Preparándonos para una larga guerra

Las noticias mixtas en geopolítica desde la negociación han vuelto a sumir a los mercados en volatilidad en esta pasada semana. También el mercado se hace eco de la advertencia que está haciendo la agencia de inteligencia estadounidense sobre el riesgo de que Rusia emplee armas nucleares, ante el desgaste que está teniendo su «ejercito convencional» ante una oposición más dura y más larga de lo esperado por parte de Ucrania. En relación a China, este país da señales de «ligera» relajación en la política de Covid cero, intentando compatibilizar un estricto control de la pandemia con una minoración del impacto económico, siendo la primera vez que en el discurso del presidente Xi Jiping une economía y pandemia. En lo que podría ser un reflejo de esta modulación de la política, la región de Shanghai sigue con un testeo masivo por Covid, si bien en algunas zonas se empiezan a relajar los confinamientos.

A nivel de política energética en Europa, Italia está preparando un paquete de medidas para aliviar la subida de la factura energética a familias y empresas, sin contemplar de momento necesidades de elevar la financiación para dar estos subsidios, que serán financiados por la recaudación extra que genera la propia subida de combustibles.

Como señalo en el titular del blog en el día de hoy, Bruselas se prepara para una guerra larga y plantea aumentar la producción agrícola eliminando los barbechos. El comisario europeo de Agricultura cree que no es el momento de tener tierras improductivas mientras el sector agro-alimentario se ve afectado por la escasez.

La perspectiva de que la guerra en Ucrania se alargue y la escasez de productos agrícolas procedentes del país se convierta en un serio problema, ha llevado a la Comisión Europea a replantearse la normas que obligan a los agricultores a mantener un porcentaje mínimo de tierras en barbecho. El responsable de Agricultura del Ejecutivo comunitario, Janusz Wojciechowski, anunció  en la Eurocámara que su departamento prepara una derogación para poder aumentar la producción alimentaria en la UE. Rusia y Ucrania son dos grandes productores de cereales y la guerra desencadenada tras la invasión de Moscú el pasado 24 de febrero ha disparado los precios del aceite, el cereal, la soja, la colza y el girasol a niveles nunca vistos. Rusia amenaza además con suspender las exportaciones de fertilizantes. Por eso es importante que los 27 empiecen a prepararse para amortiguar el impacto que el conflicto bélico está generando en el sector agro-alimentario del viejo continente.

Pagar o no pagar: Rusia ante la disyuntiva de perder reservas o entrar en ‘default’. Debe atender el pago de los intereses de dos emisiones en divisas. Las medias tintas con las que el Kremlin ha manejado la perspectiva de pagar la deuda pública llegan a su fin. Rusia debe pagar los intereses de dos emisiones de deuda en dólares, unos 100 millones de euros. El Ministerio de Finanzas dio la pasada semana la orden de pago, pero no aclaró cómo se efectuará, o en qué divisa. De ello depende que la economía rusa entre en impago de su deuda por primera vez desde 1918, cuando los bolcheviques repudiaron la deuda zarista. Según el ministerio ruso, el pago se efectuará en rublos si las sanciones impiden realizarlo en dólares. Las dos emisiones, además, no tienen cláusulas que habiliten un pago en rublos, como sí ocurre con otras. Desde el punto de vista ruso, la prohibición occidental de operar con el banco central ruso, que ha privado a Moscú de la mitad de sus reservas, está forzando al país a un impago artificial. Para el inversor occidental, en todo caso, las causas son secundarias. Si Rusia paga en rublos o no paga empezará la cuenta atrás para el impago. En el sector financiero existe un periodo de gracia estándar de 30 días. A partir de ahí, el impago quedará reflejado en las calificaciones de las agencias de rating y, en paralelo, activará los CDS o seguros de impago, que depende de una decisión de la asociación de intermediarios ISDA.

Se  vaticina un frenazo del PIB ante una inflación desbocada.  La OCDE rebaja el crecimiento de la eurozona en 1,4 puntos y sitúa al IPC en el 2%. La economía española avanzará un 4,8%, ocho décimas menos de lo previsto. La inflación, lejos de haber tocado techo, continúa escalando a costa de los efectos que la guerra en Ucrania ha provocado en las relaciones comerciales globales y en el coste de los combustibles y de otras materias primas. Por ello, los principales analistas internacionales y nacionales prevén que los precios cierren el año 2022 en cotas inusualmente altas, lastrando con ellos la marcha de la recuperación económica. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) asumió  que el conflicto en el Este restará un punto porcentual al crecimiento global de este año y rebajará el de la zona euro en 1,4 puntos del 4,3% que estimaba en diciembre del año pasado. La inflación también se dispara al 2,5% y 2%, respectivamente. En el caso de que se interrumpieran totalmente las exportaciones rusas de energía a la UE el golpe sería mayor: casi dos puntos menos de PIB y un incremento de la inflación de 3,5 puntos. Ya dentro de España, Funcas estimó también que el IPC promedio se situará en el 5,4% al finalizar el ejercicio, dejando la inflación subyacente (que no tiene en cuenta los elementos más volátiles, como energía y alimentos) en el 2,8%. De confirmarse, el indicador se situaría unos dos puntos por encima del promedio de 2021, cuando el IPC general y el subyacente cerraron respectivamente en el 3,1% y el 0,8%. Los efectos de la elevada inflación tendrían consecuencias notables en la recuperación económica del país. Así, el producto interior bruto (PIB) experimentaría un drástico frenazo, pasando del 5% registrado en 2021 al 4,8%. La última previsión del panel, publicada hace menos de dos meses, proyectaba un avance de la economía española del 5,6%. Apenas unas semanas de guerra han bastado para frenar las perspectivas y recortar en casi un punto el crecimiento del PIB, si bien la OCDE considera que un aumento “bien dirigido” del gasto público reduciría a la mitad el impacto económico negativo.

Pasando al plano monetario, la Unión Europea no prohibirá las criptomonedas más contaminantes. El Parlamento Europeo vota a favor de crear un marco legislativo para regular el uso de las monedas virtuales. Es una pequeña victoria para los defensores de las criptomonedas ya que el Parlamento Europeo rechazó esta semana una enmienda que pedía prohibir divisas virtuales como Bitcoin Ether, las dos más conocidas, por su impacto energético y climático. La Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara descartó esa opción al votar a favor de la creación de un marco legislativo para regular unos activos digitales cuyo uso se ha popularizado en los últimos años. Más allá de sus peligros especulativos, la normalización de las criptomonedas como mecanismo de inversión también ha levantado las alarmas porque la tecnología Blockchain que las sostiene tiene un importante impacto climático. Varios estudios han señalado que Bitcoin consume anualmente tanta energía eléctrica  como Argentina y vierte tanto dióxido de carbono a la atmósfera como Nueva Zelanda.

A nivel doméstico, Gobierno y autonomías pactan rebajas fiscales para mitigar el impacto de la guerra. Sánchez y los presidentes acuerdan una declaración unánime de respaldo a la posición del Ejecutivo en la UE y de bajas de impuestos, aunque sin perfilar.  La monstruosa guerra en Ucrania las devastadoras consecuencias que ya asoman de un conflicto bélico que con seguridad cambiará el mundo, han forzado el primer pacto político de alcance en mucho tiempo. Un cambio de clima en el que también ha influido el giro de timón en el PP y el relevo de Pablo Casado  por un dirigente con un perfil más componedor, como Feijoó. Gobierno y autonomías, se reunieron en la XXVI Conferencia de Presidente en la isla canaria de La Palma y se alumbra un acuerdo unánime que supone la defensa cerrada a la posición sostenida por Pedro Sánchez ante la UE para que revise el mercado energético.

A nivel empresarial Acciona Energía se lanza a cotizar en Wall Street con un programa de ADR. En menos de un año en el parqué, la filial de renovables de Acciona ya se asoma a la Bolsa de Nueva York. De acuerdo a los documentos registrados ante el regulador, Citi ha registrado un programa de ADR por hasta el 7,6% del capital social de la compañía. Los ADR son la fórmula más utilizada por las compañías españolas para cotizar en Wall Street. Se trata de un producto financiero que se negocia en Bolsa y cuyo subyacente son acciones de la compañía depositadas en un banco estadounidense. Aunque en algunas ocasiones son las compañías las que proactivamente utilizan este mecanismo para incrementar la liquidez de la acción y lanzarse al mercado norteamericano, en muchas ocasiones son los bancos los que lanzan estas ofertas sin consultar a la compañía. Lo hacen a petición de algunos inversores norteamericanos que buscan fórmulas de invertir en empresas europeas cubriendo el riesgo de divisa. Es evidente que este es un gran paso y una extraordinaria decisión bursátil de la compañía. ¡Felicidades y buena suerte en Wall Street!

 SUSANA ÁLVAREZ OTERO ES PROFESORA TITULAR DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO E INVESTIGADORA VISITANTE DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE.