Agujeros negros domésticos

Archivado en (General)por María de Álvaro on 28-02-2008

Por María de Álvaro:

Conozco a un tipo convencido de que en el espacio exterior existe un agujero negro plagado de calcetines desparejados, de esos que vas perdiendo sin saber por qué cada vez que pones la lavadora. Porque tú juras y perjuras que sin un calcetín a casa no llegaste en tu vida, o por lo menos no todas las semanas.

Yo estoy bastante de acuerdo con este tipo y creo, además, que al lado del agujero negro de los calcetines desparejados está el de los llamados objetos-que-te-guarda-tu-madre-porque-los-dejaste-tiraos. La experiencia es cotidiana en la adolescencia y, yo, claro, la había olvidado. Hasta que me rompí la tibia. Ahora, de vuelta al hogar materno y con la movilidad reducida, pierdo el móvil, el mando de la tele, los libros y las zapatillas cada vez que me muevo de sitio.

Seré madre y, justo después de comer los esperadísimos huevos, comprenderé por qué cada cosa tiene su sitio y la única persona acreditada para decidir el lugar de esa ubicación es precisamente una madre.
Por lo demás, que quede claro, la mía es una santa.

De hormigón armado

Archivado en (General)por María de Álvaro on 28-02-2008

Por María de Álvaro:

Somos los asturianos aficionados al hormigón por naturaleza. Nos gustan las carreteras más que a un tonto una gorra de cuadros. Y es normal. Todo el mundo añora lo que no tiene y lo nuestro durante décadas fue tercermundista. Ahora, poco a poco, vamos pasando a la categoría de país en vías de desarrollo, y yo calculo que algún día tendré un nieto que vea terminado el París-Dakar, tramo también conocido como Unquera-Llanes.

Supongo que será gracias a esta afición por lo que en época de elecciones más que autovías no nos prometen. Tanto que yo ya estoy por reivindicar una entre Quintes y Quintueles, que, oye, para bajar a la Ñora en verano resulta fundamental. Casi tanto como el tramo Ibias-Ponferrada.

Claro que puestos a pedir, igual lo que pido es un apeadero del AVE a la altura de Venta las Ranas. Porque vamos a tener AVE, que dijo ayer María Luisa Carcedo en Canal 10 que si haber hay AVE del Cantábrico garantiza que pasa por Asturias. Vaya, Mari, gracias. Y el Pisuerga, por Valladolid, no te fastidia.

En familia

Archivado en (General)por María de Álvaro on 27-02-2008

Por María de Álvaro:

Como el Almendro, he vuelto a casa. A casa de mi madre, se entiende. Y no por Navidad sino por un accidente que me ha convertido en invalida temporal. Cuento esto para explicar que yo el DEBATEEEEEEEEE lo vi en familia. Y cuando uno ve o hace cualquier cosa en familia, pues discute, que para eso está la familia. A ver quién no tiene una abuela que el próximo día 9 va a buscar como una loca la casilla de Blas Piñar, “porque tú, niñina, no te acordarás, pero con la puerta abierta dormíamos y nunca pasaba nada” o un abuelo que si no fuera porque va pegado a un bastón dispuesto estaría a boicotearlo todo siendo como es de la CNT de toda la vida, “que los de ahora ni son rojos ni nada”.

Pues, eso, que en el sofá de mi casa se oyó algún encendido “¡ese Mariano!” y también algún “¡calla, por Dios, mira Zapatero como le sale a esa!”. Vamos que hubo cierto conflicto y que cuando se calentó más la cosa hasta se oyó alguna amenaza del tipo “pues si votar votas a esos aquí no comes más”. Lo que no sacamos fueron los cuchillos. No los sacamos en mi casa, que esta mañana he leído que en un pueblo de Valencia dos compañeros de piso acabaron a puñaladas. Dicen que fue en el capítulo de la inmigración y dicen que fue porque uno era español y el otro polaco. El de la navaja, por cierto, era el ‘de los nuestros’. Y menos mal, porque tal y como andan algunos patios…

Un rollazo histórico

Archivado en (General)por María de Álvaro on 26-02-2008

María de Álvaro:

Hace tiempo que tenía la sospecha, pero confirmar lo que se dice confirmar lo he confirmado esta mañana: como de tantas cosas, no tengo ni idea de política. No la tengo porque ayer marché para la cama nada más terminar el momento más histórico de los momentos históricos de nuestra joven democracia convencida de que se había quedado en nada. Más que nada porque yo no había escuchado nada que no supiera. Nada nuevo, quiero decir.

Pero resulta que esta mañana me he puesto a leer y a escuchar a unos y otros analistas políticos -mis favoritos después de los de la Seguridad Social- y resulta que la cosa fue interesantísima, que se dijeron de todo. Vale. O tendrá que valer. Pero nada nuevo, sigo queriendo decir.

Así que llegados a este punto y no sé si porque no tengo ni idea de política, porque soy una frívola sin remedio o por una combinación de ambas cosas, de la hora larga de tedio ante la televisión me quedo con dos conclusiones. Mariano, cambia de peluquero urgentemente y olvídate de esa raya al lado de primera comunión, y José Luis, depilate las cejas a la cera, o con una segadora. Ah, y a los guionistas de ambos, decirles que si quieren una subida de sueldo, que en todo su derecho están de pedirla, pero que hagan como los americanos, que se pongan en huelga, que no se lo monten a la japonesa, hombre, que lo de la niña inmigrante de Rajoy y el ‘buenas noches, buena suerte’ de ZP es pasarse. Pelmas, sí, que estamos acostumbrados, pero horteras…

Gran Hermano electoral

Archivado en (General)por María de Álvaro on 25-02-2008

Por María de Álvaro:

Lo peor de tener una pierna inmovilizada es que se te puede inmovilizar el cerebro. Sucede si abusas de la televisión y muy especialmente si coincide que te rompiste la rodilla en época electoral y en vísperas del DEBATEEEEEEEEE. Lo escribo así porque así es como se llama el enfrentamiento de esta noche entre Mariano y ZP, así lo llaman por lo menos en los 250.000 anuncios que llevo vistos en unas y otras cadenas. Tanto me han prometido que estoy hasta nerviosa. Sobre todo porque dura casi dos horas y ya me he enterado de que sólo hay cinco minutos de descanso. Así que no sé cómo voy a hacer para levantarme aunque sea a por un vaso de agua con el descontrol de muletas que llevo.

Y luego está lo peor. Es que dicen en Antena 3 que el ”futuro de España se decide en televisión”. Y, claro, eso ya no me pone nerviosa, eso me tiene muerta de miedo. Yo que pensaba que era en las urnas… En fin, que ya puestos a hacer de esto un espectáculo, lo que no entiendo es por qué sientan a los candidatos en esa mesa que, dicho sea de paso, he visto ya esta mañana más veces que la de mi mismo comedor. Metidos en gastos, propongo un Gran Hermano en condiciones, que ver cómo se comporta alguien cuando está sólo en el baño dice más de cómo va a gobernar que 200 debates. Y así, además, los teníamos entretenidos unos meses en Guadalix de la Sierra y nos dejaban un poco en paz. Claro que, puestos a soñar, fletaba yo unos charters de políticos para la isla de ‘Supervivientes’ que me quedaba sola. Son los calmantes. Deliro.

Cuesta abajo (y arriba)

Archivado en (General)por María de Álvaro on 22-02-2008

Por María de Álvaro:

Toda la vida se dijo que lo mejor de esquiar es quitarse las botas al final del día. Y es cierto. Lo es incluso cuando te las quitan un par de ‘mires’ en la sala de urgencias de la estación mientras vas viendo las estrellas. Una a una. Como en fila.

Resulta esto de esquiar un deporte extraño. Incómodo, para empezar a hablar. Un deporte que empieza tan temprano que podría resultar hasta de mala educación y con los elementos imprescindibles para su práctica (léase esquís) cargados sobre los hombros. Parece la llegada al telesilla de primera hora una especie de procesión al calvario, llena de mártires bamboleantes, porque caminar con los pies llenos de ganchos es como hacerlo con los tacones de tu madre con cinco años recién cumplidos. O sea, poco estético y, sobre todo, complicado.

Luego está subirse en la silla montaña arriba e inmediatamente después, ya por fin, bajar. Se abren ahí numerosas posibilidades, que, como la depresión, pueden ser endógenas o exógenas. Entre las primeras, entra en juego si despertaste ya o no, si el resto del año te mueves para algo más que para presionar el mando a distancia, si vas solo o acompañado, si llevas música y, sobre todo, qué música… Lo que ya no depende de uno es más difícil de controlar, claro. No es lo mismo esquiar con viento que con sol, con nieve blanda que con nieve dura, en superficie plana o pendiente… Porque sucede, cuando esquias, como cuando respiras, que puede pasar de todo. Hasta puedes dejar de hacerlo, aunque en el caso de esquiar es menos grave. Ni te pones morado ni nada.

Precisamente en esas estoy yo desde que ayer un amable montículo de nieve blanda se encariñó con mi esquí e hizo gritar ‘crack’ a mi rodilla. En esas estoy desde que probé una nueva forma de tirarme montaña abajo, en camilla y ambulancia, que ya me aburría de bajar siempre igual.

Y tengo el portátil encima de la pierna inmovilizada y ya estoy segura de que volveré a picar. Volveré a madrugar, a subirme los esquís al hombro, a pasar frío en la silla, a hacer la primera de la mañana durmiendo… A lo mejor es sólo por sentir la sensación de quitarme las botas al final del día. O a lo mejor es que esquiar va a resultar ser como enamorarse de un cretino/a. Por advertido/a que vayas, vas, disfrutas y luego ya te la pegas. Pero no importa. Tú querías ir y fuiste. ¿Y no es de eso de lo que se trata?

El pisito

Archivado en (General)por María de Álvaro on 15-02-2008

María de Álvaro:

Cambiar muebles de sitio es un deporte bárbaro para pasar las tardes del domingo. El problema es que tiene sus riesgos, porque tú te pones a darle la vuelta a la mesa del comedor y así, sin querer, marcas el parqué y el lunes tienes que llamar para que lo acuchillen. Y, claro, con la de polvo que suelta eso te ponen la pared perdida y el martes tienes a los pintores en casa. Y todo el mundo sabe lo que ocurre cuando llegan los pintores a casa. Así que ya puestos, chica, llamas al electricista que, si no, ese cable blanco va a quedar fatal en medio de la pared rojo bermellón. Y cuando te das cuenta tienes al fontanero metido en el baño y ya debe de ser jueves por lo menos, pero es que no vas a tener a juego el cable y la pared y luego pa lo fundamental de la vida, que es el aseo personal de uno, tirar con lo que sea.

Algo de eso ha debido de pasarle al pobre ministro Bermejo. Él no quería, pero la cosa se le fue de las manos. Lo que le pasa a todo el mundo en cuanto mete a un albañil (o varios) en casa. Lo que viene siendo una obra, vaya.

Sólo un pero, Berme, compañero, la próxima vez que decidas convertir tu casa en Casa Decor no nos lo hagas pagar a escote, anda, por fa. Y que conste que no lo digo porque seas un hombre de izquierdas, que uno puede ser del PSOE y tener un gusto exquisito para la decoración cara, siempre y cuando tenga pasta para pagarla, naturalmente.

ZP Fan Club

Archivado en (General)por María de Álvaro on 13-02-2008

Por María de Álvaro:

Entre las ventajas de ser americano –americano de USA, se entiende– está que uno es una cosa o la otra y no hay más que hablar. Vamos que siendo de Ohio, un suponer, se decide de adolescente entre demócratas y republicanos y se acabó el problema. Entre las ventajas de ser español está justo la contraria, tal vez por eso yo no acabe de acostumbrame a ver a colectivos de ninguna clase pidiendo el voto para colectivos de ninguna otra, también llamados partidos políticos.

Esto, claro, es cuestión de costumbres y, en este caso, además, de gustos. A mí, me van a perdonar, no me gusta nada que los llamados artistas –léase actores, músicos, escritores, cineastas…– pidan el voto para el PSOE en plan grupo (ni para ningún otro partido, claro). Lo que ya no es cuestión de gustos –o sí, pero de mal gusto– es que lo hagan insultando al PP (ni a ningún otro, claro también). Porque llamar “turba de imbéciles” a los integrantes de un partido que, además de legal y democrático, votan unos cuantos millones de españoles me parece por lo menos feo. Eso por no hablar de cómo pusieron algunos de los mismos a la Conferencia Episcopal cuando hizo algo tan feo como lo que han hecho ellos.

Y llegados a este punto de la campaña que no empezó, una lo que empieza es a ver más conspiraciones que el agente Mülder en Expediente X. Y empieza a preguntarse si no será que los obispos van con el PSOE y estos de la farándula no son fans de ZP sino ‘grupies’ de Zaplana. ¿No estarán jugando al despiste? Yo es que si no, no entiendo nada.

La chica del hiyab

Archivado en (General)por María de Álvaro on 08-02-2008

María de Álvaro:

Conocí una vez a una chica que usaba hiyab. La conocí en El Cairo, a unos 50 grados a la sombra, y además del pañuelo, vestía ropas hasta el suelo, calcetines y, lo que más me sorprendió, unos guantes de algodón. Ella no podía enseñar ni sus manos. Y yo no pude evitar preguntarle por qué. Me dijo que porque quería, que porque era su religión. Confieso que estuvo bien cerca de convencerme, que siempre creí que cada uno puede y debe hacer consigo mismo lo que mejor le parezca. Pero estábamos a 50 grados y aquello me pareció inhumano. Y también me pareció que a lo mejor quería ir así porque no le quedaba más remedio. A lo mejor nunca le habían dado otra opción. A lo mejor no, casi seguro.

La verdad es que parecía algo asfixiada, pero sonreía. No sé. He pensado muchas veces en aquella chica desde entonces y confieso que no termino de llegar a una conclusión. No sé si prohibirle vestirse así sería lo mismo que obligarle a hacerlo. Pero no lo sé. Esa es la verdad. Lo único que tengo claro es que me alegro de no ser ella. Lo que no sé es si a ella le pasa lo mismo conmigo. Con nosotras. Y no va con segundas. No tengo ni idea.

Mujer campana

Archivado en (General)por María de Álvaro on 08-02-2008

Por María de Álvaro:

No sé con vosotras, pero conmigo el ministro Bernat Soria se ha pasado. Ahora resulta que soy una campana. Llevo viviendo toda la vida con mi cadera generosa, generosa por serlo con el adjetivo. Toda la vida Muro a arriba, Muro abajo. Toda la vida mirando de reojo al chocolate. Y toda la vida comprando ropa. Y hasta ahora mi mayor problema era meterme en unos vaqueros. Desde hoy va a ser peor. Ahora voy a llegar a una tienda y en vez de decir “deme por favor una 38 que hoy me levanté optimista”, voy a tener que pedirle a la dependienta un modelo para campanas. Con la vergüenza que debe de dar eso. Parece mentira que con lo que se preocupa este gobierno nuestro por quedar bien con todo el mundo no tenga en cuenta que llamar campana a una mujer es un insulto. Bernat, corazón, eso no se hace. Y, además, tampoco entiendo muy bien qué necesidad había de hacerlo. Yo no sé que tendrá que ver eso con la prevención de la anorexia y todas esas cosas que dices. Repicando me tienes. Que lo sepas.

POR MARÍA DE ÁLVARO

Cuando las apariencias engañan y la frivolidad vale como excusa