El pregonero Carallo y el organista Cabrón

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 14-12-2014

 (Los Libros de Acuerdos del Concejo de Avilés, los más antiguos conservados en Asturias, nos facilitan a veces el conocimiento de sonados empleos municipales ejercidos por gente de sonoros apellidos).

        El 14 de diciembre de 1485, finalizando la Edad Media y siete años antes de que Cristóbal Colón descubriese América, en la villa de Avilés se armó la del Carallo. Mejor dicho, la de Carallo.

        Ese día, hace hoy 529 (quinientos veintinueve) años, «entró por pregonero, Alonso Carallo de La Magdalena». O sea que fue contratado por el Ayuntamiento de Avilés que, a falta entonces del fastuoso edificio actual, andaba de mostrador en mostrador como canta la copla, reuniéndose en Sabugo, Rivero y otros sitios relevantes dentro y fuera de la muralla, aunque el preferido era intramuros y delante de la capilla de Santa María de Las Alas, al lado del cementerio medieval.22.cabronada. AYTO. MERCADO 280x300 El pregonero Carallo y el organista Cabrón

        Carallo, según quedó estipulado en los libros de Acuerdos custodiados en el Archivo Histórico municipal (y recogidos en el ‘Libro de Acuerdos del Concejo de Avilés. 1479-1492’ de Covadonga Cienfuegos) recibiría quinientos maravedís anuales, pagaderos el día de San Juan y la otra mitad a finales de año, como era norma.

         En aquellos tiempos ausentes de medios de comunicación, el pregonero era la trinidad informativa (prensa, radio y TV) reunida en una sola persona que, además, actuaba en riguroso directo. Los pregoneros trasladaban mensajes de los que mandan a los mandados, por tanto a veces eran aplaudidos si las nuevas (noticias) eran buenas, como objeto de mofa y cabreo cuando eran malas.

        Alonso Carallo de La Magdalena, entró a formar parte de los funcionarios municipales, entre los cuales el más popular era su puesto de pregonero, persona a la que conocía todo el mundo porque ponía la cara por alcaldes, jueces, merinos y demás familia.

        El pregonero tenía que saber leer y escribir, cosa entonces no frecuente e incluso tener dotes interpretativas. Bien mirado era un artista, que elegía el lugar donde pregonar y la puesta en escena para soltar el rollo (administrativo o político) con sencillez, fluidez y entonación, después de hacer sonar música de trompeta (como llamada de atención al personal) que era aviso de entrada en escena para iniciar su tarea de transmisión de datos, en unas ocasiones a una audiencia de cuatro gatos y otras a media multitud. Aquello eran WatshApp en carne viva, chat medievales, tecnología de la Reconquista.22.cabronada y Carallo1 210x300 El pregonero Carallo y el organista Cabrón

        Timbres no había, pero si campanas en las iglesias, cuyos toques anunciaban, aparte de misas, también inundaciones, incendios y muertes. El personal conocía perfectamente el significado de los distintos toques, tal que ahora los tonos de los móviles.

        A los pregoneros, les competía hacer el llamamiento para las reuniones del concejo, propagar cosas perdidas, informar de ventas públicas y, en general, de acontecimientos varios. A Carallo, considerando que fue nombrado en 1485, a lo mejor le tocó glosar los hechos protagonizados por dos hermanos avilesinos, famosos entonces a nivel internacional. Me refiero a Gómez Arias de Inclán y a Esteban Pérez apodado ‘Cabitos’, ambos con mucha entrada en la corte de los Reyes Católicos. Y ambos episodio aparte.

        Quizá, también, Carallo fue quien pregonó, en 1488, la gran noticia de que los Reyes Católicos habían concedido licencia al concejo de Avilés para disponer un impuesto que sirviera para pagar las obras de reparación de la barra del puerto, que de tan cegada, que estaba, no permitía el acceso de los barcos al muelle que también estaba hecho unos zorros. Lo que nos da idea de lo antiguos que son algunos problemas en Avilés, donde ya existían estos dolores de cabeza en la Ría, en tiempos en que Pachico aun no había dibujado, con un farolillo rojo, su curva en ella.

        Dejo al pregonero Carallo y paso a hablar del músico Cabrón. Sonoros nombres para sonados empleos, aunque con distinto son.

        Y es que en el Ayuntamiento, otro funcionario –también artista– era el organista, que tenía plaza municipal desde que, en 1670, Alonso Menéndez de For­cines construyera el primer órgano en Avilés.

        Consultando, cosa que hago con frecuencia, los libros de Actas municipales se encuentran a veces curiosos casos y cosas, como por ejemplo las que le ocurrieron al organista Juan González Cabrón. Lo de este funcionario y su desgraciada historia laboral sería digno de un volumen merecedor de un título como «El caso Cabrón y las cabronadas del Ayuntamiento de Avilés a su persona».22.cabronada. LIBRO ORGANISTA.Img 2372 225x300 El pregonero Carallo y el organista Cabrón

        Este músico había sido monje en el monasterio de Cornellana con el nombre de Bernardo Valerio y en un principio así aparece citado en los libros de Acuerdos qe reflejan su calvario laboral municipal. Luego, al secularizarse, recuperó su nombre civil de Juan González Cabrón y este es el que ya aparece con profusión en los libros oficiales.

        Cabrón se convirtió, contra su voluntad, en protagonista de bastantes páginas de ellos, ya que todo asunto relacionado con pagos pasaba por la aprobación del Pleno municipal. Carmen Julia tiene publicado un magnífico estudio sobre la música en Avilés, donde incluye el caso de este desdichado organista municipal al que le pagaban tarde y mal, y eso cuando lo hacían, que no era siempre.

        Desde 1827 hasta 1859, periodo en el que ejerció de organista municipal, Cabrón aparece citado en bastantes ocasiones, junto a los principales asuntos objeto de gobierno de entonces, muchos de los cuales son hoy históricos. Son treinta y dos años de decisiones municipales salpicados de cabronadas municipales hacía el encabronado (hay que suponer) caballero que tocaba el órgano.

        Bien es verdad que el Ayuntamiento de Avilés sufría, por aquellos años, una gravísima crisis económica y de ello nos da idea el hecho de que las labores municipales (eran ocho empleados, donde hoy hay 800) se desarrollaban solamente en el piso superior, ya que la planta baja y entreplanta (como bien se aprecia en el interior de los soportales del edificio) lo alquilaba (e incluso vendía) el Ayuntamiento a particulares para labores comerciales. Las rentas servían para que la Corporación pagara pufos, como los del organista.

        En el libro de Acuerdos, de 7 de febrero de 1855, escrito está que «Se destine la renta de la tienda, que se pro­duzca en el corriente año, sita en el bajo de las Consistoriales, de don Manuel Fernández Canel, a pagar al organista de la parro­quia de San Nicolás, don Juan Glez. Cabrón, como goza­ba en años anteriores».

        Es solo un ejemplo, porque la cosa es de aburrir. E incluso a la muerte del músico, en 1859, su viuda Ramona Collás, siguió reclamando los sueldos atrasados que le adeudaba el Ayuntamiento. Y habiendo quedado, ella y su hijo, en la miseria solicitó pensión municipal que finalmente le fue concedida.

        Una historia lacerante la del organista Cabrón que bien hubiera merecido un pregón del Carallo.

 

La tragicomedia envuelve la historia de la calle Palacio Valdés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 07-12-2014

         Fue el destino el que se trabajó las circunstancias para que la calle, donde hoy se levanta el teatro ‘Palacio Valdés’, tuviera una historia que se mueve entre los géneros de la tragedia y la comedia.

 

        Todo comenzó a finales del siglo XIX cuando Avilés se planteó su modernización urbana. Después de la obra de desecación de marismas y construcción en el suelo liberado del parque El Muelle y la [actualmente denominada] plaza de Hermanos Orbón, también comenzaron a construirse esplendidos edificios en las calles San Francisco, La Cámara y La Fruta. Pero la apuesta principal era el intento de ensanchar, de hacer crecer la ciudad por sus alas, con nuevas zonas urbanas tomando como referencias Sabugo y Rivero.22.PALACIO VALDES. 300x198 La tragicomedia envuelve la historia de la calle Palacio Valdés

 

          Teóricamente, los planes fueron grandiosos pero no se si porque quien mucho abarca poco aprieta o porque mucho ruido pocas nueces, el caso es que en la práctica, lo único que se ensanchó, entonces, fueron los terrenos situados entre las calles de Rivero y Llano Ponte, ocupados en su mayoría por las huertas del Hospital de Peregrinos de Rivero que llegaba hasta Llano Ponte, al igual que la llamada huerta de Ponte (perteneciente a la casa de García Pumarino, también conocida como palacio Llano Ponte y que hasta el otro día era el cine ‘Marta y María’). El resultado final fueron tres nuevas calles paralelas entre si (conocidas, entonces, como Las Travesías) y perpendiculares a Rivero y Llano Ponte. Entre estas dos calles, y paralela a ellas, surgió otra más larga que se llamó Siglo XIX.

 

        Las Travesías (que son hoy las actuales calles Pablo Iglesias, Libertad y Las Artes) son episodio aparte porque hoy solo me caben las peripecias burocráticas acerca de la denominada como Siglo XIX, sin poder precisar fecha concreta pues en el Archivo Histórico de Avilés falta documentación desde 22 de junio de 1898 hasta el 3 de enero de 1900. Cosas que pasan, por ejemplo que en el Ayuntamiento impacto una bomba de la aviación del general Franco durante la Guerra Civil de 1936, causando ‘daños’ colaterales en el Archivo.

 

        Por tanto el porqué del ‘singular’ nombre de Siglo XIX no se puede saber muy bien pero da que pensar sobre la imaginación de los mandamases municipales de entonces ya que la primera travesía (actualmente calle Pablo Iglesias) fue llamada 3 de Noviembre (sic) porque ese fue el día de su inauguración. Hay que ver que nivel, Maribel.

 

        Pero bueno, el caso es que la nueva rúa agarró un protagonismo de mucho cuidado cuando se decidió construir en ella -una obra que duró entre 1900 y 1920- el teatro Palacio Valdés.

 

        Por cierto que para este escritor, entonces de moda en muchos idiomas, solicitó el 3 de mayo de 1918 el Círculo Avilesino de La Habana –que por estos años era un  potentísimo centro de influencia– el nombre de la plaza más antigua de Avilés, la de San Nicolás (hoy Carlos Lobo). El Ayuntamiento no pudo desvestir a un santo y encima indiano (me refiero al Marqués de Pinar del Río, que era el nombre que entonces tenía la calle Ferrería y la referida plaza) para vestir al autor literario. Pero para no desairar a los millonarios avilesinos, residentes Cuba, le dio el nombre del escritor nada menos que a la calle Galiana, que desde entonces se llamaría de Palacio Valdés hasta 1945. Chapuza cosa fina.

 

        Siguiendo con lo nuestro, a la calle Siglo XIX –donde ya funcionaba a todo trapo el teatro Palacio Valdés– le cambian su nombre, en 1934, por el de 8 de Octubre, porque en tal día de aquel año, entraron en la ciudad las tropas del general López Ochoa para sofocar la Revolución de Octubre de 1934.22.PALACIO VALDES. SEGUNDA TRAMO. 300x181 La tragicomedia envuelve la historia de la calle Palacio Valdés

 

        Más tarde, así es la Historia, resulta que la Corporación que regía el Ayuntamiento el 18 de junio de 1936 tenía otro punto de vista político y cambió el nombre de 8 de Octubre por el de Luis de Sirval, periodista valenciano asesinado en Oviedo –al término de aquella frustrada revolución obrera– por el búlgaro Dimitri Ivan Ivanoff, teniente de la Legión, que posteriormente fue juzgado y sentenciado a seis meses y un día de cárcel menor, lo que desató airadas protestas en el país y muchas poblaciones, entonces, le dedicaron una calle al periodista. Avilés fue una de ellas.

 

        Otra vuelta de manivela fue cuando las tropas de Franco entraron en el Avilés republicano. Cambiaron muchas cosas, entre ellas el callejero y la de Luis de Sirval fue renombrada, en 1938, como calle de Calvo Sotelo, político derechista cuyo asesinato fue una de las mechas de aquella Guerra Civil.

 

        Luego, en 1945, se toma el acuerdo de devolver a Galiana su nombre que había sido sustituido por el de Palacio Valdés y con sentido común, se ‘traslada’ al escritor a la calle donde reina el teatro que lleva su nombre, aunque sólo en su primer tramo. Fue en 1979, la primera Corporación de los Ayuntamientos democráticos, la que da por fin el nombre de Palacio Valdés al resto de la calle.

 

        De esta manera, casi teatral por tragicómica, tomó forma aquella petición que, en 1918, había hecho desde La Habana (Cuba) el Círculo Avilesino de «rendir merecido homenaje a quien no solo es gloria legítima de las letras españolas, sino que está ligado a nuestra población por muchos sagrados vínculos, habiéndola hecho en toda ocasión objeto preferente de sus afectos y de cariñosa mención en varias de sus obras literarias» dando el nombre de Armando Palacio Valdés a la calle que comienza en la intersección con la de Ruiz Gómez (popularmente conocida como ‘calle La Cárcel’) y termina en la calle de Las Artes, después de atravesar dos glorietas, una la que forma con las de Pablo Iglesias (el fundador del PSOE, no confundir) y Conde de Real Agrado y otra, más adelante, con la calle Libertad.

 

        A fecha de hoy –7 de diciembre de 2014– doy fe de que la tal calle, de 390 (trescientos noventa) metros de largo, situada en la ciudad asturiana de Avilés, sigue llevando tal nombre.

Hay un monstruo de Aviles y es de cine

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 23-11-2014

Avilés está unido con el arte en muchos aspectos que, en casos, alcanzan la categoría de monumental. Aunque hay alguno atravesado como el término ‘monstruo’ con el que, mire usted por donde, ha ligado la Villa del Adelantado, de la mano de la pintura, la escultura y la cinematografía.

La semana pasada una amiga, filóloga, muy cabreada ella con la fama que ha cogido el término ‘La monstrua’, me hacía saber que según la Real Academia de la Lengua ‘monstruo’ tiene siete acepciones y ninguna en femenino.

Hilando fino, decir ‘la monstrua’ es incorrecto lingüísticamente y demuestra que Carreño le daba muy bien al pincel pero gramaticalmente no pintaba un bledo, pues lo correcto es ‘la monstruo’. Lo que no quiere decir que vaya a negar la existencia de una niña deforme por su gordura exagerada, de nombre Eugenia Martínez Vallejo, nacida en Bárcena (Santander), que fue llevada hacia 1679, cuando contaba 6 años de edad y pesaba 72 kilos, a la corte del Rey de España, Carlos II, quien por cierto estaba descuajeringado física y químicamente.

Eugenia formaba parte de una ‘colección’ de personas con cualidades singulares o con defectos físicos notorios que [para su contemplación] formaban parte de las cortes reales europeas de por entonces. Eran personajes ‘extraños’, seres deformes (como el caso de Eugenia) y ‘divertidos’ (juglares, enanos, bufones, etcétera). Una corte de circo.

El Rey ordenó a su pintor de Cámara, Juan Carreño Miranda, retratar a la niña Eugenia y éste la inmortalizó en dos cuadros (vestida y desnuda) colgados actualmente en el Museo del Prado de Madrid. En Avilés, y no hace mucho, difundieron esos cuadros, los artistas Ramón Rodríguez, con un gran mural de cerámica y ‘Favila’ con una estatua que la reproduce en bronce. Ellos redondearon su popularidad.

Pero quien no es muy conocido es el ‘monstruo de Avilés’ que nació del cine desde que en 1975 Jesús García Dueñas estrenó la película «El asesino no está solo», protagonizada por Lola Flores, Teresa Rabal, David Carpenter y Luis Ciges, que relata vida y trajín asesino de un tal Julio (personaje apodado en la película como ‘el monstruo de Avilés’), joven de familia acomodada avilesina, relacionada con la industria siderúrgica. Tela.22.monstruo y monstrua. DAVID CARPENTER foto antena 3 300x266 Hay un monstruo de Aviles y es de cine

Julio es el prototipo de un esquizofrénico asesino en serie de prostitutas, papel que interpreta David Carpenter (actor y nadador español cuyo nombre, en la vida real, era Domingo Codesido Ascanio).

Mi amiga, la filóloga, me matiza y me atiza con otra acepción de monstruo: «Cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea». Lo que me hace recordar que aquella ENSIDESA de Avilés –que tenía miles de trabajadores produciendo millones de toneladas de acero en una factoría que medía más de once kilómetros– era grande cosa fina y extraordinaria que no veas.

Parte de los exteriores del film se rodaron en Avilés, Trasona y Salinas. Pero el mayor protagonismo lo tienen las monstruosas instalaciones industriales, hoy desaparecidas al haber sido monstruosamente dinamitadas, sin miramientos hacia su monstruoso valor funcional y patrimonial. Se hizo caja achatarrando, de la noche a la mañana, verdaderas joyas del patrimonio industrial. Un episodio aparte.

Puede que el sobresalto causado, a los guionistas Dueñas y Jesús Torbado, por aquel monstruo industrial ‘ensideso’ les llevase a bautizar al personaje asesino como ‘el monstruo de Avilés’.

Menos mal (dicho sea con perdón de los peliculeros) que pese al reclamo de Lola Flores, la película fue un fracaso comercial rotundo, por lo que lo del ‘monstruo de Avilés’ no quedó ‘pa los restos’.22.MONSTRUO. la voz de aviles1 255x300 Hay un monstruo de Aviles y es de cine

Y ya que estamos, leo que la última acepción, en el diccionario, del término monstruo se refiere a «persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada». Así veo yo, en este caso, al equipo de la Factoría Cultural avilesina –personificado en Anabel Barrio y sus colaboradores– que lanzó el ‘Proyecto Eugenia’ (no el ‘Proyecto monstrua’, que hubiera sido lo fácil), formando parte de la serie de homenajes que la ciudad viene dedicando, en 2014, a Carreño Miranda con motivo de su 400 cumpleaños.

Partiendo de un molde, basado a su vez en el cuadro del pintor, más de veinte artistas interpretan libremente en una exposición que invade los lugares emblemáticos de la ciudad, a Eugenia, no a ‘la monstrua’. Ya se que es lo mismo, pero no es lo mismo. Como dice un conocido mío: «Tienes razón pero estás equivocado».

Así pues la Historia deberá reflejar que Avilés, dentro de su generoso capítulo de Bellas Artes, tiene una estatua y un mural que recrean a una niña deforme pintada por Juan Carreño Miranda (y que el maestro tituló ‘Eugenia Martínez Vallejo. La Monstrua’). Y un monstruo de cine.

Masculino y femenino que dejan claro que en materia de igualdad damos ejemplo, según mi amiga, a quien el monstruo de Avilés no le da miedo en absoluto.

«Lo que está es de miedo» matiza, excitada, la filóloga.

La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 16-11-2014

(Considerando que la historia avilesina se mide por siglos, el Pasaje del Bollo es una vía novísima, pues tiene quince años en el callejero local).

        El Pasaje del Bollo es una casi reciente, vía pública de Avilés que comunica las calles de San Bernardo y La Muralla.

        Cuando se abrió este pasaje, que el Ayuntamiento de Avilés tiene catalogado como calle, se produjo la última de las contadas excepciones en cuanto a la modificación de un plano urbano iniciado hace mil años cuando menos.

        La ciudadela amurallada de Avilés estaba formada, fundamentalmente, por cuatro calles –La Ferrería, La Fruta, El Sol y San Bernardo– y tres plazas –las De la Villa y La Baragaña (hoy desaparecidas) y la de San Nicolás (actual plaza de Carlos Lobo)– que componían el terreno primigenio de la Villa, que se ha conservado durante siglos, aunque las calles creciesen en anchura, altura, y calidad de edificios.22.pasaje BLOG al bollo .CALLE MAS ORIGINAl. DE AVILES. IMG 3972 219x300 La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

        El nuevo Pasaje del Bollo está en un solar antiquísimo, situado entre el final de la calle La Ferrería y el palacio de Camposagrado, lugar donde también  durante siglos estuvo el muelle principal del puerto de Avilés.

        Dicho solar fue durante siglos la casa madre de la familia padre de la historia medieval avilesina, la De las Alas, que por tener hasta tenían cementerio aparte del resto de los mortales: una capilla funeraria construida en el siglo XIV y situada frente a su mansión y a un costado de la [actualmente conocida como] iglesia ‘De los Padres’.

        Pero, en el siglo XIX los Alas volaban ya muy bajo y la casa se fue al carajo. Derribada en 1858, en el solar resultante –y adosado al palacio de Camposagrado– se construyeron dos casas contiguas que a partir de 1867 fueron ocupadas por ‘La Serrana’, famoso hotel y restaurante avilesino de Serrana Gutiérrez Pumarino, que cerró sus puertas, por traslado, el 31 de diciembre de 1970.

     La antigua instalación hotelera también fue demolida, y en su lugar se levantó el edificio actual, numerado con el 34 de la calle La Muralla. Pero los constructores se vieron obligados, por ley, a dejar un espacio entre la nueva casa y el palacio Camposagrado. En ese tránsito, estrecho y en pendiente, que unía las calles de San Bernardo y La Muralla, nació una vía nueva del casco histórico de Avilés.22.pasaje BLOG 2 .IMG 1545 300x300 La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

     Se conoció informalmente, a partir de 1993, el nombre de Pasaje del Bollo, por una placa que allí colocó la cofradía festiva recordando que en el hotel demolido había fundado el médico castropolense Claudio Luanco las tradicionales fiestas del Bollo en 1893.

     Finalmente, en 1998, el Ayuntamiento oficializó la vía como Calle Pasaje del Bollo.

     Estamos hablando de una calle muy corta, con dos tramos de escalera (de 8 y 15 escalones) y sin portal que valga, pues para uno que hay (entrada a una conocida clínica) está ‘adjudicado’ a la calle San Bernardo. El uso es peatonal y, por automóvil, restringido a un parking privado.

     Pero artísticamente es la pera. Porque el Pasaje del Bollo discurre a un costado del palacio de Camposagrado y de un lienzo que se conserva de la antigua muralla medieval. Y uno de sus límites visuales es la puerta gótica de la antigua Escuela de Cerámica, edificio que algunos toman erróneamente como casa natal de Pedro Menéndez de Avilés.22.pasaje BLOG 5 300x300 La nueva e insólita calle del casco antiguo de Avilés

     Y si miras al suelo hay «Arte bajo tus zapatos», producto de una intervención artística, en2006, acargo de profesores y alumnos de la Escuela  Superior de Arte y la Municipal de Cerámica, que plantaron 119 baldosas (2,45 x 2,45), todas ellas diferentes, obra de 26 artistas, coordinados por Carlos Suárez y Ramón Rodríguez.

     También hay otras vías, Cuesta La Molinera y La Ferrería, que unen el parque El Muelle (declarado Patrimonio Cultural hace veinte días) con el meollo del monumental casco histórico de Avilés declarado (hace sesenta y nueve años) Conjunto Histórico-Artístico por el Estado español.

     Pero ninguna de aquellas tiene lo de este Pasaje del Bollo, donde el milagro brota de los suelos alicatados artísticamente. Son muchos azulejos y todos distintos, una demostración de creatividad y color.

     A efectos histórico-artísticos, Avilés peina la raya con cartabón.

La tertulia prodigiosa del marchoso Café Imperial

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 09-11-2014

            Hubo en Avilés, a comienzos del siglo XX, dos cafés que destacaban sobre el resto, estaban en una nueva calle donde la fila de casas de la derecha se habían edificado sobre la antiquísima muralla, que unos años antes se habían cargado los intereses inmobiliarios. Las casas de la izquierda formaban parte del perímetro de la –entonces–  recientemente construida plaza del mercado o Plaza de los Siete Nombres.

            Los dos cafés a los que me refiero, situados en esta calle –que hoy conocemos como La Muralla– estaban situados frente a frente y los dos haciendo esquina. Hablo del Colón y del Imperial y de ambos quedan las fachadas.

            El Colón, bajo y piso, se había instalado en 1890, aunque no fue hasta 1905 cuando añadió el elemento arquitectónico que lo singulariza: la terraza aérea en el primer piso, que origina soportales en la acera, modelo barrio antiguo de Nueva Orleans. El Imperial ocupaba solamente el bajo, pues la terraza que muchos creen prolongación del negocio, era del Casino de Avilés (fundado en 1872) que tenía en el edificio su sede y que la instaló en 1907 para disfrute de sus socios. Este edificio también acogió, durante un tiempo, a la Cámara de Comercio local, fundada en 1899.

22.BBC . la muralla. 1424 CALLES1 300x199 La tertulia prodigiosa del marchoso Café Imperial

A la izquierda el Imperial. A la derecha el Colón.

            El Imperial se había instalado en La Muralla en 1900. Anteriormente y desde 1872, estuvo en la calle La Ferrería (según datos que aporta Luis Muñiz Suárez, en su magnífico libro ‘Historia de La Voz de Avilés. 1908-2008 ’) y en la casa que da frente a la calle El Sol, justo donde años más tarde se instalaría el diario avilesino que permanecería allí durante más de medio siglo.

            Ambos cafés, de gran superficie, eran la sensación, la modernidad de la época. Porque añadían a los servicios propios de esta clase de establecimientos espectáculos variados. Así mientras en el Imperial actua­ban tonadille­ras y cupletistas, con acompañamiento orquestal, el Colón ofrecía diarias sesiones de cine, con acompañamiento de piano.

            La sutileza, en lo publicitario, quizá ayude a establecer mejor la diferencia. Mientras el Imperial invitaba a exotismos como cerveza ‘La Estomacal de Mahón’ o a catar vinos de Burdeos, el Colón se vanagloriaba de servir leche recién ordeñada.

            Al Imperial lo presentaban los anuncios de la época de esta guisa: «Sitio céntrico, amplio local, venti­lador eléctrico con aparato pro­ductor de ozono para que la atmósfera esté siempre pura… En Barcelona, en una sala mecánica­–médica, cobran cinco pesetas por una hora de aspiraciones oxige­nadas… en este café, por veinticin­co céntimos, se puede pedir un café riquísimo, agua filtrada, seis periódicos diarios, tres ilustrados, biblioteca, teléfono y aspiraciones oxigenadas de la misma clase que en una sala médica de Barcelona, sin limitar el tiempo de aspiración…  Increíble, pero verdad».

            Subidones oxigenados aparte, lo que le daba categoría era la clientela que allí se reunía. Por entonces las tertulias eran muy numerosas. Por raro que parezca, la gente (la que podía, claro) se comunicaba, charlando, en torno a la mesa de un café y no mirando –los ojos como platos y la cerviz doblada– a un teléfono enano en la palma de la mano. Cuando no enchufados –en alma, corazón y vida– a un ordenador.

            En el Imperial abundaban las tertulias, pero destacaba una que me descubren unas notas inéditas de David Arias Rodríguez del Valle (alcalde de Avilés en dos ocasiones) y que –Guerra Civil de 1936 mediante– terminó exiliado en México. Una de sus nietas, Maricruz, me hizo llegar el escrito.

22.BBC David Arias2 224x300 La tertulia prodigiosa del marchoso Café Imperial

David Arias (1890-1975)

            David describe a los personajes variopintos de aquella tertulia del primer tercio del siglo XX. Por encima de todos estaban dos personas. Una Wenceslao Carreño, de familia ilustre, coronel del ejército retirado, monárquico leal, bebedor risueño y bibliófilo empedernido. Y otra Nicasio Rodríguez Viña, de origen modesto, republicano convencido y a quien «la herencia de un tío indiano convirtió en filósofo ocioso y catador pacífico».

            Y luego una serie de contertulios entre los que descollaban –y me permito adornarlos con pinceladas escogidas del escrito de David– como más habituales: Fortunato Sánchez-Calvo (venerable fan del filósofo Krause), Lorenzo de Uhagón (silencioso tertuliano con rasgos inesperados de ingenio), José María Lobo de Las Alas (inculto, pero dotado de talento avispado y socarrón), Manolo Vior (intelectual y gimnasta) y  David Arias (poeta que llegó a ser alcalde).

            De aquella tertulia prodigiosa nacieron dos cosas importantes. Una, la idea de celebrar una verbena anual, acompañada de la edición de una revista irónica, titulada ‘La Batelera’. Y, otra, la fundación de una biblioteca pública (Biblioteca Popular Circulante).

            ‘La Batelera’, un clásico festivo, llenó de música y alegría muchos veranos avilesinos.

            Y la Biblioteca Popular Circulante, escribe David Arias, «fue la primera de su clase en Asturias y tal vez en toda España». Pero lo que él no se imaginaba es que aquel ‘invento’ de la tertulia prodigiosa transcendió de lo particular a lo municipal y que con el tiempo se renombró como Biblioteca Bances Candamo (la BBC, que es un episodio aparte) y que terminaría germinando una Casa Municipal de Cultura, que con la llegada de los Ayuntamientos democráticos en 1979, potenciaría sus actividades hasta convertirse, por la cantidad y la calidad de las mismas, en una de las más destacadas de España de su tiempo.

             Por cierto, que en 1933 se cerró el tradicional café Imperial para abrir una entidad bancaria. No tengo nada claro que Avilés saliera ganando.

Cementerios, en la historia de Avilés, hubo varios

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 02-11-2014

            Hay una regla elemental entre aquellos escritores que llegan por vez primera a una población para glosarla o simplemente para conocerla. Son normas de obligado cumplimiento el que las dos primeras visitas sean al mercado y al cementerio.

            Se trata de una aproximación, mucho más eficaz y práctica de lo que se pueda pensar. El mercado es el termómetro de la vida social y costumbrista de la población a conocer y lógicamente un muestrario de los productos que se gastan en ella. El cementerio es un reflejo del urbanismo, de la historia y del gusto de la ciudad.

            Esta ley ‘olfativo-cultural’ se cumple plenamente en Avilés, cuyo mercado no solamente es el más populoso de Asturias, es conocido hasta por siete nombres y el más antiguo, al ser concedido por los Reyes Católicos a finales de la Edad Media, cuando un pavoroso incendio destruyó dos tercios de la ciudadela amurallada.

            En cuanto al actual cementerio municipal es uno de los más espectaculares que se pueden encontrar en el norte de España.22.cementerios bissssssssss PAGINA LA VOZ DE AVILES1 279x300 Cementerios, en la historia de Avilés, hubo varios

            Pero antes hubo otros cementerios, cosa lógica en villa tan antigua como Avilés. Durante siglos el cementerio municipal avilesino estuvo situado entre la muralla y la llamada ‘Iglesia de Los Padres’, y allí sigue ubicada la capilla funeraria (siglo XIV) de los Alas, aunque hay que matizar que estaba junto al cementerio, pero no dentro del recinto. El, entonces, pueblo de Sabugo tenía también su lugar de enterramiento sagrado, al costado izquierdo de la iglesia medieval de la plaza del Carbayo.

            También los hubo, más pequeños, en La Magdalena, Llaranes y el Hospital de Peregrinos de Rivero. Y con el paso del tiempo en Miranda y San Cristóbal.

            Igualmente existieron camposantos –aunque generalmente restringidos a religiosos– en los conventos de San Francisco, hoy iglesia de San Nicolás de Bari, y de San Bernardo, complejo hoy desaparecido y al que se accedía por la calle del mismo nombre.

            En el siglo XIX el gobierno español –aduciendo normas de higiene y salud pública– dicta leyes para  que los enterramientos en las poblaciones se hagan fuera del casco urbano de las mismas. Y así el Ayuntamiento avilesino se ve obligado, en 1813, a trasladar el cementerio municipal, a lo que eran entonces las afueras de la población, terrenos hoy ocupados por las escuelas de Sabugo.

            Pero la ciudad seguía creciendo en edificios y habitantes por lo que el gobierno civil de Asturias el 28 de enero de 1885 ordena clausurar los cementerios de Avilés, Miranda y San Cristóbal que eran los que prestaban sus servicios a Avilés y aledaños Y el Ayuntamiento decide la construcción de una nueva necrópolis para la vi­lla, en la zona alta de la población en el lugar conocido como La Carriona, al tiempo que clausura el de Miranda y construye otro nuevo en San Cristóbal.

            Diseñado por el arquitecto municipal Ricardo M. Bausá, el cementerio de La Carriona (se edificó en una finca así llamada) fue bendecido el 28 de agosto de 1890 para que acogiera a sus primeros “huéspedes”.

             El diseño de Bausá maneja la racionalidad en la distribución del conjunto formado por un rectángulo básico, presidido por una capilla, con planta de cruz, que actúa de núcleo distribuidor y del cual parten las avenidas principales del camposanto donde se sitúan los panteones. A esta parte antigua nos vamos a referir.

            Las clases pudientes del Avilés de aquella época, las que inician la industrialización tenían ‘gusto por la cultura’ cosa que se ve reflejada en las construcciones que se levantaron por aquel tiempo: nuevas calles de San Francisco y de La Cámara de edificios espectaculares, nueva iglesia neogótica (Sabugo), nuevo teatro neobarroco (el Palacio Valdés’) y nuevo hospital (en El Carbayedo).22.CEMENTERIO. de la carriona.iPhone 0581 300x225 Cementerios, en la historia de Avilés, hubo varios

            Todo ese gusto constructivo tuvo fiel reflejo en el nuevo cementerio de La Carriona donde los panteones de los pudientes son –en la mayoría de los casos–verdaderas obras de arte como: el mausoleo de la marquesa de San Juan de Nieva (el famoso del ángel señalando al cielo, obra de Cipriano Folgueras), o el dedicado al escritor Armando Palacio Valdés (de Jacinto Higueras) o los varios que diseñó Manuel del Busto, arquitecto clave en la Asturias de entre siglos XIX y XX y que comenzó su carrera en nuestra ciudad, construyendo varios edificios entre los que destacan el teatro  ‘Palacio Valdés’. 

            Lo que realmente llama la atención, en el cementerio avilesino, es el extraordinario conjunto de mausoleos pertenecientes a familias adineradas que quisieron trascender, alcanzar la inmortalidad que se dice. En el aspecto artístico puede que lo hayan logrado, en el religioso lamento no poder ofrecer esa información.

            Y aunque a algunos les pueda parecer extraño colocar un cementerio entre el catálogo de monumentos de una ciudad, en el caso avilesino queda justificado por la contrastada categoría artística de su necrópolis. Para que se den cuenta de su importancia, el cementerio de La Carriona forma parte de la Ruta Europea de Cementerios Significativos, y es el único asturiano en esta Ruta que agrupa 53 localizaciones, 18 de ellos en España.

            La Carriona es un episodio aparte. Descanse en paz.

El Carreño Miranda, primer instituto de la historia de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 26-10-2014

Hace hoy ochenta y seis años que Avilés entró en la modernidad de la cosa educativa. Fue un 26 de octubre del año 1928 cuando se inauguró el primer curso oficial de bachillerato del ‘Instituto Carreño Miranda’, bajo la dirección de Agustín P. del Pueyo.

El 15 de agosto de aquel año, el Gobierno de España –eran tiempos de la dictadura de Primo de Rivera– había acordado la creación, en Avilés, de un Instituto de Segunda Enseñanza, solicitado meses antes por el Ayuntamiento presidido por José López-Ocaña. Para la lentitud que se suele estilar en la Administración estatal, aquella fue la típica diligencia de aquí te pillo, aquí te mato. Así que hubo que encajar, sin calzador, el nuevo centro en el primer piso de la Escuela de Artes y Oficios, y no me chiste usted.

Con la proclamación de la Segunda República llega un nuevo alcalde: David Arias Rodríguez del Valle (hijo del historiador David Arias García), que  echó el resto (las cuentas municipales estaban apretujadísimas, como siempre) en la construcción de un nuevo edificio destinado específicamente al recién nacido Instituto, que había sacado a Avilés de pobre en materia educativa.

El alojo provisional, en Artes y Oficios, era un sin vivir. Así que David Arias, después de descartar reubicarlos en el nuevo Hospital de Caridad (demasiado grande para las necesidades sanitarias de entonces), puso manos a la obra, pidió planos y presupuesto al arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo y se apuntó al rosario de la aurora de los préstamos estatales. Antes, había comprado una parcela de terreno al marqués de Ferrera, propietario (como no) de un solar llano al final de la calle Galiana, donde cuatro señoritos practicaban un extraño deporte llamado tenis.22.carreño miranda PAGINA LVA TOTAL1 231x300 El Carreño Miranda, primer instituto de la historia de Avilés

Y allí se construyó, comenzando a funcionar en octubre de 1934, el primer instituto de la historia de Avilés bajo la dirección del catedrático Luis Muñiz Álvarez. En esa inauguración David Arias ya no era alcalde pues había dimitido el 21 de septiembre sustituyéndolo Bernardo García Ruiz-Gómez, pero que David Arias Rodríguez del Valle fue el hacedor del centro es histórico.

Los avatares de aquel Instituto –hasta convertirse en 1972 en lo que es hoy, Colegio Público ‘Palacio Valdés’– así la otros de centros educativos que paulatinamente se extendieron por la ciudad son un episodio aparte.

Tengo recuerdos mayormente felices de aquel Instituto de grandes ventanales y de mis compañeros y compañeras, que aquello de la educación mixta (que duró hasta 1968) fue una bendición. Y los bocadillos de ‘La Morena’ también. Del profesorado me acuerdo gratamente de bastantes porque les debo mucho, pero especialmente de Jesús García Díaz y las visitas guiadas que nos amañaba a los que demostrábamos curiosidad por el desconocido Avilés monumental… Y sobremanera de las enseñanzas y consejos de Adela Palacios Gros, catedrática de literatura. Algo impagable.

Tiene escrito Jorge Luis Borges que «uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe» y la última vez que le di la razón –al gran escritor argentino comedor de bocadillos de mortadela, broma que le suponía el gamberro de Luis Buñuel– fue el pasado mes de agosto, cuando encontré en Facebook, un post titulado ‘Instituto Carreño Miranda (Avilés)’, de mi admirado José Luis García Martín, otro antiguo alumno del Carreño, que decía:

«Luz, más luz y clara geometría, jaula feliz de aquel bachillerato que terminó hace siglos o hace un rato o que no ha terminado todavía.

¿De qué rara madera estamos hechos, légamo primordial, materia oscura, que sobre el tiempo flota y que perdura cuando llegamos a la mar deshechos?

Por la empedrada calle de Galiana camina en la mañana hacia el mañana el niño que yo fui, que sigo siendo.

Qué compleja ecuación y qué sencilla. ¿Me ves tú ahora como te estoy viendo? Todo era allí asombro y maravilla».

 Creo imposible definir mejor aquel tiempo. Y le participo, al poeta, que por esa empedrada calle de Galiana, que yo también hacía como alumno cuatro veces al día, sigo caminando hacia el mañana y aún me quedan dos kilos de asombro. Y cuarto y mitad de maravilla.

Viaje desde el Fuero de Avilés hasta el polígono de San Balandrán

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 19-10-2014

Cuando metes la mano en un cesto de cerezas, para coger una, nunca sabes las que saldrán porque, las condenadas, se enredan unas con otras y no hay manera.

Algo parecido me ocurrió revolviendo en mis notas, a la busca de un dato relacionado con un 19 de octubre. Y justo ocurrió que se me empezaron a enredar reseñas de ‘diecinueves’ de octubre de distintos años. Tal acumulación de acontecimientos –no es la primera vez que me pasa– es algo que viene a demostrar la riqueza histórica avilesina, por lo que no me resisto a dejarlo pasar y publico, a continuación lo que ocurrió en Avilés, o con él relacionado, tal día como hoy (19 de octubre) de distintos años.

Comienzo en el año 1351, con un dato extraído del libro ‘Avilés. Noticias históricas’ de Julián García San Miguel (Impreso en Madrid, 1897), donde en su página 434 dice textualmente que «El mismo rey [D. Pedro I de Castilla] confirma dos cartas, una de su padre D. Alfonso y otra de D. Fer­nando su abuelo, mandando guardar á los de Avilés el fuero de no dar portaje ni ribaje des­de la mar hasta León. En las mismas Cortes, á 19 de octubre».

Otro 19 de octubre, pero de 1821, nace Pedro Carreño, uno de los trece hijos de Pantaleón Carreño y Dominica Valdés, en el domicilio familar de la calle La Ferrería, número 10. La vida de este Carreño se repartió entre Cuba y Avilés, siendo  escritor tan prolífico como desconocido, al menos, en su villa natal. Periodista, poeta y autor de comedias, dramas e incluso de una zarzuela. Algunos (es el caso de Fernando Vidal Blanco) dan por cierto que también es el autor del poema que se puede leer en la parte inferior de una hornacina dedicada a Jesús Nazareno, colocada en la parte alta del soportal de la citada dirección de La Ferrería. Ver para creer y si no peregrine allí para leer.

El 19 de octubre de 1893 se inaugura el puente metálico de San Sebastián, que sustituye al viejo de piedra, llamado de Los Pilares, para salvaando la Ría comunicar Avilés con Gozón. Es una plataforma de hierro, diseñado por el ingeniero militar Francisco Writz, de cuarenta y tres metros de largo por nueve de ancho. La modernidad metálica no fue bien acogida, ya se sabe, y abundaron comentarios despectivos en la prensa, como que «parece la torre Eiffel echando la siesta» e incluso creaciones literarias como el verso que sigue: 22.19 octubre PUENTE SAN SEBASTIAN 230x300 Viaje desde el Fuero de Avilés hasta el polígono de San Balandrán

«Puente Metálico… 

Mucho hierro por arriba, 

mucho hierro por abajo, 

y si todo en el hierro estriba…

¡Que lastima de trabajo!».

El tiempo ha demostrado que el poeta, de nombre Juan Francés, no tenía visión de futuro. Y es que nadie es perfecto, como nos está recordando siempre Jack Lemmon en ‘Con faldas y a lo loco’.

El 19 de octubre de 1894 el, entonces, diputado a Cortes por Avilés, Julián García San Miguel, segundo marqués de Teverga, impulsa en Madrid el expediente para la construcción de un nuevo templo en Avilés, que sirva de parroquia al ya populoso barrio de Sabugo, a construir en el lugar ocupado por las ruinas del convento de La Merced. La nueva iglesia sería consagrada en 1903 con lo que la medieval iglesia de la plaza del Carbayo dejaría de ser sede parroquial. Sabugo siempre dando la nota, como tiene que ser.

El 19 de octubre de 1903 nace, en Barcelona, Ramón Corominas Sostres quien sería personaje muy popular en Avilés donde llegó a principios de la década de los 50, del pasado siglo XX, con la misión de poner en marcha la nueva Empresa Nacional Siderúrgica S.A. (ENSIDESA) que originó la mayor transformación urbana, social y económica de la historia de Avilés. Ramón Corominas, que ostentaba el número uno de matrícula en la nueva empresa, llegó a ser director de la misma.

El 19 de octubre de 1904 sale a la venta el primer número del semanario ‘El Veto’, afín a los intereses del partido Liberal, cuyo líder era Julián García San Miguel, segundo marqués de Teverga. La publicación duraría cinco meses. Sin comentarios.22.19 octubre IGLESIA SABUGO NUEV 224x300 Viaje desde el Fuero de Avilés hasta el polígono de San Balandrán

El 19 de octubre de 1951 el Boletín Oficial del Estado publica un decreto que haría posible la construcción de los poblados de la empresa ENSIDESA de Avilés. En el principal de ellos, el de Llaranes –considerado hoy un referente importante en la historia del urbanismo español– se entregarían, en 1954, las primeras viviendas. Lo de Llaranes es la excepción que confirma la regla del grandioso desastre constructivo de poblados de viviendas edificados en Avilés por entonces.

El 19 de octubre de 1998 cierra el cine Almirante para ser convertido en cuatro minicines. Fueron 185 los espectadores que asistieron a la última proyección –en la gran sala, la mayor de Asturias en aquellos momentos– de la película de Steven Spielberg ‘Salvar al Soldado Ryan’, que fue la que clausuró este cine donde también, desde su inauguración el 14 de abril de 1973, hubo esporádicas representaciones teatrales.

El 19 de octubre de 2000 la prensa asturiana destaca en primera plana la resolución oficial que aprobaba el futuro uso del palacio de Ferrera como hotel de lujo. Incluso el diario ingles ‘The Times’, que ya es decir, en un suelto en páginas interiores, anunciaba que «NH abrirá en abril de 2003 un hotel de cinco estrellas en la ciudad asturiana de Avilés». Para que luego digan.

El 19 de octubre de 2004 la multinacional estadounidense Alcoa (antigua ENDASA) anunció la inversión de 46 millones de euros en su fábrica de aluminio de Avilés, situada en el Polígono Industrial San Balandrán, en la margen derecha de la Ría. El mítico santo, ligado a Avilés –por una isla hoy evaporada– nunca descansa, aunque los de la toponimia oficial lo quieran disfrazar de Samalandran.

Y esto es lo que hay, cerezas históricas que también son certezas.

Los Canapés, aperitivo escondido del Casco Histórico de Avilés

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 12-10-2014

(Un intento de ‘darle marcha’ al conjunto monumental menos conocido y más maltratado de la villa).

No piensen en manducatoria, porque los canapés a los que me refiero son de piedra educada y figuran en el menú histórico-artístico que figura en la carta del monumental casco antiguo de Avilés.

Pero a efectos artísticos-gastronómicos –esos que dicen que alimentan mente, espíritu y tal– Los Canapés permanecen ignorados por la autoridad y el personal en general que, sin embargo, se deleitan saboreando opíparos platos del menú que ofrece la villa de Avilés y que va desde manjares como Camposagrado, El Carbayo, Galiana o El Parche…  y hasta La Fruta, de postre, claro.

Y sin embargo la gente no prueba, ni de coña, Los Canapés. Generalmente porque no los encuentra.

Antes lucían más, porque entre ambos asientos de piedra transcurría el tránsito rodado de la carretera general entre Oviedo y Avilés. Estaban a la vista y ahora aquella calzada nacional se ha convertido en un camino peatonal.

Estos vistosos bancos de piedra –incluidos en una selección de lugares y monumentos del casco antiguo local, que fue declarado en 1955 por el Estado español Conjunto Histórico-Artístico– están cercados y acogotados por una lado: una estación de servicio y por el otro: una maloliente zona verde donde se suelen acumular desperdicios sin control. Por debajo, prácticamente, son traspasados por una carretera de gran tráfico y por encima están coronados, por así decirlo, por el viaducto de la circunvalación de Avilés. Vaya por Dios.

Los Canapés fueron colocados en 1786, en tiempos del reinado de Carlos III, aquel monarca que favoreció la moda del adorno arquitectónico a la entrada de las poblaciones importantes. Por ejemplo, y sin ánimo de hacer comparaciones, en la Villa y Corte de Madrid se hizo con la Puerta de Alcalá, y en la Villa de Avilés con Los Canapés. Que fueron colocados a ambos lados de la principal calzada, que entonces era la que la comunicaba con Oviedo.22.CANAPES.1940 300x136 Los Canapés, aperitivo escondido del Casco Histórico de Avilés

Son dos grandes ‘sillones’ de piedra de11,64 metrosde largo, 2,60 de ancha y 3,30 de alto, que fueron diseñados por José Bernardo de la Meana –Maestro Mayor de la Catedral de Oviedo y vinculado también a la obra pública del Ayuntamiento de Avilés– y realizados bajo la dirección del maestro de obras Roque Bernardo de Quirós con piedra, que estaba literalmente a pie de obra, pues la cantera de Bustiello está situada a unos metros de distancia del lugar de emplazamiento.

Los bancos muestran inscripciones, en uno de ellos: «Reynandola Majestaddel Sr. Dn. Carlos III se hizo esta obra» y en el otro: «A expensas de los propios y arbityrios (sic) de esta villa año MDCCLXXXVI».

A Gaspar Melchor de Jovellanos Los Canapés no le gustaron un pelo. Vaya por Dios. En su ‘Diario Cuarto’, correspondiente al sábado 14 de julio de 1792, dice, después de referirse a Villalegre como ‘bellísima parroquia’ y al hablar de la nueva calzada de Oviedo a Avilés: «Nueva carretera, ancha y bien trabajada, plantada de álamos malos al principio, buenos y mejores después. Enorme y feo canapé en medio de un gran trozo de camino levantado sobre altísimos y fuertes paredones, y que debió por lo mismo ser muy costoso».

Para gustos hicieron Los Canapés. La verdad es que mucho entusiasmo no levantan y más desde mediados el siglo pasado, cuando nos cayó encima la, hoy, difunta ENSIDESA –y demás familia metalúrgica y cristalera– y Avilés creció a lo loco, fueron quedando camuflados de mala manera. Sin embargo, aun escondidos y apabullados como están, han sido capaces de dar nombre a un centro cultural y deportivo, a una estación de servicio y hasta una pequeña travesía.

En 2009 se restauró –a cargo de un equipo dirigido por Teresa Imaz de las Alas– el primero de ellos. Para el otro (justamente el que proclama «A expensas de los arbityrios de esta villa…») no hubo presupuesto –vaya por Dios– y hoy luce oscuro, enmohecido y atrapado por la maleza.

Nada se puede hacer por Los Canapés de Avilés, como no sea retirarlos de ahí –como se propuso informalmente hace unos años– donde no tienen el respeto que se les debe, o bien darles otro tipo de marcha, la musical por ejemplo. Así que propongo nuevamente –al público en general y a los amantes del casco histórico de Avilés en particular– que tomando como base la famosa y pegadiza canción ‘La Puerta de Alcalá’ –popularizada por Ana Belén y Víctor Manuel, con letra y música de Bernardo Fuster, Luís Mendo y Francisco Villar– se readapte para esta ocasión,  cambiando el nombre de un monumento por el otro y un par de licencias gramaticales más –todo ello en aras del patrimonio, faltaba más– y se tararee algo así:

«Una mañana fría, Carlos III, con aire insigne se quitó el sombrero muy lentamente bajó de su caballo, con voz profunda le dijo a su lacayo: ahí están, ahí están, ahí están viendo pasar el tiempo… ahí donde los ves, están Los Canapés.

Lanceros con casaca, monarcas de otras tierras, fanfarrones que llegan inventando la guerra, milicias que resisten bajo el “no pasarán” y el sueño eterno como viene se va… y ahí están, ahí están, ahí están viendo pasar el tiempo… ahí donde los ves, ahí, están Los Canapés.

Todos los tiranos se abrazan como hermanos, exhibiendo a las gentes sus calvas indecentes, manadas de mangantes, doscientos estudiantes inician la revuelta son los años sesenta y ahí están, ahí están, ahí están viendo pasar el tiempo… ahí, ahí donde los ves, están Los Canapés.22.canapes Marieta2 200x300 Los Canapés, aperitivo escondido del Casco Histórico de Avilés

Un travestí perdido, un guardia pendenciero, pelos colorados, chinchetas en los cueros, rockeros insurgentes, modernos complacientes, poetas y colgados, aires de libertad… ahí están, ahí están, ahí están viendo pasar el tiempo… ahí donde los ves, están Los Canapés.

Los miro de frente y me pierdo en sus ojos, sus piedras me vigilan, su sombra me acompaña, no intento esconderme, nadie los engaña, toda la vida pasa por su mirada…
Míralos, míralos, míralos, míralos… ahí donde los ves, están Los Canapés… Míralos, míralos, míralos, míralos… ahí donde los ves, están Los Canapés…»

 Aunque para mirarlos hay que encontrarlos y ese ya es otro cantar, pues no están señalizados. Cosa impropia para estos bancos de piedra del siglo XVIII, que forman parte de los monumentos componentes del ‘Casco Histórico-Artístico’ de Avilés.

Pena de Canapés que podían haber sido el aperitivo ideal del banquete monumental avilesino y están amojamaos. Vaya por Dios.

Otro siglo será.

Jesusín de Galiana

Archivado en (Los episodios avilesinos) por albertodelrio el 05-10-2014

Hoy se cumplen 153 años de una sonada reunión en Avilés. Aquel 5 de octubre de 1861, los miembros del gobierno local presididos por el alcalde Fernando Ochoa, aprobaron las obras proyectadas para la prolongación de la calle de La Cámara, que entonces comenzaba en la plaza de España y terminaba en el cruce con la, hoy, calle La Muralla.

Esta obra, histórica para Avilés, traería consigo el nacimiento de un gran espacio urbano, donde destacaría la espectacular plaza del mercado (descreídos, con ordenador, busquen ‘singular plaza de los siete nombres’ en Google, Yahoo o similar).

En la misma sesión, el alcalde Ochoa –abogado, que compaginaba la política con el periodismo, y vivía en la casa, hoy palacio, de Valdecarzana– leyó un documento que se enviaría a Madrid, pidiendo un ramal de ferrocarril que «ponga en comunicación a esta Villa y Puerto». El tren llegaría veintinueve años más tarde.

Pero aparte de estos dos históricos asuntos –y de la aceptación de la dimisión de dos serenos, porque aunque parezca mentira hubo un tiempo en que hasta dimitían los serenos– el alcalde dio lectura a una carta remitida por la parroquia de San Nicolás de Bari: «Las perso­nas que frecuentan la capilla de San Roque me advierten de su estado rui­noso, hendiduras en las paredes y bóve­da y desplome de la facha­da, interesando se deter­mine si las reparaciones han de ser de su cuenta, o si la capilla está bajo el patronato municipal…».

La carta la firmaba el sacerdote Francisco Martínez Manzaneda, cura ecónomo de la parroquia, polémico personaje de la época, que se las tenía tiesas con el Ayuntamiento. Alcalde hubo (tal fue el caso de Álvaro Lobo Castañón) que dejó escrito que «a este cura le hizo la boca un fraile», por sus continuos rifirrafes por asuntos económicos. A veces, la sola cita de su apellido resultaba categórica. Por ejemplo el poeta Marcos del Torniello hablando de su nacimiento dejó escrito: «Naci na cai de Gozón. / No importa pa la cues­tión, / el año, el día y el mes… / Soy como tú d’Avilés, / pa que lo sepias, Antón. / Na pila San Nicolás / bauti­zome Manzaneda». Y punto en boca, parece querer decir el poeta bablista.

   El caso es que en aquella ocasión el cura llevaba razón, pues la capilla era propiedad del Ayuntamiento y este tendría, una vez más, que apechugar con el arreglo.22.jesusin. IMG 0182 225x300 Jesusín de Galiana

  Pocos chapuzas constructivas hubo en Avilés como aquella capilla de San Roque. Tantos desastres acumuló, que pierdes la cuenta de tanta avería y derrumbe que vienen reflejadas en los libros de Actas del Archivo Histórico. Justo Ureña ironizaba que «Si con­vertimos al valor actual del dinero, los duca­dos, reales, maravedíes y pesetas que en tres siglos se invirtieron en reparaciones y reconstrucciones de la capilla de San Roque, es incuestionable que Avilés podía tener hoy en El Carbayedo una catedral como la Almudena de Madrid».

La capilla de San Roque fue edificada, en el siglo XVII, en el llamado ‘Campo de Galiana’ anexo al Plantío Real del Carbayedo, famoso bosque de carbayos (robles, ya sabes) situado en la parte alta de Avilés.

Fue bendecida en 1652, como agradecimiento de las autoridades locales a San Roque –santo que en vida se dedicó a curar a los infectados por la peste– pues entendían que Avilés se había librado de la plaga gracias a su intercesión divina con ocasión del incidente ocurrido cuando estando el puerto de Avilés en cuarentena ordenada por el Gobernador de Asturias, ante la epidemia de peste declarada en Europa, los responsables locales –dos jueces que luego fueron castigados con el destierro– dejaron entrar en el puerto una carabela, cuyo capitán –un vecino de Sabugo llamado Amado Terano– estaba infectado. Una imprudencia que sembró el pánico entre la población, que se encomendó masivamente a San Roque. Afortunadamente no hubo contagio, de milagro. Cosa que se atribuyó al santo, por lo que se decidió erigirle una ermita.

Con el tiempo la capilla fue cambiando la advocación oficial, a partir de la instalación en ella de una imagen del Nazareno procedente de la ruinosa capilla de San Martín (que estaba frente a donde hoy está la comisaría de polícía). Y la de San Roque pasó a ser llamada Jesús de Galiana, y también la del ‘Ecce Homo’, para terminar siendo –y así es hoy familiarmente conocida– la de ‘Jesusín de Galiana’.

Sepan los foráneos que en Avilés hay también una capilla que muchos llaman de ‘San Pedrín’, en la calle Rivero, y una famosa cofradía semana-santera conocida como la de los ‘sanjuaninos’… Y esto no debe de extrañar en una región, de ‘grandones’ por otro lado, donde la patrona es conocida como la ‘Santina’.22.JESUSIN. capilla jesusin de galiana. pepe fdez en aviles y sus calles 201113.1 300x172 Jesusín de Galiana

 Y vuelvo a un 5 de abril de 1892, cuando otra amenaza de ruina, la quinta de su historia, decidió al Ayuntamiento a encargar un nuevo proyecto al arquitecto Ricardo Marcos Bausá (el que había trazado el cementerio de La Carriona y el parque El Muelle) y que es la que existe en la actualidad. Es sede de la cofradía ‘Nuestro Padre Jesús de Galiana’ y alberga también las imágenes de San Roque, San Juan, y la Virgen Dolorosa.

Siempre fue lugar de feligresía al paso, aunque cuando el Instituto ‘Carreño Miranda’ estaba en su inmediaciones (donde hoy está el colegio público ‘Palacio Valdés’) y por los meses de junio y setiembre (épocas de exámenes) ‘Jesusín’ estaba hasta los topes de jóvenes feligreses.

Sépase que es la única ermita donde se hincó de rodillas un Rey de España, tal fue el caso de Amadeo I, cuando visitó Avilés –el 15 de agosto de 1872–  y la apolillada nobleza de simpatías borbónicas, encabezados por el marqués de Ferrera, le cerró palacios e iglesias.

Hoy la capilla tiene a un costado un pasaje llamado de ‘San Roque’ que remite a sus orígenes. Por cierto que aquí se plantó, en su día, un famoso crucero que no tardó mucho (permitan el retruécano) en llevarse por delante un camión repartidor de Coca-Cola en una desgraciada maniobra dando marcha atrás. Incidente que unió para siempre a la multinacional norteamericana con la milenaria historia avilesina.

Mientras tanto ‘Jesusín’ de Galiana sigue llamando la atención de los visitantes, fundamentalmente por llamarse Jesusín, cosa que choca la suyo por tal confianza con algo divino, con el plus añadido de ir unido al nombre de una de las calles porticadas más famosas de España. Todo viaja menos los nombres, como dice Julián Marías, porque los nombres se quedan para siempre grabados en la memoria y en las lápidas.

Yo solo se que si dices, por ahí fuera, ‘Jesusín de Galiana’, en un santiamén muchos saben que hablas o que eres de Avilés. Ya se que la cosa tiene su lógica, pero sigue pareciéndome un milagro, oye.


Alberto del Río Legazpi
Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta

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