciones como reuniones y manifestaciones) entre el 24 y el 28 de febrero, siendo descolgadas las campanas y transportadas a Oviedo.

          El Ayuntamiento fue acusado de complicidad y el alcalde multado y aunque posteriormente se le condonó la multa, en el ambiente quedó una frustración ciudadana que estallaría tres meses más tarde en otra revuelta que ésta si que tuvo un final trágico. Hablo del ‘Motín del maíz’ o ‘Motín de la fame’, un episodio aparte.

22.motin de las campanas. monasterio las pelayas desde catedral2 300x228 El motín de las campanas

Monasterio de San Pelayo de Oviedo, en cuyo jardín está -como adorno- la campana mayor de Avilés.

          ¿Y que fue de las campanas que se llevaron las monjas Clarisas? Sobre esto publicó Agustín Albuerne, franciscano seglar, en LA VOZ DE AVILÉS del 10 de julio de 2007, un articulo donde explica que las monjas que se llevaron de aquí las campanas, las vendieron cuando volvieron a ser expulsadas, nuevamente, de Oviedo y trasladadas a Villaviciosa. Al no poder llevar (por su peso) la campana grande la vendieron (4.662 reales de vellón) en 1880 al monasterio de San Pelayo de Oviedo que la instaló en su campanario hasta que en 1992 fue retirada del mismo y pasó a adornar el jardín ovetense de las monjas Pelayas.

        Historia triste que me remite a Joan Manuel Serrat, de quien en su estancia en Avilés conservo una foto –publicada en ‘Asturias Semanal’– a los pies del campanario de San Nicolás de Bari, el del motín. La foto de Serrat es de tiempos anteriores a su monumental ‘Mediterráneo’, cuando una de sus piezas más sonadas era ‘Canción de madrugada’ (‘Cançó de matinada’) aquella donde canta «Nos lo ha de decir la voz temblorosa y triste de un campanario, un golpe de luz y el grito de una garza que ha despertado».

        Conste que en el centro de Avilés ha resucitado, en parte, el sonido de las campanas desde hace diez años cuando la parroquia de San Nicolás (donde estuvieron las del motín) adquirió tres nuevas.

        De campanas, campaneros y campanarios vamos en Avilés dignificados cuando no damnificados.


Alberto del Río Legazpi
Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta

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