Ay

Archivado en (General) por María de Álvaro el 13-05-2012

“¡Dos de Primera se saludan!”. Se lo dijo con una risotada y con la bombona de oxígeno enchufada. Se lo dijo en el hospital aquella temporada de hace ahora cuatro años, la del “pobre del que quiera robarnos la ilusión”. Fue un mes antes de que él saltase al campo en Castellón después de perder el partido, justo en ese momento en el que el Alavés le metió un gol a la Real y el Sporting volvió tras diez años en Segunda. Isidro no pudo verlo, no le dio tiempo. Juan sí, le sobró. Pero los dos estaban convencidos de antemano. Los dos se saludaron aquel día como ‘dos de Primera’. Yo los vi. Por eso sé que Isidro y Juan siguen siendo de Primera. Y el Sporting, pues también.

Esto, claro, lo digo con las vísceras, esas que no sirven para pensar, y lo digo porque ni entreno al equipo, ni soy la presidenta del club, ni la dueña, ni, por suerte para todos empezando por mí misma, ningún delantero centro. Ellos no pueden usar ahora las vísceras, porque por usarlas, por abusar de ellas, estamos ahora donde estamos. La cabeza es el arma que necesita el Sporting para volver por donde ha venido.

El día que se firmó definitivamente aquel ascenso me tocó hacer eso que se llama reportaje de ambiente desde la misma grada del Molinón. Recuerdo que se tituló ‘Diez años fueron suficientes’. Ahora habría que cambiarlo por un ‘Y uno, más que de sobra’. A ver si quienes, además de sufrir por el Sporting, cobran, consiguen ponerse a la altura de Isidro y Juan y de los miles y miles de rojiblancos que hoy no lloramos porque tenemos una edad y tampoco es cosa de andar haciendo el ridículo. Ay.

De amigos, manifestaciones y hasta violetas

Archivado en (General) por María de Álvaro el 12-05-2012

Todos tenemos o hemos tenido alguna vez un amigo amigo de la infelicidad, si se me permite tan cutre juego de palabras. Son estas gentes que jamás te llaman para tomar un vino o regalarte, un suponer, unas violetas. Los amigos amigos de la infelicidad tienen la capacidad innata de oler cuándo tienes un problema, y entonces, y solo entonces, aparecen. Al principio tú crees que es para echarte una mano, pero con los años, que además de arrugas y descolgamientos varios traen alguna ventaja, te das cuenta de que lo que les pasa es que solo se sienten a gusto entre penas. Porque la tristeza, esto también lo aprendí con los años, pero especialmente un día que estaba triste y decidí dejar de estarlo, tiene un no sé qué que puede llegar a enganchar, que en un sofá con una manta -real y metafóricamente hablando- uno se cansa menos que sudando la camiseta.

El caso es que me he acordado hoy de los amigos amigos de la infelicidad viendo a algunos, insisto en el algunos, manifestantes amigos de la manifestación. Esos que hacen cierta la fea expresión del “contra Franco vivíamos mejor” (y la palabra ‘Franco’ permite el cambio por cualquier otra, a gusto del consumidor). Esos que tal parece que disfrutan cuando las cosas vienen mal dadas, porque así pueden quejarse más tranquilamente. Pero no son una especie única, claro está, porque también existen políticos amigos del conflicto, que no son los que gestionan lo que hay cuando no queda otra, si no los que parecen disfrutar con un “y ahora cojo y te subo el IBI, prenda, que necesito cash pa’ un banco”.

En fin que mientras los amigos de los problemas crecen, los problemas lo hacen de forma exponencial y la confianza, que es a la economía lo que el amor al mundo, se va al carajo. Y unos gritan que “se va a acabar la paz social” como si gritasen “y pobre del que quiera robarnos la ilusión”, como si el fin de la paz social fuera bueno para alguien. Y los otros se hacen los sordos. O se ponen detrás de la pancarta, como si la cosa no fuera con ellos, que es casi peor.

Política de bar

Archivado en (General) por María de Álvaro el 11-05-2012

Como todo el mundo sabe, los bares son los escenarios en donde se consiguen las mejores noticias. Y si alguien no lo sabe, se lo digo yo, que de noticias sé algo y de bares, pues también. Los bares sirven para eso y además como campo de primer orden para cualquier estudio sociológico que se precie. Las redes sociales, igual, pero es que las redes sociales son una burda copia del chigre de toda la vida. O sea, el lugar en el que uno dice lo que piensa sin pensárselo demasiado. Y viene todo esto al caso porque llevo días oyendo en los bares algo que me parecía preocupante: resulta que al personal empieza a darle un poco igual quién sea el próximo presidente del Principado. Y digo que me parecía preocupante porque eso fue hasta hoy. Hoy, a la hora del vermú, escuché a un paisano que lo tenía más claro todavía: “¿Que seguimos sin presidente? Y a mí que me importa”. Ahí lo dejo. Para discutir en los bares.

Un problema, una solución

Archivado en (General) por María de Álvaro el 10-05-2012

“Lo que realmente tiene importancia es la capacidad de resolver los problemas que se nos plantean”. Lo dice hoy Rafael Moneo, flamante Príncipe de las Artes, en su entrevista en EL COMERCIO y puede que ni siquiera él sea consciente de cuantísima razón tiene. Habla Moneo de arquitectura, pero podría estar hablando de Bankia y sus agujeros, del Principado y sus agujeros, de la vida misma y sus agujeros. Resolver problemas, intentarlo, no debería ser una opción, porque debería suponerse, como el valor en el ejército, claro que “no podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos”. Esto lo dijo Einstein, no Moneo. Y tampoco hablaba de Bankia ni mucho menos del Principado. A ver si el próximo 22 de mayo hay suerte y a quienes les hemos planteado los problemas, tienen capacidad para resolverlos. Que ya toca.

PD. El presidente de la Junta General acaba de convocar el Pleno de investidura para el próximo 22 de mayo.

El antagonista (a true story, lo prometo)

Archivado en (General) por María de Álvaro el 08-05-2012

Sonrió, me dijo que me tumbase y al subir tanto mis piernas hizo que toda la sangre me bajase a la cabeza. Entonces cerré los ojos y, ya inmóvil y sin capacidad de defensa, le oí: “Necesito un destornillador”. Que un tipo diga eso y que tú sepas que la cosa va por ti acojona bastante, la verdad. Y si el tipo es tu dentista, más. Porque si fuera un asesino en serie en ese momento ya estarías inconsciente, yo por lo menos, y, como todo el mundo sabe, inconsciente se sufre poco. El caso es que ya con el destornillador dentro (sí, supongo que técnicamente tendrá otro nombre, pero él llamó así al aparato que me metió en la boca, lo juro) arrancó la historia: la historia de los antagonistas…

Resulta que todos, o casi todos, tenemos la boca llena de muelas y resulta que esas muelas tienen una función clara, un porqué, una razón para haber venido al mundo, que no es otra que la de masticar, triturar o cómo se le quiera llamar al acto de hacer puré cualquier cosa antes de que llegue al estómago. Pues bien, no pueden hacerlo solas. La muela necesita de su antagonista. O mastica contra otra muela o se convierte en una absoluta inútil. Dicho de otra manera, se queda sin función clara, sin porqué y sin razón para estar en el mundo. Y esto es así, así sea la muela más guapa y más sana jamás vista. Hasta tal punto necesita de su antagonista, que una muela que se queda sin él tiende a buscarle hasta el fin de sus días. Y aquí viene lo grave: lo hará hasta el día del juicio -sea una muela del ramo o no, si se me permite el chiste malo- y lo hará con tal intensidad que, empeñada en encontrar a su antagonista, terminará por desprenderse de su propia raíz buscando a esa otra muela que le devuelva su vida misma.

Oir esto con un destornillador en la boca y sin capacidad de réplica es duro. Puede que más incluso que oir a un tipo pedir ese destornillador para usarlo contra ti. Pero lo peor de todo es darse cuenta de que en el fondo en el fondo y por más que nos empeñemos, a lo mejor no nos diferenciamos tanto de una miserable muela. Y eso sí que da miedo y no mi dentista.

Allons enfants de la patrie

Archivado en (General) por María de Álvaro el 07-05-2012

De siempre me gustó la Marsellesa, una canción mucho más apta para momentos de exaltación etílica que el ‘Asturias patria querida’ por razones evidentes, especialmente para un asturiano y/o asturiana, como es el caso; y Molière y Fausto y Madame Bovary, aunque sea una petarda y rece por encontrármela un día para montarle un pollo. De toda la vida he sido fan, muy fan, de la Resistencia. Y, si me apuras, de Napoleón y hasta de Maria Antonieta, incluida la de Coppola, que es lo que tiene no tener criterio y dejarse llevar por el vestuario de una película. O por el ruido de los fuegos artificiales. Adoro el vino tinto de Bordeaux y el blanco de Champagne; el camembert en todas sus posibles variedades, cuanto más apestoso, mejor (esto también me pasa con otras cosas, pero tampoco vienen a cuento ahora, que yo no me ando metiendo con los vicios de los demás); las tortillas del monte Saint Michel; los ‘tartare’ de París; el soniquete de ‘La vie en rose’ en cualquier esquina, y ver una y mil veces ‘Los 400 golpes’, esto ya sin salir de casa.

Me gustan los franceses, su chovinismo, sus narices grandes y sus flequillos y, durante una época, lo reconozco, me gustó Sarkozy. Me gustaba ese rollo suyo justiciero, ese voy a rescatar a unas cooperantes en avioneta y luego, a cambiar el mundo y a poner a los funcionarios firmes y al resto, a currar. Pero fue subirse a los tacones y empezar a perder fuelle. La culpa la tuvo, en buena medida, una mujer. Una mujer por la que Sarko, hasta entonces mi Sarko, perdió los papeles. Y no, no se llama Carla, se llama Angela, y resulta mucho más peligrosa para cualquiera que no sea alemán. Aunque, bien visto, fueron dos, ella y su prima ‘crisis’. Digo esto porque Sarkozy ya no está en el Eliseo y desde que le echaron, hace apenas 24 horas, llevo oyendo sirenas cantar sobre el renacimiento o el fin de la nueva-vieja Europa, dependiendo de dónde venga la música. Y me pregunto cómo tanta sirena y tanto politólogo de 140 caracteres no se pregunta si realmente ganó Hollande o su circunstancia. Como en España, pero al revés, vaya.

Cuanto antes nos demos cuenta de que para esta temporada no se lleva ni el blanco ni el negro, mejor. Ni en las pasarelas de París ni en ninguna parte a este lado del mundo. O nos inventamos un color, o nos caemos de culo en medio del desfile. No sé si me explico.

El Sporting, la fe y las matemáticas (una teoría)

Archivado en (General) por María de Álvaro el 03-05-2012

Adrián se sienta a un par de mesas de mí, es del Sporting y es optimista. Adrián tiene hechos unos cálculos de permanencia que harían palidecer al mismísimo Perelman, ese matemático barbudo que resolvió la Conjetura de Pointcaré; como si las conjeturas tuvieran solución alguna vez, pero ese ya es otro tema. El caso es que su fórmula requiere de varias premisas, que pasan por ganar todos los partidos, pasan por que unos cuantos equipos hagan justo todo lo contrario y pasan, me temo, hasta por que a la abuela del jugador de alguno de ellos le atropelle un autobús camino de la compra. Eso sí, sin que le pase nada serio a la pobre mujer, que tampoco es plan de ir sembrando cadáveres. Ya bastante tuvimos con las dudas de soborno al Espanyol.

Adrián me ha expuesto su teoría convencidísimo y yo he estado a tres segundos de creérmela. Bueno, venga, lo confieso, me la he creído. O sea, justo lo que me faltaba para bajar tres veces en una sola temporada. Porque por lo que a servidora respecta, ya habíamos bajado antes del partido en Barcelona y volvimos a hacerlo el martes con la broma del Villarreal. No sé si me explico. Menos mal que somos del Sporting y tenemos el corazón a prueba de lo que haga falta. Y menos mal que tenemos la teoría de Adrián y fe, mucha fe, que, como todo el mundo sabe, es algo que no necesita de razón y mucho menos de hechos. Como las matemáticas pero al revés. Ay.

Chatarras muertas y vivas

Archivado en (General) por María de Álvaro el 26-04-2012

En las Neveras del Matadero, a nada que te pares un momento, todavía puedes oler la carne fresca y sin embargo muerta que durante años, puede que siglos, colgó de sus paredes de piedra, de sus techos bajos, de sus columnas, hoy ennegrecidas por el tiempo y, también por el tiempo, convertidas en sala de arte. En las Neveras del Matadero, a nada que te pares un momento, puedes oir sierras cortando huesos y cuchillos atravesando costillares, y hasta puedes ver hilos de sangre fluyendo a la altura de tus pies. Las Neveras del Matadero, hoy convertidas en sala de arte, son en sí mismas, vacías, una estupenda metáfora de que nada es para siempre, de que todo cambia, de que “y, sin embargo, se mueve”. Estos días, más. Estos días Fernando Sánchez Castillo las ha llenado con los restos del Azor, el yate que vio a Franco en pantalón corto (disculpen lo desagradable de la imagen), a doña Carmen sin collares (digo yo), a don Juan jugando sus cartas (o cambiando sus cromos) y hasta a Felipe González inaugurando, metafórica y no tan metafóricamente, el descrédito de la clase política española, ese que nos ha llevado hasta donde estamos hoy. Fernando Sánchez Castillo compró un día los restos del Azor y los convirtió en un símbolo. Oxidados y compactados hasta el amasijo, en un silencio solo roto por el ligero sonido de los sopletes y las grúas rompiendo el casco en el vídeo que forma parte de la exposición y por las carreras de algún niño descontrolado, los restos del Azor son memoria viva de un pasado y de un fracaso. Y son arte, claro que lo son, porque su rotundidad llega a las mismas tripas y porque su quietud relativiza hasta el infinito cualquier gloria. O sea, que no somos nada; y en chatarra, menos.

‘Síndrome de Guernica’, de Fernando Sánchez Castillo, se expone en el Matadero de Madrid hasta el 6 de mayo.

Una de Chagall

Archivado en (General) por María de Álvaro el 25-04-2012

Vara tiene la cara blanca y los labios rojos y una blusa roja y unas flores rojas y un París rojo, absolutamente rojo, al fondo. O a sus pies. Vara es uno de los retratos de Chagall que cuelgan estos días en la sala de exposiciones de Caja Madrid y el museo Thyssen y también una puerta para perderse en el color, ese que pintaba Chagall aunque pintase en negro, porque, lo dijo él y no yo, “el negro es un color”. Y su pincel, emoción pura soltada en dosis grandes y pequeñas, evidentes y ocultas. Decía Apollinaire, no yo, que el arte de Chagall no es surrealista, es sobrenatural. Y no seré yo quien le contradiga. La poesía no siempre se lee. A veces se ve. Y hasta se respira.

Noticias, amores y odios

Archivado en (General) por María de Álvaro el 19-04-2012

En el listado de las noticias más leídas de Elcomercio.es de ayer, el ‘casting’ para sustituir a Clemente no se bajó ni un minuto del primer puesto. Como el Sporting, pero al revés. Detrás estuvieron a lo largo de toda la tarde los pensionistas que van pagar sus medicamentos, o una parte, seguidos, muy de cerca, de un asunto de mucho calado según por donde se mire y de título tan gráfico como el que sigue literal: “Un descuido deja el trasero de Cristina Pedroche al descubierto”. Solventados los problemas de la Pedroche, un suceso: el joven español muerto durante un viaje de estudios en Roma; otro problema, este para fumadores y sufridos acompañantes de fumadores: las terrazas sin licencia de Gijón, y otro asunto de esos profundos, como el culo de la chica anterior o más: las mujeres de los jugadores del Madrid cenando en Munich. Hasta con el cierre de Igrafo, la siguiente más vista, pudieron ellas, a ver. ¿Y el Rey? ¿Y su perdón? ¿Y el elefante? Pues ahí iba. Justo detrás de todo lo anterior. Al final va a ser verdad que la Monarquía tiene un problema. No hay nada peor que la indiferencia, esa que, como todo el mundo sabe, es la que es contraria al amor y no el odio.

PD. Hoy, 24 horas después del tan histórico “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, la cosa no está siquiera entre las doce más vistas. La primera es, copio y no opino: “La Policía Local precinta el Bershka de la calle Corrida”. Pues eso.

POR MARÍA DE ÁLVARO

Cuando las apariencias engañan y la frivolidad vale como excusa