La bolsa cierra la semana al alza, con fuertes avances en Europa y Wall Street en positivo. Sin embargo, bajo esas subidas empieza a dibujarse un cambio de fondo: los valores que han liderado el mercado estadounidense durante los dos últimos años dejan de encabezar las ganancias. Esta vez sube casi todo, excepto ellos. El contraste resulta evidente. Mientras el Dow Jones y las bolsas europeas registran avances sólidos, el Nasdaq apenas consigue mantenerse en positivo, lastrado por los semiconductores, que llegan a caer un 3 %. El impulso procede del resto del mercado, no de las compañías que hasta ahora sostenían los índices. En Europa, el IBEX 35 lidera las subidas con un avance del 1,65 %, hasta 19.585,40 puntos. El Euro Stoxx 50 gana un 1,13 % y el DAX alemán, un 1,25 %. Al cierre europeo, Wall Street también cotiza en verde, aunque con diferencias. El Dow Jones sube un 0,75 %, el S&P 500 un 0,62 % y el Nasdaq apenas un 0,13 %. El contexto también acompaña. El petróleo corrige con fuerza después de varias sesiones de tensión. El Brent cae cerca de un 5 % y vuelve a situarse por debajo de los 100 dólares al relajarse la presión sobre el estrecho de Ormuz. Esa caída reduce también la tensión en el mercado de deuda y permite un respiro a la rentabilidad del bono estadounidense a diez años tras los máximos de la jornada anterior. En el plano macroeconómico, Estados Unidos sigue mostrando fortaleza. Los índices PMI de julio superan en conjunto las previsiones, con el sector servicios alcanzando 53,6, su mejor registro desde noviembre. Las manufacturas se sitúan en 53,8 y las ventas de viviendas nuevas de junio también sorprenden al alza, con 628.000 unidades frente a las 607.000 espseradas.

A nivel de política monetaria, el BCE deja intactos los tipos de interés en el 2,25% y el mercado espera dos subidas más hasta el final de año, la primera en septiembre. Como estaba previsto, la reunión de esta pasada semana del Banco Central Europeo ha concluido sin cambios en los tipos de interés oficiales. De esta forma, el tipo de interés de la facilidad de depósito, el usado como referencia económica, se sitúa en el 2,25%. El tipo de las operaciones principales de refinanciación permanece en el 2,4% y el tipo de la línea marginal de crédito se queda en el 2,65%. La próxima reunión será en septiembre tras la vuelta del verano. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, ha dado un mensaje similar a los previos en la rueda de prensa posterior a la decisión de tipos de la institución monetaria, alertando de la «incertidumbre alta» debido a la guerra en Oriente Medio. La presidenta ha señalado que los fundamentales de la economía permanecen «intactos» a pesar de que el crecimiento económico estará marcado «por el shock energético». Lagarde ha aclarado que la decisión fue unánime y que los ataques de los hutíes no alteraron la decisión. La funcionaria europea ha señalado que los efectos de los precios energéticos se sentirán previsiblemente hasta la primera mitad de 2027. La presidenta ha mostrado un mensaje en el que asegura que la política monetaria será abordada reunión a reunión. Dicha expresión se ha convertido en la muletilla de Lagarde para calmar las aguas acerca de futuras subidas, lo que no aclara la decisión del BCE para la próxima cita. Lagarde ha apuntado que hasta el momento en el BCE no están viendo efectos de segunda ronda en referencia a que la inflación se esté trasladando a otras parte de la economía como los salarios. La presidenta del BCE ha insistido en su observación sobre este aspecto, lo que muestra una calma tensa acerca de la inflación. La funcionaria de origen francés ha afirmado que se mantendrá en el cargo como mínimo hasta 2027, alejando hasta el momento la opción de que renuncie antes de las elecciones presidenciales francesas, convocadas para primavera. No verán a mi sustituto antes de 2027. Cuando hay nubes en el horizonte, el capitán no abandona el barco, ha indicado. Lagarde es una de las candidatas para suceder al actual gobernador del Banco de Francia, que forma parte a su vez del BCE. «Las perspectivas sobre los precios de la energía, aunque muy volátiles, se sitúan actualmente cerca de la hipótesis de referencia de las proyecciones de los expertos del Eurosistema de junio y muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto en Oriente Medio», ha señalado la institución en la comunicación de la decisión. La incertidumbre sigue siendo elevada y aún no se ha manifestado plenamente el impacto inflacionista de la crisis energética». El mercado esperaba este resultado para la reunión de esta semana. El dato de inflación de la eurozona de junio fue del 2,8%, menor de lo esperado. La desaceleración frente al dato de mayo, que registró un índice de precios al consumo (IPC) del 3,2%, y la subida el mes pasado de 25 puntos básicos pronosticaban la quietud este julio. Además, la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, se mantuvo en el 2,4%. El Banco Central Europeo tiene como principal mandato mantener contenida la inflación mediante su política monetaria. El objetivo que tiene Fráncfort es que el IPC tienda en el largo plazo a permanecer en el 2%, cifra a la que se había acercado en los últimos meses.
A nivel doméstico y bancario, las prejubilaciones de la banca anuncian el incierto futuro del empleo. Cabe preguntarse, como señalo en el titular del blog en el día de hoy si este acuerdo anticipa el impacto de la IA o es una anomalía.
El Banco de Santander y los sindicatos cerraron un acuerdo para fijar en 55 años la edad mínima de prejubilación. Es un plan voluntario, vigente hasta finales de 2028, al que podrán acogerse unos 5.000 empleados. Santander no será el único: varias entidades financieras están aprovechando el buen momento que vive el sector para rejuvenecer sus plantillas, en un contexto marcado por la transformación digital y por las expectativas sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial en el empleo. Está bien que se haya negociado, que haya acuerdo sindical y que se proteja al trabajador –los sindicatos, de hecho, querían bajar la edad hasta los 50–. No obstante, las cifras llaman la atención: alguien que deja de trabajar a los 55 en un país donde la esperanza de vida al nacer ronda los 84 años tiene por delante casi tres décadas de vida. ¿Qué refleja realmente este acuerdo? ¿Un anticipo del futuro que espera si la IA acelera las prejubilaciones en buena parte de los sectores, o una anomalía en una sociedad en la que ya han nacido generaciones que probablemente trabajarán hasta cerca de los 70? Pronto lo sabremos. El sector de telecos europeo mira al futuro con más optimismo tras unos duros años. Las empresas de telecomunicaciones europeas –tanto operadoras como fabricantes de equipos, como Nokia– llevan un año más favorable en Bolsa de lo que estaban acostumbradas en tiempos recientes, lastradas por sus enormes exigencias de inversión y la gran competencia en precios del sector. Pero las perspectivas son más halagüeñas, sobre todo en cuanto a concentración corporativa, y los mercados consideran que son una razonable opción defensiva. La casuística de las compañías es muy variada, y también las revalorizaciones: conviene analizar cada una por separado, en busca de sus ventajas y sus posibles riesgos. Las cajas se alían para blindarse frente a una IA que nadie entiende. Las antiguas Cajas de Ahorros están explorando una defensa conjunta frente a Mythos, el modelo de IA de Anthropic, lanzado pero no comercializado, cuya capacidad para detectar vulnerabilidades en el software sirve tanto para blindar sistemas como para reventarlos. Llega después de que el BCE remitiera una carta a los principales bancos europeos exigiéndoles un plan de acción antes del 31 de octubre. Si ChatGPT fue la primera vez que la IA se materializó en algo que podían usar millones de personas, Mythos es probablemente la primera vez que se convierte, de forma directa y realista, en una amenaza cuyos límites ni siquiera sus creadores alcanzan a conocer. Es como manipular un material desconocido con unos guantes sin saber si protegen de sus propiedades.
Siguiendo con temas bancarios,
Sabadell gana 971 millones con las plusvalías de TSB y lanza otra recompra de acciones por 331 millones. Sabadell endereza el beneficio y empata la cuenta comparable de 2025 en un semestre repleto de atípicos. Entre enero y junio ganó 971 millones de euros, cuantía que supone un descenso del 0,5% interanual tras reducir su tamaño y negocio por la venta de TSB al Santander. Mejora los 960 millones proyectados por el consenso de analistas y, sobre todo, borra la caída del 29,1% que acusaba hasta marzo al haber dotado entonces 40 millones para costear un plan de prejubilaciones. La llave para dar la vuelta a la cuenta son 322 millones netos en plusvalías cosechadas al enajenar la filial británica y la inflexión en márgenes, con las dinámicas comerciales cogiendo tracción. Ha aprovechado la hucha extraordinaria para cubrir además el coste global de las salidas de personal, asumiendo ya una provisión de 88 millones. Son un resultado casi de transición a la nueva etapa del vallesano, con una estrategia ahora centrada en España, y las primeras cuentas bajo la dirección del nuevo consejero delegado, Marc Armengol. «Estos resultados confirman la fortaleza de nuestro proyecto. Los ingresos se incrementan y lo harán más en los próximos trimestres gracias al fuerte impulso de nuestra actividad comercial», explicó esta pasada semana el banquero en un comunicado, donde traslada «confianza» para la segunda mitad del año, «enfocados en generar valor para clientes, empleados y accionistas». «La solidez del balance y nuestra capacidad de generación de capital siguen siendo uno de los principales activos del grupo», resaltó a su vez el director financiero del banco, Sergio Palavecino, quien ratificó los objetivos en rentabilidad -llegar al 14,5% RoTE este año y al 16% el próximo-. Armengol tomó el testigo a César González-Bueno con el compromiso de cumplir los hitos fijados, también en remuneración al inversor: destinar 6.450 millones a remunerar al accionista entre 2025 y 2027. Con un capital en el CET1 fully loaded del 13,11%, la entidad anunció un nuevo programa de recompra de acciones por valor de 331 millones que iniciará la próxima semana y equivale al 2,1% del capital social. Su despliegue sigue al macrodividendo de 2.500 millones de euros -0,50 euros por acción- abonado con cargo a la venta del TSB. La cascada de la cuenta de resultados está marcada de arriba a abajo por la salida de TSB. En los cuatro meses bajo el perímetro del grupo sumó 79 millones al resultado neto, un 53,9% menos respecto a los 171 millones del primer semestre íntegro de 2025. Sin su contribución y los extraordinarios, el beneficio recurrente se sitúa en 691 millones (-14,1%). Crece, sin embargo, un 8,4% trimestralmente con el impulso de la actividad comercial y la inflexión a positivo en el margen de intereses y la contribución por comisiones. Su previsión es que el ritmo se acelere en la segunda parte del año, aupando la actual rentabilidad del 13,6% al 14,5% a fin de ejercicio. Por negocios, el crediticio presenta un aumento del 5,5%, con expansiones del 3,6% en España. Su nueva producción aceleró la expansión al 38% en comparativa trimestral, de la mano de alzas del 22% en hipotecas, del 38% en empresas y del 9% en consumo. Los recursos bajo gestión de clientes avanzan a su vez un 6,4% interanual, con aumentos del 4,7% en los gestionados en balance (cuentas, depósitos..) y del 11% fuera (fondos de inversión y planes de pensiones, etc). Los márgenes de la cuenta caen aún en la comparativa interanual: el margen de intereses cede un 2%, las comisiones el 0,9% y el margen bruto un 2,8%, mientras que los gastos se disparan un 12,5% y un 18,3% las provisiones. Sin embargo, en el segundo trimestre la evolución vira: los ingresos del negocio bancario, que unifican margen de intereses y comisiones, suben un 3,6%frente al primero por el dinamismo de comercial, como el banco había anticipado. Sube un 3,4% el margen de intereses, con previsión de finalice el conjunto del ejercicio año con un repunte del 1%, y sube un 4% la contribución por comisiones. El banco ha completado el plan de prejubilaciones y mejora sus expectativas. Su previsión es poder ahorrar 40 millones al año por su ejecución, cosechando ya un tercio del importe este ejercicio y ahora aspira a lograr el 50%.

En otro orden de cosas, pero siempre en el plano nacional, la inversión en vivienda debe duplicarse hasta el 10% del PIB si España quiere resolver su mayor problema social y sostener el crecimiento. Si la economía fuera una casa, España tiene un grave problema de fontanería que puede inundar todas las habitaciones. Según los expertos en el tema de la vivienda, el país necesita duplicar la inversión en construcción actual hasta el 10% del PIB si quiere resolver el problema de la vivienda. Se estima que se deben levantar unas 250.000 casas cada año para paliar la escasez. De lo contrario, el crecimiento de la economía corre el riesgo de estancarse o incluso de colapsar. El 10% del PIB de España supone una inversión de 180.000 millones de euros cada año hasta resolver el déficit. Sobre el papel, España avanza a toda máquina con respecto a los países vecinos. Tanto las casas de análisis privadas como las instituciones públicas prevén que la economía crezca por encima del 2% en 2026 tras cinco años consecutivos con incrementos robustos del PIB. Las tasas de crecimiento de España duplican la media de Europa y consolidan al país como una de las economías desarrolladas que más crece del planeta. Esta bonanza no se traslada al bolsillo del ciudadano de a pie y mucho menos a quien busca casa. El problema de la vivienda es, probablemente, la principal explicación de por qué la buena evolución de muchos indicadores macroeconómicos no termina reflejándose en el bolsillo de los ciudadanos, según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC). Con estos datos sobre la mano, unidos al aumento progresivo de la población en España, cabría esperar que se incrementara la construcción y rehabilitación de vivienda ante el aumento de la demanda residencial. Sin embargo, esto no ha sucedido debido a la crisis financiera. Desde 2013, cuando alcanzó el suelo, el peso de la construcción en el PIB ha sido del 5% y el sector nunca se ha recuperado. Frente a este deterioro, está el contraste de las décadas anteriores. Entre 1970 y 2008, el peso de la construcción en el PIB fue del 8,7%, alcanzando su cénit en 2006, en plena burbuja inmobiliaria, cuando supuso el 11% de toda la economía. El mínimo se marcó a mediados de los 80, con un peso del 6%. Traducido en volumen de viviendas: mientras a finales del siglo XX se construían hasta 300.000 apartamentos, en la actualidad no llega a 140.000 residencias anuales, según datos del Banco de España.

Hacinamiento y caída de la natalidad
El problema de la vivienda no afecta a toda la ciudadanía por igual, ya que sigue persistiendo una gran masa de propietarios. Hay que tener en cuenta que cerca del 80% de la población española es propietaria de una vivienda. Eso tiene una consecuencia positiva a corto plazo, y es que la mayor parte de la población no solo no se ve perjudicada por el aumento en el precio de la vivienda, sino que se ve beneficiada por el aumento de su patrimonio. Los analistas advierten de que, aun con esta característica, el problema de la escasez de la vivienda a largo plazo acabará impactando en la economía y la sociedad de maneras muy diversas. Entre los expertos citan tres posibles consecuencias:
- El empeoramiento de la productividad: Al haber una parte importante del empleo de mayor valor añadido concentrado en las ciudades con peor accesibilidad, la reubicación de los trabajadores a esos puestos más productivos se dificulta.
- Menor inmigración: la inmigración está accediendo a vivienda en condiciones menos favorables: Si antes en una vivienda entraban 5 personas, ahora entran 8 personas. A la postre, puede llevar a que las personas extranjeras y los jóvenes decidan no venir ante la pérdida de calidad de vida.
- Menor natalidad: A medida que los jóvenes posponen metas y se imposibilita su acceso a una vivienda en solitario, renuncian a metas como casarse o tener hijos.
La crisis social puede provocar un aumento de los sueldos que no se traslade en una mejora real. Las empresas pueden terminar pagando salarios más altos solo para compensar el coste residencial, pero sin que eso refleje necesariamente una mayor productividad. El resultado es que el mercado está cada vez más tensionado.
A nivel local, destacar que el fraude es la principal causa de reclamación ante el Banco de España en Asturias.
El Banco de España resolvió el pasado año 212 reclamaciones de clientes bancarios en Asturias, un 18% menos que en 2024, según el balance publicado esta pasada semana por la institución, que ha destacado que el fraude es ya la principal causa de reclamación en la comunidad. Las reclamaciones por fraude en operaciones con tarjetas y transferencias crecieron un 30 % y se situaron como la principal causa de los incidentes, con un 26,4 % de las admitidas. Por su parte, los casos relacionados con el cobro de comisiones y gastos descendieron un 61 % y se situaron como el segundo motivo. Más de la mitad se resolvieron a favor de reclamante y se propició la devolución de 102.911 euros a los usuarios bancarios, un 13 % más que un año antes.

El Banco de España entró en el fondo del asunto en 212 casos, si bien recibió 574 reclamaciones de clientes bancarios asturianos, el 1,9 % del total de España, siendo el fraude la principal causa. En total, gestionó 30.970 reclamaciones en 2025, un 44,8 % menos que el año anterior, lo que supone volver a niveles habituales de actividad tras dispararse hasta 56.099 el año anterior por la sentencia del Tribunal Supremo (TS) sobre reclamación de gastos hipotecarios. De las cerca de 30.970 reclamaciones recibidas por el supervisor bancario español, solo admitió a trámite poco más de un tercio (10.856), según la Memoria de Reclamaciones de 2025, publicada esta pasada semana y presentada por primera vez en Barcelona. Esto se explica porque la mayoría no habían sido presentadas previamente ante el servicio de atención al cliente de la entidad (4.224) o no correspondían a materias de competencia del Banco de España (13.050), entre otras cuestiones. De hecho, los clientes presentaron un total de 1.061.153 reclamaciones a las entidades de crédito – un descenso del 49% especto a 2024 – de las cuales el 58 % se resolvieron en contra de los intereses del cliente (466.632), y de estas las que acabaron llegando al Banco de España fueron el 7 % (30.970). Las 30.970 reclamaciones de 2025 suponen la cifra más baja desde 2020, cuando las quejas formalizadas fueron 21.320, y el canal más utilizado fue el telemático, con el 65,8 % del total. En el primer cuatrimestre de 2026 se ha observado un incremento de las reclamaciones recibidas superior al 50% respecto al mismo período del año anterior, algo que se explica principalmente por asuntos vinculados con el fraude. Si se mantiene esta tendencia, el volumen anual podría situarse en torno a los 40.000 expedientes. Ocho de cada diez reclamaciones recibidas por el tipo de producto estaban relacionadas con tres ámbitos: el 31,3% fueron por tarjetas; el 29,1% por cuentas, transferencias y adeudos domiciliados, y el 22,1% por préstamos hipotecarios. Las quejas vinculadas a tarjetas crecieron un 15% anual, impulsadas por operaciones de pago realizadas en contextos de fraude o engaño al usuario, y las relacionadas con cuentas, transferencias y adeudos domiciliados aumentaron un 8%. En cambio, las reclamaciones por préstamos hipotecarios, tras ocupar el primer lugar durante dos años consecutivos, pasaron al tercero al caer un 80%.
Por otro lado, el TSJA abre la puerta a que temporales en el sector público reclamen indemnizaciones. La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha rechazado reconocer la condición de personal fijo a trabajadores públicos temporales, aunque ha avalado su derecho a reclamar indemnizaciones por abuso en la contratación temporal que pueden alcanzar hasta los 10.000 euros. El tribunal asturiano ha resuelto en Pleno varios recursos de suplicación que permanecían suspendidos a la espera del pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y de la posterior doctrina fijada por el Tribunal Supremo sobre esta materia. En sus resoluciones, el TSJA sigue el criterio del Supremo, que establece que para adquirir la condición de fijo en la Administración es imprescindible haber superado un proceso selectivo conforme a los principios de igualdad, mérito y capacidad, sin que sean válidos los procesos vinculados a empleo temporal. Por ello, descarta reconocer la fijeza en todos los casos examinados. No obstante, la Sala sí reconoce que las personas trabajadoras que hayan sufrido un uso abusivo de la contratación temporal pueden reclamar una indemnización. En este sentido, distingue entre daños materiales, que deben ser acreditados, y daños morales, para los que fija cuantías orientativas en función de la duración de la relación laboral. Así, establece indemnizaciones de 2.500 euros para relaciones de hasta cinco años; 5.000 euros hasta diez años; 7.500 euros hasta quince años; y un máximo de 10.000 euros para periodos superiores, sin perjuicio de que puedan incrementarse si se acreditan perjuicios mayores. El TSJA precisa que en los casos analizados no se han reconocido indemnizaciones al no haber sido solicitadas expresamente en las demandas, aunque subraya el derecho de los afectados a reclamarlas. Asimismo, indica que cuando se aprecie abuso en la contratación temporal se dará traslado a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social a los efectos oportunos.
Finalmente indicar que Asturias tramita el proyecto de Indra para Barros «con la mayor agilidad». El consejero de Ciencia, Industria y Empleo del Principado, Borja Sánchez, ha declarado esta pasada semana en Avilés que el Gobierno regional tramita «con la mayor agilidad» el proyecto de la empresa Indra para Barros, en Langreo, aunque no ha precisado fecha de finalización. Sánchez ha indicado que son muchos trámites y bastante complejos, y se trabaja con la mayor agilidad para que «más pronto que tarde» esa segunda fábrica de blindados en Asturias «sea ya un hecho constatable». El consejero ha realizado estas declaraciones en el acto de presentación del proyecto de la Manzana del Talento celebrado en las instalaciones del Centro de Empresas de La Curtidora. Indra presentó al Gobierno de Asturias un Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER) con el objetivo de impulsar un gran polo industrial y tecnológico en el Principado. La propuesta tiene un carácter integral y reúne todas las actividades de la compañía en la comunidad, desde las instalaciones de El Tallerón, en Gijón, hasta las relacionadas con el servicio de tráfico aéreo. Además, contempla inicialmente la puesta en marcha de un nuevo centro de fabricación en las antiguas instalaciones del taller que Duro Felguera tiene en Barros. Borja Sánchez ha explicado que la ley establece que los PIER tienen que estar resueltos antes de seis meses, pero el Principado trata de avanzar a la mayor velocidad posible para que esa segunda fábrica sea una realidad cuanto antes. La declaración de PIER puede conllevar la consideración de que sea, además, un proyecto de interés público, tal como tiene intención el Principado. Además, Indra duplica la cartera de pedidos por encima de los 20.500 millones y gana un 2% más hasta junio. De hecho, registró un beneficio neto de 219 millones en el primer semestre. Asegura que su acuerdo con Hanwha no corre peligro por las negociaciones con Sapa y Santa Bárbara.
Sin duda, Indra está llamada a ser el gigante terrestre de la industria militar en España y tiene una suculenta cartera de pedidos por delante. El Principado de Asturias se beneficiará de ello.
SUSANA ÁLVAREZ OTERO ES CATEDRÁTICA DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO E INVESTIGADORA VISITANTE DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE.
Página web: https://www.unioviedo.es/saotero/
Blog personal: https://catedraticasusanaalvarezotero.blogspot.com/