Política de vacaciones

Archivado en (General)por María de Álvaro on 31-07-2008

“El fin del partido es ganar las elecciones y hay que ganar como sea”. Es la frase del escándalo, el arranque del que promete convertirse en el culebrón del verano. Y yo no entiendo nada. Resulta que un ex concejal cabreado presenta grabaciones en las que sus ex compañeros dejan claro que a ellos Gijón plin, que a ellos, el bastón de mando. Y lo que no entiendo es a que viene tanto escándalo. Como si hiciesen falta grabaciones. Como si no lo supiesemos ya todos y desde hace tiempo. Como si quedase algún romántico en política.

Es lo mismo que sorprenderse de la elegancia del concejal de Iniciativa per Catalunya que, simpatico como el solo, se montó la campaña ‘Apadrina un niño extremeño’. Una monada y una actitud extrañísima, por otra parte, dentro del siempre razonable y razonado mundo del nacionalismo. Claro que tiene un peligro, porque a lo mejor el niño extremeño resulta ser familia del buen catalán, más que nada porque igual es el nieto de alguno de los extremeños que ayudaron a levantar su próspero país. No sé. A lo mejor.

En fin, que menos mal que siempre nos queda Sarko para dar lecciones de política. Los nuestros no están a su altura, y no estoy hablando de sus tacones. Él si que sabe. Que el mundo está en crisis, pues Sarko ahorra. ¿Cómo? Pues pasando las vacaciones en casa de la suegra, como todo el mundo. La de él tiene un palacete en la Costa Azul, pero eso ya son cosas de la vida privada de cada uno que no le importan a nadie. El caso es que este año no hay foto en los Hamptons, que queda muy pijo y no hay un duro. A eso lo llamo yo savoir faire. A ver si tomamos nota.

El ‘videoclís’ de la semana (XV)

Archivado en (General)por María de Álvaro on 25-07-2008

He tratado de convencer a mis vecinos para construir un refugio nuclear en las carboneras de casa, pero no me han hecho caso. Nadie se cree que Gijón vaya a amanecer el domingo convertido en Bagdad en hora punta. Y no hablo precisamente de tráfico. El Ejército del Aire amenaza con sobrevolarnos y hasta en El Muelle van a colocar simuladores. A mí, así de primeras, me dan ganas de apuntarme otra vez a ‘Top Gun’, pero una puede ser de todo, de todo menos pesada, como bien dijo Terenci. Así que con las mismas ganas de ser Maverick de siempre y con idénticas probabilidades de no conseguirlo, me apunto a una leyenda viva, que ya se sabe que las leyendas no se mueren aunque estén muertas. Esto es una joya, un regalo, la prueba de que, a veces, se puede volar sin despegar. De que se puede tocar el cielo con los pies pisando tierra. Señores y señoras, lo dicho, Camarón de la Isla.

http://www.youtube.com/watch?v=oN3Eeh5lkGk

Marta Ortega y su gemela

Archivado en (General)por María de Álvaro on 24-07-2008

A Marta Ortega le tocaron ayer 120 euros en el Hípico, que es lo mismo que si me tocan a mí, un suponer, un par de céntimos jugando a las canicas. La vida es injusta. Muy injusta. Yo la última vez que estuve en el Hípico marché dos horas y menos cincuenta euros después sin más gemelas que los mellizos de una amiga, que, por cierto, me dieron la tarde. Y este año no vuelvo, no porque haya aprendido la lección, que casi nunca lo hago, sino porque no puedo. Porque me toca currar. Marta Ortega y yo no tenemos prácticamente nada en común. Algún que otro trapo de los de su padre, únicamente. Solo que esos ella los usa para limpiar el polvo. En fin… Menos mal que todas somos Inditex y ninguna la hija de Amancio. Es un consuelo cutre, pero es un consuelo.

Una de vaqueros

Archivado en (General)por María de Álvaro on 23-07-2008

Conozco a una psicofan de Bruce Springsteen, que es como ser fan de Bruce Springsteen pero diagnosticado. La chica lleva cuatro días en trance, desde que llegó de verle en Madrid y después en Barcelona, pero hoy, justo hoy, se ha desayunado con una noticia del Jefe que la tiene al borde del desengaño. Del amoroso y del otro. Resulta que el Boss, a sus casi 60, calza vaqueros de Dior. Parece que los 501 ya no le sientan. Y ella, enamorada del hombre y del mito, loca por ‘mi camionero de New Jersey’, como ella le llama, no entiende esta bajada de pantalones tan literal. No comprende este venderse.

Llevo todo el día tratando de tranquilizarla, diciéndole que uno es uno independientemente de la marca de sus vaqueros, porque uno tiene que ser uno hasta sin ellos. O sobre todo sin ellos. Que le pregunten si no a Radovan Karadzic si importa o no importa el atuendo. La maldad suele instalarse en quien la practica y aflorar a la mínima por mucho que se tape con las barbas. Y esa es más difícil de sacar que unos vaqueros.

El ‘videoclís’ de la semana (XIV)

Archivado en (General)por María de Álvaro on 18-07-2008

‘Te echo mucho de menos, María. ¿Dónde estás? Sé que no vives en Torrejón. Tu heavy de Vallecas necesita verte’. Durante un mes y cada viernes este mensaje apareció en el ‘Punto de encuentro’ del EPS. Llevo quince días sin verlo. Y existen varias explicaciones posibles:
1. El heavy de Vallecas cansó de esperar y decidió ponerse con Maria Callas.
2. María la que no vive en Torrejón es en realidad fan de los Hombres G y prefirió no desilusionarle.
3. Contactaron, quedaron y descubrieron que se echaban más de más que de menos.
4. Contactaron, quedaron y están ahora mismo en Pravia con Benito Kamelas dándolo todo. Cosas del Derrame. Y del amor.

La última, huelga decirlo, es mi favorita, y por eso el videoclís de la semana debería ser para ellos. Pero no va a poder ser. Tengo dos problemas.
1. No me gusta el heavy, ya lo siento.
2. Sería una pérdida de tiempo porque están en el Derrame y no se van a enterar.

Así que cambio de tercio y como es viernes y hace sol, he recordado que le debo una a Eduardo, el brasileño que mejor diseña camisetas del Carmín del mundo. Y ahí va. Para él. Y para Alicia, naturalmente. Obrigadinho.

Cristiano, mi ducha es tuya

Archivado en (General)por María de Álvaro on 17-07-2008

Una de mis más-mejor-amigas sostiene que los tíos se dividen en tres categorías: a los que les pondrías la merienda, a los que les pondrías la cena y a los que les pondrías el desayuno. Mi amiga, que no come a mediodía porque su operación biquini dura 12 meses al año, sostiene que los de la merienda son chicos con cara de buenos, que además lo son, con los que puedes hablar de libros, del conflicto judeo-palestino y hasta de que te salió un juanete. Pero ella dice que con esa cara lo único que le sale es untarles una media noche con nocilla y, si acaso, acompañar con un vasín de leche. Los de la cena son otra cosa. Pueden tener cara de buenos y no serlo, o viceversa, pero también pueden ser lo peor y que no importe. Lo único imprescindible para los de la cena es que te rías. Lo demás ya se ve sobre la marcha. La tercera categoría es, naturalmente, la más difícil de encontrar. Rara avis, aviso. Porque viene a ser una combinación de la primera con la segunda pero sin tener nada que ver. No sé si me explico. Lo único que sé es que frente a la tercera subdivisión una (o uno, no faltaba más) puede darse por perdida.

Y tanto rollo para llegar a la conclusión de que a la teoría de categorías de mi amiga le falta una, la de los hombres a los que les dejarías tu baño. Yo voy a incluir en ella desde ya mismo a toda la Primera División de la Liga de Fútbol Profesional, si es que es así como se dice. Más que nada porque, después de ver esta mañana en El Comercio cómo van a ser los vestuarios provisionales del Molinón, los pobres van a tener que buscarse un sitio donde darse una ducha. Aprovecho estas líneas, de hecho, para dirigirme más directamente a Cristiano Ronaldo, recién abandonado por su novia. Cristiano, guapo, no hace falta ni que te traigas toalla. Parece, y esto ya no es un chiste malo como el anterior, que a alguien le ha pillado el Ascenso mirando para otro lado. Parece que el balón de la reforma del campo se nos va a colar por la escuadra. Y parece, encima, que será gol en propia. Digo parece porque yo de fútbol tampoco tengo ni idea.

Págueme usté esta hipoteca (o la subvención municipal)

Archivado en (General)por María de Álvaro on 16-07-2008

De siempre he sido partidaria de la jornada laboral de cinco horas semanales, a ser posible los martes que es un día tonto y, además, no puedes casarte ni embarcarte. De eso y de la prejubilación a los 30, una edad en la que ya llegan los primeros achaques, que a mi hoy, sin ir más lejos, me duele algo la espalda. Puestos a pedir también estaría bien que el mes de vacaciones se quedara en seis y que el salario mínimo interprofesional se equiparase, por ejemplo, al del presidente del Senado, que además de cobrar una pasta tiene piscina en el curro.

Viene esto al caso de la subvención municipal para que los jóvenes con un sueldo de hasta 1.884 euros paguen la hipoteca. Que, oye, que no digo yo que esté mal, que a Emilio Botín le ofrece el Gobierno cántabro o el Ayuntamiento de Santander una ayudina para arreglar la cancha de tenis y él encantadísimo también. Lo que no sé es si de verdad nos sobra tanto el dinero público -o sea, el suyo y el mío, señora y caballero- para darle 100 euros a un paisano o paisana, tenga 18, 30 o 125 años, con una nómina de 313.471 pelas, peseta arriba peseta abajo, que se entiende mejor.

Y digo yo, ya puestos a gastar y a que nos dé igual estar en el G-4 de los que más lloran a Papá Estado con Ceuta, Melilla y Extremadura, a lo mejor era más operativo darle 300 a alguien que lo necesite más, ¿no? A lo mejor, eh, que yo de administrar administraciones locales tampoco tengo ni idea.

Dos machos derrotados

Archivado en (General)por María de Álvaro on 15-07-2008

Dos machos han sido derrotados. Y léase macho según definición de la RAE en su primera acepción, o sea, “persona o animal de sexo masculino”. Sin más. Han sido derrotados, sí, que es lo contrario de triunfar, Furaco y Fernando Martín (y aquí léase el de Fadesa, no el jugador de baloncesto también conocido como el amor-de-mi-vida de la Obregón). Uno porque vuelve para Cabárceno sin haber cumplido misión y el otro porque vuelve para su casa después de lo mismo, sólo que con un agujero más grande. El del señor Martín se llama 5.100 millones de euros. El del señor Furaco, Paca y Tola. El oso lleva la herida en la honra; el hombre, en la cartera, que metidos en tantos gastos dicen que duele más.

Pero ninguno de los dos tiene de qué preocuparse. Furaco encontrará a otra osa que le quiera. Pasa siempre. Y Fernando Martín saldrá de ésta tan rico y tan ricamente. Pasa siempre también. Martín le pide ahora socorro al Gobierno y paciencia a los pequeños accionistas. Tiene gracia. En tiempos de vacas gordas nunca oí a un constructor decirle al Gobierno, un poner, ‘voy a hormigonar esta caleya y a hacer una autopista… Será por perres’. Y conste que no digo yo que tengan que hacer eso. Que las empresas ­-se sabe, se admite, se asume e incluso se está de acuerdo- están para ganar dinero. Pero esto otro tampoco. ¿O si? A lo mejor es que no tengo ni idea de macroeconomía. Ni de micro ahora que lo pienso.

¿Voy a pasármelo bien?

Archivado en (General)por María de Álvaro on 14-07-2008

Lo peor de trabajar un fin de semana no es trabajar el fin de semana. Lo peor -lo sabe cualquiera que trabaje los fines de semana- es levantarse el lunes y empezar otra vez, mirar de frente a esos cinco días que parecen una eternidad. La cosa tiene difícil solución, pero la tiene. Como casi todo. Y no es que haya fórmulas mágicas, yo por lo menos no las conozco, pero sí algunos trucos. Uno de mis favoritos es centrifugarme el cerebro con alguna canción, así sin anestesia ni haber tomado siquiera un café. Cuanto más hortera y más se pueda cantar a gritos, mejor. La elegida esta mañana fue ‘Voy a pasármelo bien’. Sí, sí, esa en la que David Summers se levanta dando un salto mortal, le echa un par de huevos a la sartén y despilfarraaaaaaaa el geeeeeeeeeeeeeeel. En esas estaba, en lo del gel digo, cuando mi iPod hizo un extraño y saltó directamente a la siguiente canción. ¿El título? ‘Esta es tu vida’. Pues eso ya lo sabía. Menuda gracia.

El ‘videoclís’ de la semana XIII

Archivado en (General)por María de Álvaro on 11-07-2008

Trabajar un fin de semana en pleno mes de julio es una desgracia como otra cualquiera. Lo es aunque los pringaos seamos legión. Y es verdad que el mal de muchos no debería ser consuelo… Pero lo es, que ya se sabe que el ser humano tiende a la maldad por naturaleza. Así que para todos lo que, como servidora, se van a pasar el sábado y el domingo a pie de ordenador, de barra, de mostrador, de zanja, de ambulancia, de camilla o de lo que sea… un clásico de ayer, hoy y siempre. Ánimo, chicos, y pensad que va a llover y nadie va a poder ir a la playa. Que mala es la envidia. Lo sé, y lo siento. Ustedes me perdonarán.

http://www.youtube.com/watch?v=18ps-kPJl3s

POR MARÍA DE ÁLVARO

Cuando las apariencias engañan y la frivolidad vale como excusa