La semana ha estado marcada por la fuerte subida de las rentabilidades de la deuda estadounidense y su impacto sobre los mercados. La rentabilidad del bono a diez años ha alcanzado el 5,22%, máximo desde 2007, y la referencia a 30 años el 5,52%, con una probabilidad del 68% de nueva subida de tipos de la Fed en octubre. De hecho, la rentabilidad del bono estadounidense a diez años sube hasta el 5,22 %, su nivel más alto desde junio de 2007. Para la renta variable, el bono ha sido la principal amenaza, aunque los índices europeos (IBEX 35, Euro Stoxx 50, DAX) cierran la semana con ligeras ganancias y Wall Street acumula avances moderados. Al mismo tiempo, el entorno de tipos altos devuelve al bono al 5% su función clásica de activo de preservación de capital, con un mejor colchón frente a movimientos de tipos que en 2020. De hecho, el cupón absorbe buena parte del riesgo de nuevas subidas. Para una cartera denominada en dólares orientada a preservar capital, el bono al 5 % recupera así una función que había perdido.

En el ámbito del euro, el BCE ha cerrado una amplia consulta pública sobre el diseño de los nuevos billetes, con casi 10 millones de participantes y especial protagonismo de los menores de 35 años. Los futuros billetes, inspirados en “cultura europea” y “ríos y aves”, incorporarán más seguridad, accesibilidad y sostenibilidad y empezarán a circular a principios de la década de 2030, conviviendo con la serie actual.
Por otro lado, un estudio del BCE radiografía el mercado europeo de capitales: el 80% de los hogares de la eurozona no posee acciones ni fondos, casi 10 billones de euros permanecen inmóviles en cuentas bancarias y más del 60% de la riqueza se concentra en vivienda habitual. El documento subraya que escasa educación financiera, aversión al riesgo y mercados fragmentados frenan la inversión y que movilizar ese ahorro sería clave para financiar innovación y crecimiento dentro de Europa. Como afirma el informe, «casi 10 billones de euros en ahorros europeos […] permanecen inmóviles en cuentas bancarias que ofrecen poco o nulo rendimiento».
A nivel doméstico, de nuestro país, cabe hablar de la situación de la vivienda, en primer lugar. El mercado español de vivienda asequible vive una “tormenta perfecta”: no falta capital ni promotores, sino suelo disponible y transformado, estabilidad regulatoria y escala suficiente para atraer grandes fondos. La escasez de suelo, la lentitud urbanística, la dificultad para crear grandes carteras y unos márgenes muy ajustados frenan nuevos proyectos, mientras España carece de una base amplia de capital institucional de largo plazo para mantener estos activos. España tiene menos de un 2% de vivienda social frente al 7% de media europea, muy lejos de Países Bajos (34,1%), Austria (23,6%) o Dinamarca (21,3%). Décadas de vivienda protegida han perdido su condición por descalificación, de modo que la inversión pública no se ha traducido en un parque permanente comparable al de otros países.

El otro gran problema está en el precio de los combustibles. El fuerte encarecimiento del diésel (precio medio en torno a 1,79 €/litro, subida interanual superior al 30%) está presionando hogares, empresas y el IPC. La bonificación fiscal de 20 céntimos por litro expira el 30 de septiembre, lo que puede añadir más tensión si no se prorroga. El impacto se transmite desde el transporte de mercancías a la cesta de la compra, la agricultura y la pesca, con sobrecostes millonarios cuando se multiplican por millones de litros. De hecho, llenar un depósito de 50 litros con diésel cuesta ya cerca de 90 euros en España. El IPC español ha subido al 4,3% en agosto, con el transporte creciendo un 9,5% interanual por combustibles, mientras los alimentos aún muestran una subida más contenida (2,3%), lo que indica que parte del shock energético todavía no se ha trasladado plenamente a precios finales.

En otro orden de cosas, y como destaco en el titular del blog en el día de hoy, España es el país de la UE que más ha deteriorado las perspectivas laborales de los menores de 25 años en las últimas dos décadas: la tasa de actividad y ocupación juvenil se han desplomado, mientras el paro sigue elevado. La brecha de actividad con Alemania ha pasado de unos 3 puntos en 2005 a unos 20 puntos en la actualidad, reflejando que muchos jóvenes retrasan su entrada al mercado laboral y que quienes quieren trabajar encuentran menos oportunidades que antes. El análisis apunta a que la reducción del paro juvenil se explica en parte porque los jóvenes no buscan empleo, más que por una mejora real de la ocupación, y subraya la ausencia de modelos como la FP dual o el empleo parcial extendido que facilitan la transición estudio–trabajo en otros países europeos.
Rompiendo con lo anterior, las exportaciones españolas han alcanzado un máximo histórico de 236.587 millones de euros entre enero y julio, pero el déficit comercial ha aumentado un 30,5% hasta más de 38.000 millones, impulsado por el encarecimiento de la energía. Las importaciones han crecido un 5,3% y los productos energéticos ya suponen el 13,5% del total importado. Las ventas a EEUU y China crecen con fuerza (en torno al 14–15%), mientras la UE sigue siendo el principal destino (62,4% del total). Sin embargo, sectores clave como alimentación, bebidas y tabaco, y productos químicos registran caídas en sus exportaciones, lo que matiza el buen dato agregado.

A nivel bancario, cabe señalar que la banca española está acelerando la expansión de Bizum Pay como medio de pago en comercios físicos. CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja han abierto el servicio al 100% de sus clientes, elevando a casi 20 millones los usuarios que pueden pagar presencialmente con Bizum, y más de 1,6 millones de establecimientos ya aceptan este método, alrededor del 75% de los datáfonos. El pago funciona como una billetera digital basada en NFC: el cliente acerca el móvil al terminal y el dinero se transfiere de forma inmediata desde su cuenta a la del comercio, sin usar los raíles de tarjeta tradicionales. Bizum Pay permite además incorporar tarjetas y un método de respaldo, y se convierte en una nueva fuente de comisiones para los bancos frente a redes internacionales como Visa o Mastercard. La experiencia para el usuario se parece a la de cualquiera de las otras billeteras digitales. Basta con desbloquear el teléfono y acercarlo al datáfono. La plataforma participa en una alianza europea para conectar sistemas nacionales de pagos y prevé que en 2027 la interoperabilidad se extienda al comercio electrónico y a pagos físicos en otros países, abriendo la puerta a usar Bizum fuera de España.
Finalmente, a nivel local, cabe destacar dos temas. El primero relativo al empleo extranjero. Asturias está viviendo una transformación intensa de su mercado laboral por el fuerte aumento de la afiliación de trabajadores extranjeros. En agosto de 2026 se rozan los 37.000 cotizantes foráneos, de los que una cuarta parte trabaja en hostelería (8.852 afiliados), y el resto se concentra en otros servicios, comercio y construcción, todos por encima de 4.300 cotizantes. Aproximadamente una cuarta parte de todos los trabajadores extranjeros afiliados en el Principado se ocupa en el sector de la hostelería. La afiliación extranjera ha pasado de unos 15.000 cotizantes a principios de la década a más de 36.000 en agosto de 2026, un aumento del 26,9% interanual, el mayor de todas las comunidades, frente al 15,7% nacional. Este crecimiento se vincula al proceso extraordinario de regularización administrativa, que ha incorporado cientos de miles de personas a la Seguridad Social en España.
En segundo lugar, Asturias registró 3.204 adquisiciones de nacionalidad española, máximo de la última década, con claro predominio de personas procedentes de América (81% de las concesiones), especialmente Venezuela, Colombia y Cuba, y mayoría femenina (57%). La vía principal fue la residencia legal continuada, que explica el 77% de los expedientes.
Por otro lado, el tejido empresarial asturiano muestra señales de debilidad en los traslados de sede social: en el segundo trimestre de 2026 el Principado registra un saldo neto negativo de 14 empresas (14 llegadas frente a 28 salidas), que se suma al saldo negativo del primer trimestre y deja el semestre con 22 empresas menos. En términos de facturación, el saldo también se ha vuelto negativo: las empresas que llegan aportan 3,5 millones de euros, mientras que las que se marchan se llevan 15 millones, generando un déficit trimestral de 11,5 millones y un saldo semestral negativo de 10,4 millones. La mayor pérdida se concentra en los flujos con Madrid y Cataluña. De hecho, las 14 sociedades instaladas en Asturias aportaron 3,5 millones de euros en facturación, mientras que las 28 salidas supusieron la salida de 15 millones de euros.
Reforzar el tejido empresarial asturiano es prioritario.
SUSANA ÁLVAREZ OTERO ES CATEDRÁTICA DE ECONOMÍA FINANCIERA Y CONTABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO E INVESTIGADORA VISITANTE DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE.
Página web: https://www.unioviedo.es/saotero/
Blog personal: https://catedraticasusanaalvarezotero.blogspot.com/