¡Guerra a los cripto-chiringuitos!

Con Wall Street cerrado por la festividad del Cuatro de Julio, Europa cerró la pasada semana sola, en verde y marcando máximos históricos. La sesión fue tranquila, de poco volumen, pero basta para cumplir la pauta positiva que suele acompañar al puente estadounidense. El fondo de la semana, sin embargo, no estuvo en Europa, sino al otro lado del Atlántico. Las dos últimas sesiones han traído una limpieza en los grandes valores de la burbuja tecnológica como no se veía desde la pandemia. Lo relevante es que el dinero no sale del mercado: se limita a rotar hacia el resto de la bolsa.

En relación a la política monetaria, los bancos centrales no dan tregua al dólar: por primera vez en tres años esperan reducir su exposición al billete verde. La cotización del dólar ha recibido un impulso en 2026, en parte gracias a la llegada de Kevin Warsh, después de un año previo en el que tuvo que sufrir la oleada arancelaria de Donald Trump, pero hay un proceso de fondo, más lento, profundo y con implicaciones de más largo plazo, que sigue vigente, y parece que va a continuar en los próximos años: la caída paulatina del dólar como moneda de reserva mundial. Este proceso es una parte importante de la llamada desdolarización, es decir, el rechazo cada vez mayor por parte del mundo del dólar estadounidense, y de los activos denominados en esa divisa, y ahora los bancos centrales ahora aseguran, por primera vez en tres años, que van a reducir la exposición al billete verde en los próximos dos ejercicios.

El rol del dólar se debilita

Aunque el dólar estadounidense sigue siendo el rey indiscutible de las divisas mundiales, su poder lleva ya varias décadas diluyéndose en favor de otras monedas. El mundo está diversificando su exposición al billete verde, y esa es una cuestión que, si bien a día de hoy no es un problema grave para Estados Unidos, a futuro puede serlo. El gigante norteamericano ha contado con la gran ventaja de tener una fuente externa de demanda de dólares muy potente, que le ha permitido, por ejemplo, aumentar su endeudamiento de forma importante, así como utilizar la divisa como un arma de presión política en momentos clave. El ejemplo más reciente ha sido las sanciones a Rusia y a oligarcas del país por la guerra de Ucrania, que han supuesto un duro castigo y que, de hecho, parecen tener algo que ver con ese alejamiento de grandes bancos centrales del dólar norteamericano. Este rechazo al dólar no ha hundido rápidamente a la moneda como divisa de reserva mundial, pero se enmarca en un proceso paulatino que, de hecho, se prolonga desde hace ya más de dos décadas. Si en los años 70 el 85% de las reservas estratégicas de divisas eran dólares estadounidenses, en el 2000 este porcentaje se había reducido hasta el 70%, y desde entonces, la tendencia ha continuado, lenta, pero sin pausa. En 2005 ya era del 64%, en 2020 del 62% y a comienzos de 2026 en el 56,7%. La tendencia ha sido la contraria para el euro, aunque más errática: en el año 2000 suponía el 16,5% de las reservas estratégicas (a pesar de que todavía no se había emitido como moneda en circulación legal para los ciudadanos europeos), en 2005 era el 23%, y desde entonces ha pasado por subidas y bajadas, moviéndose siempre entre el entorno del 18%, en 2025, y el 20% de comienzos de 2026.

Yendo a lo que destaco en el titular del blog en el día de hoy,  sobre cómo saber si una plataforma de ‘criptos’ tiene licencia o es un chiringuito cabe señalar que ha terminado el periodo transitorio para obtener la licencia MiCA para operar con criptoactivos en la UE. «Venga» ha sido la última plataforma en España en hacerse con la licencia MiCA. Con ella, ya son 15 las plataformas autorizadas por la CNMV. A partir de la pasada semana, todas las compañías que operan con criptomonedas y no cuenten con la autorización MiCA tendrán que cesar todas sus actividades en la UE. Una de ellas es Binance, la mayor plataforma de criptos del mundo por número de usuarios. Tras retirar la semana pasada su solicitud para conseguir la licencia MiCA en Grecia y presentarla en Francia, aún no cuenta con la autorización y su aplicación ha dejado de funcionar hoy mismo. Solo permite la retirada de fondos y activos de los clientes. Los usuarios podrán verificar si su proveedor está autorizado bajo MiCA en los registros tanto de la CNMV como de ESMA, que son públicos y gratuitos. La CNMV aún tiene 19 solicitudes en proceso de autorización. Esas 19 compañías también tendrán que pausar sus actividades hasta que consigan la licencia. En España, más de 120 compañías cuentan con la licencia MiCA registradas en la CNMV, entre las que destacan gigantes como Kraken, Bitpanda o Coinbase. De ellas, 15 son nacionales. Seis bancos cuentan con la autorización MiCA: CaixaBank, BBVA, Cecabank, Openbank, Renta 4 y Kutxabank. El resto de firmas españolas son fintech y plataformas especializadas en criptoactivos: Bit2Me, Crossmint, Minos, Criptan, Fazil Crypto, Prosegur Crypto, Iqana, Due Network y Venga. En el tiempo de descuento, Venga, la plataforma catalana de intercambio de criptomonedas, ha conseguido la autorización europea por parte de la CNMV. Venga opera actualmente en España, es la primera aplicación catalana de criptoactivos y está centrada en desarrollar una plataforma que conecte con las comunidades locales de Barcelona, Cataluña y el resto de España. Con la autorización MiCA, Venga puede iniciar ahora el proceso para pasaportar sus servicios en toda la Unión Europea y expandirse a otros mercados europeos. Con varios países ya en consideración, la compañía prevé iniciar su expansión europea en un futuro próximo. Cumplir con MiCA ha sido un proceso complejo y exigente en términos de recursos, que ha requerido cambios en todos los departamentos de la compañía. Con Venga, las fintech y plataformas especializadas en criptoactivos españolas con licencia MiCA son: Bit2Me, Crossmint, Minos, Criptan, Fazil Crypto, Iqana y Due Network. A ellas se suman seis entidades financieras: BBVA, Cecaban, Openbank, Renta 4, CaixaBank y Kutxabank. Según un estudio de Kraken (la empresa cuenta con autorización), solo una de cada cinco empresas de cripto en la Unión Europea ha obtenido la licencia MiCA antes del fin del periodo transitorio. En la actualidad, alrededor de 210 empresas cuentan ya con una autorización completa de las más de 1.200 empresas que contaban con registro nacional para prestar servicios de criptoactivos antes de la entrada en vigor de MiCA. Las empresas que no hayan obtenido la autorización deben cesar su actividad de forma ordenada. Para sus clientes, esto implica trasladar sus fondos a una plataforma con licencia, retirar sus criptoactivos a una cartera de autocustodia o convertirlos en dinero fiduciario. Los activos no son confiscados, pero el acceso a ellos puede verse interrumpido. Por eso, es mucho más recomendable realizar el traslado antes de que expire la autorización de su proveedor que después.

Siguiendo con los criptoactivos, cabe destacar la Depresión profunda para el bitcoin: firma su peor mes desde el colapso de FTX en 2022. La salida de dinero de los ETF, el deterioro del sentimiento inversor y la posible subida de tipos merman el comportamiento de la criptomoneda, que cae un 20% en junio La que debía ser la época dorada del bitcoin se convirtió en una depresión profunda. La criptomoneda no ha cumplido ninguna de las previsiones del mercado y tampoco las expectativas de los inversores. La expectación que dominaba el ecosistema el año pasado, alimentada por Donald Trump y las novedades regulatorias, se ha apagado por completo. Las salidas de los fondos cotizados, la liquidación de posiciones largas apalancadas, el deterioro del clima inversor y los datos macroeconómicos presionan a la baja al bitcoin que encadena caída tras caída como un efecto dominó. En las últimas sesiones ha perdido los 60.000 dólares y cotiza un 53% por debajo de sus máximos de octubre del año pasado. En junio retrocedió un 20%, su peor mes desde el colapso del exchange FTX en 2022, lo que agrava su desplome en el año (un 38%). La volatilidad de bitcoin y sus fuertes subidas y bajadas no son una novedad: son la naturaleza de las criptomonedas. Pero las caídas que han marcado la tónica del mercado desde octubre pasado han generado un cansancio que empieza a pesar en el ecosistema, especialmente porque parece no haber luz al final del túnel, ni catalizadores a la vista a los que aferrarse. A diferencia de hace cuatro años, cuando bitcoin se hundió un 41% en un solo mes, sacudido por el colapso de Terra/Luna y un pánico generalizado en el mercado que culminó con la quiebra del exchange FTX de Sam Bankman-Fried, las causas no son internas. No hay escándalos en el mercado, ni crisis de confianza en la industria. Pero el cambio de naturaleza de la criptomoneda, que ha pasado de ser puramente especulativa a considerarse como potencial reserva de valor por empresas y grandes gestoras, ha transformado su base inversora y su sensibilidad hacia los datos macroeconómicos o la política monetaria. En esta fase aguda de crisis, los analistas señalan a los ETF como uno de los principales factores de presión; es decir, los mismos instrumentos que democratizaron la inversión en la criptomoneda pionera y sostuvieron su precio están contribuyendo ahora a que se apague su brillo. Los inversores están a la defensiva y retiraron dinero a ritmo récord: más de 4.100 millones de dólares de los 13 fondos en junio, la mayor salida neta desde que estos productos comenzaron a cotizar en enero de 2024, según datos recopilados por Bloomberg. IBIT, el fondo de BlackRock con más activos bajo gestión, por si solo representó 3.000 millones de dólares de esas retiradas. A esto se suma el debilitamiento de otro pilar: la fragilidad de la demanda institucional. En los últimos años, la moda de las tesoreras cripto por acumular bitcoin infló el precio del activo. Pero en un mercado deprimido como el actual, esta estrategia también se ha desmoronado. Muchas compañías se han deshecho de los activos acumulados, y Strategy, la más grande, abrió la puerta a vender parte de sus tenencias para garantizar pagos a inversores. Una mala señal para el mercado: si la empresa más fiel vende bitcoin, cualquier podría hacerlo.El entorno macroeconómico es otro frente abierto. El índice de precios de los gastos de consumo personal, el indicador favorito de la Reserva Federal para medir la inflación, subió un 4,1% en mayo respecto al año anterior, el mayor incremento desde abril de 2023. Esto refuerza la posibilidad de que los tipos de interés se mantengan altos durante más tiempo o que incluso podrían elevarse en las próximas reuniones de la Fed. Este escenario, junto a la fortaleza del dólar, ha afectado tanto a los activos digitales como a la renta variable y a las acciones tecnológicas, que experimentaron correcciones en las últimas sesiones.

En otro orden de cosas, la nueva tasa europea de tres euros para paquetes extracomunitarios de poco valor entró en vigor la pasada semana. El recargo aduanero, que pagan las empresas, lastra las compras electrónicas hechas a través de internet en compañías como las chinas Temu o Shein. Los paquetes de menos de 150 euros que entren en el mercado único pagarán una tarifa mínima de 3 euros desde la semana pasada.

Hasta ahora este tipo de envíos, que se han disparado en los últimos años por el crecimiento exponencial del comercio electrónico, estaban exentos de pagar aranceles o tarifas de entrada al llegar a las aduanas. Pero eso se ha acabado y las empresas chinas como Temu, Shein o Aliexpress perderán esta ventaja competitiva, ya que afecta únicamente a productos comprados a través de internet directamente por el consumidor. La tarifa de tres euros no se cobrará exactamente por paquete, sino más bien por tipo de artículo. Es decir, si el consumidor compra dos pantalones y es todo lo que va en el envío, pagará tres euros. En cambio, si lo que compra es un pantalón y una camiseta que van en el mismo paquete, pagará seis. Formalmente, quien tiene la obligación de pago es la compañía vendedora o importadora, pero cabe la posibilidad de que ese recargo se acabe repercutiendo de una forma u otra al consumidor final. Los argumentos con que la UE defiende la creación de esta tarifa, que presenta como un cobro por los gastos de gestión que se producen en las aduanas, son variados. Uno de ellos es que tasas de este tipo están aplicándose de forma creciente en diferentes países del mundo. En agosto del año pasado fue Estados Unidos quien la implantó, y el Reino Unido está en ello. Sería la respuesta a los cambios que ha provocado el comercio electrónico, porque la exención se creó en los años ochenta y llegó a aplicarse también al IVA. Pero esa excepción tributaria dejó de aplicarse precisamente también un 1 de julio, en 2021, y ahora ha llegado la aduanera. La explosión del comercio electrónico ha cambiado la naturaleza de muchas relaciones comerciales, apuntan en Bruselas, y por eso la UE ni siquiera ha esperado a que su reforma aduanera, los centros de datos que lleva aparejada o la nueva autoridad que se va a crear con sede en Lille (Francia), estén ultimados. De hecho, esta tasa de tres euros es, sobre el papel, temporal y estará vigente hasta el 1 de julio de 2028. A partir de entonces, los centros de datos aduaneros coordinados deberían estar en marcha y podrían aplicarse aranceles acorde al valor de la mercancía, su origen y su clasificación. Que la tasa solo afecte a las compras digitales hechas directamente por los clientes finales también tiene un componente de salvaguardar una competencia justa entre el comercio electrónico y el tradicional, que suele abastecerse por otros cauces. Aprovechando esto, desde la Comisión Europea se recuerda que el sector del comercio minorista genera 30 millones de puestos de trabajo en la UE y que la competencia desleal añade presión sobre una actividad que ya está en transformación.

A nivel empresarial, destacar que Amazon gana 290 millones en España tras facturar más de 9.000 millones en 2025. La compañía tecnológica alcanzó una cifra de inversión récord de 6.500 millones durante el año pasado

Amazon cerró 2025 con nuevas cifras récord de su actividad en España, que este año cumple 15 años. El gigante estadounidense del comercio electrónico alcanzó unas ventas brutas de 9.000 millones de euros, un incremento del 12,5% respecto al año anterior. Esa cifra abarca la actividad de sus siete filiales radicadas en territorio español, además de las dos con sede en Luxemburgo y que tienen sucursal española. De esta forma, Amazon encadena tres ejercicios consecutivos incrementando su facturación a dobles dígitos. La mejora de 2025 se explica, en buena parte, por el continuo crecimiento del negocio de comercio electrónico, con un peso cada vez mayor de los envíos de pedidos con entrega rápida. Según detalló la propia multinacional en febrero pasado, en 2025 entregó 190 millones de productos en España en el mismo día o al siguiente de realizar el pedido. Precisamente, la entrega rápida es reconocida como un elemento clave para el 51% de sus consumidores. Otro punto fundamental de la mejora de los ingresos de Amazon en España es la actividad de Amazon Web Services, su negocio de computación en la nube y procesamiento de datos, y en la que está invirtiendo de forma intensiva. Todo ello llevó a la compañía a alcanzar un beneficio antes de impuestos de 290 millones de euros. Se trata de la primera vez que Amazon detalla una cifra de rentabilidad de su actividad en España, aunque esta se calcula sobre el agregado de sus distintas filiales y sucursales, ya que no cuenta con una sociedad que consolide los resultados de todas ellas. En 2024, la suma de los beneficios netos de las siete sociedades que tiene radicadas en España alcanzó los 1,5 millones de euros, aunque entre ellas no están las dedicadas a la venta online ni Amazon Web Services.

Y cierro la entrega con una mala noticia: La economía de los jóvenes está peor que hace 30 años por la vivienda y el empleo. 

La renta media del trabajo de los jóvenes apenas ha progresado en treinta años. La temporalidad involuntaria y el pluriempleo restan calidad a los puestos de trabajo, mientras que la escasez de oferta y el nivel de precios impiden el acceso al mercado inmobiliario. Cabría esperar que el paso del tiempo vaya acompañado de una mejora del nivel de vida de las nuevas generaciones en la medida en que se producen avances en sanidad, se mejoran las técnicas y condiciones de trabajo por la implantación de soluciones tecnológicas, al tiempo que se amplían los campos de formación en el ámbito educativo. Sin embargo, son muchos los condicionantes que determinan los pilares del Estado de bienestar, y ciertos elementos de ruptura -esencialmente provocados por las crisis económicas- pueden truncar la pretendida tendencia de una mejora progresiva del nivel de vida de la población. Y, a tenor de los resultados de un reciente estudio elaborado por PwC, esto es lo que parece haber ocurrido en el caso de la juventud española, que en estos momentos tiene un peor nivel económico que hace 30 años, principalmente por el encarecimiento y dificultades de acceso a la vivienda, por una demografía que ejerce más presión desde las capas de mayor edad y por un mercado laboral que está lejos de garantizar unos niveles de renta y una estabilidad en el empleo como sí ocurría décadas atrás. Es la conclusión general que se desprende del Indicador Sintético de Juventud desarrollado por la Fundación PwC y el Círculo de Empresarios, que resuelve que los jóvenes de hoy presentan una situación económica y social peor que la de los jóvenes de 1995. Lo hace tras analizar los resultados de 39 variables agrupadas en cuatro áreas -demografía, mercado de trabajo, educación y vivienda-. El estudio toma de partida el año 1995 y se extiende hasta 2024, y sitúa como punto de inflexión del empeoramiento económico la crisis de 2008. Los resultados del Indicador Sintético de la Juventud indican que los jóvenes de 2024 se encuentran en una situación social y económica menos favorable que la de los jóvenes de 1995, siendo el acceso a la vivienda el ámbito donde se concentra la mayor parte del deterioro. Ante la compleja situación de la juventud española, el sector empresarial tiene que ser parte de la solución, por lo que hemos propuesto una batería de potenciales medidas accionables desde las empresas. Cada una de estos grupos tiene un peso distinto en el indicador elaborado, al igual que cada una de las variables analizadas en cada una de ellas. El resultado final del Indicador Sintético, de 17 puntos, advierte un empeoramiento del nivel de vida agregado de los jóvenes respecto al nivel 0 de 1995. Es así porque el empeoramiento de las variables aporta puntos positivos al indicador, entendiéndose como que la brecha del nivel de vida se amplía respecto a hace tres décadas. Los resultados, más en detalle, arrojan una ampliación de la brecha especialmente en términos de demografía, donde el envejecimiento de la población y las mayores cargas esperadas sobre la población joven ofrecen un peor horizonte ahora que en 1995. Detrás de este resultado se encuentra el empeoramiento de buena parte de las variables: disminuye el peso de la población joven, descienden la natalidad y la fertilidad, y aumenta el desequilibrio entre jóvenes y mayores. Aunque algunas variables evolucionan de forma más favorable, como la esperanza de vida o el gasto público en la familia, su efecto no compensa el deterioro del resto. Del mismo modo, se observa como un freno al desarrollo de los jóvenes la brecha laboral que aparece en la incorporación al mercado laboral. En este caso, impulsada por elementos de deterioro como el mayor volumen de pluriempleo, una muy leve mejora de la renta media del trabajo, y una mayor tasa de temporalidad involuntaria y de parcialidad. Factores que solo son compensados por la reducción de la tasa de paro, que ha experimentado una mejora progresiva situándose (10,8%) en niveles cercanos a los mínimos previos a la crisis financiera. Sin embargo, la gran brecha que identifican los expertos de PwC entre la juventud de ahora y la de hace 30 años está en el acceso a la vivienda. En esta arista del estudio es la que mayor distancia se aprecia por un empeoramiento de las diez variables analizadas, estando el mayor retroceso en la ratio población vivienda. Si bien, se observa también una a fuerte caída en el volumen de viviendas terminadas, un aumento del precio de compra y del alquiler, que eleva el esfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda y dificulta la emancipación de las nuevas generaciones.El acceso a la vivienda ha empeorado para los jóvenes a lo largo del tiempo, con un fuerte agravamiento tras la crisis inmobiliaria y máximos históricos en 2024. Por el contrario, solo en el ámbito educativo se aprecia una mejora de las condiciones. Se explica por avances en la reducción del abandono escolar y de la tasa de ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan), así como por el mayor peso de la formación profesional y de los estudios superiores. La lectura conjunta confirma que la crisis de 2008 marcó un punto de inflexión y abrió una brecha que no se ha cerrado, y que parece que pueda seguir empeorando en los próximos años.

SUSANA ÁLVAREZ OTERO ES CATEDRÁTICA DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO E INVESTIGADORA VISITANTE DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE. 

Página web: https://www.unioviedo.es/saotero/

Blog personal: https://catedraticasusanaalvarezotero.blogspot.com/