INVESTIGADORES OBTIENEN RESULTADOS «MUY PROMETEDORES» QUE ALIENTAN LA VIABILIDAD
ECONÓMICA Y AMBIENTAL DE LA PRODUCCIÓN DE BIOGÁS POR CODIGESTIÓN CON PURINES DE VACA
ROSA VALLE GIJÓN
Los purines pueden generar problemas en las explotaciones ganaderas intensivas. La mejor opción, sin duda, es «su aprovechamiento como fertilizante, cuando exista terreno agrícola suficiente paraabsorberlos. En caso contrario, una buena alternativa es «su valorización como biogás». Lo dice alguien que es voz autorizada en
la caracterización y tratamiento de estos residuos, la catedrática Elena Marañón, del grupo de investigación de Ingeniería Ambiental del Instituto Universitario de Tecnología Industrial de Asturias (IUTA). En este campo, su grupo participa actualmente en un proyecto financiado por el Ministerio de Medio Ambiente,Medio Rural y Marino, denominado ‘Recuperación y aprovechamiento energético de metano en sistemas de codigestión de purines para la reducción de emisiones de gases efecto invernadero’, que, pese a estar en mitad de su desarrollo, está ofreciendo resultados «muy prometedores », avanza la profesora.
Dentro de este proyecto, los investigadores valoran la viabilidad de mezclar los purines con otros residuos biodegradables, como la glicerina procedente de plantas de biodiesel y residuos de comida o lodos de depuradora, y su utilización en procesos de codigestión en reactores con diseños avanzados que mejoren el rendimiento y eviten problemas de operación en las plantas. En esta iniciativa interviene también la empresa Zero
Emissions Technology.
Los purines se introducen en reactores para su digestión y la materia orgánica se va transformando en biogás, mezcla de metano y dióxido de carbono, y en un sólido digerido. «Ambos pueden ser aprovechados, el biogás para producir energía eléctrica y calor y el digerido, tras someterse a una aireación, se transforma en un compost estable, para su uso como fertilizante, sin problemas de olores o de desprendimiento de gases efecto invernadero. Cuando los purines se mezclan con otros residuos es cuando se habla de codigestión. Ésta ayuda a «mejorar laproducción de biogás y aumentar el rendimiento de la instalación», añade Elena Marañón. Actualmente existen ayudas económicas para las instalaciones de biodigestión de purines.
La profesora incide en la importancia de que las ganaderías cumplan el Código de Buenas Prácticas Agrarias, de carácter voluntario en Asturias, pero cuya aplicación «debe potenciarse o incluso establecerse como obligatorio», opina. Así se evitarían los malos olores y la contaminación de las aguas por dosis excesivas de purines en situaciones meteorológicas adversas, así como del aire.
El pasado enero se aprobó el Real Decreto 100/2011 por el que se actualiza el catálogo de actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera y se establecen disposiciones básicas para su aplicación. Las instalaciones de ganado vacuno de más de 500 plazas deben contar con una autorización administrativa que incluirá valores límite de emisión de contaminantes, que se basarán en la adopción de técnicas adecuadas para prevenir la contaminación y en la medida de lo posible, en las MTD. Las MTD son las Mejores Técnicas Disponibles, que operan para la fertilización con purines de cerdo y gallinaza, ya que aún no se ha aprobado un documento de MTD para el sector de ganado vacuno. Las instalaciones de ganado vacuno, aunque no están
afectadas por la Ley de Prevención y Control de la Contaminación (IPPC), sí están incluidas como actividades
potencialmente contaminadoras de la atmósfera en la Ley de Calidad del Aire (Ley 34/2007).
En Asturias hay pocas ganaderías que lleguen a la cifra de 500 plazas, «pero esto no implica que no deban tomarse precauciones para reducir los impactos ambientales en ganaderías más pequeñas », insta la experta.
Tecnologías que protegen El desarrollo de tecnologías para la protección ambiental es uno de los sectores a los que los expertos auguran futuro en Asturias. El crecimiento en este sector ha sido «más lento de lo esperado, pero no cabe duda de que la situación está cambiando. La crisis actual está afectando mucho menos a las empresas de este sector», según Elena Marañón. Y pone por ejemplos empresas que se dedican al reciclaje
de subproductos o de residuos, al sector de tratamiento de aguas residuales, al diseño de equipos para el control de la contaminación atmosférica o las consultorías medioambientales. «Sin duda, hay un amplio espectro de
mercado y la innovación es imprescindible para conseguir procesos y productos más ecoeficientes », condensa.
La bolsa negra de basura
El grupo también investiga en el campo de los residuos urbanos. Recientemente el equipo ha realizado una caracterización de la denominada «fracción resto o bolsa negra, para conocer el cambio en su composición, pues los datos de que se disponía eran ya antiguos y se ha producido un cambio paralelo al de nuestros hábitos de
consumo», explica Elena Marañón. Han hecho estudios de viabilidad de la recogida selectiva de los residuos de comida –fracción orgánica- que van en estas bolsas negras y estudios de mercado de demanda de compost en Asturias. Ahora acaban de iniciar un proyecto europeo, del VII Programa Marco, para disminuir la producción
de lodos en las depuradoras y a su valorización, utilizando tecnologías innovadoras. «En la depuración de aguas, la gestión de los fangos supone un coste importante.
Aunque los procesos de tratamiento se conocen desde hace muchos años, no podemos seguir usando la misma tecnología, hay que ir hacia depuradoras más compactas y con menores consumos de energía, más sostenibles»,
defiende Marañón.