Deterioro económico en la eurozona

En esta pasada semana, la renta variable europea ha perdido fuelle frente a EE. UU. y se amplía el diferencial de rentabilidades en el ejercicio. Las ventas arrecian en el cierre semanal europeo por el temor a que, tras los ataques cruzados en Oriente Medio, la situación empeore durante el fin de semana, pese a que el mercado la había descontado de forma positiva durante la semana. Sin embargo, esto no impide que el S&P 500 y el Nasdaq marquen nuevos máximos históricos, con una reacción positiva antes de la apertura tras los datos de empleo conocidos esta semana. Los índices europeos cerraron en mínimos de la sesión, o cerca de ellos, con el IBEX 35 cayendo un -0,95 %, hasta 17.889,4 puntos; el Euro Stoxx 50, un -1,14 %, y el DAX alemán, un -1,44 %. En el cierre europeo, el Dow Jones cotizaba prácticamente plano, con una caída del -0,0 %, mientras el S&P 500 sube un +0,74 % y el Nasdaq, un +1,30 %.

Como destaco en el titular del blog en el día de hoy, se está produciendo un deterioro económico que se acentúa en la eurozona, ya en contracción. Los índices PMI corroboran la entrada en retroceso de la actividad por primera vez en casi año y medio y apuntan a una caída del PIB del 0,1% en el segundo trimestre por la crisis en Oriente Próximo.

Entre mensajes confusos y trufados de amenazas cruzadas, EEUU e Irán vuelven a deshojar la margarita de un posible acuerdo de paz en Oriente Próximo que traiga consigo la reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo tanto daño está causando en el tránsito de materias primas esenciales, disparando sus precios y amenazando con estrangular la actividad económica mundial. Mientras se dilucida ese escenario, los estragos provocados por estos dos primeros meses de conflicto han sido ya devastadores para la economía de la eurozona, que en abril se contrajo por primera vez en casi año y medio (desde finales de 2024), con los precios tirando cada vez más al alza. Así lo corroboró esta pasada semana el índice PMI Compuesto de Actividad Total de la Zona Euro de S&P Global, que se desplomó hasta los 48,8 puntos en abril, 1,9 puntos menos que en marzo y su cota más baja en 17 meses. Era la crónica de una caída en gran medida anunciada que ahora conduce al PIB de la zona euro hacia un descenso del 0,1% en el segundo trimestre. Es una caída todavía incipiente y «modesta», según el economista jefe de Negocios de S&P Global Market Intelligence, Chris Williamson, que, sin embargo, advirtió de que «la desaceleración podría agravarse rápidamente» si la crisis no remite «pronto». De momento, la Administración Trump seguía lanzando mensajes tan antagónicos como la posibilidad de un acuerdo y las amenazas de un renovado bombardeo a Irán que «será, tristemente, a un nivel y una intensidad mucho mayores que antes» si no se alcanza dicho pacto. Mientras, el deterioro económico en la zona euro es cada vez más palpable. El PIB del conjunto de los países de la moneda única se frenó en seco en el primer trimestre del año, con un exiguo avance del 0,1% intertrimestral, el ritmo de crecimiento más pobre desde el segundo trimestre de 2025, con el preludio de un enfriamiento aún mayor entre abril y junio y las advertencias de los expertos y de las autoridades europeas de que, aun en el caso de que la guerra acabase ya, las secuelas de la crisis serán prolongadas. Así lo advirtió a finales de abril la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien afirmó que «las consecuencias de este conflicto pueden repercutir durante meses o incluso años», mientras que el BCE adelantó que en su reunión de junio volverá a subir los tipos de interés en la zona euro, escenario que, de materializarse finalmente, redundaría en un mayor deterioro de la confianza empresarial, de la inversión y, por ende, de la actividad económica en la región.

A nivel doméstico, podemos afirmar que España no esquiva la crisis. Aunque las economías de Alemania y Francia, las dos mayores del euro, están particularmente afectadas, España no ha logrado esquivar la onda expansiva de la crisis y, al igual que las dos anteriores, su actividad total también ha entrado en contracción. Especialmente duro ha sido el varapalo sufrido por su sector servicios, que en abril retrocedió hasta los 47,9 puntos desde los 53,3 de marzo, nada menos que una caída de 5,4 puntos y la primera caída por debajo de los 50 puntos desde agosto de 2023. Este volantazo es fruto del impacto «que la incertidumbre ha tenido en la demanda», según S&P Global, que avisa de que se reducen tanto la actividad como los nuevos pedidos, al tiempo que crecen las presiones inflacionistas. Al menos, el crecimiento del empleo se mantiene, por ahora.

Una buena noticia a nivel doméstico: el empleo supera por primera vez los 22,1 millones de afiliados. El mes de abril casi siempre trae buenas noticias en términos de empleo y el de este año las ha traído por partida doble. Por los 223.685 nuevos afiliados registrados, la tercera mayor subida de la serie en este mes, aunque algo menos que el año pasado, y también porque supone un nuevo récord, la superación de los 22,1 millones de cotizantes. Nunca el mercado laboral español había llegado a los 22 millones y ahora lo ha hecho de forma amplia. En este mes, que ha incluido gran parte de la Semana Santa y ya con la perspectiva próxima del inicio de la temporada de verano, la hostelería es la gran impulsora del empleo, con 111.000 nuevos puestos de trabajo, es decir, la mitad del total de nuevos afiliados. A gran distancia la siguen el comercio y las actividades administrativas, con algo más de 13.000 nuevos afiliados cada una; y después el transporte, con 12.000. Queda muy claro que es la hostelería quien ha tirado del empleo este mes pasado. Sin embargo, desde Seguridad Social insisten en el crecimiento de las actividades de más valor añadido, como son telecomunicaciones, programación informática y actividades profesionales científicas y técnicas. “El peso de la hostelería está evolucionando de forma muy positiva, pero lo que evoluciona de forma particularmente positiva son las secciones de más alto valor añadido, que explican el cambio estructural de nuestro mercado laboral”, ha explicado el secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez, al presentar los datos. Esta vez sí que se ha batido el récord de los 22 millones; no fue el caso en marzo. Entonces, a pesar de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apareció por sorpresa en redes sociales con una camiseta de la selección española con el número 22, anunciando que se había llegado a los 22 millones de afiliados, la afirmación solo era correcta para la serie desestacionalizada, es decir, descontando el efecto calendario, no para la serie original. El desestacionalizado es un dato válido para captar la corriente de fondo del empleo, pero no es el que se utiliza habitualmente para los datos del mes. Estos buenos datos de abril se contraponen a la EPA del primer trimestre del año, que registró unos números flojos, abriendo el interrogante de si el ciclo potente del mercado laboral español estaba empezando a flojear. Sin embargo, tanto los datos de afiliación de marzo, que fueron positivos, como los de este abril, con buen tono y récord global, muestran que el empleo sigue resiliente. Entrando en el detalle de abril, las cifras máximas de ocupación se registran tanto entre los hombres, con 11,6 millones de afiliados, como entre las mujeres, que rozan los 10,5 millones. De esta manera, las afiliadas suponen el 47,5% del total de la ocupación, el porcentaje más elevado que se haya alcanzado. Algo que ha querido destacar la ministra de Inclusión y Seguridad Social, Elma Saiz, al afirmar que “en abril se han registrado casi 10,5 millones de afiliadas, la cifra más alta de la serie. Además, sigue marcando récord la afiliación de extranjeros, que se acerca a los 3,25 millones”. También los datos del paro en abril son positivos. Una reducción de 62.668 desempleados, ligeramente inferior a la del año pasado, pero que permite reducir el número total por debajo de los 2,4 millones de parados. Se baja de este límite por primera vez desde junio del 2008, es decir, antes de la crisis financiera.

A nivel local y en el ámbito de salidas a bolsa, una buena noticia que no es habitual.  Se ha dado luz verde a la salida a bolsa de TSK: la compañía asturiana será la primera en cotizar en el mercado continuo tras el parón. El objetivo es lanzar una OPS de nuevas acciones ordinarias dirigida a inversores cualificados con el objetivo de captar 150 millones de euros. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha aprobado el folleto de la oferta pública de suscripción (OPS) de las acciones de TSK Electrónica y Electricidad, por lo que será la primera compañía en empezar a cotizar en el mercado continuo desde hace 15 meses cuando salió a bolsa HBX. La ingeniería asturiana TSK prepara su salida a bolsa, prevista para el 13 de mayo, con una valoración de 556,6 millones de euros y su objetivo es lanzar una OPS de nuevas acciones ordinarias dirigida a inversores cualificados con el objetivo de captar 150 millones de euros. El precio no vinculante de las acciones será de entre 4,45 y 5,05 euros por título. La pasada semana, la compañía informó que ya había cubierto un tercio de la OPS de 150 millones de euros previa a la salida a bolsa. La firma de ingeniería ha explicado que el objetivo de su salida a bolsa es destinar los fondos de la operación a reforzar su posición de capital, «mejorando su flexibilidad financiera para acelerar su plan de crecimiento orgánico estratégico y reforzar su perfil institucional como sociedad cotizada». Para su salida a bolsa, TSK cuenta con Banco Santander y CaixaBank como coordinadores globales. TSK ha explicado que, con el objetivo de preservar una liquidez «adecuada» en el mercado secundario tras la admisión, la oferta se estructurará para garantizar una base accionarial diversificada, de modo que no se espera que ningún nuevo inversor individual alcance una participación superior al 3 % en la compañía. La empresa se convierte así en la primera en dar el salto al mercado continuo desde el 13 de febrero de 2025 cuando comenzó a cotizar HBX Group (antes Hotelbeds), y después de saltar al parqué Puig el 3 de mayo de 2024. De este modo TSK se desmarca de la decisión de la operadora de telecomunicaciones Digi, que el pasado 23 de abril decidió aplazar la salida a bolsa de su filial en España debido a la «inestabilidad» del mercado y pese a la respuesta «muy positiva» recibida de los inversores en las conversaciones preliminares.

SUSANA ÁLVAREZ OTERO ES CATEDRÁTICA DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO E INVESTIGADORA VISITANTE DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE. 

Página web: https://www.unioviedo.es/saotero/

Blog personal: https://catedraticasusanaalvarezotero.blogspot.com/