¿Qué hace falta para ser “truly american”?
Archivado en (Armas de fuego, Hispanos, Inmigración, sociedad) por loretosetien el 01-05-2013
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Con el país aún perplejo ante las dos bombas que el pasado día 15 acababan con la vida de tres personas y herían a más de 260 en el Maratón de Boston, una de las dudas que sigue flotando en el aire -como parte del más amplio ¿por qué?- es cómo considerar a los dos jóvenes que presuntamente (aunque nunca se les haya aplicado la presunción de inocencia) lo llevaron a cabo.
Las primeras noticias tras su identificación apuntaban a “jóvenes chechenos” y las agencias de noticias, en su búsqueda de antecedentes relacionados, sacaban a relucir los ataques de terroristas chechenos al Teatro Dubrovka de Moscú en 2002 (170 muertos) y a la escuela Beslan en 2004 (380 muertos) . ¿Era posible, radicales chechenos atacando en EE.UU.?
La segunda oleada de información cambiaba el rumbo: eran residentes legales, es más, tenían la ciudadanía y llevaban al menos 10 años en el país al que llegaron con sus padres. Teniendo en cuenta que el más joven, Dzhokhar Tsarnaev, tiene 19 años, eso significa que llegó a EE.UU. con 9 y ha vivido más en América que en Rusia. El mayor, Tamerlan, muerto a manos de la policía, tenía 26. Estaba casado con una americana y tenía una hija de tres años nacida y criada en los EE.UU.
Y entonces empezó el desconcierto: ¿terroristas chechenos, pirados americanos? Un amigo del colegio de Dzhokhar dice en CNN: “Era tan americano como yo”. Un tío paterno que vive en Maryland habla en rueda de prensa cuando aún buscan al segundo hermano: “Me avergüenzo de ellos, pido perdón a las víctimas. Sólo entiendo que hayan podido hacer esto por ser unos perdedores, por no haber sabido salir adelante como los demás”. Un periodista le pregunta: “Qué opina usted de EE.UU.”?. Respuesta: “Enseño a mis hijos, porque es lo que creo, que este en el país ideal en el mundo, lo respeto y lo amo porque da la oportunidad a todo el mundo de sentirse, de ser un ser humano”. Cómo para decir otra cosa…
Resumiendo: los dos hermanos han pasado la mitad de sus vidas en este país, del que son ciudadanos legalmente y votantes registrados, del que al parecer recibieron numerosas ayudas sociales, en el que han estudiado, hecho voluntariado, formado parte de equipos deportivos, tienen amigos, esposa e hija en el caso de uno de ellos… Pero han puesto dos bombas, no han nacido en EE.UU., son de una etnia en la que existen grupos terroristas… Y son musulmanes, para qué negarlo.
Así que los medios, y con ellos el país, se dividen entre los que los consideran terroristas chechenos y hablan de seguridad nacional -la Fox atacó duramente a Obama porque en su primera intervención tras el atentado evitó hablar de terrorismo- y los que creen que esto tiene más que ver con actos violentos cometidos de forma irracional por gente con fácil acceso a las armas, como la masacre en el colegio de Newtown. O de Columbine, de la que cinco días después del ataque en Boston se cumplían 14 años. Y ahí siguen, aunque ambas posturas han encontrado un punto en común: americanos o chechenos, ¿por qué se les dejó entrar en el país inicialmente, y por qué no se les controló cuando había indicios de que podían ser peligrosos?
A la duda sobre qué hace que unos sean americanos y otros no se enfrentan también a diario los llamados Dreamers, unos 700.000 jóvenes inmigrantes que llegaron a EE.UU. de forma ilegal con sus padres cuando tenían menos de 16 años y a los que la reforma migratoria de Obama les permite acceder a un permiso de trabajo temporal e incorporarse así al mercado de trabajo de forma legal al acabar su formación.
Estos jóvenes descubrieron en muchos casos ya de adolescentes su situación irregular en el único país que recuerdan (porque una vez aquí ni ellos ni sus padres pudieron volver al país de origen dada su situación), donde se han criado y estudiado y cuya lengua dominan incluso mejor que el español.
Una encuesta realizada tras el anuncio del Presidente revelaba que un 64% de la población estaba a favor de la medida, mientras que un 30% estaba en contra. Quizá el principal motivo sea el que le espetó un periodista de un medio conservador a Obama en la rueda de prensa en la que anunció la medida: “¿Eso es lo mejor para los trabajadores americanos?”.
En el otro lado de la balanza estás los hijos e hijas de inmigrantes ilegales nacidos en EE.UU.: Son ciudadanos de pleno derecho (al menos en el papel), tanto que si sus padres son deportados ellos en la mayor parte de los casos permanecen en el país a cargo del Estado. Según un reciente informe, en el primer semestre de 2011 cerca de 46.000 padres y madres de niños ciudadanos americanos fueron deportados. ¿Quién es más americano entonces, un niño sólo por el hecho de nacer aquí aunque se críe en otro país o el que llegó de niño y no conoce otra cosa?
Claro que la estas dudas van mucho más allá de las fronteras de EE.UU. Sin ir más lejos, en España recuerdo el caso de un tal Juanito, que como en la canción “era hermoso y rubio como la cerveza” y que pasó a llamarse Johann Mühlegg una vez le fueron retiradas sus dos medallas olímpicas como esquiador de fondo por dar positivo en el control de dopaje.













